Diferencias entre el hombre y el macho. Actitudes del macho

Cuando cruzamos los ojos con alguien que nos gusta, enseguida sentimos una “puntadita” en algún lugar de nuestro corazón, y estado de excitación espiritual es  mucho mayor cuando nos percatamos de que el sentimiento es mutuo. ¿Qué está ocurriendo?. Los psicólogos coinciden en que el punto inicial en que nos fijamos en una pareja potencial suele ser la atracción sexual que provoca aparte de reacciones biológicas, alteraciones nerviosas, cambios de ritmo cardiaco… Pero aparte de esto se sabe que el deseo está muy mediatizado por las características psicológicas y la experiencia personal que condicionan los criterios que utilizara una persona para elegir a su pareja.

La pregunta de por qué sentimos esos estremecimientos puede responderse a dos niveles: primero preguntándonos qué hace que alguien sea atractivo, y segundo preguntándonos por qué hemos evolucionado para que ciertos rasgos nos resulten atractivos.

La primera de estas preguntas se refiere a las causas inmediatas; la segunda se ocupa del significado evolutivo de la atracción. Normalmente, estos dos tipos de preguntas son abordados por investigadores distintos que centran su atención, respectivamente, en los mecanismos fisiológicos y en los factores evolutivos. (puedes profundizar este tema)

Respecto a la nota de hoy, podemos decir que en la sexualidad de la pareja, no solo existe el coito propiamente dicho, sino también las caricias, los juegos, las miradas provocadoras, los besos, la seducción preliminar  forman parte de la sexualidad.

Y es en este punto aquello que nos distancia de los animales, es esa pulsión sexual que se refleja en la fijación por la penetración. Eso busca el “macho”, una especie que abunda en nuestra cultura y que vive apresurado, o más bien desesperado, por el acercamiento sexual con cualquier hembra que se le presente. Esta es la diferencia fundamental entre un macho y un verdadero hombre, de esos que resulta difícil encontrar, pero que también existen.

La imagen del macho no es mas que una creación mental de nuestra sociedad, que se ha transformado en un mito. Cuando hablamos del macho (y sobre todo del argentino) se trata de un concepto de hombría ha sido tergiversado  y vemos  a este “tipo” haciendo un culto a su cuerpo, a la fuerza física y con poder dominante frente a todas las mujeres y resto de los hombres.  Hablar de macho es sinónimo de adrenalina, de potencia, de fuerza, potencia sexual y física , y en realidad no hay nada más alejado de ello.

Esta cultura de veneración al super-hombre no es de hoy, siempre ha existido en todas la etapas de la historia, pero jamás ha sido van venerada como en la actualidad, a lo mejor, como consecuencia de la influencia social que tienen los medios de comunicación en nuestra vida cotidiana.

El conocido psiquiatra y sexólogo argentino Carlos Kusnetzoff, explica al respecto: “El mito contemporáneo del macho es un evidente resultado de toda esta carga ancestral tan atropelladamente expuesta hasta aquí. Pero la cultura contemporánea se ha encargado de dar al mito del macho sus más prototípicas representaciones, patrones de conducta, atributos imprescindibles y demás alardes de su configuración, por lo que se lo podría considerar como un suceso moderno.

Es lógico pensar que dentro de una o dos generaciones, quedará pulverizado este mito nacional del macho, que traspasó fronteras. Si bien el autoritarismo, la violencia física y moral, la hegemonía laboral aún en los más altos estratos, la supremacía en la familia y en muchos otros ámbitos, siguen siendo patrimonio del hombre, han empezado a cuestionarse abiertamente. Y aunque aún conservan su aura prestigiosa las supuestas virtudes viriles del macho, las mujeres se inclinan por otro tipo de hombres, más sensibles.”

No eres hombre si no haces este fondo blanco de tinto.”, “Esa mina está muerta con vos, sino la levantas son un perdedor como hombre”, “No eres un verdadero macho sino te drogas.“, estas y muchas mas son algunas de las mentiras populares que nos hacen creer desde la adolescencia. Nos exigen hazañas machistas para ser aceptados y en verdad sólo el tonto que no tiene criterio propio y necesita de la aprobación de los demás para sentirse hombre, puede caer en esa trampa para idiotas.

Porque cumplir las provocaciones de los otros, es solo transformarnos en unos sometidos que necesitas realizar esas hazañas para demostrar nuestra hombría, y en realidad solo reflejamos nuestra propia inseguridad. Porque el verdadero hombre no es el que obedece a insinuaciones de otro, sino el que se domina a sí mismo y hace lo que su razón le dicta, y que justamente es eso lo que nos diferencia de los animales, que deben vivir en un entorno en donde demostrar en cada instante que es el mas fuerte o el mas macho. La hombría no se demuestra poniendo  en riesgo la vida o por lastimar  a otro porque nos sentimos mas fuerte. Sólo un necio puede creer o aceptar este juego.

 

LAS PRINCIPALES DIFERENCIAS
MACHO:
¡No falla nunca!”
Tiene estrechez emocional.

Es un “duro” por excelencia.

Puede ser agresivo, como catarsis
de su ansiedad.

Tiene miedo de la imagen expuesta.


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Lo angustian las críticas.

Tiene terror a la andropausia
(cuando sabe qué es). “¡Yo no
tengo ninguna “pausia!”.

Se obsesiona con la erección. Poder
o no poder, esa es la cuestión.

Jamás aceptaría tener que “colgar
los botines”.

HOMBRE:
Falla, como cualquier otro hombre. Se emociona con frecuencia.Es un “blando” por excelencia.

Si es agresivo, pide disculpas con sinceridad, sin vergüenza.

No tiene miedo a la homosexualidad.

No le importan las críticas

Sabe de declinación evolutiva y natural, y no aspira á tener el rendimiento de los 20 años.

Acepta tener la erección que va acorde con su edad.

Entiende que la clave del fracaso es intentar complacer a todo el mundo.





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