Vida Diaria del Hombre Primitivo Caza de Animales Para Alimentacion



VIDA DIARIA Y TIPO DE ALIMENTACIÓN DEL HOMBRE PRIMITIVO

Quien quiera saber cómo vivió la humanidad durante la mayor parte de su existencia puede trasladarse a Nueva Guinea y observar a las tribus papues. Como todos los pueblos primitivos, incluidos los de nuestro continente, no son muy numerosos y como máximo, existen algunos cientos de miles de papúes en estado primitivo en toda la Nueva Guinea. Además, no tienen una residencia fija, son nómades.

¿Por qué los hombres de cultura primitiva son tan pocos y se desplazan tanto?. Porque viven de la caza y de la pesca. Y durante la mayor parte de la existencia de la humanidad lo que hubo fue eso —unos pocos millones de individuos, no mis que los habitantes de una gran ciudad actual, reunidos en pequeñas tribus, deambulando por Asia, Europa y África.

Éramos tan escasos como lo son nuestros primos, los chimpancés.

¿Qué hacen los primitivos la mayor parte del día?. Pasan hambre.

Durante medio millón de años, nuestra historia fue la historia de un hambre no saciada. Los primitivos pasan la mayor parte de su tiempo pensando en comida o en cómo obtenerla.

Disponen de raíces y frutas comestibles, insectos y larvas de la madera.

Pero para sustentar treinta familias —una tribu media— es preciso reunir por lo menos 36 kilos diarios de esa comida. Aun en un bosque rico en insectos y larvas las frutas y raíces comestibles son más raras), para juntar esa cantidad se necesita explorar intensamente un área enorme y pasar caminando todo el día.

Depender tan sólo de eso, empero, significa para cualquier tribu una posibilidad de muerte casi segura. Por eso, sólo las mujeres y los niños se ocupan de obtener este tipo de alimento, en tanto que el resto de la tribu caza.Los hombres capturan principalmente aves, los animales más comunes en el monte, y también algunos roedores.

Cuando cazan un puerco salvaje es día de fiesta y toda la tribu come hasta atiborrarse. Los hombres de culturas más avanzadas se horrorizan ante esas orgías alimentarias de los primitivos y ante el tremendo valor que ellos dan a la comida.



Sin embargo, eso es comprensible si pensamos que viven en un estado endémico de hambre desde que nacen. Por otra parte, el primitivo no tiene otro recurso más que el de consumir inmediatamente toda la comida que consigue: carece de medios de preservación.

A su vez, el encendido y la obtención del fuego es algo tan complicado que siempre debe haber alguien del grupo vigilándolo.

Aun sumando la comida recolectada con el producto de la caza, el alimento resulta escaso. Treinta familias pueden agotar la caza de una extensa zona en pocos días. Por eso es preciso desplazarse. Andar todo el tiempo a la búsqueda de comida. A veces tarda, y entonces los más viejos y los niños mueren de desnutrición.

Es fácil morir entre los primitivos, y ello por enfermedades, infección o hambre. Pero, si durante cierto tiempo se cuenta con comida suficiente, la mortalidad infantil disminuye y el grupo aumenta y se divide. Cada nuevo grupo se dedica a buscar alimento por cuenta propia, pues una tribu numerosa no tarda en padecer hambre.

Sólo en lugares especiales, como las costas marinas, ricas en mariscos, aparecen grupos mayores, que muestran cierto sedentarismo.

Esa fue nuestra propia historia, durante casi medio millón de años, y —antes de nosotros— la de los Pitecántropos, de los cuales evolucionamos. Caza, recolección, hambre endémica y corta vida en peligro constante.

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LA CAZA Y OBTENCIÓN DE ALIMENTOS: Los primeros homínidos llevaban una vida nómada. Recolectaban raíces, semillas y frutos silvestres y se dedicaban a la caza. Esto los obligaba a movilizarse siguiendo a las manadas migratorias de herbívoros.

Homo habilis, por ejemplo, utilizaba sistemas de caza en grupo, lo que indica que existía entre ellos cierta capacidad de comunicación.

Pero las armas y las técnicas de caza en equipo se perfeccionaron con H. erectus y continuaron evolucionando cada vez más con los hombres de Neanderthal (H. sapiens neanderthalensis) y los de Cro-Magnon (H. sapiens sapiens), a la vez que se explotaban nuevos hábitats -por ejemplo, las regiones árticas- y recursos -como los peces y las aves-.



Ante el hallazgo de cráneos quebrados, tanto de H. erectus como de H. s. neanderthalensis, los científicos llegaron a pensar que alguno de estos homínidos, o ¿odos, practicaban la antropofagia (canibalismo), o bien celebraban prácticas rituales, tal vez asociadas a ceremonias religiosas de entierro.

H. s. neanderthalensis vivía en cuevas, se alimentaba de productos de caza y, a causa del clima frío, se cubría con pieles de animales y construía con ellas sus viviendas. Algunos restos fósiles hallados serían de lesionados y de ancianos que sufrían de artro-sis, por lo que se presume que seguramente cuidaban de sus enfermos y desamparados.

Por otra parte, el hombre de Cro-Magnon fue más longevo y logró cultivar las plantas y domesticar los animales. Este cambio trascendental, que tuvo lugar en la historia de la humanidad hace cerca de diez mil años, se conoce como la revolución neolítica, y corresponde al nacimiento de la agricultura y de la ganadería.

La agricultura puede ser definida como la «domesticación» de las plantas. En algún momento, a los hombres se les ocurrió plantar deliberadamente semillas, esperar que crecieran y maduraran, para finalmente cosecharlas y utilizarlas como alimento.

Esta labor ardua y a largo plazo les dio excelentes resultados. El trabajo de la tierra nació en el actual Irak, donde crecían el trigo y la cebada silvestres. Con el correr del tiempo, gracias a la invención del arado y a las técnicas de irrigación artificial, la agricultura cambió radicalmente el modo de vida de la gente: la población creció, se crearon nuevos oficios y un sistema de gobierno.

• La ganadería también surgió en el Cercano Oriente, según algunos investigadores un poco antes del desarrollo de la agricultura.

Sin embargo, la domesticación fue un proceso gradual: a lo largo de miles de años, el hombre fue aprendiendo a sacar provecho de los distintos animales salvajes con los que convivía, como las cabras, las ovejas y los caballos, para la producción de alimentos y para la realización de tareas rutinarias y engorrosas, como el arado de los campos.

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Evolución de la alimentación en el ser humano: La alimentación humana actual es muy amplia e incluye una gran variedad de alimentos que le aportan los nutrientes necesarios. Pero esto no siempre fue así.

A través del estudio de los dientes de los fósiles de los ancestros humanos, se evidencian los cambios que se produjeron en la dieta desde el Australopithecus hasta el hombre moderno.



En un comienzo, la selección de los alimentos era limitada, se basaba en la experiencia y estaba restringida a aquellos que no le ocasionaban ningún daño.

Más adelante, el hombre incluyó en su dieta alimentos de origen animal, provenientes de los animales que primero cazaba y luego domesticó, y también alimentos de origen vegetal, más diversificados a medida que se afianzaban sus conocimientos agrícolas.

Australopithecus afarensis, cuyo ejemplar más famoso es Lucy, exhibía dientes pequeños, característica que estaría relacionada con una alimentación omnívora.

Australopithecus africanus tenía caninos pequeños e incisivos del mismo tamaño que los de los seres humanos actuales.

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Paranthropus robustus presentaba premolares y molares de gran tamaño. El cráneo tenía una cresta ósea en la que se insertaban los poderosos músculos de la mandíbula. Esto indica que se alimentaba con una gran cantidad de materia vegetal dura (gramíneas, raíces, frutos con cáscara dura).

• Los fósiles del Homo habilis se asocian con las primeras herramientas y los del Homo erectus con el descubrimiento del fuego. Esto le habría permitido ampliar su dieta y, en el segundo caso, usar el fuego paró cocinar. Eran cazadores-recolectores.

Homo sapiens fabricará utensilios más elaborados que sus ancestros: lascas, punzones y formones, puntas de lanzas, arpones, anzuelos y agujas.

Durante el proceso de hominización, se produjo una transformación del aparato mandibular, que consistió en un acortamiento progresivo del rostro y su desplazamiento por debajo del cráneo; al mismo tiempo, los dientes anteriores aumentaron de tamaño mientras que las muelas se volvieron más pequeñas. Los primeros Homo eran cazadores-recolectores, y podían mantener a su prole debido a que su tasa de natalidad era baja y la población permanecía estable.

LA MULTIPLICIDAD DE LAS CULTURAS PRIMITIVAS: El hombre civilizado es arrogante. Piensa que los «salvajes», que viven cíe la caza y llevan una vida simple, son todos iguales. En realidad, las distintas tribus crean distintas culturas.

Cultura es todo lo que un pueblo hace y piensa: las técnicas de obtención del fuego, la cerámica, las flechas, las vestimentas, las relaciones familiares, el lenguaje, el arte, la magia, las creencias, las formas de conducta y la organización social.

Los papúes cíe las tribus más atrasadas poseen una cultura bastante pobre en cuanto al arte.

Este no pasa de algunos adornos de plumas y garabatos elementales. Pero otros primitivos cazadores, que vivieron hace unos 20.000 años atrás, produjeron algunos de los mejores dibujos en la historia del arte.

El hielo cubría entonces el norte cíe Europa. Al sur, galopaban grandes manadas de renos y bisontes, y pastaban los mamuts y rinocerontes lanudos. Y detrás de las manadas se desplazaban las tribus humanas.

Los animales los proveían de todo: grasa para las lámparas, huesos para hacer agujas y flechas, pieles para las ropas y tiendas, carne para alimento.

Esos primitivos magdalenienses (nombre asignado a esta cultura) usaban la magia como auxiliar de la caza, hoy, en África, Oceanía y América los cazadores primitivos creen que haciendo una imagen del animal (o persona) que quieren cazar, manipulándola de cierta forma o hiriéndola después con sus armas, tornan más eficiente la caza real.

Para el primitivo, esa magia (llamada simpática) forma parte de su técnica de caza, al igual que su modo particular de fabricar arcos y flechas.

Por esa razón utilitaria, los muros de las cavernas del territorio magdaleniense fueron invadidos por los dibujos de toda la fauna glacial comestible. Pero ¡qué dibujos! Jamás sociedad alguna estuvo tan compenetrada con el objeto de su arte como esas tribus de cazadores de renos. La caza representaba la finalidad de la vida.

Los artistas tienen tal familiaridad con su tema que los dibujos consisten en pocos trazos sumarios. Los suficientes como para que los animales surjan de la pared vivos, poderosos, pastando, galopando, bramando heridos. Tal capacidad de síntesis gráfica sólo volverá a aparecer 6.000 años después, con la escuela de dibujo china, luego del descubrimiento de la agricultura y la formación de las ciudades.

Pero el arte magdaleniense fue una maravillosa flor sin raíces: desapareció junto con. las manadas de renos.

Con el término de la glaciación, en Europa se extinguieron los ricos campos de caza.

Privadas de su fuente de vida, las tribus decrecieron en número y la edad de oro de la caza y el dibujo desapareció sin dejar herederos. Era preciso que el hombre se tornase más independiente de la naturaleza para que la continuidad de la historia pudiese comenzar. La historia de los primitivos sin escritura es, esencialmente, discontinua y sin memoria.

Fuente Consultada:
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo I
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver.

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