Primeros Ordenadores Electrónicos Evolución Histórica



Primeros Ordenadores
Historia de la Computación

Después de la guerra, Brattain prosiguió la investigación en colaboración con J. Bardeen y descubrió que con dos contactos sobre un trozo de germanio era posible controlar la corriente que pasaba a través del semiconductor. El 23 de diciembre de 1947, Brattain y Bardeen demostraron que su dispositivo podía funcionar como amplificador de la corriente.

Primeros Ordenadores a Válvulas

Primeros Ordenadores a Válvulas

Su comportamiento dependía de la formación de regiones libres de electrones en la capa superficial del semiconductor, bajo los contactos. Como el dispositivo funcionaba transfiriendo corriente a través de un resistor, lo llamaron transistor. La versión original tenía limitaciones: era eléctricamente «ruidosa» y sólo podía controlar comentes de baja potencia. Pero poco después se desarrolló un transistor mejorado.

La versatilidad y el grado de miniaturización posibilitados por el transistor fueron sensacionales y generaron una industria de miles de millones de dólares para la fabricación de chips de silicio. El transistor puede considerarse uno de los inventos más importantes de todos los tiempos. Sin embargo, el programa de investigación que lo originó exigió un equipo sencillo: al parecer, el aparato más costoso era un osciloscopio.

Los primeros ordenadores electrónicos
Una buena forma de determinar la importancia de un adelanto técnico es considerar las consecuencias de su repentina desaparición. Un colapso general y prolongado de los servicios básicos, como el suministro de agua y electricidad, las telecomunicaciones, el transporte público o el sistema de alcantarillado, produciría en poco tiempo el caos y resultaría imposible mantener las condiciones de vida normales.

A fines del siglo XX, otra innovación tecnológica llegó a considerarse entre los elementos esenciales para mantener la normalidad de la vida cotidiana: el ordenador. Originalmente, no era más que un instrumento de cálculo, pero llegó a convertirse en un instrumento sumamente complejo de archivo y recuperación de la información.

Primeros Ordenadores

Primeros Ordenadores Para Uso Militar y Científico

Actualmente forma parte de la vida cotidiana hasta tales extremos que resulta difícil advertir que no existía, en su forma electrónica moderna, en los años de la preguerra y que los económicos ordenadores personales de fines del siglo XX tienen una capacidad mucho mayor que los gigantescos prototipos de los años 40. A fines de los años 80, se calculaba que el mercado mundial de los ordenadores había alcanzado una cifra anual de 100.000 millones de dólares: una hazaña notable para una industria tan joven.

El ASCC (Automatic Sequence Controlled Calculator), construido en Estados Unidos por IBM en 1944, puede considerarse el prototipo original de los ordenadores modernos. Aunque era básicamente un aparato electrónico, contenía muchos dispositivos mecánicos emparentados con los presentes en un extenso linaje de máquinas anteriores, cuya historia se remonta a la máquina de sumar del matemático francés Blaise Pascal, de 1642, y al aparato bastante más complejo del alemán Gottfried Leibniz, construido 30 años más tarde.

El ASCC era un auténtico dinosaurio: pesaba cinco toneladas, tenía 16 m de longitud y contenía 800 Km. de cables eléctricos. Para los criterios actuales, su capacidad de multiplicar dos números de 11 dígitos en 3 segundos resulta poco impresionante, ya que los tiempos de operación de los ordenadores de hoy en día se miden en millonésimas de segundo.

El sucesor del ASCC fue el ENIAC (Electronic Numerícal Integrator and Calculator) que, aparte de algunos conmutadores utilizados para controlar los circuitos, era completamente electrónico. Fue construido en la Universidad de Pennsylvania por J.P. Eckert y J.W. Mauchly, con el propósito original de utilizarlo en tiempo de guerra para calcular tablas balísticas. Sin embargo, no estuvo liste hasta 1946. El ENIAC era también una máquina gigantesca, dos veces más voluminosa que el ASCC. Contenía por lo menos 18.000 válvulas termoiónicas y, al rendimiento máximo, consumía 100 kilovatios de electricidad.

ENIAC

ENIAC

Dispersar el calor resultante era un problema en sí mismo. Para programar el ENIAC, era precise mover conmutadores y hacer conexiones manualmente, mientras que el ASCC se programaba con cintas perforadas. Los dos métodos tenían sus ventajas, pero ambos eran básicamente lentos y tediosos.



Para el siguiente paso, los técnicos volvieron a inspirarse en el siglo XIX, concretamente en la máquina analítica construida por el inventor inglés Charles Babbage en torno a 1830. Sorprendentemente, una de su; más fervientes publicistas fue lady Lovelace, hija de lord Byron, que señaló que muchos cálculos exigían la repetición de una secuencia determinada de operaciones y que sería posible ahorrar tiempo y trabajo si se conseguía que la máquina se ocupara de esos cálculos automáticamente. En efecto, el ordenador debía disponer de una memoria.

Incluso antes, en el siglo XVII, Leibniz había sugerido que para el cálculo mecánico era más sencillo utilizar la notación binaria, en lugar de la decimal tradicional. En esa notación, todos los números se expresar, con dos dígitos, O y 1, y no con los diez utilizados (de-O al 9) en la notación decimal. Para una calculadora electrónica, esta idea resulta particularmente adecuada, ya que corresponde a las dos modalidades eléctricas: «off» y «on».

Estos dos conceptos fueron incorporados por Johr. von Neumann, también de la Universidad de Pennsylvania, en una máquina mucho más avanzada, e. EDVAC (Electronic Discrete Variable Automatic Computer). En este aparato, la «memoria» consistía en pulsaciones sónicas conservadas en una columna de mercurio. A principios de los años 50 apareció ur. dispositivo de memoria más complejo, basado en el hecho de que la dirección de la magnetización en ciertos materiales denominados ferritas se puede invertir cas: instantáneamente, siguiendo la dirección de la corriente eléctrica en un circuito conectado.

Por entonces, el ordenador se estaba adelantando a sus posibilidades: realizaba las operaciones con más rapidez que el ritmo con que la cinta perforada podía suministrarle las instrucciones. El siguiente paso consistió en grabar el programa de operaciones en una cinta magnética, semejante a las utilizadas para la grabador del sonido.

Este adelanto fue incorporado en 1956 a UNIVAC de Remington-Rand, el primer ordenador electrónico disponible en el mercado, ya que los pocos modelos anteriores habían sido construidos para fines especiales a un enorme coste. Por este motivo, el público en general ignoraba casi por completo los adelantos en el mundo de los ordenadores.

La situación cambió considerablemente en 1951 cuando el UNIVAC original, diseñado para procesar la información del censo en Estados Unidos, previo acertadamente la elección de Dwight Eisenhower como presidente.

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