La sociedad estadounidense en la decada del 20 EE.UU. La Ley Seca



COSTUMBRES Y FORMAS DE VIDA DE LA SOCIEDAD ESTADOUDINENSE

El “Ford T”  (ver Vida de Henry Ford)
Henry Ford se dio cuenta de que el principal mercado para el automóvil estaba en el campo. En aquella época, la mayor parte de los automóviles eran utilizados por los ricos para efectuar recorridos en las ciudades, pero eran inservibles fuera de ellas. Ford fabricó en 1909 el “modelo T”. Era un vehículo con ejes muy altos que permitía circular aun por donde no había caminos trazados.

Además, como se fabricaban piezas de recambio que podían comprarse en los almacenes de los pueblos o adquirirse por correo, no era necesaria la presencia de mecánicos especializados. Hacia 1927, Ford ya habla vendido 15 millones de unidades. El Ford T no sólo era utilizado los domingos; en la semana servía para transportar las cosechas al mercado. Realizaba muchas de las funciones del moderno tractor.

Un país sobre ruedas

La difusión del automóvil cambió la economía y las costumbres de aquella época. Gracias al automóvil, millones de personas pudieron alejarse de la congestión de las ciudades. Construyeron residencias en zonas suburbanas, rodeadas de jardines y, en lo posible, de árboles. Las nuevas viviendas tuvieron que ser equipadas con radio, aspiradora, heladera y otros modernos aparatos. La red de energía eléctrica y las carreteras tuvieron que extenderse entonces a las nuevas zonas urbanizadas.

Las nuevas carreteras impulsaron el desarrollo de nuevos negocios. A los costados de las rutas se instalaron desde puestos de venta de salchichas hasta billares y moteles. También se construyeron nuevos centros turísticos. La zona de Miami, por ejemplo, fue una creación del vehículo de motor.

El automóvil también cambió las costumbres de policías y delincuentes. No se organizaba el robo a mano armada de un banco sin tener garantizado un buen vehículo para la fuga.

Conflicto entre dos sistemas de valores

Durante la década de 1920, muchos jóvenes abandonaron las casas de sus padres en el campo, atraídos por las imágenes que la radio, la prensa y las películas de Hollywood divulgaban de la vida en la gran ciudad. La canción de moda en 1919 se llamaba «Cómo vas a retenerlos en las granjas ahora que han visto París?”. La población de las pequeñas ciudades y el campo se opuso a estas influencias fortaleciendo sus creencias en los antiguos valores, en Dios, la “americanidad” y la moralidad. Se organizaron campañas en contra de la “maldad del alcohol” o del uso del automóvil cerrado por considerarlos una invitación al pecado. La ciudad y la juventud rechazaban estos valores.

Adoptaban nuevas modas como la de la pollera más corta, el charleston y el consumo de ginebra. Las cuestiones sexuales eran tratadas con creciente libertad; se creía que la infidelidad ocasional en el matrimonio no traía graves consecuencias y que la experiencia prematrimonial enriquecía a las muchachas. Se discutían las ideas de Freud, que comenzaban a difundirse en esta época. El lenguaje también cambió. En las conversaciones se utilizaban palabras nuevas como “calorías”, “vitaminas”, “función” y “frustración”, por lo general sin saber exactamente lo que significaban. Los conflictos entre padres e hijos se agudizaron. Los jóvenes rechazaban la moral de los mayores.

La “ley seca” y los gángsters



En 1919, el gobierno del Partido Republicano intentó ganar el apoyo de los sectores conservadores del campo y los grupos feministas. Aprobó para ello una ley que prohibía el consumo de alcohol: la famosa “ley seca”. Si bien no se dejó de consumir alcohol, la amenaza de la ley empujó a los consumidores a beber en la clandestinidad. En las grandes ciudades, locales de mala reputación se pusieron de moda. También se extendió el uso de la botella de bolsillo (la petaca). Para muchos, el beber ilegalmente resultaba emocionante.

La “ley seca” favoreció la multiplicación de los gángsteres. Los propietarios de los bares semiclandestinos, de las cervecerías y destilerías, que no podían recurrir a la policía ni a los tribunales, eran obligados a aceptar su “protección”. En Chicago, la guerra entre gángsteres se volvió frecuente. Uno de los más poderosos fue Al Capone (foto). La violación a la “ley seca” se vio favorecida además, por la corrupción en el gobierno, muy extendida en esa época.

Policías y políticos obtenían beneficios personales con la prohibición. El congresista de Texas que redactó la ley fue arrestado al cabo de unas semanas por haber instalado una destilería en su rancho.

Finalmente, la depresión económica y el aumento de poder político de los grupos que representaban a las grandes ciudades terminaron con la “ley seca”. En 1933, cuando el Partido Demócrata ganó las elecciones, levantó la prohibición.

Voto femenino
La guerra y el desarrollo económico cambiaron la posición de la mujer en la sociedad estadounidense. En 1920, el Congreso aprobó el voto femenino. Los nuevos valores y costumbres le permitieron ocupar lugares que antes sólo estaban reservados a los hombres. En 1914, el número de mujeres con oficio o profesión era de dos millones; en 1930, ese número había ascendido a diez millones.

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