Imperialismo Europeo en el Sudeste Asiático Indochina e Islas






RESUMEN ERA DEL IMPERIALISMO
REPARTO DE INDOCHINA E ISLAS DEL PACÍFICO

Mientras China y Japón ocupaban en resolver conflictos territoriales mediante enfrentamientos y tratados, el conjunto del Sudeste asiático y la zona del Pacífico eran repartidos entre las potencias europeas, que se adueñaban, al azar, de territorios o de islas sin importancia alguna, esperando que quizá en el porvenir pudieran ofrecer tesoros o algún interés estratégico, y no siempre equivocadamente, a juzgar por los pequeños atolones como el de Bikini (donde los EE. UU. hicieron estallar, en 1946, dos bombas atómicas). Pero otros dos motivos más serios, en lo inmediato, empujaban a los europeos a actuar.

En Siam, en Indochina, franceses e ingleses esperaban encontrar una vía de penetración hacia China. Además del cerco de aquella inmensa China, verdadero Eldorado mítico del siglo XIX, el conjunto del Asia de los monzones interesa a los occidentales por la riqueza y especialidad de sus productos agrícolas. Especias, tés, hevea, son cada vez más buscados, y poderosas sociedades piensan en crear allí plantaciones.

En Indochina, los franceses prosiguieron su avance. Después de haber pensado que el Mekong podría servir de vía de penetración en China, se percataron, con Francis Garnier, de que el Río Rojo sería mucho mejor. Sobrepasado por los franceses, instalados ya en sus posesiones de Cochinchina y de Camboya, el gobierno se ve, con frecuencia, ante el hecho consumado: la guerra con China en 1885 y el tratado de 1886 le entregan Tonkín y Anam. En 1893, bastaron dos cañoneros franceses, enviados desde Bangkok, para que Siam le ceda Laos.

Desde entonces, la Indochina francesa forma un conjunto homogéneo. No es un gran trampolín sobre China, pero su aprovechamiento parece prometedor. Gracias a Paul Doumer, futuro presidente de la República Francesa, se emprenden grandes obras públicas. Francia es ya una gran potencia asiática, pero el Japón goza también de un gran prestigio allí. Muchos anamitas quieren estudiar en Japón, y se forman partidos nacionalistas.

Siam, por su parte, consigue, a duras penas, conservar su independencia. La oposición franco-inglesa era, por lo demás, la mejor garantía. Sin embargo, como réplica a la anexión de Laos, Inglaterra se anexionó las provincias occidentales de Siam. La independencia de este país parecía anacrónica, en una Asia que los europeos pretendían administrar y civilizar. Felizmente para el Siam, estalló la guerra de 1914, que atrajo la atención de toda Europa.

El rey Rama IV tuvo la audacia de declarar la guerra a Alemania en 1917 y de firmar en la conferencia de la Paz «como aliado». En Indonesia, los holandeses desarrollaron al máximo el sistema de plantaciones, suministrando así a las industrias y al comercio de Amsterdam materias primas y buenas fuentes de ingresos. Pero los europeos no tardarían en sufrir la competencia de Estados Unidos, que, después de la guerra contra España, en 1898, había obtenido un protectorado sobre las Filipinas. El Sudeste asiático estaba, pues, casi totalmente, ocupado por las potencias europeas.

 uso de la nueva moda europea en asia

Discución en el Palacio Imperial el uso de la nueva moda europea

EL REPARTO DE LAS ISLAS DEL PACÍFICO
Los europeos se extasiaban ante aquellas civilizaciones perdidas, negro-orientales, me-lanesias o micronesias, o de los blancos salvajes de la Polinesia. Después de los exploradores, los misioneros se habían esforzado por convertir al cristianismo a aquellos hombres primitivos, que estaban todavía en la Edad de la piedra pulimentada. Pero, envueltos en la lucha de los misioneros católicos o protestantes, los gobiernos no tardaron en tener que actuar.

Tras el tiempo del folklore y de la fe y de la aventura, llegó el tiempo de la explotación, con el interés por las riquezas reales o supuestas de las islas. Los franceses tienen Tahití y Nueva Caledonia. Los ingleses ocupan las Islas Fidji. Pero, pasada la época en que Bismarck se negó a preocuparse de la adquisición de colonias (por ejemplo, no quiso escuchar a la casa Hanseman, que le animaba a plantar la bandera alemana en Nueva Guinea), las dificultades económicas y la Weltpolitik de Guillermo II hicieron de Alemania un nuevo candidato al reparto.

A pesar de algunas crisis, los diplomáticos aseguran el porvenir de las diversas islas o de los archipiélagos. Los Países Bajos, Alemania y Gran Bretaña se repartieron Nueva Guinea. Los Estados Unidos ocupan las islas Hawai. Franceses e ingleses dominan en Polinesia, los alemanes en Melanesia, y los americanos en Micronesia. Pero este reparto europeo tenía sus problemas, pues la población seguía sufriendo enfermedades, y el canibalismo no había desaparecido aún.

A partir de entonces, los trabajos forzados o las deportaciones impuestas por las potencias europeas, unidos a los daños fisiológicos originados por el consumo de alcohol, amenazaron a las poblaciones oceánicas, como la llegada de los europeos a América había amenazado con el exterminio de la población india. Decididamente, tanto en Oceanía como en Asia, el encuentro de las distintas civilizaciones fue muy violento.

Las civilizaciones indígenas no podían defenderse. Frente a aquella presión, no había más que dos soluciones: sometimiento o superación. Contradicción doloro-sa que, antes de 1914, sólo el Japón había acertado a resolver.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre
Biografía de GANDHI Heimo Rau Biblioteca Salvat – Grandes Biografías –





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