Religiones del Mundo:Historia de los Cultos Mas Populares
Religiones del Mundo:Historia de los Cultos Mas Populares
INTRODUCCIÓN:
Todos los pueblos, desde los tiempos más remotos, han concebido creencias determinadas acerca de la divinidad, sentimientos de veneración y temor hacia lo sobrenatural y normas de conducta y prácticas rituales, tomando como objeto de su culto ya los cuerpos celestes, ya las fuerzas de la naturaleza, ya los antepasados, los espíritus u otros seres sobrehumanos.
Unas religiones son monoteístas y otras politeístas, según sea objeto de su culto uno o varios dioses.
Algunas de ellas corporizan sus deidades en ídolos y fetiches.
En ciertos pueblos antiguos y salvajes, el ritual implicó sacrificios humanos. Las religiones griega, romana y germánica han dejado una rica mitología en la civilización occidental.
Si qusieramos distribuir, en un mapa, las diversas religiones del mundo, reservaríamos alrededor de una docena de colores o marcas diferentes para señalar los grandes canales que parten de ese río caudaloso llamado Religión.
Haciéndolo así, podríamos indicar lo fundamental; pero sin olvidar que de esos brazos o canales nacen, a su vez, otros afluentes, hasta formar un vastísimo delta, un verdadero laberinto, ya que cada culto presenta múltiples sectas y derivaciones.
Tampoco los colores podrían ser puros, ni los límites entre uno y otro sector terminantes; habría superposiciones, zonas imprecisas, lugares en blanco, dicotomías.
Igualmente difícil es sintetizar, en cifras, el número de adeptos a tal o cual religión.
En los más actualizados cuadros sinópticos sobre los fieles de las principales religiones del mundo pueden verse cantidad de notas aclaratorias.
Así, por ejemplo, se hace notar que las cifras correspondientes al Protestantismo fuera de Europa sólo incluyen a los fieles ortodoxos, es decir a los que, por concurrir a la iglesia, practican realmente esa religión y no, simplemente, a todos los bautizados.
Los totales, en este caso, serán siempre más bajos que los de otras religiones, cuyos cómputos fueron hechos de otro modo.
En el Japón, la religión más divulgada, el sintoísmo, vio disminuir el número de sus adeptos después de la última guerra mundial.
Y no puede calcularse aún, en forma precisa, hasta que punto el régimen que impera actualmente en China logró desarraigar las religiones tradicionales.
Para ofrecer un panorama global sobre las principales religiones del mundo contemporáneo hay que empezar estableciendo que entre esas ramas fundamentales, cuyo número, según se dijo, puede fijarse en doce apartados -los cuales, sin duda, podrían también reducirse o ampliarse-, figuran las siguientes: católicos, protestante y ortodoxa (todas ellas cristianas), judía, islamita, hinduista, sintoísta (circunscripta al Japón y sus zonas de influencia directa), mazdeísta (cuyo núcleo, cada vez más exiguo, está en Persia), budista, confucionista, taoísta y una serie de cultos tribales, propios de algunos pueblos primitivos.
Si se quisiera reducir a menos de doce el mínimo fijado, bastaría, por ejemplo, con unificar, bajo el nombre de Cristianismo, a los católicos, protestantes y ortodoxos, coincidiendo, así, con el afán ecuménico del Papa Juan XXIII y del segundo Concilio Vaticano.
Mapa de las Religiones en el Mundo

Vamos a hablar sobre las que tienen o siguen más de 350 millones de fieles.
Los Cristianos:
El cristianismo es la religión con más seguidores, más de 2.000 millones, y nació del judaísmo hace casi 2.000 años.
Todos los cristianos siguen las enseñanzas de Jesús de Nazaret, pero las entienden de maneras diferentes.
Los católicos, los más numerosos, son más de 1.200 millones y tienen como cabeza de su iglesia al papa, que reside en Roma, en el Vaticano.
Pero otros cristianos no aceptan la autoridad del papa, como los evangélicos o los ortodoxos.
El cristianismo es un elemento fundamental en nuestra cultura, clave para entender nuestro patrimonio artístico, entre otras cosas.
Los Musulmanes:
El islam es la segunda religión del mundo por número de fieles.
Fue fundada por el profeta Mahoma (Muhammad en árabe) hace casi 1.400 años en Arabia,
Los musulmanes son mayoritarios desde el norte de África hasta Indonesia.
Los marroquíes, argelinos, tunecinos, mauritanos, son todos musulmanes.
Los Hinduístas:
El hinduismo es la religión mayoritaria en la India, y como la India es el segundo país más poblado del mundo detrás de China, los seguidores de esta religión son en la actualidad más de 800 millones.
El hinduismo no tiene un fundador ni un profeta: es una religión muy antigua cuyos primeros textos sagrados tienen más de 3.000 años de antigüedad.
Los budistas:
El budismo tiene algo más de 350 millones de seguidores en el mundo. Es una religión fundada hace 2,500 años por Buda en la India.
Aunque es principalmente una religión de Asia, hay también budistas en otros continentes.
Los no religiosos o ateos:
Y esta lista no podría estar completa si al hablar de religiones no tuviésemos en cuenta a los que no tienen religión. Son difíciles de contar porque muchos de ellos aparecen también como miembros de alguna religión.
En el mundo debe de haber 1,200 millones de no religiosos y ateos. Hay países como China o Rusia en los que la mayoría de la población no tiene religión.
DIOS UN SER SUPREMO:
La palabra Dios deriva de la forma indoeuropea "dyevs", que se refería a la personificación de una existencia suprema, contrapuesta a la nada y cuyo vasto ámbito ira el cielo.
Así lo entendieron mucHos pueblos de la Antigüedad precristiana y así lo toman en cuenta, todavía, casi todos los pueblos del mundo.
La teogonia, vocablo de origen griego, señala el concepto de un dios, casi siempre antropomórfico, es decir representado por una figura humana.
En cambio, la cosmogonía apunta directamente hacia las fuerzas del universo el sol y la luna, el fuego y el agua, ís lluvia, el trueno, etc.
Cada una de estas fuerzas; es un dios y los que creen en ellas, si pertenecen a grupos tribales las imaginan con ideas asociadas a sus posibles manifestaciones realistas.
El hombre primitivo entiende poco de abstracciones y, en consecuencia, a medida que la civilización perfecciona su cultura, supera también estas etapas de visualización, lisa y llana, de los fenómenos naturales, para concretarse primero en determinadas personificaciones y llegar, por último, a la abtracción ,a lo inmaterial.
DIOS Y EL HOMBRE:
El hombre se ha encontrado siempre rodeado de interrogantes.
Para él la existencia es como un inmenso palacio a recorrer, en el que cada puerta que se abre muestra una nueva sala con nuevas puertas y, por tanto, con nuevas incógnitas.
Siempre existe un "más allá" y un nuevo "por qué".
Los hombres primitivos, en el despertar de la razón, debieron sentirse sobrecogidos ante la grandiosidad de un mundo implacable que les rodeaba y experimentaron su impotencia ante el rayo, la lluvia, el frío extremo, la enfermedad y, sobre todo, la muerte.
En un mundo excesivamente hostil y difícil, en el que los animales, unidos a los elementos, podían más que el ser racional, escaso en número y débil en medios, éste debió comenzar a pensar en el por qué de su existencia y vio la implacable evolución del hombre desde su infancia hasta la senectud; cómo se sumían todos, incluso los jefes más poderosos, en la decadencia y en la extinción física para acabar en la muerte.
Entonces debió surgir la idea de que existían fuerzas más poderosas a las cuales el hombre se encontraba sometido y así nació la veneración hacia el Sol, padre de toda la vida, hacia el trueno, el rayo, la lluvia, etc., que dieron lugar a una proliferación de dioses, cuyo poder debía halagarse con dádivas y sacrificios, únicos medios de que así hiciesen la vida más llevadera a los indefensos mortales.
Y nació la Religión primitiva como una creencia en uno o múltiples seres superiores, generalmente invisibles, pero reales, implacables y crueles en muchos casos, bondadosos y sensibles a las ofrendas de los fieles y rencorosos con los indiferentes.
En cada pueblo se perfiló una teoría religiosa distinta y se adoraron dioses nacionales y locales que muchas veces se parecían porque habían nacido de mitos comunes, de la entraña del sentir popular.
La leyenda se mezcló con las primitivas creencias religiosas, y así aparecen en las narraciones clásicas el dios que devora a sus propios hijos, los principios del Bien y del Mal que luchan sin tregua, etc.
A través de los siglos, muchas religiones han desaparecido, se han abolido las más crueles y se han afianzado otras en grandes áreas geográficas.
Pero en todas las regiones del Globo se ha manifestado el fenómeno religioso, relación del hombre con fuerzas superiores, con Dios.
No se encuentra pueblo alguno que no crea y no practique alguna forma de religión, alguna creencia en el más allá. Considerada ésta como fenómeno humano, puede afirmarse que la Religión es universal.
El hombre ha buscado a Dios, al Creador, a la Razón Ultima de todas las cosas, a través de la multiplicidad (politeísmo) o, en fases más perfectas, en una concepción unitaria (monoteísmo).
La idea de Revelación, de manifestación directa de la Divinidad al hombre, a través de la cual Dios da a conocer algunas verdades que por la luz de la razón natural se ignorarían siempre, nace en el pueblo judío y se mantiene en el cristianismo, pero no es ajena a otras formas religiosas aunque, naturalmente, la Revelación verdadera sólo puede ser una.
A veces el hombre cayó, como en muchos pueblos salvajes, en aberraciones infrahumanas.
Los crueles sacrificios expiatorios se unieron a "tabúes", o prohibiciones insoportables, absurdos; pero en otras ocasiones, como en San Francisco de Asís, esta búsqueda de Dios ha dado a la Humanidad las páginas más hermosas de comprensión y amor.
Max Müller decía que Religión es la facultad de sentir el infinito.
El hombre moderno, culto y consciente, busca una explicación armónica y completa del orbe.
Los científicos, en un orden puramente material, intentan dar con un "campo único" que explique toda la ciencia hoy dividida en distintas parcelas.
Pero más allá de la materia existe el mundo del espíritu y las grandes incógnitas que exigen una respuesta: ¿qué sentido tiene la vida?, ¿qué ocurre después de la muerte?, ¿qué es el Universo?, etc.
El deseo de unidad es un impulso muy humano.
La negación, la duda y las tinieblas repugnan al hombre que tiende a los grandes bienes supremos: la Verdad, la Bondad, la Belleza, la Justicia... El agnosticismo es una posición mental propia de los tiempos modernos en que el hombre se siente impotente y renuncia a la lucha.
Afirmar que sobre el más allá y de la divinidad nada podemos saber, que toda especulación es vana y que todo saber cierto en esta materia es pura ilusión, equivale a un negativismo semejante al que durante siglos ha imposibilitado el avance de la Ciencia material, como el de los que afirmaban:
"El hombre nunca podrá volar." "Sobre lo que ocurre en el cerebro nunca sabremos nada." "Es imposible llegar a la Luna", etc.
El negativismo en materia religiosa no resuelve el gran problema, Hombre y Dios, sino que se limita a descartarlo, a dejarlo a un lado, lo cual no es hallar una solución.
La posición religiosa, la fe, en cambio, satisface y proporciona un bienestar íntimo a quien la posee.
El "yo confío en Dios" ha dado fuerza a innumerables generaciones para soportar dolores inmensos, realizar grandes trabajos y, lo que es más importante, vencerse y aniquilarse a sí mismo en bien de sus semejantes.
EN TODAS LAS RELIGIONES:
El hombre no interpreta por igual el concepto de Ser Supremo, y en la diversidad de religiones se advierte la desorientación del que busca a ciegas.
Los primeros navegantes que llegaron a las islas de la Polinesia se encontraron extrañamente sorprendidos al ver que pueblos que vivían una existencia paradisíaca, sin apenas rastro de civilización, creían, en cambio, en la existencia de un Dios único.
Entonces se suponía que todo salvaje era, por definición, un politeísta, un hombre sumido en la superstición y la magia. Y fue preciso formularse la pregunta de si la primera religión del hombre fue monoteísta, que al degenerar por diversas razones dio paso, en los pueblos más atrasados, a un fetichismo, a un politeísmo degradante.
Vemos cómo a través de los siglos las religiones politeístas, que admitían la existencia de muchos dioses, han cedido la primacía a las monoteístas (judaísmo, cristianismo, mahometanismo, etc.) en las cuales el primer dogma es la existencia de un Ser Supremo, único y todopoderoso.
A través de los distintos países es posible advertir las profundas diferencias de los hombres en su interpretación de Dios.
Hay religiones en que el hombre parece ser el esclavo de un genio del mal al que es preciso aplacar constantemente con dádivas y sangre.
En otras, toda la existencia es una prueba durísima que se ha de superar.
Las religiones llamadas de vida, cuya manifestación más elevada es el cristianismo, son concepciones optimistas y nobles.
En ellas, Dios es el padre providente, lleno de amor, a quien se puede hablar y a quien se puede pedir con naturalidad porque está dispuesto a dar. "Pedid y se os dará."
En todas ellas existe un cuerpo de creencias que constituyen el dogma.
Los misterios son inherentes al hecho religioso, porque el hombre admite con humildad que su inteligencia no puede abarcar el Universo entero, y una religión sin misterios sería sólo una explicación argumentada a la talla humana.
Las relaciones del hombre con la divinidad se manifiestan en forma de ritos, es decir, de un culto que en su forma más perfecta implica un sacrificio.
La conducta humana respecto a Dios está regulada por una serie de preceptos o mandamientos que en algunas religiones, como la mahometana, son extremadamente minuciosos y hasta pueriles.
El hombre, necesitado de tantas cosas que no están a su alcance, debe pedir y dar gracias, lo cual realiza a través de la oración.
Rezan los monjes budistas y los frailes de la cartuja, y de un modo similar los hechiceros del Congo al impetrar la lluvia, pero hay un abismo entre los monjes tibetanos, que mueven mecánicamente los tambores de oraciones, y los monjes de Solernes, que cantan un Te Deum, conscientes de cada palabra, de cada nota.
La vida humana ha sufrido una gran evolución en un lapso inferior a los 10.000 años, y una de sus manifestaciones más influidas por este cambio ha sido la Religión.
En los países civilizados es posible encontrar muchos agnósticos y algunos ateos que quizás no se han preocupado de profundizar en el fenómeno religioso, pero nos sorprendería dar con una persona que creyera en Ormuz o en Baal Moloch.
Muchas religiones han desaparecido empujadas por las conquistas de la Ciencia que han demostrado lo absurdo de sus creencias.
Otras han sido abatidas por persecuciones o se han disgregado en múltiples herejías.
En cambio, algunas se mantienen a través de los siglos quizás porque convienen y se adaptan a la idiosincrasia de los pueblos donde radican.
El cristianismo ha demostrado la perfecta compatibilidad del Dogma con los avances de la Ciencia, y es en la actualidad la religión de los pueblos más civilizados de la Tierra y la que se halla en vías de mayor difusión.
Religiones Monoteístas: Islamismo, Judaísmo , Cristianismo
La vida de los creyentes musulmanes está marcada por las oraciones, desde el nacimiento hasta el instante de la muerte.
Es costumbre susurrar al oído de los recién nacidos frases del Corán, y también a los moribundos.
La Práctica Religiosa:
Es llamativa la homogeneidad de la vida religiosa a pesar de que el Islam no dispone de intermediarios notables entre Alá y los fieles, ya que los rituales como las abluciones o la oración diaria son personales y las jerarquías desaparecen frente a la práctica religiosa.
En el Islam no hay sacerdotes y la relación del fiel con Alá es directa y sin intermediarios
Los musulmanes creen que el hombre existe como exponente supremo de la creación de Alá y que debe construir su destino.
El hombre es Libre en su voluntad y sus acciones y puede decidir seguir o no el camino que Alá le ha mostrado a través de su profeta Mahoma, pero, silo hace, forma parte de una comunidad extensa e identificada.
Los cientos de millones de musulmanes que escuchan la llamada del almuédano se sienten hermanos y se reconocen mutuamente por su devoción a Alá.

• ►Los pilares de la fe musulmana
La práctica religiosa musulmana gira en tomo a la oración, el ayuno, la limosna y la peregrinación.
Se denominan «los cinco pilares de la fe» y tienen las siguientes características:
• La chahada o «profesión de fe» es el primer pilar.
Consiste en rezar la oración que resume la fe islámica:
«No hay más divinidad que Alá y Mahoma es su profeta».
• La ozalá u «oración» es el segundo pilar.
Los musulmanes deben orar cada día cinco veces.
Lo hacen al alba, al mediodía, a media tarde, al ocaso y por la noche, con la particularidad de tener que realizar cuatro posturas principales al tiempo que recitan la chahada y otras oraciones: de pie, inclinado, prosternado y sentado sobre los talones.
Los almuédanos entonan el verso «Alá es grande» desde los alminares de las mezquitas y, al oírlo, todo musulmán sabe que es el tiempo de rezar y deja por unos momentos cualquier actividad que esté realizando.
Previamente antes de orar, los musulmanes tienen que purificarse por medio de la limpieza del cuerpo, como se expone en la aleya número 7 de la azora 5 del Corán:
Creyentes!, cuando os dispongáis a hacer la azalá, lavaos el rostro y los brazos hasta el codo, pasad los manos por la cabeza y lavaos los pies hasta el tobillo.»
Los viernes, que es el día santo de los musulmanes, el rezo se hace de forma colectiva y obligatoria.
• El sawn o «ayuno» es el tercer pilar.
El cumplimiento del ayuno durante el ramadán, mes noveno del año, es una de las celebraciones islámicas más conocidas. Se trata del mes de ayuno y de reflexión religiosa a través de las lecturas del Corán y de los ritos establecidos.
El ayuno es obligatorio para todo musulmán adulto y está Prohibido comer, beber o fumar, desde que sale el sol hasta que se oculta.
La elección de este mes se corresponde con el tiempo en el que Mahoma recibió la Primera revelación.
En la puesta del sol, que marca el final del ayuno diario, los musulmanes se reúnen para recitar el Corán y para comer.
Sistemas de préstamo islámicos: En la azora 2, aleya 275 del Corán se dice:
«Alá ha autorizado el comercio y prohibido la usura».
Siguiendo este precepto, de una manera ingeniosa se han ideado sistemas para prestar de un modo que no pueda equipararse a la usura. Así el sistema bancario islámico ha ideado las siguientes modalidades de préstamo:
Al mudaraba:
El banco pone el capital y el cliente el esfuerzo para realizar un negocio o el desarrollo de una empresa.
Ambos, banco y cliente, comparten beneficios y pérdidas, en caso de haberlos.
Al murabaha:
El banco compra el producto que solícita el cliente y acuerda con él un precio.
Se compromete a vendérselo a otro precio acordado, ganando el banco la diferencia.
Al musharaka:
El banco y el cliente se hacen socios, aportan el mismo capital y asumen los mismos riesgos y beneficios según la siguiente proporción: un tercio para el banco, otro para el cliente y el tercero para amortizar el préstamo.
El día que acaba el ramadán, se realiza una fiesta con un menú especialmente cuidado.
Como el calendario musulmán es lunar, el mes de ramadán puede coincidir con cualquier momento de nuestro calendario.
El hajj o «peregrinación mayor» es el cuarto pilar de la fe.
Todo musulmán que tenga salud y recursos para afrontar un viaje a La Meca tiene el deber de realizar al menos una peregrinación en su vida a la ciudad sagrada.
El azaque o «limosna» es el quinto pilar.
Es un deber para todo musulmán ayudar a quienes lo necesiten por medio de la solidaridad. En las comunidades sunitas se tiene que dar el 2,5 % de la riqueza acumulada cada año.
Muchos fieles entregan el azaque a ONG musulmanas para ayudar a los desfavorecidos o a quien lo necesite.
La vida religiosa islámica y la plegaria marcan el ritmo del día, del año y de la existencia.
Estas oraciones y rituales son los puentes de unión entre los musulmanes y Alá.
• ►El pueblo hebreo y la primera concepción monoteísta
Los únicos antecedentes históricos de tentativas para establecer el culto a un solo dios, a excepción del originado en el pueblo hebreo, son, como se dijo, los fallidos experimentos del monarca egipcio Amenhotep IV, o Akenaton, en el siglo XIV a.C., y del reformador persa Zaratustra, en los siglos VII-VI a.C.
El primero de ellos realizó una radical transformación religiosa al establecer el culto a un dios único -Atón-.
La cerrada oposición del politeísmo vigente originó la extinción de la experiencia a la muerte del innovador.
Atón era concebido como creador, benefactor y mantenedor de todos los humanos y el mundo.
Ahura Mazda fue el nombre que recibió la deidad única imaginada por Zaratustra, pero su monoteísmo no prosperó en virtud de que sus discípulos introdujeron cambios de importancia en la doctrina, convirtiéndola en una teología en la que el dios único original hallaba su contra-partida en un dios del mal -Angra Mayniu o Ahrimán-.
La consecuencia de esta evolución fue el establecimiento de un dualismo y el fracaso del intento monoteísta.
La persistencia histórica de la concepción monoteísta, fuente de posteriores elaboraciones y piedra basal de la cultura occidental, funda su origen en el cuerpo de creencias y prácticas religiosas sostenidas por el pueblo hebreo.
Su reducido tamaño, en comparación con lo masivo de los cultos politeístas de la antigüedad, se multiplica cuando se consideran los interminables padecimientos que debió sortear en el curso de su evolución.
La supervivencia del pueblo judío se expresa en la actualidad en el retorno a la "tierra prometida", concretada en el Estado de Israel, por una parte, y, por otra, en que el espíritu central de la idea monoteísta ha informado y contribuido a la aparición del cristianismo primero y del islamismo después.
Y, aún más, constituye el soporte principal de la ausencia de cultos politeístas en la cultura occidental.
El Antiguo Testamento contiene los lineamientos fundamentales de este culto en sus primeros tiempos.
Dios es presentado como un ser justiciero, temible e implacable, demostrado esto en situaciones como la expulsión de la primera pareja humana del Paraíso, el ocasionar el Diluvio Universal y preservar de éste a una sola familia, la de Noé, y la destrucción de ciudades víctimas de la corrupción, como Sodoma y Gomorra.
El nombre que recibe es Yahvé (el que es) y quizás fuese más temido que amado por su carácter de Dios vengativo y cruel, al cual, sin embargo, le ofrecían sacrificios como medio de conquistarlo.
Por otra parte, Yahvé no era el Dios de todos los humanos sino tan sólo del pueblo hebreo, al que protegía contra el resto de los pueblos y esta situación determina el carácter de religión nacional del judaísmo.
Las distintas e innumerables persecuciones sufridas por los judíos a través de los tiempos y el modo como, casi milagrosamente, lograron sobrevivir, informan sobre un pueblo que conservó su identidad como tal a pesar de las vicisitudes que le tocó vivir, manteniendo y enriqueciendo en cuanta latitud se asentó una tradición histórica y cultural con varios milenios de antigüedad.
• ►El cristianismo
Del interior mismo del judaísmo surge una nueva e inédita religión, que establece una transformación para los conceptos de sólida raigambre en la época; asi, las relaciones humanas basadas en el amor y la fraternidad, predicadas por Cristo, rompen con la práctica de la esclavitud y con la rígida división social vigente entonces.

La doctrina enseñada por Cristo resulta un concepto diferente de la persona humana, ahora dignificada, y, a la vez, aunque el cristianismo no es un sistema filosófico sino esencialmente una religión, aporta soluciones nuevas a los problemas clásicos: una explicación de Dios, del mundo y del hombre.
El cristianismo concibe la Creación del mundo como salida de la nada por obra de Dios, concepción derivada del monoteísmo hebraico, pero que, en contrapartida del Dios cruel y vengativo, levanta la figura y la idea de un Dios lleno de misericordia, el Dios del Amor.
Otras características esenciales del cristianismo, que lo diferencian del resto de las religiones, son su sentido universal, ecuménico, y el proselitismo o apostolado.
Además, fe, caridad y esperanza fueron desde siempre sus tres pilares básicos.
Los innumerables adherentes con que cuenta el cristianismo en el mundo conternporáneo, así como su continuidad histórico-institucional, testimonian la importancia de uno de los ejes espirituales que orientan la cultura occidental y que, con el transcurso del tiempo, originaría desde su mismo seno el surgimiento de distintas expresiones y doctrinas, basadas todas en la figura de Jesucristo.
Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante (Santillana - La Nación) Tomo 17 Religiones y Cultura.
LAS RELIGIONES DE LOS PUEBLOS TRIBALES:
La interpretación más admitida del por qué de las pinturas rupestres halladas en el interior de las cuevas habitadas por los hombres prehistóricos es que obedecían a motivos religiosos.
El pintor del paleolítico rogaba a la divinidad que la caza le fuese propicia, y pintaba en el techo y en las paredes las figuras de los animales deseados.
Entre los pueblos que viven hoy sumidos en la Prehistoria encontramos una serie de manifestaciones análogas a las paleolíticas: ritos funerarios que revelan un cuidadoso culto a los muertos, lo cual supone una creencia en el más allá, en la supervivencia; una serie de tabúes, de prohibiciones; una colección de totems, de fetiches propicios o adversos, etc.
La figura del sacerdote, del hechicero, del mago, aparece en todos los pueblos al lado de la del soberano o del jefe.
En todos los pueblos aquél goza de una influencia total y llega a ser temido por el propio conductor de la tribu.
Entre los pueblos primitivos, uno de los más interesantes es el de los bantúes, radicado en África Central.
Éstos creen que existe un mundo invisible, pero real, que coexiste con nosotros y en el cual entramos a través de la muerte. En su idioma no existe una palabra para designar la religión porque todo en ellos es sentido religioso. Los animales y el hombre, aunque mueran, no dejan de existir porque su alma sobrevive.
Así, un guerrero puede vencer a un leopardo si posee el espíritu de un león que se haya apoderado de él.
La muerte de un familiar se acompaña de danzas, cánticos y una serie de ritos que ayudarán al agonizante a ingresar en el mundo invisible.
La distinción entre las almas de los hombres buenos y las de aquéllos que se comportaron mal en vida, surge ya en pueblos como los Fangs del Gabón, que creen en un Otololan o "infierno de fuego".
La reverencia que los bantúes tienen para sus manes o fetiches, que son innumerables, no se confunde con la idea de un dios inaccesible, lejano y supremo a quien llaman amba, que significa "el que hace" o bien oza, "el que puede".
Pero ellos siguen implorando a sus manes y esta idea oscura de Dios no basta a moverlos a rechazar sus supersticiones.
En todos los pueblos salvajes, salvo rarísimas excepciones, la Familia y la Religión mantienen relaciones muy estrechas.
El hecho de unirse a un hombre y una mujer para crear un hogar está rodeado de una serie de prohibiciones y ritos a veces complicadísimos.
La iniciación de los adolescentes y la entrada en la virilidad reviste caracteres sangrientos y dolorosos, pruebas de sangre y de fuego, en muchos lugares.
La práctica de la circuncisión, por ejemplo, no es privativa del pueblo judío, sino que se observa en forma bastante más dura en Australia, Polinesia, muchos pueblos de Africa y algunas tribus de América.
Livingstone, el gran explorador africano, decía, refiriéndose a los hotentotes: "por degradados que sean estos pueblos, no es necesario hablarles de Dios y de la vida futura, porque para ellos éstas son verdades completamente admitidas.
Si les habláis de un muerto dicen que ha ido a Dios.
Al amanecer abandonan sus chozas y mirando al Oriente dirigen una oración a Tsui Goa, el padre de los padres.
La confusión de ideas (Dios-Sol) es lógica y propia de una mente primitiva".
Los masais, que son pueblos pastores, tienen siempre en su boca el hombre de Dios, En Ngai, a pesar de que no sepan dónde está ni quién es.
Las mujeres rezan dos veces al día, y los hombres cuando hay sequía o enferma el ganado.
La base o fundamento de las religiones de los pueblos primitivos parece residir en el miedo a lo desconocido.
Los sacerdotes y magos se aprovechan de esta ignorancia y rodean sus ceremonias de iniciación, y sus rituales de una serie de cánticos, movimientos, adornos y sortilegios para enmascarar y "dramatizar" sus ceremonias.
Solamente los iniciados pueden llegar a los secretos de la Religión, los cuales si bien son celosamente guardados por los custodios del culto, se transmiten escrupulosamente de generación en generación.
El totem es una manifestación universal de carácter religioso.
Los pieles rojas ojilawais creían descender de una pareja de aves llegadas al Lago Superior y a las cuales el Gran Espíritu había convertido en seres humanos.
La identificación de cada tribu con un animal totémico llegaba a ser absoluta entre los pieles rojas, que adoraban realmente al águila, al búfalo, al buitre o al puma.
Los hombres de las tribus Arunta, en Australia, tenían como totem el mosquito y no podía aplastarlo ni tan sólo ahuyentarlo. Los totems originan, de rechazo, el tabú, la prohibición.
Existen innumerables y a veces inexplicables prohibiciones en las religiones de los pueblos primitivos. Cierta tribu australiana no podía beber agua tomándola en la palma de la mano, sino que debía recibirla de otra persona.
Los citados Arunta no podían mirar la Luna so pena de exponerse a morir en manos de un enemigo.
Algunos totems son entes inanimados como la lluvia, el trueno, la arena, etc., aunque por lo general las tribus guerreras prefieren tener como totem a un animal.
He aquí algunos totems de clanes pieles rojas americanos: Indios creeks: oso, ciervo, pantera, gato montés, castor, sapo, topo, lobo, etc. Indios iroqueses: tortuga, lobo, gamo, oso.
Indios yuwas: búfalo, águila, lobo.
El respeto de los hindúes se inclina hacia la vaca, cuya carne no comen porque está prohibido darles muerte; el de los bereberes hacia el cordero, cuya fiesta de Aidelmulú no es de origen árabe, sino más primitivo, y numerosas creencias arraigadas en la superstición popular, incluso en países cristianos (el gato negro, la buena suerte de las mariposas blancas, el horror a las lechuzas, etc.), son supervivencias de un totemismo universal primitivo.
La idea de la muerte va también íntimamente unida a la Religión.
Por esto el "culto a los muertos" es constante en todos los pueblos primitivos.
Los hombres de Neanderthal enterraban a sus familiares en cuclillas, rodeados de los enseres que les acompañaron en vida y con provisiones y alimentos para el gran viaje.
Sin embargo, existe en el fondo del corazón humano una tendencia ancestral hacia el monoteísmo.
La creencia en muchos dioses no llega a borrar el deseo, la necesidad de que exista un Dios más poderoso, un señor único, providente y eterno.
Así, cuando los primeros colonizadores llegaron a la Isla de Pascua, en la región más desconocida del Pacífico, se sorprendieron al constatar que los polinesios creían en un solo Dios a quien llamaban Tangalo, y más asombroso aún, esperaban la venida de un redentor, a quien conocían con el nombre de Rongo.
Los dioses menores, los espíritus de la naturaleza, del mar y de las cosas, eran reverenciados como fuerzas sometidas al poder supremo de Tangalo.
En la Isla de Pascua no existían templos, ni sacerdotes ni una organización religiosa con ritos determinados.
Los polinesios de aquel lugar vivían en la más completa libertad. Sin embargo, creían en un solo Dios y esperaban al Mesías.
Cuando el hombre comienza a dejar constancia escrita de sus luchas, del nombre de sus jefes, de sus vicisitudes, es posible estudiar ya la evolución concreta de sus ideas sobre Dios, la otra vida y el destino del hombre.
Entramos en el mundo de las religiones históricas. Algunas de ellas desaparecieron sin dejar rastro, salvo el que puede admirarse en los museos.
Otras, se transformaron y dieron lugar a las que subsisten en la actualidad.
Los hombres que habitaron en el Próximo Oriente, desde Egipto hasta los confines de la India, con la salvedad del pueblo judío, se esforzaron en dar una explicación a los grandes interrogantes de la vida y el más allá creando religiones de terror, impresionantes, en las cuales el hombre era un ser sometido al poder tiránico y absoluto de dioses muchas veces malvados, exigentes y en ocasiones viciosos e implacables.
La religión de los pueblos históricos primitivos constituía casi siempre una tortura moral, cuando no también física, para el desdichado creyente.
Religión: Confusionismo
Religión: Sintoísmo
Religión: Islamismo
Fuente Consultada: Religiones del Mundo (La Enciclopedia del Estudiante - Tomo17)
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