Primera Mujer en Dar la Vuelta al Mundo en Avion Historia del Vuelo





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Primera Mujer en Dar la Vuelta al Mundo en Avión

LA MAÑANA del 2 de julio de 1937, en Lae (isla de Nueva Guinea) Amelia Earhart encendió los motores de su Lockheed Electra. Escuchó durante unos momentos el ronco rugir de los motores, y luego enfiló el avión plateado hacia el extremo de la pista. Cargado con casi 4 mil litros de combustible, el Electra recorrió lentamente el trayecto hasta el rocoso malecón que señalaba el fin de la pista.

A menos de 50 metros del precipicio, Earhart se remontó en el aire. La nave se desplomó por un momento antes de iniciar el ascenso, lento pero continuo, hacia las nubes. Minutos después, desaparecía de vista. La pequeña congregación de observadores vitoreó.

Earhart y su navegante, Fred Noonan, se dirigían a la isla Howland a 4,113 kilómetros de distancia -el trayecto más largo de su viaje alrededor del mundo. Hasta ese día, ningún piloto había volado alrededor del mundo siguiendo su línea más ancha, el ecuador, como lo estaba haciendo Earhart, y ninguna mujer había circunnavegado el planeta.

Al finalizar su viaje de 46,670 kilómetros, podría sumar ese récord a su lista de logros aeronáuticos, que incluían el primer “solo” transatlántico realizado por una mujer. También sería su última proeza, como confió a un reportero al iniciar el viaje, ya que deseaba vivir de manera más reposada al volver a casa. Su sueño jamás se realizó. Quienes presenciaron su despegue aquella brumosa mañana en Lae, fueron los últimos en ver a Earhart y a Noonan. El avión desapareció en algún lugar del Pacífico.

avion de amelia

SE HIZO FAMOSA PORQUE VOLABA y su desaparición la volvió legendaria. A más de 60 años de que
Amelia Earhart remontara el aire en su reluciente Electra por última vez, el público no ha
dejado de devorar los relatos de sus asombrosas aventuras. Certificada como aviadora a
escasas dos décadas del primer vuelo de los hermanos Wright, Earhart utilizó su fama para
promover la aviación y la igualdad para las mujeres pilotos.
(Fuente Consultada: Revista National Geographic Enero 1998)

El primer intento  de vuelo transcontinental En 1928, una mujer, por primera vez en la historia, fue pasajera de uno de los primeros vuelos que atravesaron el océano Atlántico, catorce años más tarde logró recorrer sola la gran extensión de agua intercontinental. Resultó ser el símbolo de la nueva mujer independiente de principios del siglo XX. Desapareció en 1937 en la región sudeste del océano Pacífico intentando culminar su viaje transcontinental.

ameliaLa pasión de Amelia: Amelia Earhart nació en 1898 en Atchison (Kansas, Estados Unidos) y estudió en la Universidad de Columbia y en la Escuela de Verano de Harvard. Desarrolló una pasión por los asuntos aéreos desde su juventud, por lo que se desempeñó arduamente en variados oficios —operadora telefónica, administrativa—para poder financiar su deseo de volar.

Amelia Earhart, quien en 1932 se convirtió en la primer mujer en cruzar el Atlántico volando en solitario y sin escalas. Murió cinco años después, con solo 39 años, cuando intentaba ser la primera mujer en dar la vuelta al mundo en avión, esta vez con un copiloto.

Fue reconocida por numerosos méritos entre los que se destacan los primeros vuelos de Hawai a California, y de este estado, a México. También estableció un nuevo récord de velocidad del vuelo transcontinental desde América.

Fue asesora de mujeres estudiantes en la Universidad de Purdue que procuraban organizarse para reclamar por sus derechos civiles. En 1937 puso en práctica el proyecto más asombroso de su carrera: pretendía circunvolar la Tierra en un Lockheed L10 Electra para poder testear los efectos orgánicos y mecánicos de un vuelo de larga duración con el empleo del avión como un laboratorio móvil. Acompañada de un navegante, Earhart partió y cumplió la mayor parte del trayecto pero el avión nunca llegó a destino.

Las últimas noticias acerca del vuelo fueron proporcionadas por la administración australiana en Papua-Nueva Guinea. Se enviaron numerosos equipos de rescate pero ninguno pudo encontrar alguna pista cierta acerca de los tripulantes y el avión.

Distancia: 35.000 km. Países: Estados Unidos, Puerto Rico, Venezuela, Surinam, Brasil, Senegal, Mali, Chad, Sudán, Etiopía, Pakistán, India, Birmania, Tailandia, Singapur, Indonesia, Australia y Nueva Guinea.

La circunvalación aérea Amelia tomó la decisión de no esperar hasta el año siguiente para respetar el plan previsto. Debido a las condiciones climáticas hostiles era un riesgo volar sobre la región caribeña y el continente africano. Por lo tanto, dispuso hacerlo hacia el Este (en sentido contrario a lo pautado) para regresar a su país avanzando por el Oriente.



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Después de la entrega del Electra reconstruido, el 21 de mayo de 1937, Amelia partió desde Los Ángeles (California, Estados Unidos) hacia el estado de Florida. Unos días atrás había expuesto que ese sería su último viaje de larga distancia, necesario para cumplir un profundo deseo latente.

El 1°. de junio Amelia, y su navegante Fred Noonan (1893-1937) despegaron del aeropuerto de Miami (Florida) con destino a California después de viajar alrededor del mundo. El recorrido sobrevolaba San Juan (Puerto Rico), el extremo nordeste brasileño, alcanzaba África y continuaba hacia el Mar Rojo. Desde ese lugar se proyectaba otro comienzo pues nadie antes había volado sin detenerse desde la península arábiga hasta la India.

La ciudad de Karachi localizada al sur de Pakistán fue abandonada por el Electra el 17 de junio, con destino a los centros urbanos de Calcuta, Rangún, Bangkok, Singapur y Bandoeng (Indonesia). La partida desde Bandoeng se retrasó por unos cuantos días debido a las condiciones climáticas adversas que ofrecía el monzón (viento periódico del océano índico).

Durante ese lapso se revisaron y ajustaron algunos instrumentos de medición específicos para vuelos de larga distancia y luego, Amelia se enfermó de disentería (enfermedad infecciosa que se caracteriza por la inflamación y ulceración del intestino grueso), por ello tuvo que permanecer cuidada por un médico.

El 27 de junio, ambos tripulantes del Electra dejaron atrás el territorio indonesio y se adentraron en el cielo australiano. Los instrumentos de medición fueron nuevamente testeados en la escala Darwin (extremo norte de la isla continente). Asimismo. Earhart empacó los paracaídas puesto que no tendrían ninguna utilidad en la etapa sucesiva.

Dos días más tarde, ya habían recorrido 35 mil kilómetro;-solo quedaban 11 mil para cumplir el viaje alrededor del mundo Aterrizaron en Lae (Nueva Guinea) y Amelia envió desde allí su último artículo al periódico estadounidense Herald Tribune (Tribuna del heraldo) acompañado de una serie de fotografías que retrataban su cansancio y su deterioro físico.

El bote de la Guardia Costera de los Estados Unidos, Itasca, desde hacía unos días estaba anclado frente a la costa de Howland con objeto de servir de contacto radial para el vuelo. Sin embargo, la interferencia que provocó el propio Electra en el precario sistema de radio existente en la región, impidió cualquier comunicación posible. Últimos contactos

A la hora 0 —del horario de Greenwich— del día 2 de julio, Amelia partió desde Lae con combustible suficiente como para cumplir veinte horas de vuelo sin escalas. Siete horas después, el Electra reportó su curso a 30 kilómetros al suroeste de las islas Nukumanu.

Si bien se supo que antes de partir Amelia había recibido el pronóstico para la región, aún se desconoce si supo acerca del aumento de la velocidad del viento (16 kilómetros por hora) que posteriormente tuvo lugar. Alas ocho realizó el último contacto radial con Lae informando que se encontraba a 3600 metros de altura rumbo a la isla de Howland. No existe evidencia alguna acerca del trayecto preciso del avión después de Nukumanu. El Itasca recibió algunas transmisiones cortas con señal de variada intensidad pero los guardacostas no pudieron establecer su localización debido a la precariedad de la indicación por radio.

Casi doce horas más tarde se registró el siguiente mensaje que provenía del Electra: “KHAQQ llamando a Itasca. Debemos estar sobre ustedes pero no podemos verlos! el combustible está bajando”. Alas 20.14, el equipo de guardacostas recibió la última transmisión de voz de Amelia informando su posición; continuó conectado infructuosamente hasta las 21.30, momento en que determinó que el avión debía haber efectuado un aterrizaje forzoso en el océano Pacífico y se disponía a organizar el rescate de los tripulantes.

El presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, dictaminó que nueve buques navales y sesenta y seis aviones fueran a explorar la región, tarea que se cumplió durante quince días. El esposo de Amelia continuó buscándola pero en octubre desistió de encontrarla con vida. Realizó una compilación de las cartas que Amelia le había enviado desde las escalas que había efectuado durante su histórico vuelo transcontinental, y publicó una obra llamada “Ultimo vuelo”, donde puede leerse “Por favor, entiende que estoy advertida acerca de los riesgos… quiero hacerlo porque quiero hacerlo. Las mujeres debemos tratar de hacer cosas como los hombres lo han hecho. Cuando ellos fracasan, su desilusión debe ser solo un desafío para los demás“.

Explicaciones acerca de la desaparición Entre las hipótesis que se ofrecieron para intentar explicar lo que había sucedido, durante aquella época también se creyó que los japoneses atacaron al Lockheed Electra porque habían pensado que se trataba de una misión de espionaje enviada por el gobierno de los Estados Unidos.

Las especulaciones al respecto imaginaron a Earhart tomada prisionera y que había sido mantenida con vida hasta después de finalizada la Segunda Guerra Mundial (1945). Tiempo después se estableció que el avión se había ido a pique a 50 ó 100 kilómetros de la costa de la isla de Howland. La tripulación aérea contaba con un bote salvavidas pero nunca fue encontrado. Algunos investigadores consideraron que el combustible que contenían pudo haber permitido mantener a flote la aeronave.

OTRAS PIONERAS DE LA AVIACIÓN: Las mujeres se sumaron muy pronto al entusiasmo que despertaba la aviación en los primeros años del siglo XX. La primera en volar en avión (sin pilotear) fue la estadounidense Edith Ogilby Berg. Vestida de calle, en septiembre de 1908 viajó como acompañante del pionero Wilbur Wright durante una exhibición en la ciudad francesa de Le Mans.

De delicada figura y hermosos ojos negros, la baronesa francesa Raymonde de Laroche (1886-1919), obtuvo el brevet N° 36 de la Federación Aeronáutica Internacional tras rendir su examen de piloto en marzo de 1910. Fue la primera mujer en el mundo a quien se le concedió. Sin embargo, desde octubre del año anterior ya volaba sola. Murió en 1919, al estrellarse su avión contra una colina.

En 1912 tuvo lugar en Londres un Congreso de Aviadoras. Asistieron numerosas damas pilotos que intercambiaron sus experiencias bajo la presidencia de la primera aviadora británica, Hilda Beatrice Hewlett (164-1943).  La estadounidense Harriet Quimby (1875-1912) fue la primera que obtuvo su brevet en EE.UU., durante 1911.

Un año después, el 16 de abril, se hizo Argentina, el mérito de haberse transformado en la primera mujer aviadora correspondió a Amalia Celia Figueredo de Pietra (1895-1985). El 1° de octubre de 1914 rindió examen y obtuvo el brevet Internacional de Piloto.

Fuente Consultada: Grandes Enigmas de la Historia de Alfred L. Daves
Como Funcionan Las Mayoría de las Cosas de Reader`s Digest – Wikipedia – Enciclopedia Encarta – Enciclopedia Consultora




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