Conflicto con Chile Por El Canal de Beagle Limites de Argentina





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RESUMEN CONFLICTO LIMITROFE CON CHILE: TRATADO DE PAZ Y AMISTAD

LA FIESTA DE LA DEMOCRACIA ARGENTINA

Ver a Raúl Alfosín el 10 de Diciembre de 1983 saludando desde el balcón de la Casa Rosada a un multitud de miles y miles de personas de todas las clases sociales, junto a diversas marchas por la defensa de los derechos humanos, tan humillados por un gobierno autoritario que durante siete años había secuestrado, torturado y asesinado a cuanto “supuesto ” opositor apareciera en su camino fue una verdadera fiesta nacional, donde se renovaban las ilusiones y esperanzas de millones de argentinos que aspiraban un país mas justo y organizado. La  sociedad entera  salió a las calles, feliz y orgullosa de haber podido participado democráticamente para elegir un nuevo presidente, con un Congreso y un Sistema Judicial. En su discurso de ese día, el presidente identificó el fin de la dictadura “con la línea divisoria que separa una etapa de decadencia y disgregación de un porvenir de progreso y bienestar”.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En las elecciones del 30 de octubre de 1983, la fórmula Raúl Alfonsín-Víctor Martínez se impuso con cerca del 52% de los sufragios a la fórmula Italo Luder-Deolindo Bittel, que alcanzó alrededor del 40%. El comienzo del gobierno de Alfonsín estuvo signado por un fuerte optimismo. Los problemas del país no habían sido valorados por el conjunto de las fuerzas populares con la debida precisión.

La gravedad de la situación económica, sobre todo, no había sido adecuadamente considerada.Las prioridades del gobierno democrático incluían la eliminación del autoritarismo, el restablecimiento del valor de la justicia y los derechos individuales, la reinserción del país en el ámbito internacional, la democratización de la actividad sindical y la modernización cultural y educativa.

Los militares y los sindicalistas -protagonistas del “pacto militar-sindical” denunciado por Alfonsín en su campaña electoral- eran los antagonistas de estos objetivos propuestos por el gobierno. El intento de Alfonsín de democratizar los sindicatos fue derrotado por la oposición peronista, mayoritaria en el Senado, que rechazó la ley de normalización sindical propuesta por el Ejecutivo. Esta ley incluía el voto secreto y obligatorio, la representación de las minorías, la limitación de las reelecciones y la fiscalización de las elecciones por parte del Estado.

La consolidación de la democracia requería -de acuerdo con la concepción del gobierno- la sanción a los principales responsables de la violencia política en la Argentina, la solución del conflicto limítrofe con Chile y la subordinación efectiva de las Fuerzas Armadas al poder civil.

Otra dificultad para resolver fue la presión militar. El coronel carapintada Aldo Rico volvió a sublevarse y resultó nuevamente encarcelado. En 1988, el coronel Seineldín gestó un nuevo levantamiento reclamando amnistía e indulto a los militares condenados. Estos amotinados fueron reprimidos y terminaron en prisión. Igual destino tuvo en 1989 un grupo de civiles que intentó tomar el cuartel de la Tablada en la provincia de Buenos Aires.

En el plano cultural y educativo, la recuperación de la democracia implicó el fin de la censura y la discriminación, y el restablecimiento de la libertad de expresión. Las universidades recuperaron su autonomía y muchos científicos e intelectuales -algunos exiliados, otros marginados en su propio país- retornaron a las aulas.

Respecto de las relaciones internacionales, el gobierno tuvo que resolver un conflicto con el vecino país Chile sobre el canal de Beagle. A fines de 1985, se realizó un referéndum popular no obligatorio acerca de las negociaciones con Chile. En 1978, en pleno gobierno militar, los dos países se hallaban a punto de entrar en guerra, la que se evitó por intervención del Papa Juan Pablo II.

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La mediación papal -que había contribuido decisivamente a evitar la guerra- produjo un dictamen que no fue aceptado por los militares. Consciente de la necesidad de eliminar las hipótesis de conflicto con países vecinos y de las resistencias que la aceptación del laudo papal encontraba en medios nacionalis tas y militares, el gobierno propuso la realización de una consulta popular no vinculante.

El gobierno radical propuso aceptar el laudo papal, pero organizó un referéndum para votar a favor o en contra; al final el sí tuvo un apoyo abrumador del pueblo.

También durante este gobierno se intentó revertir la imagen del gobierno argentino en las Naciones Unidas en relación con el conflicto de las islas Malvinas. En este aspecto, trabajó en forma favorable el canciller Dante Caputo.



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En noviembre de 1984, Alfonsín convocó a un plebiscito para aceptar o rechazar el laudo arbitral del Vaticano por el Canal de Beagle, que mayormente favorecía al país vecinc aunque el “Sí” logró más del 60% de respaldo, el peronismo legislativo votó casi en bloque en contra e intentó agitar el avispero militar con  la idea de que el gobierno estaba resignando soberanía.

La posición de aceptar el laudo papal y terminar con cualquier posibilidad de conflicto con Chile, que era la que sostenía el gobierno, obtuvo una amplia mayoría. Sin embargo, esta contundente demostración no tuvo un correlato semejante en el Congreso, donde solamente consiguió una exigua mayoría en el Senado, ya que buena parte de los senadores peronistas se opuso.

Durante el gobierno militar, el conflicto limítrofe entre Argentina y  Chile acerca de la soberanía sobre tres islas en el Canal de Beagle estaba pendiente de resolución y sometido al Laudo Arbitral de 1977 que ambas partes habían acordado obedecer.

SINTESIS:

  • En 1977 se dictó una sentencia que entregó las tres islas a Chile, pero la junta declaró la sentencia “insanablemente nula”, colocando a ambos países al borde de la guerra.
  • El 22 de diciembre de 1978 Videla dio partida a la Operación Soberanía, destinada a ocupar las islas militarmente. Solo la intervención papal en el último minuto hizo desistir a la junta militar de comenzar la guerra.
  • El Papa Juan Pablo II inició una mediación, pero su propuesta fue rechazada por Videla, Viola, Galtieri v Bignone. Las tensiones continuaron hasta el retorno de la democracia a Argentina, tras la Guerra de las Malvinas.
  • El conflicto no se resolvería hasta la firma del Tratado de Paz v Amistad de 1984, que resolvería la soberanía chilena sobre las islas.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Marcelo Gullo , politólogo

PAZ Y AMISTAD ENYTRE PUEBLOS HERMANOS: El 29 de noviembre, en la milenaria ciudad de Roma, los ministros de Relaciones Exteriores de la Argentina y Chile sellaron con sus firmas un histórico Tratado de Paz y Amistad que puso punto final al conflicto  limítrofe respecto de la soberanía sobre el canal del Beagle así como sobre tres islas situadas en el ámbito de ese canal marítimo.

El tratado incluye la delimitación marítima, un procedimiento para la solución de controversias, estipula derechos de navegación y precisa los límites en el estrecho de Magallanes. En cada uno de estos puntos reafirma, también, los derechos de ambos países sobre la Antártida y exhorta a ambos pueblos a seguir el camino de la paz y la cooperación.

Chile obtuvo el reconocimiento por parte de la Argentina de la soberanía sobre todas las islas al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, quedando como argentinas las situadas al lado norte del canal, a cambio de la renuncia chilena de la mayor parte de los derechos marítimos que tales islas otorgan, según el derecho internacional. Además, ambos países intercambiaron derechos de navegación en la zona y la Argentina renunció a sus aspiraciones en el estrecho de Magallanes.

Conviene recordar -para calibrar la importancia histórica de este Tratado Paz y Amistad- que la Argentina y Chile estuvieron al borde de la guerra por esta cuestión, en diciembre de 1978. Tanto la genocida dictadura militar chilena como la genocida dictadura militar argentina veían, en la guerra, la posibilidad de congelar los conflictos internos que sufrían, dada la desastrosa situación económica que atravesaban ambas naciones producto de la aplicación, en ambos países, del modelo liberal de apertura indiscriminada de la economía que diezmó, a ambos lados de la cordillera, las estructuras industriales locales, condenando así a miles de trabajadores al desempleo y la miseria.

La diferencia de postura entre ambas dictaduras estribaba solamente en que el gobierno chileno prefería mantenerse a la defensiva dada la supuesta inferioridad de condiciones. Posición defensiva que, en el seno de los organismos internacionales , le permitía acusar a la Argentina de país agresor.

Mientras tanto, en diciembre de 1978, el general argentino Julio Benjamín Menéndez manifestó -en voz baja- que para Navidad estaría lavándose los pies en el océano Pacífico, mientras el general Augusto Pinochet le manifestó a su círculo de generales más íntimos que albergaba la esperanza de que una exitosa contraofensiva chilena le permitiera derrotar a la Argentina y cumplir así su sueño de ocupar la Patagonia para que Chile pudiese convertirse en un país bioceánico. La situación no podía ser más grave.

En ambos lados de la cordillera, los pueblos, bombardeados por una agresiva propaganda belicista, parecían haber olvidado que habían luchado juntos en la guerra de la independencia, que en 1952 el presidente Perón se había confundido en un abrazo fraternal con el presidente Ibáñez, declarando en la ocasión, delante de una multitud que ovacionaba a ambos mandatarios en Santiago de Chile, que en la Patria Grande las fronteras sólo eran líneas imaginarias que existían en la mente de los políticos y militares retrógrados.

Una vez desconocida la validez del laudo arbitral, encargado por ambos países a la reina de Inglaterra, el gobierno militar argentino movilizó todo su supuesto poderío bélico para cambiar lo establecido. Para ello planificó, con el nombre de Operación Soberanía, un “plan de acción militar” contra Chile con el fin de ocupar las islas Picton, Lenox y Nueva, las tres situadas en carnal de Beagle y que el laudo le había otorgado a Chile.

Las Fuerzas Armadas argentinas desembarcarían en las islas y, en caso de que las tropas de élite chilenas que las protegían opusieran resistencia, se invadiría el territorio continental de Chile buscando el frente que ofreciese menos resistencia para cortar el país en por lo menos un lugar y así obligar a Chile a aceptar las condiciones argentinas.

En la noche del 21 al 22 de diciembre de 1978, tras más de veinte días en alta mar y por lo menos una postergación del inicio de las hostilidades, los buques argentinos con tropas y material de desembarco enfilaron hacia la zona de conflicto para iniciar la operación anfibia que establecería la soberanía argentina sobre las islas. Felizmente para ambos pueblos hermanos, una fuerte tormenta demoró el inicio de las operaciones militares argentinas, lo que dio tiempo a la llegada a Buenos Aires de la noticia de que el papa Juan Pablo II había ofrecido mediar en el conflicto. Tras una hora de discusión, la junta militar argentina aceptó la mediación papal y dio la orden de contramarcha a las tropas y a la flota.

El Papa nombró al cardenal Antonio Samoré, de 73 años, como responsable de sus buenos oficios, fruto de los cuales la Argentina y Chile firmaron este Tratado de Paz y Amistad que pone fin al litigio austral pero, sobre todo, se reconocieron nuevamente, como en los tiempos de San Martín y O’Higgins, como pueblos hermanos. (Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Marcelo Gullo , politólogo)


Fuentes Consulatadas:
Historia Argentina Luchilo-Romano-Paz Santillana
Ciencias Sociales 9°EGB Editorial Stella
Historia de la Argentina 1955-2010 Marcos Novaro




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