Arquitectura Romana Obras Civiles en Roma Antigua mas Importantes



Arquitectura Romana: Obras Civiles en Roma Antigua – Las más Importantes

LA ARQUITECTURA ROMANA
Los romanos fueron los precursores en el uso de grandes cantidades de hormigón en la arquitectura, así como en el empleo de arcos, bóvedas y cúpulas. Heredaron gran parte de su estilo de los griegos.

La civilización romana tuvo su origen en el norte de Italia dominado por los etruscos, de los que los romanos heredaron los arcos, las bóvedas y las cúpulas. Los griegos, que tenían colonias en Italia y cuyas tierras pasaron a formar parte del Imperio romano en 146 a. C., ejercieron también una gran influencia en la arquitectura romana.

Después del empuje dado por el siglo de Augusto, el arte romano conquista todo el imperio. Cada ciudad quiere copiar a Roma. El arte romano evoluciona; el sentido de lo majestuoso degenera en gusto hacia lo colosal; el instinto del detalle preciso, lleva a los sobrecargado e innecesario. La demanda creciente aumenta una mediocre fabricación en serie.Cada ciudad se enorgullece de sus calles empedradas y de poseer un foro. Los templos y arcos del triunfo se multiplican.

Tradición e innovación
La influencia de la Grecia clásica en la arquitectura romana fue importante, pero los elementos griegos se utilizaron más para la decoración y las fachadas.

La estructura de los edificios romanos dependía más del uso de los arcos y de las paredes de ladrillo y hormigón que de las columnas y dinteles de la arquitectura griega. Las bóvedas y cúpulas permitieron a los romanos cubrir superficies mucho mayores sin soportes intermedios. Las innovaciones romanas en la preparación del hormigón con cal, áridos, agua y cenizas volcánicas, les permitió salvar luces aún más grandes. El área cubierta por la cúpula del Panteón en Roma, no fue superada hasta el Renacimiento.

Expresión de poder
Los asentamientos romanos fueron diseñados en forma de retícula, en torno a dos grandes vías, que constituían los ejes norte-sur y este -oeste. El foro, predecesor de la plaza mayor moderna, basado en el agora griega, se encontraba en la
intersección de esas dos vías principales, y estaba rodeado por edificios públicos como la basílica (sala para juicios, reuniones y contratación), templos y arcos de triunfo. La arquitectura romana era muestra del poder romano.

El Gobierno tenía el monopolio de los materiales de construcción naturales, los ladrillos se producían en talleres propiedad del estado y la asignación de la construcción de obras civiles estaba a cargo del ejército. Por todo e! imperio, las calzadas y puentes permitían el rápido movimiento de bienes, información y tropas, todo lo necesario para el vasto Imperio romano.

La riqueza de algunos ciudadanos romanos se encarna en la villa romana con jardines, terrazas y salas hipóstilas. En las densamente pobladas ciudades, los romanos utilizaron técnicas constructivas de construcción masiva para crear edificios de varios pisos.

Los acueductos
Los romanos no fueron los primeros en utilizar los acueductos, pero la escala a que los realizaron no tuvo precedente. El crecimiento de la población en los centros urbanos en todo el imperio, especialmente en Roma, tuvo como consecuencia que las fuentes locales de agua resultaron Inadecuadas y de fácil contaminación. Los romanos utilizaron el arco intensivamente en la construcción de arcadas que transportaban agua limpia a los centros urbanos, salvando grandes obstáculos. Una vez en la ciudad, los acueductos elevados servían para mantener un suministro adecuado de agua y para mantenerla libre de contaminación.

El arco romano
EL ARCO ROMANO es de medio punto y permitía salvar grandes distancias con estructuras como las que se pueden ver en sus acueductos y viaductos.



SE CONSTRUÍA sobre un armazón de madera, o cimbra, que solamente se quitaba después de colocar la dovela central superior, o clave.

LAS FUERZAS generadas por los arcos semicirculares tienden a transmitir fuerzas laterales. Por ello, los primeros arcos y bóvedas se construían bajo tierra. Los romanos contrarrestaron estas fuerzas laterales con contrafuertes.

El colapso
El crecimiento del poder del Imperio romano se reflejó en la creciente grandeza de su arquitectura. En el siglo III d. C., el aumento de las amenazas externas, las crisis de las finanzas estatales y el cercano colapso del imperio frenaron el desarrollo arquitectónico. El imperio estuvo regido por una rápida sucesión de emperadores cuyos proyectos constructivos no se realizaron casi nunca.

LAS TERMAS difundidas hasta en los campamentos de la frontera, comprenden hunos, un gimnasio y salas de reunión. Adornadas de estucos, de mosaicos y de estatuas constituyen una lujosa morada de descanso a la que se puede i por un precio módico. El uso de los baños calientes proviene de oriente helenístico. Las termas también abarcan un terreno para deportes . Masajista y perfumistas, vendedores de bebidas y de artículos de confitería circulan sin cesar. Las mujeres, menos asiduas, ocupan salas diferentes y tienen horarios distintos.

EL CIRCO sirve sobre todo para las corridas de carros, objeto de apuestas apasionantes. A la señal de partida, dada por el director de los juegos, que arrojaba a la vista de todos un pañuelo blanco, los carros tirados por dos, cuatro o seis caballos inician la carrera. Los conductores, munidos de un casco y ajustado el cuerpo dentro de una túnica corta, roja, blanca, azul, negra o verde, según la caballeriza a que pertenece, deben dar cinco o seis vueltas alrededor de la pista. La multitud sobreexcitada apuesta a un color o a un cochero, y silba o aplaude según las circunstancias.

EL TEATRO, inspirado en los edificios griegos, ofrece espectáculos en ocasiones solemnes se trata de tragedias a la moda griega, de comedias, y sobre todo de farsas y pantomimas de una comicidad fácil y grosera.

EL ANFITEATRO, nacido de la conjunción de dos teatros, es una creación genuinamente romana y adoptada por todo el imperio. Sirve sobre todo para los combates de los gladiadores, pero también se ven allí escenas de caza divertidas, como la caza del conejo, la del león contra el tigre y otras peligrosas como las de los domadores que afrontan con una jauría de galgos a un fiera sanguinaria. Allí se ejecutó a muchos condenados y muchos cristianos padecieron el martirio.

LAS BASÍLICAS: a justicia se administraba en Roma, en amplias salas rectangulares, cuya longitud era el doble de su anchura. Se las llamó basílicas y también se las utilizaba para reuniones políticas y como improvisadas Bolsas de Comercio. La planta de las basílicas romanas fue tomada como modelo para las primitivas iglesias del cristianismo. Su espacio interior aparecía dividido -por dos o por cuatro filas de columnas- en tres o en cinco naves: una central y varías laterales. La entrada a la basílica podía efec tuarse por el frente o por el costado ce edificio y, en tal caso, en el otro extremo se ubicaba el tribunal, sobre un estrado que podía estar se parado o no del resto, por columnas o por una balaustrada. Una de las basílicas romanas más famosas fue la de Magencio (llamada también de Constantino), cuya nave central -cubierta por una bóveda con arista- tenía ochenta metros de largo por veinticuatro de ancho.

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Ver: Las Fuentes en Roma Antigua



AMPLIACIÓN DEL TEMA:
EL PANTEÓN ROMANO: El Panteón es el único templo de la Antigüedad que continúa en su función de lugar destinado al culto. En Roma, era el sitio en donde se honraba a todos los dioses. Y en el año 608 de nuestra era, por disposición del papa Bonifacio IV, se convirtió en una iglesia cristiana. Se la llamó «Santa María de los Mártires», y se depositaron en ella diversas reliquias, llevadas desde las catacumbas.

«Su interior -dice E. H. Gombrich, en «La Historia del Arte»- es un gran ambiente circular coronado por una cúpula, que posee una abertura a través de la cual puede verse el firmamento. Conozco pocos edificios que transmitan semejante impresión de serena armonía. No se siente el peso de su estructura: las bóvedas, enormes, parecerían abrirse con toda naturalidad sobre el visitante, como si fuera la bóveda celeste».

esquema del panteon romano

Esa cúpula gigantesca de más de cuarenta metros de diámetro y otros tantos de altura, que se apoya simplemente sobre los muros circundantes, sin ningún otro sostén ni contrafuerte, constituye uno de los ejemplos más notables de  arquitectura abovedada. Hecha sobre la base del sistema hormigonado, tiene una extraordinaria resistencia.

En su parte interior presenta cinco hileras de casetones o artesones superpuestos con molduras corregidas en escorzo, para que guarden igual apariencia si se las mira desde abajo.

El pórtico de entrada, en el que pueden verse ocho columnas corintias, conduce hacia el recinto, enorme rotonda iluminada solamente por la luz cenital que le llega desde el centro de la cúpula. También aquí aparecen los fustes y los capiteles del orden recién mencionado, junto a pilastras que, en este caso, separan siete nichos laterales transformados actualmente en capillas.

Fue el emperador Adriano -hijo adoptivo y sucesor de Trajano- el que mandó reconstruir este monumento, emplazado sobre las antiguas termas de Agripa -conservadas en parte- y cuyo nombre puede verse, todavía, inscripto en el friso de la fachada, que es de época anterior. En cambio, la gran sala circular, con su cúpula, corresponde a los tiempos de Adriano, siglo II d.C.

Varios artistas del Renacimiento, como Rafael o Brunelleschi, se inspiraron en las sabias líneas del Panteón para realizar estilizados bocetos (así lo hizo el primero de los nombrados) o para deducir obras similares como la cúpula de la catedral de Florencia.

El Panteón conserva, intactos, su pavimento y la monumental puerta de bronce, de dos hojas, enmarcada por mármoles rosados que Rafael Sanzio reprodujo, precisamente, en uno de sus dibujos.

En Roma, además del Panteón, existieron otros dos templos de planta circular: el de Vesta, en el Foro romano -la gran plaza abierta, rodeada de monumentos, centro de todas las asambleas y reuniones cívicas- y el de Mater Matuta o Madre Matutina, relacionada con la luz primera del día y, simbólicamente, con el alumbramiento. El de Vesta era el santuario donde las
vírgenes consagradas a esa diosa guardaban, celosamente, el fuego sagrado. Y el segundo, ahora iglesia.de Santa María del Sol, tenía el santuario rodeado por veinte elegantes columnas corintias.



Sin embargo, en la capital del Imperio de Occidente predominaron no estos templos, sino los de planta rectangular. Entre ellos, se pueden citar: el de Castor y Pólux, que era «períptero octástilo» (es decir, acompañado perimetralmente por columnas, de las cuales ocho -con sendos capiteles corintios- formaban el pórtico, emplazado sobre alto podio); el de Saturno, cuyo frontón ya no existe, conservándose en su entrada varias columnas con capiteles jónicos; el de la Concordia (próximo al de Vespasiano), cuya particularidad consistía en tener el santuario a lo ancho y, finalmente, por no abundar en ejemplos, el de la Fortuna Viril, que era «pseudoperíptero te tras til o» (con semicolumnas adosadas a los muros del recinto y cuatro columnas al frente).

Conviene aclarar que las citadas denominaciones y otras similares fueron introducidas en el vocabulario artístico por el arquitecto romano Vitruvio, para poder reconocer los templos según el número y disposición de sus columnas.

Fuera de la metrópoli, uno de los ejemplos más típicos dentro de este tipo de construcciones, fue el templo de Baalbek en Siria, al pie del Líbano. Comprende varios santuarios, de los cuales el principal -que presenta quince columnas por lachada- había sido edificado en homenaje a Júpiter.

Otros templos importantes, ya fuera de Roma, eran el del Sol, en Palmita (con un peristilo simple, rodeado por columnas corintias); el de Esculapio, comprendido dentro del palacio de Diocleciano, en Spalato y el de Nimes, conocido como «Maison carree» (Casa cuadrada), que es el mejor conservado de todos ellos.

Entre los romanos no abundaron los palacios. Sin embargo, hubo algunos famosísimos como el del emperador Diocleciano, en Spalato (Dalmacia), de planta rectangular y torre cuadrada en cada ángulo. También el llamado «de los emperadores», en Roma, cuyo salón del trono y los recintos para ceremonias, dormitorios, sala de justicia y templo de los dioses familiares eran de proverbial belleza.

Entre los monumentos de índole conmemorativa cabe citar las columnas (como la de Marco Aurelio y la de Trajano) y los arcos de triunfo (como el de Tito y el de Constantino).

Fuente Consultada: Ciencia Joven Fasc. N° 36 El Panteón Romano Edit. Cuántica

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