Descubrimiento del Rio Amazonas Pizarro y Orellana Navegan Por Primera


El gran río de las Amazonas: Entre los muchos mitos que circulaban acerca de América, uno de ellos afirmaba que allí se encontraba el “País de la Canela”. En 1541, Gonzalo Pizarro, hermano del conquistador del Perú, a quien éste había nombrado gobernador de Quito, dispuso una expedición. Los bosques de canela no aparecían por ninguna parte.

rio amazonas

Aun así decidieron proseguir hacia levante; fue entonces cuando los indígenas les revelaron la existencia de un gran río que seguía la misma dirección que ellos, a unas quince jornadas de distancia. Pizarro ordenó a Orellana, uno de sus capitanes, que explorara aquella vía fluvial. En diciembre de 1541 partió Orellana con el bergantín y halló una corriente tan rápida que en sólo tres días llegó a la confluencia del Coca con el Napo, donde comprendió que era imposible regresar.

Mientras tanto, Gonzalo Pizarro tuvo por muertos a Orellana y a sus compañeros y regresó a Quito, sin esperarles más. La expedición de Orellana siguió el curso del Napo a lo largo de centenares de kilómetros, y al cabo de mes y medio, en febrero de 1542, llegaban a la confluencia con el Amazonas, que les pareció impresionante.

Construyeron otro bergantín y se adentraron por este río inmenso. Los sufrimientos de los expedicionarios fueron inenarrables. Todo se confabulaba contra ellos, el calor sofocante aunado a la humedad, los insectos, las fiebres, el hambre, las fieras y los indígenas de las orillas, que les impedían desembarcar para aprovisionarse y descansar; en particular, los terribles machiparos y los caribes, que les arrojaban flechas emponzoñadas y diezmaban los es pañoles. Incluso les atacaron mujeres en la aldea de Coniapayara, con tanta ferocidad y ardor combativo que Orellana dio al gran río el nombre ‘de las amazonas”, que aún conserva.

Regresado a España, el emperador Carlos V le otorgó el gobierno de los territorios por él descubiertos. Orellana emprendió otra expedición en 1544, pero al llegar a la barra arenosa del gran río sucumbió a las fiebres malignas y la empresa fracasó.

Fuente Consultada: Historia Universal de Carl Grimberg

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