Batalla de las Espuelas de Oro Causas y Consecuencias



Batalla de las Espuelas de Oro – Causas y Consecuencias

La Batalla de las Espuelas de Oro tuvo lugar el 11 de julio de 1302 cerca de Kortrijk, y enfrentó a las ciudades rebeldes de Flandes y al ejército de Felipe IV de Francia. Los franceses fueron derrotados y las espuelas de los caídos fueron el trofeo que dio nombre a esta batalla. Esta batalla fue la expresión militar de la rebelión contra la voluntad de Francia de anexionarse Flandes. En 1300, Felipe IV nombró gobernador a Jacques de Chatillon y el conde de Flandes Van Dampierre fue hecho prisionero junto con sus hijos.

Imagen de la Batalla Espuelas de Oro

Los ingleses tenían aún la Guyena; en 1293, estalló la guerra con Eduardo I. Como éste se había aliado con el conde de Flandes, peligroso obstáculo para las intenciones del rey de Francia, los franceses  ocuparon  aquella  región.  Flandes  era, con Italia, el país más rico de la Edad Media.
Dueño del territorio, Felipe se dispuso a conservar el país. Pero Flandes obtenía su riqueza de la industria textil y utilizaba las lanas importadas de Inglaterra. Un violento patriotismo levantó al país, amenazado en sus intereses.
En 1302, los residentes franceses fueron ahorcados en Brujas. Para castigar a aquellos «mendigos», el rey reunió a su ejército. Presuntuosos, seguros de su fuerza, los caballeros franceses cargaron contra la infantería burguesa. Ante sus espléndidos galopes, los flamencos aparentaron huir. Los franceses sólo vieron la trampa cuando el suelo desapareció bajo las patas de los caballos, que fueron tragados por un enorme foso. Los que querían frenar a sus caballos resultaban impelidos por quienes, inconscientes del peligro, llegaban detrás.
Los infantes flamencos pudieron regresar entonces y rematar a los caballeros, trabados e impotentes. Varios millares de espuelas de oro fueron recogidas sobre el campo de batalla de Courtrai (1302). Dos años después, Felipe IV consiguió recobrar la ventaja en Mons-en-Pevéle, pero esta ventaja no era decisiva. Prefirió firmar la paz, conservando sólo Lille y Douai. Los problemas de Flandes y de Guyena no estaban, por lo tanto, arreglados, y fueron el origen de la Guerra de los Cien Años.
A la muerte de Felipe IV, en 1314, la monarquía francesa estaba sólidamente establecida. El poder del rey era incontestable en el interior del reino. Quince años iban a arruinar los esfuerzos de un siglo. Ya, viviendo Felipe, el escándalo había estallado en la Corte de Francia. Las tres nueras del rey fueron acusadas de adulterio.
El rey fue implacable: tras haber sido peladas, Margarita y Juana de Borgoña fueron arrojadas a un calabozo para el resto de sus días. Pero, de los tres hijos y sucesores de Felipe, es decir, Luis X, Felipe V y Carlos IV, ninguno dejó hijo varón. Por primera vez, desde Hugo Capeto, el cielo negaba su ayuda a esta monarquía, a esta dinastía triunfante: no había heredero. Los candidatos al trono se presentaron en tropel. Esta situación daría origen a la Guerra de los Cien Años.
Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

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