Biografia de Charles De Gaulle Gobierno y Obra Politica Militar



Biografía de Charles De Gaulle
Grandes Hombres del Siglo XX

A fines de la Segunda Guerra Mundial, tras el desembarco en Normandía, las tropas aliadas entran en París el 25 de agosto de 1944. Francia ha sido liberada de la ocupación alemana, cuyas fuerzas retroceden.

Es el principio del fín del III Reich y de la Segunda Guerra Mundial.

Cuando el 25 de agosto de 1944 el ejército aliado entró en París, al frente de las tropas francesas iba Charles de Gaulle, el general que más había luchado por la liberación de Francia.

Charles de Gaulle, militar de fuerte carácter y sólidas convicciones democráticas, había nacido el 22 de noviembre de 1890, en Lille. Estudió la carrera militar en la Academia de Saint-Cyr.

RESUMEN BIOGRÁFICO: De Gaulle, Charles; General y político francés, nacido en Lille en 1890. Capitán en la I Guerra Mundial, en la II, a la caída de Francia y firma del armisticio por Pétain, pasó a Londres en 1940 y creó el Comité de Liberación Nacional y el Ejército de la Francia Libre, alentando a través de la radio el movimiento de resistencia en el suelo de la propia Francia.

Biografia de Charles De Gaulle Gobierno y Obra Politica Militar

Al producirse la liberación ocupó la presidencia del gobierno provisional, dimitiendo en enero de 1946.

Creó el grupo político «Rassemblement du Peuple Francais». La crisis argelina le llevó de nuevo al poder.

Nombrado en mayo de 1958 primer, ministro, exigió plenos poderes para actuar durante seis meses sin la intromisión de la Asamblea.

La proclamación de la nueva Constitución señaló el nacimiento de la Quinta República, y De Gaulle fue elegido su primer presidente para un mandato de siete años.



Liquidó el problema de Argelia concediendo la independencia a este país.

En diciembre de 1965 fue elegido presidente y en mayo de 1967 pidió y obtuvo poderes especiales para gobernar por decreto durante cuatro meses. En abril de 1969, ante el adverso resultado del referéndum convocado por él mismo, dimitió, falleciendo en 1970.

Charles de Gaulle: El hombre que cambió el modo de ver la guerra 

Considerado por la gran mayoría de los franceses como un verdadero líder y héroe de la Segunda Guerra Mundial.

Charles de Gaulle no sólo fue una prominente figura militar, sino que además logró convertirse en un importante personaje político surgido del llamado Movimiento de la Francia Libre, cuya mayor preponderancia se registró durante la mencionada guerra.

Charles de Gaulle había nacido el 22 de noviembre de 1890 en la ciudad de Lille, en el seno de una familia de educadores y administrativos.

No obstante, a pesar de la tradición familiar, Charles decidió emprender el camino del ejército, respondiendo seguramente a una vocación con la cual había llegado a este mundo.

Fue así que se unió al Regimiento de Infantería 33, que en aquella época era dirigido por el entonces Coronel Pétain, quien más tarde se convertiría en Mariscal.

Durante la Primera Guerra Mundial, Charles fue herido y convertido en prisionero en la llamada batalla de Verdún, en el año 1916.

Biografia de Charles De Gaulle Grandes Hombres del Siglo XXUna vez acabada la Primera Guerra Mundial, y debido a sus virtudes de pensador, de Gaulle decidió comenzar a ejercer como profesor de la Escuela del Estado Mayor francés, siendo ese el lugar en el que desarrollaría sus más significativas e innovadoras ideas en relación a una guerra llevada a cabo de forma totalmente móvil, a través de la utilización de tanques y aviones.



Tengamos en cuenta que Charles había experimentado en carne propia los horrores provocados por la guerra estática durante la Primera Guerra Mundial, y al mismo tiempo había sido testigo de las diferentes campañas realizadas por otros países.

Pero a las autoridades francesas les disgustó la postura de Charles, ya que consideraban que la próxima guerra sería similar a la Primera Guerra Mundial.

Incluso, si bien Heinz Guderian se acreditó la creación de la táctica militar denominada “Blitzkrieg” (guerra relámpago), que sería una de las principales innovaciones militares en la Segunda Guerra Mundial, lo cierto es que la teoría de dicha estrategia surgió de las mentes de hombres como Charles de Gaulle y el capitán británico Liddell Hart.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Charles de Gaulle estuvo a cargo de una división blindada, pero el ejército francés y la fuerza expedicionaria británica fueron derrotados inmediatamente por la táctica Blitzkrieg que utilizaron los alemanes.

La voz de la resistencia: Charles de Gaulle era un hábil estratega y, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, pudo imaginar cómo sería la ofensiva alemana sobre Francia.

Dado que la invasión alemana se produjo tal como él había anticipado,De Gaulle aconsejó al gobierno que se retirara al sur para dirigir la resistencia.

Sin embargo, el gobierno fijó su residencia en Vichy y se rindio a los alemanes. Charles de Gaulle, que se había negado a aceptar la rendición, huyó a Londres.

Mientras buscaba el apoyo del gobierno británico desde los micrófonos de la BBC, la emisora inglesa, el general francés proclamó que Francia continuaría la lucha al lado de Gran Bretaña.

Cada noche, desde la radio, la firme voz de Charles de Gaulle animaba a los franceses a organizar la resistencia y atacar a los alemanes con todos los medios que tuvieran a su alcance.

Cabe destacar que mientras que los alemanes habían logrado un notable desarrollo en tanques y aviones, los franceses y británicos mantuvieron la idea de la guerra estática, por lo que el fracaso fue inminente.



Luego de la rendición de los franceses, de Gaulle escapó a Gran Bretaña, para comenzar a desarrollar un rol político de gran trascendencia, como no lo había logrado en el plano militar.

Fue en aquel momento que Charles llamó a todos los franceses a resistir la ocupación nazi.

Aquello le permitió sumar cada vez más seguidores y convertirse en Jefe del Movimiento de la Francia Libre.

No obstante, su forma de ser y sus ideales disgustaban a muchas figuras prominentes del momento, por lo que debió luchar sobremanera para imponer sus pensamientos en pos de una verdadera Francia libre.

En el mes de junio de 1943 de Gaulle fue nombrado Jefe del Comité Francés de Liberación Nacional, y tan sólo un año después se produjo el inicio de la liberación de Francia, cuando tuvo lugar el denominado día D.

Después de ello, de Gaulle retornó a París el 25 de agosto de 1944 convertido en un verdadero héroe nacional, por lo que fue recibido por miles de parisinos, que incluso pusieron su vida en riesgo, sabiendo que aún permanecían en la ciudad algunos francotiradores alemanes que al no ser apresados continuaban operando. Sin embargo, el pueblo allí estuvo, para acompañar a este hombre que había alcanzado la gloria.

El 1958, Charles de Gaulle llegó a la Presidencia de la República, pero allí las cosas tampoco fueron fáciles para él, ya que durante su mandato debió enfrentarse a la resolución de la guerra argelina, la renovación del sistema político con la instauración de la V República y la impulsión del proyecto europeo, entre otros conflictos, hasta que finalmente decidió renunciar en 1969.

El excelente escritor que fue De Gaulle se reveló plenamente en sus Memorias de Guerra, compuestas por tres volúmenes (L’Appel, L’Unité y Le Salut) que aparecerían entre 19.54 y 1959, y que el general escribió desde su retiro de Colombey-les-Deux-Églises.

Más que como documento sobre la historia de la segunda guerra mundial, la importancia de estas memorias radica, al decir de muchos de sus biógrafos, en su alta calidad literaria. (Edward Aschcroft las llega a equiparar a las grandes obras histórico-literarias de César, Plutarco y Voltaire.).

Utilizadas sabiamente como género literario, el general introdujo en ellas tanto su visión personal y reflexiva de los sucesos de la contienda, como una vertiente autobiográfica al evocar situaciones que había vivido directamente, así como una especie de galería intercalada de retratos de los principales personajes de aquellos años, que acreditaron su agudo talento para la descripción psicológica, así como su dominio de las técnicas literarias del retrato.

Todo ello en un estilo sobrio y conciso, lleno de resonancias clasicistas, que no fue obstáculo para que incorporara el habla popular en muchos de sus pasajes.

Por otra parte —y al igual que en las Memorias de Esperanza que escribiría al final de su vida— De Gaulle utilizó un doble punto de vista —en primera y tercera persona del singular— que le permitió hablar de sí mismo como autor de las memorias y como personaje de las mismas. Pudo de esta forma escribir frases como: «De Gaulle, ese personaje algo fabuloso.»

El 9 de noviembre de 1970, de Gaulle moría después de padecer una aneurisma, y si bien sus memorias quedaron inconclusas, lo cierto es que dejó para la política francesa una marca indeleble, que aún pueden percibirse dentro de la corriente denominada “gaullismo”.

Fuente Consultada: Graciela Marker Para Planeta Sedna

NUEVAMENTE EN EL PODER: La profunda crisis que estalló en la Francia de 1958 le había de dar al retirado general la oportunidad de encaramarse de nuevo al poder en una ex-cepcionalidad histórica. El proceso de descolonización iniciado después de la segunda guerra mundial hizo que Francia tuviera que replegarse de Oriente Medio; sufrió luego su derrota de Indochina; Marruecos y Túnez se emanciparon de su tutela. Y Argelia, cuya revolución había estallado en 1954, colapsaba ahora las estructuras burguesas de la IV República.

El riesgo de una guerra civil se cernía sobre la sociedad francesa: el ejército imponía sus condiciones al poder civil, y éstas no eran otras que conservar una Argelia francesa. En mayo de 1958 un levantamiento militar en Argelia puso la situación política en un callejón sin salida. El «último recurso de soberanía» iba a ser jugado.

De Gaulle retornó al poder siendo ya un anciano casi septuagenario. Había aprendido bien de sus fracasos de 1945 y posteriormente de su experiencia fallida en el Rassemblement.

Era lo que se dice un «perro viejo» de la política. Partiendo de una posición notoriamente ambigua, aparentó tanto favorecer la causa de los militares golpistas, de la extrema derecha y de las fuerzas colonialistas empeñadas en yugular salvajemente la revolución argelina, como hacer concesiones (ofrecimiento en 1959 de la autodeterminación a los argelinos y apertura de negociaciones), aunque sin reconocer al FLN (Frente de Liberación Nacional argelino).

Pero había sido el ejército quien lo había llevado al poder. Y De Gaulle instrumentalizó rápidamente la crisis para atacar el régimen de partidos políticos. Obtuvo poderes especiales de la Asamblea por seis meses, y procedió rápidamente a enterrar la IV República redactando una Constitución que anuló en la práctica la representatividad del Parlamento (Senado y Asamblea).

Armado de enormes poderes y numerosas prerrogativas reformó el sistema electoral volviendo a la antigua demarcación de distritos electorales empleada por la III República y estableciendo el ballotage o procedimiento a dos vueltas si en la primera no se ha obtenido la mayoría absoluta.

EL RÉGIMEN DE DE GAULLE ANTES DEL MAYO FRANCÉS

Cuando De Gaulle toma el poder, diez años antes de los acontecimientos de Mayo, lo hace en un país desequilibrado económicamente y dominado por un parlamentarismo inoperante. Los esfuerzos de las dos guerras coloniales, la de Indochina y luego la de Argelia, desgastaron política y económicamente a Francia y trabaron su modernización.

El ingreso en el Mercado Común Europeo la enfrenta a la necesidad imperiosa de reorganizarse. Alemania Occidental e Italia poseían una dinámica de desarrollo muy alta, con los sectores fundamentales de sus economías fuertemente concentrados.

Ver: El Mayo Francés

En Francia dominaba una economía de empresas medianas dirigidas hacia la explotación de los mercados de ultramar, mientras que los sectores dinámicos —industria automotriz, siderurgia, química— tenían en general un grado de concentración inferior al requerido para ingresar con una posición de fuerza en el MCE.

El régimen gaullista representa al gran capitalismo francés decidido a reorganizar el país a fin de que asuma una posición de liderazgo —o de coliderazgo con Alemania— en Europa Occidental. Los proyectos de la clase dirigente francesa, representada por De Gaulle, son muy ambiciosos: se trata de imponer un plan hegemónico de reorganización aun a riesgo de entrar en contradicción con los sectores tradicionales y simultáneamente sustraerse a la tutela de los Estados Unidos. Los costos resultantes de este proyecto deberá pagarlos la clase obrera.

La primera cuestión a resolver es liquidar la guerra de Argelia. Una vez finalizada (1962) el régimen puede entrar en la segunda etapa de su gestión y emprender la tarea de remodelar a Francia. 1963 es el año que marca el comienzo de esta segunda etapa; el plan de estabilización, la elaboración del V Plan y la aplicación de la política de ingresos son los principales momentos que lo definen. Simultáneamente es el año de la huelga más dura —la de mineros— que enfrentó el régimen hasta ese entonces.

El plan de estabilización elaborado en 1963 tiende a contener los salarios, a frenar los precios y a comprimir el consumo interno, mientras se impulsa la expansión de las inversiones y de los nuevos sectores productivos de vanguardia y la concentración de los sectores tradicionales. El V Plan que entra en vigencia en 1965 persigue los mismos objetivos en una estrategia a largo plazo.

Para lograrlo se hace necesario elaborar los instrumentos adecuados. El régimen relanza una política de ingresos que le permita regular y controlar la participación de los sindicatos; por un lado busca llegar a un acuerdo con ellos, por otro imponer una política salarial acorde con los objetivos generales del Plan.

El rechazo de los sindicatos —y la mala voluntad de las organizaciones empresarias— ante las propuestas gubernamentales hace que se abandone toda política «contratada» y el Estado será cada vez más quien hará aplicar las propuestas del Plan.

El Estado gaullista se convierte en un estado fuerte; el paternalismo con que intentara resolver los conflictos sociales va cediendo el paso a un autoritarismo cada vez mayor. De este modo, como señalan Lettieri y Santi, el régimen gaullista se caracteriza por el carácter tecnocrático de la planificación que Impone y por el autoritarismo con que resuelve sus relaciones con las distintas partes sociales.

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