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Historia de un Naúfrago Robinson Crusoe

Alexander Selkirk (1676-1720).
Náufrago.

Los libros parroquiales de la diminuta aldea pesquera de Largo, County Fife (Escocia), lo señalan comoAlexander Selcraig, un joven de mal genio, perpetuamente con problemas y en pugna con la comunidad. Era el hijo número 17 de la familia y su madre pensó que estaba destinado para un buen futuro. Pero para la época en que tenía 19 años, su principal logro fue ser echado a puntapiés de la ciudad por aporrear a sus rivales en la mitad del servicio religioso.

Se embarcó entonces en una nave alemana con destino a las Indias Occidentales. Retornó a Largo seis años más tarde y pronto estuvo de nuevo metido en problemas. Esta vez trató con dureza a su padre y a varios de sus hermanos en una reyerta familiar. Antes que hacer un acto de contrición público ante la iglesia, partió y se encontró con una banda de corsarios que buscaba galeones españoles cargados de oro, en los mares del Sur. Por esta época se hacía llamar Selkirk, no queriendo acarrear oprobio sobre el nombre de su familia al conectarlo con la piratería.

Su barco, el Cinco Puertos, dejó los muelles londinenses en septiembre de 1703. Él vería Inglaterra nuevamente, no así Cinco Puertos. El barco era viejo e iba atestado de gente. Hasta poco antes de levar anclas estuvo discutiendo con su superior inmediato,Lient Thomas Stradling.

Mientras se movían lentamente hacia la costa oriental de Sudamérica, el discutidor Selkirk surgió como líder de una facción disidente entre la tripulación. Circundaron luego el cabo y encontraron a los aborrecidos españoles lejos de la costa chilena.

El barco sobrevivió a las batallas, pero tuvo necesidad de ser reparado con emergencia. Momentáneamente anclaron en una faja de playa rocosa conocida por los cartógrafos como Más a Tierra, parte del archipiélago de Juan Fernández.

Cuando Stradling se preparaba para zarpar, Selkirk argumentó que el barco no estaba todavía en condiciones de navegar y que preferiría desembarcar en esa isla desierta, antes que continuar en un barco que hacía agua y además con un capitán ignorante. Stradling estaba contento. En el último momento, el temerario joven cambió de idea y chapoteó en las olas implorando ser subido nuevamente. Pero el capitán, burlándose de él, navegó mar adentro.

Sin embargo, la apreciación del joven había sido correcta: Cinco Puertos anduvo 1.000 millas siguiendo la costa y quedó varada en el Perú. La tripulación entera fue capturada por los españoles, torturada y encadenada.

Ya de vuelta en Más a Tierra, Selkirk estaba incansable. Hizo el inventario de sus pocas pertenencias y pasó su primera noche temblando en un árbol, temeroso de las bestias salvajes.

Los primeros ocho meses fueron los más duros. Cuando no estaba desesperado por comida o agua fresca, estaba atormentado por su retiro forzoso de la raza humana. Mientras no pudo apartar sus ojos del horizonte y buscar otra comida, tuvo que subsistir de tortugas y pescados hasta que se puso enfermo.

Lentamente se fue acostumbrando a su destino. Fabricó un recipiente para beber, con una cáscara de coco, y un cuchillo con un aro de acero. Se trasladó a una cueva, comenzó a marcar el paso de los días en el tronco de un árbol y cazó cabras salvajes que vagabundeaban en abundancia. Había también hordas de ratas que habían desembarcado de los barcos que pasaban. Le mordisqueaban los pies y frustraron sus esfuerzos por construir un aprovisionamiento de comida para más adelante. Entonces domesticó gatos, también abandonados por barcos, y pronto tuvo a la población de roedores bajo su control.

Cuando ya no pudo cazar cabras con su trabuco, aprendió a derribarlas con la agilidad de una pantera. Cosió pieles con un clavo viejo y algún tendón hasta que reemplazó sus harapos por un raro vestido de pieles.

Una Biblia había sido dejada dentro de su arcón de marinero. Leía en voz alta sus versículos para acrecentar su fe y para evitar la locura. También improvisaba pequeños bailes con sus gatos favoritos. A la larga, dominó el medio ambiente y lo transformó en su reino privado.

En enero de 1709, 4 años y 4 meses después de comenzado su exilio, llegó a su fin. Dos embarcaciones inglesas, teniendo a la vista Más a Tierra durante una tormenta, desembarcaron al ver sus señales de fuego. El capitán Woodes Rogers describió la criatura que encontraron como una bestia peluda vestida con pieles de cabra y «que se veía más salvaje que los propios animales». El hombre de ojos saltones «parecía hablar con palabras entrecortadas», observó Rogers, pero finalmente recuperó el habla humana y contó su historia.

Selkirk navegó con el capitán y sus hombres y más tarde se distinguió en una batalla contra los españoles. El antiguo proscrito fue hecho jefe de un barco capturado y se enriqueció con 800 libras esterlinas del botín. Esto ocurrió tres años antes de volver a Inglaterra.

Pronto se hizo célebre y fue entrevistado por numerosos periodistas: era una época en la que una buena historia del mar —especialmente una verdadera— resultaba sabrosa noticia. Al fin, su relato fue aprovechado por un autor de folletines llamado Daniel Defoe. El lo bautizó «Robinson Crusoe» y usó este tema para escribir la inmortal historia de la resistencia de un hombre frente a la adversidad. Hoy los historiadores recuerdan a Defoe como el padre de la novela moderna.

Concluyó por incorporarse a la Marina Real y marchó de nuevo al mar. En 1720, mientras su barco dejaba la costa de África cuando contrajo fiebre y murió. Fue arrojado al mar.

Fuente Consultada: Diccionario Insólito Tomo 3 Wallace – Wallechinsky

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