Biografia de Carpentier Alejo Resumen de su Obra Literaria y Vida


Biografía de Carpentier Alejo
Resumen de su Obra Literaria y Vida

Alejo Carpentier nació en La Habana el 26 de diciembre de 1904. Su padre, arquitecto de origen francés, se había trasladado a Cuba en 1902, el mismo año que nacía la nueva república. Su madre, rusa aunque de formación francesa, pertenecía a una familia dedicada a los negocios del petróleo en Bakú.

Su infancia y adolescencia transcurren en una finca en Loma de Tierra, en las afueras de La Habana. Serán años felices en contacto con las gentes y las faenas del campo. «Recuerdo —explica el escritor— gente extraordinaria, como unos negros que me contaban historias que habían recogido de sus antepasados. En particular Viaje a la semilla es el resultado de aquellos años.

alejo carpentier escritor cubano

En 1913 viaja con su familia a Rusia, donde permaneció durante unos meses, y a París, donde se matricula por un trimestre en el liceo Jeanson de Sailly, para practicar el francés.

Desde muy pequeño Carpentier será un lector voraz: Balzac, Zola, Flaubert y, sobre todo, la literatura española, que era la pasión de su padre.Pero también leía a Dumas, a Julio Verne y a Salgari, al que prefería por ser menos didáctico y menos laborioso en sus planteamientos. Esta precocidad de lecturas fue en gran parte consecuencia de una tendencia al asma, enfermedad que Carpentier padeció durante mucho tiempo.

A  los quince años escribe una novela corta bajo la influencia de Flaubert y de Eca de Queiroz, ambientada en Jerusalén en tiempos de Pilatos.

En 1922 regresa a La Habana para estudiar arquitectura, carrera que abandonará a los dos años, ante las dificultades que encuentra en las matemáticas y el dibujo. También dejará sus estudios de música.

Posteriormente, en 1923, es nombrado jefe de redacción de una pequeña revista que se proclama órgano de la Unión de fabricantes de calzado de Cuba. De ahí pasará a la revista Carteles, de la que sería eventualmente jefe de redacción. El periodismo va a ser una actividad que Carpentier ejercerá a lo largo de casi toda su vida.

Entre 1923 y 1924 se crea el Grupo minorista, llamado irónicamente así debido a la obligada condición de «minoritarios» con que se califica a los nuevos artistas. Aquel grupo de jóvenes empezó sus tareas tratando de captar las nuevas tendencias que venían de Europa.

Van a formar parte del grupo, entre otros, Juan Marinello, Rubén Martínez Villena, Emilio Roig, Fernando Ortiz y los compositores Alejandro García Caturla y Amadeo Roldan. Este último sería compañero inseparable de Carpentier en andanzas musicales.



Es también la época en que empiezan a llegar revistas extranjeras a Cuba. En sus páginas pudieron leer a Kafka, Cocteau, Maiakovski y a casi todos los novelistas rusos de la primera generación revolucionaria, como Ivánov, Leónov, Babel, etc., que producirían un enorme entusiamo.

En 1926, Alejo Carpentier viaja a México, donde era posible observar las huellas de la revolución. Allí traba amistad con el pintor Diego Rivera, rotundo partidario del arte proletario. De ese contacto va a surgir en Carpentier una tremenda duda: recién iniciado en el cubismo va a encontrarse con un tipo de pintura, afincada en la realidad circundante, que ofrece una visión de América completamente nueva.

En 1927, debido a sus actividades dentro del Grupo minorista contra la dictadura del general Machado, Carpentier pasará dos meses en la cárcel. En ella escribirá la mayor parte de su primera novela, Ecué- Yamba-0, que sería publicada en Madrid en 1933.

En marzo de 1928 se celebra el Séptimo congreso de la prensa latina al que asiste el poeta surrealista francés Robert Desnos. Pronto se conocen y entre ellos se establecerá una amistad que iba a durar toda la vida. Gracias a Desnos, que le pasará su documentación como delegado del congreso, podrá Alejo Carpentier embarcarse rumbo a Francia.

A través de Robert Desnos, Alejo Carpentier es invitado a realizar emisiones; primero en Poste Parisién, y luego en Radio Luxemburgo. Trabajaban con él Antonin Artaud, Jacques Prevert, el propio Desnos, etc. Interesados por las combinaciones que se podían hacer entre texto y música, montarán diferentes piezas teatrales y obras como El libro de Cristóbal Colón, con la colaboración de Paul Claudel, y numerosas grabaciones experimentales.

Hacia 1930, el grupo de Robert Desnos, al cual pertenecía Carpentier, va a romper con André Bretón, al que se acusa de transformar el movimiento surrealista en una especie de sociedad secreta y exclusiva, dotada de consignas, y de convertirse en un inquisidor con plenos poderes para dictar excomuniones.

En 1937 volverá a España integrando la delegación cubana invitada al Congreso de escritores antifascistas, celebrado en Valencia y Madrid. Su experiencia de la guerra española aparecerá en una de sus últimas novelas, titulada La consagración de la primavera (1978).

La decepción sufrida por la derrota del bando republicano, se extiende también en Europa y en mayo de 1939 abandona el continente para regresar a Cuba.Esta vuelta a La Habana será dolorosa. Implicaba un nuevo comienzo desde el principio. Invadido por un sentimiento de fracaso, se buscará a sí mismo en el ser esencial de América. En pocos años ha visto desaparecer a algunos de sus amigos más entrañables: Martínez Villena, García Lorca, César Vallejo, Amadeo Roldan y también a Robert Desnos, muerto en un campo de concentración en Checoslovaquia.

En 1946 escribirá el ensayo La música en Cuba, resultado de investigaciones llevadas a cabo sobre la fusión del ritmo africano con la melodía española

En 1945 es invitado a ir a Caracas durante un año o dos para organizar una emisora de radio. En Venezuela encontrará mayores facilidades para escribir y también un país que «es una especie de compendio telúrico de América». Por todo esto, «los dos años que pensaba pasar en Venezuela se convirtieron en catorce. Allí escribí gran parte de mi ciclo novelesco, incluso El siglo de las luces.»



Alejo Carpentier es un creador meticuloso que trabaja con una extraordinaria disciplina. «Escribir un libro es siempre una empresa tremenda, acaso superior a las fuerzas de uno; aventura dolorosa llena de decepciones, que se debe vivir frase a frase en la esperanza de que algo surja de un trabajo reducido a la gestación de una o dos páginas escritas al día.»

En Caracas comenzará a escribir crónicas para el diario El Nacional, algunas de las cuales adoptarán un carácter de ensayo. Tales son la serie Visión de América, publicada en 1947 después del primero de los tres viajes que Carpentier hizo al alto Orinoco y a la Gran Sabana.

A principios de 1959, hallándose perfectamente instalado en Venezuela, se producirá la revolución cubana. Alejo Carpentier se incorporará inmediatamente a ella y regresará a La Habana en julio de ese mismo año: «Oí las voces que habían vuelto a sonar, devolviéndome a mi adolescencia; escuché las voces nuevas que ahora sonaban, y creí que era mi deber poner mis energías, mis capacidades al servicio del gran quehacer histórico latinoamericano que en mi país se estaba llevando adelante.»

En 1963 es nombrado director de Publicaciones del estado, que se convertiría más tarde en Instituto del libro. Participará en las campañas de alfabetización y durante cinco años enseñará historia de la cultura en la universidad. «Recuerdo ese período —afirma— como uno de los más felices de mi vida.»

En 1962 publicará la que será su mejor novela: El siglo de las luces. Su punto de partida será una escala forzada en la isla de Guadalupe, durante su viaje de Venezuela a París para recoger el premio concedido a Los pasos perdidos.

A finales de 1966 es nombrado ministro consejero de asuntos culturales en la embajada de su país en Francia y, posteriormente, será diputado de la primera Asamblea nacional del poder popular de Cuba. Carpentier asumía su compromiso político de forma muy sencilla, afirmando: «Soy ciudadano antes que escritor.»

Tendrán que pasar más de diez años para que vuelva a publicar dos nuevas novelas: Concierto barroco y El recurso del método, las dos en 1974.

Concierto barroco girará en torno a la concepción de la primera ópera de tema americano, Moctezuma, por Antonio Vivaldi, que fue estrenada en Venecia en 1733. El título de El recurso del método es una inversión irónica de la obra de Descartes, pues «América Latina es el continente menos cartesiano que imaginarse pueda.»

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Años más tarde, en 1978, publicaría sus dos últimas novelas: El arpa y la sombra, un estudio sobre los aspectos oscuros del fantástico temperamento de Cristóbal Colón; y La consagración de la primavera, novela eminentemente política que es «una pelea a brazo partido contra lo “real horroroso” de nuestra historia.»

Ese mismo año le fue concedido el premio Cervantes, el más importante galardón de las letras hispánicas, otorgado por las Academias de la lengua de España y América.

Alejo Carpentier, iniciador de la nueva narrativa latinoamericana, el hombre que inaugura un nuevo modo de percibir y valorar esa América que le apasionaba, moría en París, el 24 de abril de 1980.

Su obra, viva pese a la muerte del creador, permanece recordando, para siempre, los afanes de un continente que lucha por consevar su identidad y encontrar su destino aunque sea en las condiciones más adversas. Y es la esperanza cierta de encontrar estos objetivos lo que da valor permanente a la tarea de Carpentier.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo IV- Entrada: Carpentier Alejo  “Portavoz de un continente barroco” – Editorial Planeta

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