Apodos de Politicos Argentinos y Expresiones del Idioma Callejero



Apodos y Sobrenombres de Políticos Argentinos
Expresiones del Idioma Callejero

Los más importantes personajes de la vida política argentina, desde los orígenes mismos de la nacionalidad, recibieron todo tipo de apodos y sobrenombres. No se trataba de vulgarizar las denominaciones familiares. No. Era el gracejo y la inventiva populares que, sobre la base de alguna seña particular, cuando no de la ridiculización de determinados caracteres fisonómicos o personales, hacían befa de cuanto personaje quedaba bajo su crítica mordaz.

Sobre presidentes, ministros, funcionarios, políticos en general, caía junto con la caricatura el apodo, que se extendió a la representación teatral revisteril dando muestra con sus presencias de la mayor o menor censura existente en la vida política del país.

Muy pocos se salvaron de caer bajo el apodo burlón que corría de boca en boca, nacido de la propia lucha política, o amasado en las redacciones de los periódicos político-satíricos o político-burlescos.

Algunos importantes personajes de nuestra vida política llegaron a recoger varios apodos, como Carlos Pellegrini y otros uno solo, aunque siempre contundentes.

Así, se llamaba a:

Miguel Juárez Celman: el Burro o Celemín
Julio Argentino Roca: el Zorro
Bartolomé Mitre: el Pavo
Manuel Pizarro: Pizarrón
Carlos Pellegrini: Pelelegrini, Pelelclargirucho, o Pelelegringo
Vicente Fidel López: Fideo
Julio A. Costa: Costra
Estanislao S. Zeballos: Cebollas

Ya más hacia nuestro tiempo, otros personajes recibieron también sus correspondientes apodos:

Hipólito Yrigoyen: el peludo
Marcelo T. de Alvear: el pelado
Lisandro de la Torre: el gato amarillo
Alfredo L. Palacios: bigote
Arturo Frondizi: El flaco
Arturo Illia: La tortuga
Ricardo Balbín: El chino
Roberto M. Ortiz:  El gordo
Héctor Cámpora: El tío
Raúl Lastiri: El yerno
María Estela Martínez de Perón: Isabelita
Juan D. Perón: Pocho
Oscar Alende: El bisonte
José López Rega: El brujo
Carlos Ruckauf: Rucucu
Raúl Alfonsín: El gallego
Carlos Menem: El turco
Fernando de la Rúa: Chupete
Eduardo Duhalde: El cabezón
Néstor Kirchner:  El pingüino
Cristina Fernandez de Kichnner: La Reina , La Doctora,
Mauricio Macri: Grinch, PROcesado, Tijerín, El Pastor, Censurín

caricatura de illia la tortuga

Vieja caricatura del Arturo Illia, de apodo “La Tortuga”

En general durante los regímenes de facto no se permitió el humor político y la censura cayó sobre múltiples publicaciones.

Pero ello no impidió que el pueblo asignara sus correspondientes motes a los gobernantes de facto.

Asi a: Pedro Pablo Ramírez: “Palito”
Edelmiro J. Farrel: “el Mono“,
Roberto Marcelo Levingston: “el Soldado desconocido
Juan Carlos Onganía: “La morsa”
Alejandro Lanusse: “El cano”
Jorge Rafael Videla: “Pantera rosa” o “Miseria espantosa“.

EL IDIOMA DE LA CALLE Y LA POLÍTICA:

Cuando  Benigno Lugones, Luis María Drago, Antonio Dellepiane y José S. Alvarez “Fray Mocho” dieron a luz sus libros y trabajos sobre el lunfardo: Los beduinos urbanos (1879), Los hombres de prensa (1882), El idioma del delito (1894) y Memorias de un vigilante (1897), no pudieron imaginar que la jerga de los delincuentes iba a tener en los siguientes casi cien años tan importante desarrollo intensivo y extensivo.

De idioma del delito (Dellepiane), pasando por lenguaje del bajo fondo (Contreras Villamayor), idioma de Buenos Aires (Clemente), vocabulario familiar (Cammarota), voces vulgares (Casullo), argentinismos (Santillán) hasta convertirse en el idioma de la calle (Tino Rodríguez), golpeó con sus voces en la puerta de la propia Real Academia de la Lengua, sin perjuicio de crear la suya propia: Academia Porteña del Lunfardo.



Así, el idioma de la calle llegó a la política al crear voces propias con las que el pueblo identificó grupos, personas y actitudes.

Acomodo: situación beneficiosa lograda con influencias
Amansadora: espera prolongada antes de ser recibidas.
Barbeta: trostkysta.
Bolche: comunista.
Conserva: conservador.
Contrera: opositor.
Corcho: el que está de acuerdo con el gobierno de turno.
Cuartelazo: golpe militar.
Chaquetero: el que cambia constantemente de ideas políticas.
Chirinada: alzamiento descabellado.
Dedocracia: designación antidemocrática para ocupar un cargo.
Descamisado: peronista.
Facho: fascista.
Galerita: partidario de Marcelo T. de Alvear.
Ganso: conservador (en Cuyo).
Gorila: partidario del golpe militar de 1955.
Grasa: obrero.
Máquina: picana eléctrica.
Muñeca: habilidad.
Oligarca: potentado.
Orejudo: conservador.
Peludista: partidario de Hipólito Yrigoyen.
Piantavotos: candidato que hace perder votos.
Puntero: caudillo seccional que moviliza votantes.
Radicha: radical.
Radicheta: radical.
Regadera: parlamentario que habla extensamente.
Valerio: vale.
Untar: coimear.
Zurdo: izquierdista.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Tomo II – Apodos de Políticos Argentinos –  Editorial Redacción





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