Biografia de Lucio V. Mansilla y Caracteristicas de su Obra Literaria



Biografia de Lucio V. Mansilla y Obra Literaria

Lucio Victorio Mansilla (1831-1913), escritor argentino, perteneciente a la segunda generación del 80. Es el más ilustre y acabado escritor de la generación del 80, y una de las figuras de más interesante biografía entre los hombres de fin de siglo.

Nació en Buenos Aires, hijo del general Lucio Norberto Mansilla —jefe del ejército rosista— y de Agustina Ortiz de Rosas —hermana de Juan Manuel de Rosas—.

Militar, periodista, político y diplomático. Su estilo literario es ameno y chispeante, no posee el rigor crítico de su generación. Sus escritos le sirvieron para relacionarse con el grupo elitista dominante de la política argentina.

Biografia de Luci V. Mansilla y Obra LIteraria

Su padre Lucio fue un general rosista y su madre Agustina, hermana de don Juan Manuel de Rosas.

Realizó sus estudios primarios en el famoso colegio Clarmont, donde estudió gramática y latín.

Se empleó luego en una casa comercial de un primo, y luego fue a residir entre Ramallo y San Nicolás, donde estaba el saladero de su padre.

Por razones de negocios y con el deseo de iniciarlo en la vida empresaria, su progenitor lo envió a la India (1849), y con tal motivo viajó por ese país, El Cairo, y otros lugares, para regresar a Buenos Aires, al enterarse de la situación política (1851).

Al año siguiente, producida la caída de Rosas, su padre lo llevó consigo a Europa. Regresó al año siguiente, y contrajo matrimonio con su prima Catalina Ortiz de Rosas y Almada.

No congeniaron y tiempo después se separaron. Por esos años insultó públicamente a José Mármol en el Teatro Argentino, a quien acusaba de haber ofendido a su madre en la novela Amalia.

Estuvo desterrado por este motivo durante tres años en Paraná (1856-1859), ocasión en que publicó varios escritos en la prensa.



Fue luego secretario de la Convención Nacional Constituyente reunida en Santa Fe (1860), actuó en varias acciones militares de las luchas entre la Confederación y la provincia de Buenos Aires, y se estrenó como dramaturgo, con dos obras de éxito, aunque no volvió a repetir estas aventuras teatrales.

Actuó más tarde en la Guerra del Paraguay y ascendió en la carrera militar. Poco antes de la terminación de la contienda, fue destinado como comandante de fronteras, con asiente en Río Cuarto, Córdoba (1868).

Allí intentó establecer la paz con los indios ranqueles, inquietos porque la linea fronteriza había sido llevada, por encargo del presidente Sarmiento, al Río Quinto.

Viajó a Leubucó (La Pampa), con una reducida comitiva y se entrevistó con el cacique Mariano Rosas. De resultas de esta expedición, comenzó a editar en forma de cartas su más famoso libro, Una excursión a los indios ranqueles, dos años después.

Regresó luego a Buenos Aires (1871), continuó escribiendo para la prensa y fue gobernador del Chaco (1875). Después viajó en distintas misiones diplomáticas, por tres veces a Europa (1879, 1881 y 1883), y ascendió al grado de general (1882).

Estuvo de retorno en su país poco después (1884). Fue elegido diputado nacional (1885) y publicó las Cameries de los jueves (1885) en un diario local.

Tuvo por esos años una intensa actuación pública, caracterizada por las fluctuaciones de sus preferencias políticas y la aspiración a mayores responsabilidades gubernamentales, que no pudo lograr.

Viajó de nuevo a Europa, donde fue una figura familiar y respetada en los más elegantes salones de la aristocracia. Se produjo mientras tanto el fallecimiento de su esposa (1895), y cuatro anos después contrajo nupcias nuevamente en Londres, con la viuda argentina Ménica Torróme (1899).

Viajó como jefe de la legación argentina en Berlín, por Alemania, Austria y Rusia, países incluidos en su espera de acción diplomática. En esos años, comenzó a escribir sus libros autobiográficos. Retratos y recuerdos (1894), Rozas: Ensayo ¡üstórico-psicológico (1898) y Mis memorias: Infancia y adolescencia (1904).

Falleció en París (1913), luego de haberse retirado de sus cargos diplomáticos.



Personalidad de Mansilla. Mansilla puede considerarse como el prototipo del intelectual mundano y aristocrático de fines de siglo en la Argentina.

Estuvo dotado de una fascinante personalidad, de múltiples facetas, que abarca al empresario comercial, el militar valiente, el periodista circunstancial, el conversador ameno de salón, el político hábil, el escritor ameno e ingenioso, el duelista insobornable, en suma, un hombre de mundo completo.

Han quedado numerosos testimonios de sus contemporáneos, tanto argentinos como europeos, de su encantadora personalidad y de su natural don de caballero, igualmente hábil para tratar con indígenas salvajes que con nobles y monarcas sofisticados de la Europa de fin de siglo.

El escritor autobiográfico: Aparte de sus ensayos dramáticos juveniles, sin repercusión literaria en su vida, Mansilla fue un excelente prosista, cuyo principal personaje fue él mismo.

Pocos escritores han escrito tanto de sí mismo, ya que en casi todas sus obras se habla de su niñez, de su adolescencia, de su vida militar, de su experiencia de salones culturales, de su vida en la corte de Rosas, de sus relaciones con los hombres de la época, de sus ideas.

Por lo general, su e-lilo fue siempre apurado, poco esmerado, contaminado de galicismos y expresiones o vocablos extranjeros, pero en todos los casos su prosa es cautivante, amena y sustanciosa.

En materia idiomatica fue independiente de toda norma o respeto a la Academia Española, y su criterio fue optar siempre por la riqueza o la vivacidad de la expresión, antes que por el formalismo o la estilización.

«Una excursión a los indios ranqueles». Fue publicada incialmente como una serie de cartas a su amigo Santiago Wilde diariamente, en La Tribuna (a partir del 20 de mayo de 1870. Fue premiada (1876) en el Congreso Internacional Geográfico de Paris (1875), y traducida al alemán, francés, italiano e inglés.

Esta obra es una de las mejores de la literatura argentina, y en el transcurso de los años, no ha perdido interés ni vitalidad. «Ningún libro se ha leído peor que Facundo, Martín Fierro, Amalia y Una excursión a los indios ranqueles, las cuatro obras históricas por excelencia, y además las cuatro mejor escritas del siglo pasado», ha dicho un ensayista argentino (Ezequiel Martínez Estrada).

Mansilla, como comandante de fronteras al sur de Córdoba, planea una entrevista en tierra ranquel con los caciques indígenas, para asegurar y pacificar las relaciones.



Entra Tierra Adentro, un grupo de dicienueve personas, entre ellas dos padres franciscanos, sin armas para no despertar sospechas.

En la travesía hacia Leubucó (La Pampa), capital de los ranqueles, acaece una serie de peripecias interesantes, motivadas por el recelo de los cristianos y la desconfianza indígena.

Se realiza el primer encuentro con Mariano do Rosas y ahijado del Restaurador.

La mutua desconfianza se disipa. hay fiestas, una primera misa en tierra bárbara, y un incidente entre Mansilla y el cacique Epumer, que no pasa a mayores.

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Se dirige luego la comitiva a tierras de Baigorrita, el otro cacique, de cuyo hijo sale Mansilla al final padrino.

Poco después se celebra una junta mayor con los tres caudillos principales y unos sesenta capitanejos, que discuten y aprueban un tratado de paz. De regreso a Córdoba, visita Mansilla al tercer gran cacique, Ramón, y retorna a Rio Cuarto. En el curso de esta expedición.

Mansilla tiene oportunidad de describir los lugares, costumbres v otros aspectos de la vida ranquelina, v expresar originales opiniones morales y filosóficas sobre la vida salvaje y la vida civilizada.

En la obra aparecen interesantes personajes, que son descritos con una gran destreza psicológica y artística, como los tres caciques citados; el doctor Macías, médico cautivo y antiguo compañero de Mansilla, cuya libertad obtiene, el cabo Gómez, Crisóstomo y Miguelito, interesantes ejemplares humanos cuya historia se intercala en la narración.

El libro encierra, además, una tesis muy a lo Mansilla, espíritu algo escéptico y burlón, que puede resumirse en estas palabras del propio autor: «Nuestra civilización no tiene el derecho de ser tan rígida y severa con los salvajes. ..»

Mansilla tuvo varios tropiezos en su vida política y en su carrera militar, pues sostuvo la opinión de que la política con los indios debía ser conciliadora y no de exterminio.

El estilo es el conversacional, sin más preocupaciones que la de escribir como habla: «Converso íntimamente con el lector: no dicto un ensayo de historia en la cátedra«, decía.

Por lo demás, es perceptible un cierto desenfado e ironía en el tono, mucho personalismo, y un cierto afán de mostrarse independiente de prejuicios y libre de toda autoridad.

Este personalismo, por así decirlo, era una característica común en los hombres de su generación.

Otras obras en prosa. En orden dé importancia, le siguen las Causeries de los jueves o Entre nos, serie de relatos o reflexiones sobre materias diversas, al modo de las conversaciones típicas de los salones aristocráticos europeos y aun argentinos, donde el buen gusto, la superficialidad y la multiplicidad de tenias, componían el repertorio típico de los conversadores (causeurs) del siglo pasado.

Se fueron publicando a lo largo de dos años (1888-1890), en el periódico Sud-América, y editadas en cinco volúmenes (1889-1890). Estas «charlas» han sido comparadas con las «tradiciones» de Ricardo Palma.

El libro Mis memorias refiere las experiencias de su niñez y de su adolescencia, siempre en ese tono festivo que le era propio.

Es interesante como documento de época, pues allí aparece presentada la gran aldea y la gente de mediados del siglo pasado.

En Rosas, el autor intenta hábilmente un ensayo de interpretación psicológica de su tío, quien aparece retratado al vivo.

Mansilla no lo enjuicia históricamente como dictador, pero tampoco lo presenta como un gobernante democrático. En ingenioso equilibrio político, tiende más bien a explicar la raíz psicológica de la conducta política de su pariente.

Ricardo Rojas ha dejado una semblanza literaria muy precisa sobre este escritor: «El argentino más cosmopolita por su vida y sus gustos, sin dejar de ser el porteño más criollo por su ingenio y por su obra«.

OBRAS Y EDICIONES. Una excursión a lo» Indios ranqueles. Buenos Aires, Estrada, 1959. Con estudio preliminar de Mariano de Vedia y Mitre. Mis memorias. Buenos Aires, Hachette, 1955. Entre-nos. Causeries de los jueves. Buenos Aires, Hachette, 1963. Con estudio preliminar de Juari Carlos Ghiano. Rosas. Buenos Aires, Malinca, 1964.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Enrique Popolizio. Vida de Lucio V Mansilla. Buenos Aires. Peuser, 1954. Julio Caillet-Bois, prólogo a Una excursión a los indios ranqueles. México, Fondo de Cultura Económica, 1947. Aníbal Ponce, La vejez de Sarmiento. Buenos Aires, Matera, 1951. Homero Guglielmini. Mansilla. Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas. 1961.

Fuente Consultada:Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra Entrada: Autor Lucio V. Mansilla

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