Biografía de María Callas Cantante Lírica Opera Resumen



Biografía de María Callas Cantante Lírica

Consagrada por la mayor parte de la crítica como la mejor voz femenina del siglo XX, esta excelsa y temperamental artista griega despertó también el interés del gran público por su agitada y publicitada vida personal.

Pero es su asombrosa voz de «soprano absoluto» y su excepcional talento lírico, lo que ha inscrito definitivamente su nombre en la historia de la música contemporánea.

Nacida circunstancialmente en Nueva York, estudió canto en el conservatorio de Atenas, ciudad en la que debutó a los quince años, y en cuyo Teatro de Opera se desarrolla el inicio de su carrera.

En 1947 se traslada a Italia, donde contrae matrimonio con Giovanni Battista Meneghini, y obtiene sus primeros triunfos resonantes en Verona, Roma y Nápoles.

Veamos ahora su vida y obra musical…

En la biografía de las grandes divas de la ópera, la realidad y la leyenda suelen mezclarse de manera inextricable.

Esto resulta especialmente cierto en el caso de una de las mayores sopranos del siglo XX, la genial María Callas, en cuya apasionada peripecia vital se suceden los grandes éxitos artísticos y las catástrofes privadas.

El verdadero nombre de la célebre soprano es María Ana Cecilia Sofía Kalogerópoulos. Durante su infancia solía cantar en la iglesia (Ortodoxa), e hizo sus primeros estudios de canto con una profesora de origen italiano.

Alrededor de 1937 viajó con su madre a Atenas, y se convirtió en alumna de la soprano española Elvira de Hidalgo, directora de la Escuela de Canto del Conservatorio de Atenas. Sus progresos fueron rapidísimos y a los 15 años hizo su primera presentación en Cavalleria Rusticana.



Al finalizar la guerra se vio obligada a regresar a los Estados Unidos para no perder su ciudadanía. En esa época fue escuchada por el tenor Giovanni Zenatello, director de la Arena de Verona, quien la invitó a trabajar en su empresa de espectáculos durante la temporada de verano.

María Callas

MARÍA CALLAS
(Nueva York, EE.UU. – 1923-1977)
Cantante   lírica  y   actriz dramática. Creadora de una escuela moderna de interpretación lírica.

BIOGRAFIA: Ni siquiera se conoce con exactitud su fecha de nacimiento. Se sabe que vino al mundo en diciembre de 1923, en el Flower Hospital, situado en plena Quinta avenida de Nueva York.

Pero en cuanto al día, se puede elegir entre el 3, que figura en el registro de la clínica, el 4, que figuraba en su pasaporte y el 5, según el testimonio de su madre.

Su padre, Georges Kalojeropulo, un griego del Peloponeso, era un farmacéutico graduado en la universidad de Atenas.

Su madre, Evangelia Dimitriadis, provenía de una familia turca establecida a comienzos del siglo en la capital griega, y se casó a los diecisiete años.

Como otros miles de europeos del primer cuarto de siglo, los Kalojeropulo emigraron a Estados Unidos.

Además de las razones económicas que empujaban a todos los emigrantes, la familia sintió la necesidad de alejarse de la ciudad griega de Meligala, donde vivía cuando murió su segundo hijo, de sólo tres años de edad, durante una epidemia de tifus.

Se dice que la madre quería un hijo varón que sustituyera al que había perdido en Grecia, y que al enterarse del nacimiento de una niña se negó a tenerla entre brazos durante cuatro días.



Maria Callas nunca habló demasiado de su infancia, pero en cambio ha dejado referencias del autoritarismo materno: «Fue mi madre la que decidió que yo fuera cantante. En mi familia ella lo decidió siempre todo».

Estudió piano a partir de los ocho años, pero desde mucho antes acostumbraba repetir, cantando, las músicas que oía por radio.

Cantó por primera vez en público durante una fiesta escolar y luego en un programa de radio; en ese programa ganó un reloj por recitar unas poesías y cantar La paloma.

Cuando terminó los estudios primarios y hubo que decidir el futuro, las relaciones entre sus padres llegaban a su peor momento; en el proceso de separación que siguió, el motivo aducido por su padre para pedir el divorcio fue precisamente el elevado coste de la educación musical de María.

Su madre, ahora a cargo de las hijas, consiguió  presentarla a la célebre cantante italiana María Trivella, que quedó maravillada por el talento de la niña y la admitió en sus clases.

Para pagarlas, la madre se las compuso para obtener una beca. Al mismo tiempo, María estudiaba griego y francés.

María ponía el máximo empeño en aprovechar sus clases: cuando acababa su tiempo, permanecía en el aula para escuchar lo que la Hidalgo enseñaba a los otros cantantes.

Sus progresos fueron rápidos; en 1940 participó en un concierto estudiantil en el Parnassus Hall de Atenas, organizado por el conservatorio, y más tarde actuó en el teatro Olympia, haciendo el papel de Sor Angélica, de la ópera homónima de Puccini; las representaciones fueron organizadas por la Hidalgo.

Maria Callas cantó por primera vez como profesional en el teatro Real de Atenas, con el pequeño papel de Beatrice en la opereta Boccaccio, de von Suppé, el 27 de noviembre de 1940.

Hasta 1944, Maria cantó óperas, dió recitales de lied, y protagonizó emisiones radiofónicas, en un desaforado esfuerzo por sobresalir.



Cuando la situación política y social griega se estabilizó, la Callas intentó que la ópera de Atenas cumpliera el contrato que tenía firmado con ella, pero el director le comunicó que no podía porque todos los demás cantantes se oponían; todos protestaban contra su desmedido orgullo y el teatro entero estaba contra ella.

Viajó a   Nueva York, y  tras un emocionante encuentro con el padre, Maria comenzó inmediatamente a moverse entre los círculos musicales para buscarse un lugar como cantante. Intentó presentarse en otras ciudades, lejos de Nueva York, pero tampoco logró ningún resultado. De manera que los dos años que pasó en Estados Unidos tuvo que dedicarlos necesariamente al estudio.

Por fin, en 1947, aparece un viejo tenor italiano, Giovanni Zenatello, llegado en busca de nuevas voces para el festival de la Arena, de Verona. Cuando Zenatello oyó cantar a la Callas, quedó tan fascinado que, a pesar de sus setenta y pico de años, se empeñó en interpretar con ella un dúo. Maria fue inmediatamente contratada para cantar La Gioconda, de Ponchielli, en el festival de Verona.

En agosto de 1947, «la Callas» debutaba con La Gioconda. Fue éste su primer éxito en Italia, país en el que se radicó.

elogios importantes para la mujer

En los años siguientes, estando casada con el industrial Giovanni Battista Meneghini, que además era su  empresario, cantó en todos los grandes teatros italianos. Pero fue en la Scala de Milán donde nació el «mito Callas», con su interpretación de Norma (1952). Otro hito importante en su carrera artística fue el estreno de Medea, allí, al año siguiente.

La década de 1950 fue «la edad de oro» de la carrera de la Callas, quien se presentó sucesivamente en todos los grandes escenarios. Fue también en esa época cuando debió enfrentar la competencia de Renata Tebaldi.

En 1959 abandonó a Meneghini por Onassis. Se inició entonces su declinación y su progresivo alejamiento de los escenarios. En compensación, se convirtió en una de las figuras más prominentes del «gran mundo». En 1968 Onassis se separó de ella para casarse  con Jacqueline   Kennedy.

Poco después de producirse esa separación, María Callas, que se había mantenido alejada de los escenarios desde 1966, debutó como actriz cinematográfica en Medea (Id., 69), de Pier Paolo Pasolini, obteniendo un gran éxito y calurosos elogios de la crítica. En 1973 tuvo lugar su poco expresivo debut como directora de ópera (Le Vespere Siciliane) y su reaparición en recitales.

María Callas, una de las grandes divas de la Opera del siglo XX, es responsable en buena medida de la renovación lograda  por  ese  género.

El principal motivo de su éxito fue su formidable registro vocal, que le permitió dominar varias voces, desde la de medio soprano hasta la de soprano ligera, circunstancia que puso a su alcance un gran repertorio.

Su voz vigorosa «y maleable era comparable con la de las cantantes del siglo XVIII, lo que permitió a María Callas revivir viejas óperas como II Pirata, de Bellini, y algunas otras de Donizetti y de Rossini. Entre las sopranos contemporáneas es única por su dominio del estilo clásico. Es también una cantante que no sólo canta, sino que actúa, debido a su fuerte personalidad escénica.

SUS ULTIMOS AÑOS: Establecida en New York, a partir de enero de 1971, empezó a dictar sus lecciones en el Curtís Institute of Music de Filadelfia, pero las abandonó poco después por el bajo nivel de los alumnos matriculados.

La Julliard Scholl de Manhattan, uno de los mejores centros de enseñanza del mundo, le propuso un curso con el título de La tradición lírica para que la Callas pudiera enseñar lo que quisiera. De los trescientos alumnos que se presentaron, sólo admitió a veinticinco y el 11 de octubre de 1971 dio su primera lección.

A sus clases, destinadas en principio a esos pocos privilegiados, asistía sin embargo mucho público, mucha gente que nunca pudo ir a una representación de la Callas. Y entre ese público, confundidos entre el gentío, anónimos, se cuentan algunos de los más famosos cantantes de la época, que quieren aprender algo de «la divina», descubrir su secreto.

Durante esas lecciones en Nueva York aparece Giuseppe di Stefano, que la convence para que aparezcan otra vez juntos ante el público, como en los viejos tiempos. La Callas aceptó el reto. Primero grabaron un disco, que no llegó a aparecer en el mercado.

En abril de 1973, Maria Callas hace por primera vez de director escénico, en una ópera cantada por di Stefano, en Turín: Las vísperas sicilianas. El montaje de la Callas no gustó a nadie, ni siquiera a su admirador Luchino Visconti.

Sólo di Stefano la defiende; las críticas arrecian, sobre todo porque en Italia a «la griega» no le perdonan muchas cosas: el divorcio de Meneghini, su relación con Onassis, su triunfo en La Scala, sus fabulosos ingresos, sus joyas, sus caprichos, sus agudos, su arrogancia.

Pero di Stefano no se rinde y hacen una gira de conciertos por Europa. La Callas, en cualquier caso, no se engaña: dice que el público le aplaude por lo que fue, no por lo que es. Pero siguen dando conciertos, en Europa y en Estados Unidos. Cuando di Stefano pierde una hija y abandona, la Callas sigue. Un público joven, que no la había conocido en sus mejores tiempos, le tributa ahora unos triunfos espectaculares.

Y finalmente París, su casa de París, donde frecuentemente recibía las visitas de quienes iban a buscar su consejo. El objetivo de su último viaje fue la isla de Skorpios, para rezar ante la tumba de Aristotelis Onassis, cuya muerte le había afectado mucho. Maria Callas murió el 16 de setiembre de 1977; los últimos análisis médicos habían diagnosticado una crisis cardíaca. Las sospechas de un suicidio tardarían en ser descartadas. En 1979, las cenizas de Maria Callas fueron esparcidas en el mar Egeo.

Ver: Biografia de Giovanni Battista

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