Importancia del Nitrogeno Para La Vida en el Planeta



Importancia del Nitrógeno Para La Vida en el Planeta

Tanto las plantas como los animales necesitan nitrógeno para elaborar las proteínas que les hacen falta. La clara del huevo es un ejemplo de proteína. Las plantas obtienen su nitrógeno de ciertos compuestos nitrogenados existentes en el suelo, con los cuales preparan sus proteínas.

La planta puede morir, y su nitrógeno volver al suelo, o bien ser comida por un animal, en cuyo caso dicho elemento es incorporado a las proteínas de su organismo. Son muchos y variados los caminos que puede tomar el nitrógeno. Esta circulación entre los seres vivientes y el ambiente que los rodea se denomina ciclo del nitrógeno.

Es importante que las plantas dispongan de suficiente nitrógeno para su nutrición, de modo que debe haber en el suelo una reserva constante de sus compuestos. Cada vez que son consumidos deben ser repuestos de algún modo para que la vida vegetal o animal no sufra alteraciones. Una manera de recuperarlos consiste en utilizar los restos descompuestos de plantas y animales.

Alrededor de las cuatro quintas partes del aire se componen de nitrógeno. Esto representa una provisión enorme de dicho elemento. Si pudiéramos respirarlo y convertirlo directamente en proteínas el problema sería muy simple; pero tal cosa no ocurre pues tanto el inspirado como el espirado permanecen inalterados.

Tampoco lo pueden aprovechar las plantas (con excepción de algunas bacterias y algas). Una planta que crezca en un suelo desprovisto de nitrógeno se marchitará y morirá aunque esté rodeada por el nitrógeno del aire. El nitrógeno puro, el elemento propiamente dicho, suele reaccionar difícilmente. Las plantas necesitan ciertos compuestos de nitrógeno, es decir, nitrógeno combinado químicamente con otros elementos. Hay, sin embargo, algunas bacterias que pueden utilizar este nitrógeno atmosférico y formar nitratos, por lo cual se las denomina fijadoras de nitrógeno.

Algunas viven en unos nódulos situados en las raíces de las leguminosas, como las arvejas, porotos, trébol, etc. Se trata de un ejemplo de simbiosis. La planta y la bacteria viven juntas para tributarse mutuo beneficio. Las bacterias tienen donde vivir y la planta puede utilizar parte de los nitratos elaborados por la bacteria.

Todo exceso de nitratos pasa a enriquecer el suelo. Por eso, para abonarlo, los agricultores suelen sembrar los campos, que luego aran, con trébol, dejándolo enterrado. El suelo también se enriquece De nitratos durante las tormentas eléctricas, cuando el intenso calor de los relámpagos hace que una porción de nitrógeno se combine con el oxígeno. Esta mezcla se disuelve en la lluvia y se forma una solución muy diluida de ácido nítrico, que constituye un alimento reparador para las plantas. Simultáneamente se produce cierta cantidad de amoníaco.

ASIMILACIÓN DE LOS NITRATOS
Los nitratos son compuestos fácilmente asimilables por las plantas, si bien por ser muy solubles son fácilmente lavados. Todos los años se pierden así en el mar millones de toneladas de nitratos llevados por el agua de las lluvias, ríos, etc. como consecuencia, el mar es uno de Los mayores depósitos ele nitratos.

El lavado de dicho elemento no puede ser remediado, pero sí podría serlo la pérdida de residuos cloacales que hoy se arrojan a los ríos y mares, y que constituye un enorme desperdicio de nitrógeno. Esto es consecuencia directa de vivir en ciudades en lugar de habitar en comunidades agrícolas, en las cuales los residuos cloacales vuelven automáticamente a la nena en forma ele fertilizante.

Una vez en el suelo, la acción de las diferentes clases de bacterias descomponen las complejas moléculas de proteínas en compuestos amoniacales y otras convierten a éstos en nitratos que las plantas pueden utilizar.



Las mismas bacterias obtienen su propia energía durante el proceso. Ya que hablamos de bacterias recordemos que también las hay dañinas para la agricultura. Éstas viven en terrenos pobres, inundados, y obtienen su energía y oxígeno despojando a la tierra de nitratos y liberando nitrógeno en la atmósfera.

Acabamos de decir que el mar es un depósito de nitratos. Hay también bacterias que lijan el nitrógeno en la superficie del océano. Convierten el nitrógeno atmosférico en proteínas y forman parte del plancton, que provee de alimento a los peces. A su vez los peces pueden ser comidos por el hombre v los animales, por donde se recupera algo de nitrógeno.

El equilibrio de nitrógeno en el suelo puede mantenerse por lo general retirándolo en forma de alimento y devolviéndolo en la de abono y estiércol animal, pero las enormes exigencias de la civilización moderna pronto agotarían sus reservas si todo concluyera aquí. La necesidad de alimento sé ha hecho tan inmensa que ya no es posible dejar descansar la tierra y aunque en muchas partes se recupera el residuo cloacal.

hay enormes cantidades que siguen siendo vertidas al mar. De aquí la necesidad de incorporar a la tierra fertilizantes artificiales. En Chile hay enormes depósitos de nitrato de sodio, una sal conocida habitualmente con el nombre de salitre chileno, que debido a su contenido de nitratos puede ser empleado como abono, inmediatamente asimilable por las plantas. Este depósito de sal pudo formarse en Chile y no fue lavado porque se produjo en un lugar en que jamás llueve. Esto explica de paso la presencia de nitrato de sodio en las zonas bajas, a las que es arrojado por las lluvias.

EL CARBÓN COMO FUENTE DE ABONO
El carbón es otra fuente de abonos artificiales. Hace muchos millones de años, lo que hoy son depósitos de carbón eran selvas pantanosas cuyos árboles contenían proteínas. Enormes capas de esta vegetación en descomposición quedaron enterradas y las enormes presiones las convirtieron en carbón. Aunque éste se compone principalmente de carbono, también contiene algo de nitrógeno. Al quemarlo, el nitrógeno como gas se pierde en la atmósfera; pero puede ser recogido mediante su destilación. En la destilería aparece en forma de amoníaco.

El amoníaco propiamente dicho no puede utilizarse pues es un álcali que alteraría el equilibrio ácido-básico del suelo, pero se lo puede convertir en sulfato de amonio y entonces sí es apto para su empleo como fertilizante. No puede ser utilizado directamente por la planta: antes debe ser convertido en nitratos por las bacterias. El sulfato de amonio posee un contenido del 21 % de nitrógeno. Ahora se está haciendo popular como fertilizante el nitrato de amonio, que posee ?S % de nitrógeno. La parte de nitrato la aprovecha inmediatamente la planta y la de amonio la utiliza más tarde.

Se lo obtiene partiendo del amoníaco y del ácido nítrico. También pueden fabricarse abonos utilizando el nitrógeno atmosférico. Hay dos caminos principales: uno, el convertirlo en amoníaco; para esto se lo separa del aire y se lo mezcla con el triple de su volumen de hidrógeno; La mezcla gaseosa se comprime y se la hace pasar sobre una grilla de hierro calentado al rojo vivo que acelera la reacción; se forma algo de amoníaco que luego se convierte en sulfato de amonio.

El otro método imita las tormentas atmosféricas: en lugar de un relámpago se hace actuar el arco voltaico en condiciones sumamente controladas para formar ácido nítrico a partir del aire. Luego el ácido se convierte en fertilizante a base de nitratos. Aquí el problema estriba en el costo de la enorme cantidad de electricidad que se consume, por lo cual este proceso sólo puede usarse donde se dispone de energía hidroeléctrica barata. La mayor parte del ácido nítrico se fabrica hoy a partir del amoníaco.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°23



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