Como se forma un témpano o iceberg? Groenlandia Flora y Fauna


¿CÓMO SE ORIGINA UN TÉMPANO?

Imaginemos que nos encontramos a bordo de una nave que se avecina a las costas orientales de Groenlandia. A nuestros ojos aparecen las grandiosas barreras de hielo, de unas decenas de metros de alto, que van descendiendo en el mar.

Observemos de frente un glaciar: se ven en él resquebrajaduras, depresiones, canales oscuros dentro de los cuales las olas retumban continuamente.

De pronto, algunos bloques de hielo se desprenden de lo alto y se precipitan en el agua. La muralla verdosa se estremece con un estruendo atronador, mientras la lluvia de enormes bloques continúa.

Inmediatamente, una enorme masa del frente del glaciar se mueve, sumergiéndose entre las ondas espumantes: un abismo negro se abre y se alarga entre la montaña en movimiento y la muralla, con un fragor ensordecedor.
Por último, los islotes de hielo se separan y, ya libres, navegan sobre las olas. Así ha nacido un témpano, que emprenderá su camino rumbo al sur.

La Antártida y Groenlandia son las dos regiones que producen en mayor cantidad los témpanos, esos gélidos y silenciosos instrumentos de la muerte. Las dos regiones mencionadas están cubiertas por una inmensa capa de hielo, cuyos enormes bloques van sumergiéndose en el mar. El movimiento ondulante del mar y el flujo cotidiano de la marea originan el desprendimiento de esos bloques, que son luego transportados, empujados por los vientos y por las corrientes marinas.

iceberg

Cómo se forman los témpanos. El flujo de la marea y el movimiento de las olas van erosionando el frente de los glaciares, que lentamente se deslizan en el mar, y hacen desprender esos enormes bloques, que marchan después a la deriva, llevados por la corriente. El hielo pesa poco menos que el agua (peso específico 0,92); por eso los témpanos tienen sumergida la mayor parte de su mole. Esto es lo que los vuelve aún más peligrosos para las naves, que corren el riesgo de chocar con su parte sumergida.

CÓMO SON LOS TÉMPANOS
La denominación usual de un témpano suele ser un término de origen no castellano: “iceberg“, aunque sí figura en nuestros diccionarios vernáculos. Su etimología indica que es una palabra mitad inglesa (“ice”, hiele mitad alemana (“berg”, montaña), y significa como se ve, montaña de hielo.

La definición que se halla contenida en su misma etimología es muy exacta, porque muchos témpanos asumen proporciones asombrosas: y es menester tener siempre presente que de su mole sólo una parte (de un décimo a tres décimos) emerge de las aguas; esto, debido a que el hielo pesa un poco menos que el agua (un decímetro cúbico pesa 920 gramos).

Son frecuentes los témpanos que tienen 200 y 300 metros de largo, y que en la parte emergida alcanzan entre 50 y 75 metros sobre el nivel del mar, con una altura en conjunto de 500 metros. El peso de una de estas montañas de hielo es aproximadamente de 25 millones de toneladas.



Existen también témpanos extensos como provincias: especialmente en los mares antárticos se han visto algunos con una altura de 600 a 700 metros y con una longitud de… ¡160 kilómetros!

Un témpano es siempre un espectáculo majestuoso al mismo tiempo que pavoroso: un enorme monstruo blanco y luminoso cuando brilla el Sol, y cuando no, una masa oscura, orlada por las espumas blancas de las olas que la baten sin cesar.

En general, los témpanos del Atlántico septentrional son blancos y opacos, jaspeados por grandes manchas verdes y azules en los puntos en que el agua al congelarse ha aprisionado el “plancton”. Allí hay densísimas zonas cubiertas de tierra, rocas, peñascos, acumulados por los glaciares primigenios en su deslizamiento por el terreno montañoso de esas tierras polares.

A medida que los hielos de los témpanos se derriten, todo el material que ellos transportan (y se trata en total de millones de toneladas) cae al fondo. Se forman así, a lo largo de las rutas preferentemente seguidas por los témpanos, grandes acumulaciones de materiales que, poco a poco, han hecho disminuir la profundidad del mar en vastísimas superficies. Los famosos “bancos de Terranova”, donde el agua tiene sólo 51 metros de profundidad, han sido formados de este modo.

HACIA DÓNDE SE DIRIGEN
Los témpanos de Groenlandia, que son los más peligrosos para la navegación, inician su vida en marzo y llegan hasta julio-agosto. Una vez separados del glaciar, son apresados por la corriente del Labrador que los empuja al sur, hacia los “bancos de Terranova” y las rutas de los transatlánticos, a una velocidad media de 3,5 kilómetros por hora.

Esta, por cierto, es una marcha hacia la muerte, porque descendiendo hacia el sur la temperatura del aire y del agua aumenta. Muchísimos han encallado y han sido apresados en las recortadas costas del Labrador y de Terranova, donde el sol estival los fue derritiendo. Otros, después de pasar el paralelo 47° (ver el mapa), poco a poco han encontrado su fin.

El agua comienza a colarse a borbollones debajo de sus flancos, y en pocos días, o como máximo en semanas, el témpano queda destruido. Algunos, no obstante, más gruesos y.. . tenaces, siguen resistiendo y, aunque mutilados y empequeñecidos, prosiguen el descenso: ¡algunos han arribado al paralelo 38°; esto es, más al sur de Nueva York! ¡En 1926 fue visto uno a 300 kilómetros al sur de las islas Bermudas!

zona del océano Atlántico en que se encuentran los hielos flotantes.
Los puntos de desprendimientos de los témpanos, sobre la costa  oriental y suroccidental de Groenlandia, y la zona del océano Atlántico en que se encuentran los hielos flotantes.

GROENLANDIA: En el año 985 después de Cristo unos 1.500 colonos a bordo de 24 navíos desembarcan en las costas occidentales de Groenlandia. Son los vikingos, procedentes de la península escandinava. Los conduce Erico el Rojo, el audaz navegante que, algunos años antes, había descubierto aquella inmensa extensión de hielos.
Son los primeros pobladores europeos que pisan esta tierra inhóspita.

Con el correr de los siglos hubo otros colonos que osaron llegar a la isla, sin que ninguno de ellos se atreviera a penetrar en el interior. Todos construyeron sus aldeas de pescadores en la costa oeste, la única accesible para el anclaje de los barcos. Si hoy poseemos nociones bastante precisas sobre la estructura física de casi toda Groenlandia, se lo debemos a los pocos que tuvieron el valor de internarse en la isla. Los primeros en explorarla científicamente fueron el noruego Fridjof Nansen (1861-1930) y el norteamericano Roberto Peary(1856-1920).

UN NOMBRE POCO ADECUADO
Esta isla, cubierta en casi toda su superficie por hielos, posee un nombre totalmente inadecuado, puesto que Groenlandia significa “tierra verde” (“groen“, verde, y “land“, tierra).

Parece que esta denominación le fue impuesta por Erico el Rojo para atraer a gran número de pobladores: una ingeniosa artimaña, sin duda. Empero, cabe reconocer que este nombre no fue del todo injustificado. Allá por el siglo x, cuando Groenlandia fue descubierta, los glaciares de la Tierra eran mucho más reducidos de lo que son en la actualidad. Es factible, entonces, que por lo menos las costas australes de la isla, bañadas por la cálida corriente del Golfo, estuvieran tapizadas de verdes praderas.

HIELO EN LUGAR DE TIERRA
Más del 80 % de Groenlandia se halla cubierta por el “Inlandsis“, un inmenso casquete de hielo cuyo espesor supera en algunos puntos los 2.000 metros. Si esa capa desapareciese, Groenlandia ofrecería el aspecto de una gran cuenca.

mapa de groenlandia

ALGUNOS DATOS SOBRE GROENLANDIA
Superficie total: 2.175.000 Km2 (la mayor isla del mundo).
Superficie cubierta por los hielos: 1.726.000 kilómetros cuadrados.
Habitantes: unos 30.000.
Cap.: Godthaab (4.306 h.).
Groenlandia fue colonia danesa hasta 1953. Ahora forma parte de Dinamarca.

Fiordos Característicos
Las costas de Groenlandia son muy accidentadas y forman gran número de fiordos
La mayor parte de ellos está flanqueada por grandes despeñaderos montañosos, que sobrepasan, en algunos puntos, los mil metros de altura y bajan a plomo al mar. Debido a estos altos paredones, los fiordos de Groenlandia presentan un aspecto particularmente imponente. A menudo desembocan en ellos las lenguas de enormes glaciares. Sobre las costas se encuentran fajas de tierra libres de hielo; las más amplias se hallan sobre la costa sudoeste. En algunos puntos estas zonas tienen más de 200 kilómetros de anchura.

UNA FÁBRICA INAGOTABLE DE TÉMPANOS

Cada año se forman más de 16.000 témpanos. De Groenlandia se desprenden cerca de 7.500 de los cuales un promedio de 428 alcanzan lo “bancos de Terranova”: en total se trata de 401 mil millones de metros cúbicos de hielo.

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Los gigantescos glaciares de Groenlandia se hallan en movimiento constante, aunque extremadamente lento, y se deslizan siguiendo los valles, hacia el mar. Cuando estos enormes ríos de hielo llegan a él, se fragmentan en bloques de grandes dimensiones (más de 100 metros de altura) Se llaman icebergs (del noruego “ice“, hielo, y “berg” montaña) o témpanos.

Muy pocos son los animales que pueden vivir en una región tan fría. Su fauna es la propia de las zonas polares: el reno, el buey almizclero, el zorro ártico, el lobo polar, la foca y el oso blanco. Los dos últimos son cazados por los isleños, que viven exclusivamente de los productos de la caza y de la pesca. Exportan cueros, pieles y conservas de pescado.

FLORA, AUSENCIA CASI ABSOLUTA DE VEGETACIÓN: A causa del clima en extremo riguroso, la vegetación de Groenlandia es muy escasa. Aparece durante el período estival únicamente en la zona costera libre de hielos, y se halla representada por ericáceas (ericas, rododendros, etc.), musgos y líquenes.
En el interior de los fiordos, en zonas resguardadas de los helados vientos, suele haber pinos, abedules y ralos bosques de sauces y alisos.

FAUNA, VIRTUALMENTE DESHABITADA: La única zona permanentemente habitada de Groenlandia es la de la costa occidental, menos helada que la oriental. Los habitantes alcanzan en total a 30.000. Casi todos ellos son esquimales; el resto de la población está constituido, sobre todo, por daneses. Uno de los mayores centros habitados de Groenlandia es Thule, donde los Estados Unidos han instalado una base aérea para los cazas de reacción. Durante el verano, un servicio aéreo regular comunica Groenlandia con Dinamarca.

Fuente: Atlas Mundial Clarín. Tomo 15. Oceanía y la Antártica.

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