El Equilibrio de la Naturaleza Para Su Conservación Ejemplos



IMPORTANCIA DE LA ECOLOGÍA EN EL CUIDADO DE LA NATURALEZA

Para mucha gente, la expresión «defensa de la naturaleza» significa poner una valla alrededor de un grupo de plantas o de animales interesantes, para que nadie se acerque a ellos. Esto es algo así como si creyéramos que, para obtener energía atómica, basta con colocar uranio en una caja y dejarlo ahí. En los dos casos, es necesaria cierta organización para obtener los resultados apetecidos.

El equilibrio de la naturaleza se ha logrado a lo largo de millones de años, y cada organismo, sea planta o animal, depende de otro para alimentarse, refugiarse, etc. La eliminación de cualquiera de ellos provocará un desequilibrio que afectará a la comunidad entera. Por ejemplo, si se coloca una valla alrededor de una orquídea rara en el monte bajo, muchos animales no podrán pasar.

Y al no existir el ramoneo, los árboles crecerán y acabarán por dar sombra a la orquídea, por lo cual ésta perecerá. A semejante estado de cosas se ha llegado, actualmente, en algún monte bajo, al desaparecer casi totalmente los conejos, debido a una enfermedad. Los árboles y los matorrales deben entonces eliminarse para evitar la formación del monte cerrado.

bosque natural

Las reservas y los parques nacionales han sido establecidos para estudiar la conservación de la naturaleza. Bajo un planteamiento adecuado, pueden proporcionar soluciones a, muchos problemas. No son únicamente asilos para animales salvajes, sino también laboratorios para los ecólogos (científicos que estudian las relaciones de las plantas y los animales con sui ambiente). En estas reservas pueden investigar el efecto de la tala de árboles, del pastoreo, etc. Pueden decidir el número de animales que soportará un área determinada, y cuál es el mejor modo de aprovechar el terreno. Las reservas, de hecho, pueden enseñar al hombre qué ha de hacer para que la naturaleza recupere su equilibrio, y permitirle resolver su mayor problema: el hambre.

La defensa, sin embargo, supone mucho más que la conservación de las especies interesantes. Se trata de conservar el conjunto de recursos naturales de una región (comunidad biótica) ¡recuperando y manteniendo el equilibrio-natural destruido principalmente por las actividades del hombre. Un habitat natural donde se ha alcanzado un estado de equilibrio es estable. Las plantas y los animales que mueren son sustituidos por la naturaleza, sin que se produzcan cambios en el ambiente general.

El hombre primitivo no turbaba tal estabilidad. Como cazador, erraba por los bosques matando animales, pero sólo aquí y allá. Incluso los primeros agricultores tampoco afectaron grandemente el equilibrio. Desbrozaban pequeñas extensiones de bosque y se trasladaban de lugar cuando la tierra estaba agotada.

El espacio libre volvía entonces a cerrarse. A medida que el hombre se fue instalando en una vida agrícola y aumentó el número de habitantes, fue destrozando cada vez más las extensiones de bosque, para hacer crecer sus cosechas y para alimentar su ganado. Se establecieron nuevos equilibrios: como los animales impedían el crecimiento de los árboles, el pasto se convirtió en el elemento dominante. Durante algunos siglos, todo fue bien; pero a medida que la población humana aumentaba, se fue dedicando más y más terreno a la agricultura.

Los animales salvajes fueron quedando concentrados en terrenos cada vez más pequeños, y el desequilibrio se hizo mayor. Por ejemplo, los elefantes y los hipopótamos han quedado concentrados en extensiones tan reducidas que están destruyendo su propio habitat. Por tanto, hay que eliminar animales para que los recursos de los alrededores no se agoten y no perezca la especie entera. Naturalmente, la caza está muy vigilada.

Hay que disminuir el número de animales, hasta alcanzar el máximo que la región puede mantener. Otro ejemplo de desequilibrio es el que se produce cuando el ganado desplaza a los herbívoros naturales de la región, como los antílopes. Los animales indígenas son, generalmente, los más eficientes en su propio terreno, y son los que pueden utilizar mejor sus recursos. El ganado no puede hacerlo tan bien. De esto se deriva un exceso de pasto, y la erosión del suelo subsiguiente.



Para mantener el equilibrio natural, habrá que conservar los animales nativos y «recolectarlos» periódicamente. Esto supone la caza y muerte de algunos animales, para que se mantenga el número más conveniente de ellos. Si el número aumenta demasiado, el pasto puede desaparecer y sufrirán los mismos animales. Si el número es demasiado pequeño, no sobrevivirán. El hombre puede esperar producir el alimento suficiente mediante dicha «recolección» controlada de los recursos naturales.

LA IMPORTANCIA DE LA ECOLOGÍA:

-¡Maldita alimaña! -masculló el granjero mientras apoyaba contra un tronco la escopeta aún humeante-, ¡Ni tú ni los otros dos que maté hoy, van a comerse ya mis gallinas! Este es el comienzo de una historia que se ha repetido muchas veces en el campo.

Con venenos, trampas y otras armas, se combate a muchos animales hasta el exterminio, sin prever en lo más mínimo las consecuencias.

El zorro, por ejemplo, a pesar de sus «malas costumbres» que a veces perjudican al hombre, cumple una misión importantísima como preservador del equilibrio natural. Grande fue la sorpresa de nuestro granjero, cuando un año después de la matanza, comenzó a notar devastados sus campos de repollos y zanahorias. Todos los roedores de la zona, como ratas, cuises, conejos y liebres, libres de la persecución de su principal enemigo, el zorro, se habían reproducido extraordinariamente y ahora atacaban las plantaciones. Muchos son los dolores de cabeza que ha ocasionado al hombre su falta de conocimiento de las relaciones que lo unen con los animales y los vegetales y, especialmente, con el suelo común a todos.

En su auxilio, la ecología, una ciencia eminentemente práctica, ha facilitado, en forma de certeras recetas, un método científico aplicable a estos problemas planteados por la naturaleza.

El ecólogo se transforma así en un valioso auxiliar, tanto en la ciudad como en el campo, cuya consulta será útil, ante todo, para prevenir «reacciones en cadena» en el medio biológico, motivadas por un hecho aparentemente inofensivo. Las relaciones vitales que existen entre las comunidades animales, vegetales y humanas que habitan un territorio podrían compararse con un gran castillo de naipes.

Su belleza es al mismo tiempo fragilidad. Un débil soplido puede provocar la caída de una carta, y ésta, a su vez, originar un «derrumbe» parcial y muchas veces total. El ecólogo cumpliría las funciones de «prestidigitador» y «arquitecto» al mismo tiempo.

Debe tener la base científica suficiente para conocer al detalle la «estructura del edificio» y al mismo tiempo la delicadeza y sutileza necesarias para no entorpecer su trabajo con una actitud brusca.

Por ejemplo, gracias al D.D.T., un poderoso insecticida, el mosquito de la malaria fue eliminado en Ceilán -hoy Sri Lanka- disminuyendo las muertes del 22 al 12 por mil en los siete años (de 1945 a 1952) que transcurrieron después de la pulverización.



A pesar de los efectos benéficos de este veneno, su fumigación debe efectuarse con sumo cuidado, porque de lo contrario puede perturbar seriamente el equilibrio ecológico. La administración de dosis de D.D.T. en huertos, bosques y pantanos puede destruir no sólo los insectos dañinos, sino muchos insectos útiles, como la abeja.

Citamos este caso no por los beneficios que nos brinda al producir la miel, sino por el papel fundamental que cumple en el fenómeno de la polinización. Sin ella, muchas fanerógamas no podrían perpetuar su especie al faltarles el agente transportador del polen. Siempre es necesario el consejo del ecólogo; de lo contrario puede producirse el caso de que al fumigarse con DDT un lugar, la plaga aumente en vez de disminuir, porque esta substancia eliminó con mayor efectividad a los insectos enemigos de la plaga.

A principios de nuestro siglo, cuando el furor por la técnica desplegado por la Revolución Industrial ya había mermado, comenzaron a hacerse los primeros planteos prácticos acerca de las oscuras predicciones relacionadas con el futuro de la humanidad. Enceguecido por la máquina, el hombre había descuidado su propia morada. El humo de las fábricas, los residuos químicos industriales, los desperdicios de las grandes ciudades, la caza y pesca desmedidas y el talado de bosques enteros, se dieron vuelta contra su descuidado creador o responsable.

Fue necesario que las personas comenzaran a ahogarse en el aire enrarecido de los conglomerados urbanos para que comprendiesen la gravedad de los errores cometidos. Como una aplicación más de la ecología, surge el concepto de conservación de los recursos naturales. Para cada problema se busca aquí una respuesta.

Se recomienda a los agricultores de zonas con muchas lluvias que no hagan los surcos siguiendo el declive del terreno, para evitar que el agua «se lleve» los suelos, v a los de zonas con viento que pasen el arado en forma superficial para evitar que la primera capa sea removida con las ráfagas. Se fomenta la sanción de leyes de reforestación y la implantación de áreas de caza restringida. Se crean parques nacionales en distintas naciones del mundo, con el objeto de preservar la fauna y la flora autóctonas. Se controla el escape de gases de los automotores, y se favorece la rotación de los cultivos y el empleo de fertilizantes para evitar el empobrecimiento de la tierra.

EL EQUILIBRIO ECOLÓGICO: Al normal desenvolvimiento de la actividad de las criaturas vivientes se le oponen muchos obstáculos. Algunos de ellos son de origen físico, y vienen a alterar las condiciones óptimas de habitabilidad.

Un viento seco y persistente, por ejemplo, favorecerá la desecación de una laguna, alterando además su porcentaje de salinidad. Todos estos factores significan un serio perjuicio para la fauna y la flora del lugar. La resistencia del medio también puede manifestarse en la presencia de otros animales o vegetales, depredadores, parásitos o competidores.

La marta, mamífero carnívoro de piel muy apreciada, es muy común en la región del Escudo Canádico, característico por sus bosques de coníferas. Por lo general, este animalito no es molestado por el lince, un félido de mayor tamaño que se alimenta de liebres. La población de estas últimas está sujeta a epidemias periódicas que producen graves mermas en el número total de ejemplares. Cuando esto ocurre, las martas pasan a ser víctimas del ataque de los linces.

marta animal

Marta



lince

Lince

En este caso, hay dos tipos de restricción: una directa, ocasionada por el lince o la liebre; y otra indirecta, producida por la disminución de liebres que impulsa al lince a perseguir a la marta.

Otro ejemplo es el de la codorniz, la rata algodonera y el halcón en las llanuras del sudeste de los Estados Unidos. La rata devóralos pichones de codorniz y sus huevos, pero a su vez es perseguida por el halcón. Si este último hecho ocurre con demasiada intensidad, disminuye la cantidad de ratas y los halcones comienzan a atacar a las codornices. En síntesis: la población de roedores afecta a las codornices cuando es demasiado numerosa o demasiado reducida. Los casos intermedios, por otra parte los más habituales, resultan beneficiosos a la codorniz, porque la rata actúa como factor amortiguante del depredador halcón.

Todas las manifestaciones vitales interacrúan de tal manera que conforman un panorama coherente, donde cada organismo interviene como la pieza de un rompecabezas. Ayuda a construir una totalidad y sólo puede ocupar un lugar para el que está predestinado. A esto se le llama equilibrio ecológico.

La lombriz, por ejemplo, horada la tierra para procurarse alimento, defensa y vivienda, pero al mismo tiempo facilita el paso del oxígeno y el agua hacia el sitio de implantación de muchas raíces. Las aves liban el néctar de las flores y, simultáneamente, favorecen el acto de la polinización de las fanerógamas. El paso de elefantes u otros animales de gran tamaño por la selva traza verdaderas sendas que utilizan luego las bestias menores.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología Fasc. N°41 La Conservacion de la Naturaleza
Enciclopedia Ciencia Joven Tomo II Editorial Cuántica

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