Mentiras de la Medicina Los Imanes de Mesmer Curacion con Magnetismo



IMANES DE MESMER: MENTIRAS DE LA MEDICINA

Franz A. Mesmer: La electricidad y el magnetismo se convirtieron en una obsesión popular a finales del siglo XVIII. Franz Antón Franz A. Mesmer (1733-1815) fue uno de los primeros en aplicar los nuevos descubrimientos a la medicina.

Fecha de nacimiento: 23 de mayo 1734
Lugar de nacimiento: Cerca del lago de Constanza, Alemania
Murió: 15 de marzo 1815
Conocido como: curandero del siglo 18 y showman

Mesmer estudió teología y derecho antes de pasar a la medicina. Fundó una teoría que se hizo popular y se aseguró su fama, conocida como el de «magnetismo animal», teoría que tuvo su origen en su tesis doctoral, y  la completó en la Universidad de Viena en 1766. Mesmer fue muy influenciado por la obra de Isaac Newton sobre la teoría de la gravedad. La teoría de que la «marea» influye en el planeta,  también opera en el cuerpo humano a través de una fuerza universal, que calificó de «magnetismo animal».

Esta tesis de Mesmer no despertó polémica, y la edad de 33 años, fundó una práctica perfectamente convencional, en Viena. Cuando se acercaba a los cuarenta, se encontró  insatisfecho con el enfoque de la medicina de su época, que era una combinación de hemorragia, purgas y los opiáceos y que  a menudo era doloroso y aterrador.

Mesmer sentía devoción por sus pacientes y buscó alterativas médicas mas suaves. Unos de sus primeros casos fue el de la señorita Franzl Oesterline, una mujer de 27 años de edad que según Mesmer sufría una enfermedad convulsiva,«tenía síntomas en donde la sangre se le subia a la cabeza y  generaba dolor de muelas muy fuerte y dolores de oído, seguido de delirio, rabia, vómitos y desmayos.»

Estos síntomas fueron tan graves que la señorita Oesterline mudó a la casa de Mesmer para recibir atención permanente. Para ello Mesmer utilizó un imán para interrumpir las mareas gravitacionales que afectan negativamente el cuerpo de su paciente. Indujo a Señorita Oesterline la sensación de un líquido que sale rápidamente de su cuerpo, llevando su enfermedad con él. Su recuperación  fue casi completa e instantánea.

Según Franz Antón Mesmer, el Universo está bañado por un fluido sutil que rodea y penetra todos los cuerpos. Cada individuo es un imán cuyo polo norte es la cabeza y el polo sur son los pies; la enfermedad es consecuencia de una mala distribución del fluido en el cuerpo, y su tratamiento logra restablecer el equilibrio, frotando suavemente los polos, o el ecuador, alrededor del hipocondrio.

Desde una perspectiva moderna, podemos ver que los resultados fueron producidos por la sugestión hipnótica de un drenaje de líquido del cuerpo – una metáfora maravillosa curación que no estaría fuera de lugar en una práctica de la hipnoterapia siglo 21.

Franz A. Mesmer continuó con sus experimentos. Utilizaba toda clase de objetos que él creía que estaban magnetizados de algún modo, incluso ropas y camas. Inventó el baquet, un artesón lleno de limaduras de hierro y cristal en polvo.

Las varitas de hierro que sobresalían de la tapa del artesón se inclinaban hasta alcanzar el ángulo correcto de modo que los pacientes pudieran colocarlas en las zonas dañadas mientras las sujetaban con las manos para completar el flujo del «fluido magnético».



Incluso, mas tarde, Mesmer se dio cuenta de que el imán no tenía nada que ver con la curación. Su sistema se basaba en la creencia de que la enfermedad era causada por niveles de agotamiento del magnetismo animal, y que estos podrían ser reemplazados por el curador al transmitir algo de su propia fuerza magnética abundante a través del éter con el paciente.

El imán era simplemente un dispositivo que permitió que esto sucediera, junto con la secuencia de largos y complejos de gestos con las manos y el tacto se conoce como el «pase hipnótico».

Su teoría original era que un campo magnético podía, en cierto modo, «armonizar» con el flujo natural del cuerpo.

Franz Anton Mesmer llegó a alcanzar resultados igualmente impresionantes con otros pacientes, alegando que la cura para la ceguera, parálisis, convulsiones y otras enfermedades «histéricas», así como el tratamiento eficaz de las dificultades menstruales y las hemorroides.

Se convirtió en una celebridad,  viajó por Europa dando demostraciones dramáticas de sus técnicas y poderes a las cortes de la nobleza.

Las teorías que él propuso para explicar sus tratamientos no resistieron al examen, e incluso en su propia época Franz A. Mesmer fue considerado un fraude por la profesión médica. Sin embargo, la terapia magnética ha encontrado nuevos seguidores recientemente entre los médicos de «medicina alternativa».

Franz A. Mesmer también fue responsable casi accidentalmente de lo que primero se llamó «Franz A. Mesmerismo» y hoy en día se conoce como hipnotismo. Ll Dr. Franz A. Mesmer 

Como dijimos antes, Franz A. Mesmer descubrió que eran innecesarios los objetos imantados. Podía lograr los mismos resultados golpeando suavemente al paciente, siguiendo la dirección de los nervios.

Lo llamó «magnetismo animal» y escribió: «No es un remedio secreto y me gustaría formar a hombres de medicina en mis métodos». Pero Franz A. Mesmer fue ridiculizado por el sistema médico de Viena (como lo fue también Franz Joseph Gall [1758-1828] el contemporáneo de Franz A. Mesmer que inventó la frenología) y se fue a París. Allí también los médicos convencionales estaban en su contra, pero Franz A. Mesmer consiguió seguidores entre el pueblo.

Por desgracia su sentido de la interpretación superó a su sentido del decoro y empezó a dar sesiones de curas vestido con el atuendo largo y suelto de un mago. El gobierno decidió nombrar una comisión para que estudiara sus declaraciones. En el grupo se encontraban Benjamín Franklin (pionero en el estudio de la electricidad), Antoine Lavoisier (un destacado químico de Francia) y el Dr. Joseph Guillotin, de cuyo apellido surgió el nombre de guillotina. Informaron de que Franz A. Mesmer sin duda había efectuado muchas curas, pero descartaron su concepto de magnetismo animal.



Como resultado, Franz A. Mesmer perdió su próspera práctica. Cuando estalló la Revolución francesa en 1789, abandonó Francia y se retiró a Suiza. En 1814 se trasladó a un pueblo cercano a su lugar de nacimiento y murió al año siguiente.

El hipnotismo, como lo conocemos ahora, fue descubierto por uno de los seguidores de Franz A. Mesmer, el marqués de Puysgur.

Probando un tratamiento por magnetismo animal, golpeó la cabeza de un muchacho y se sorprendió al descubrir que el chico había entrado en trance (un trance en el que él obedecía sus órdenes). Esta misma técnica ha demostrado ser de considerable valor en el tratamiento psicológico moderno.

Ver: La Hipnosis

Fuente Consultadas:
Fraudes, estafas y falsificaciones de Brian Innes
Diccionario de la Ciencia de Sanchez Ron
Lo Que Oculta la Historia de Rayner Ron Stapley
Wikipedia

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes



------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------