Ciudad de Biskupin Polonia Excavaciones ,Características e Historia



Historia y Excavaciones de la Ciudad de Biskupin

A principios del siglo XX,  un profesor de la universidad de Poznan descubrió, al norte de Polonia, la antigua ciudad de Biskupin. Esta ciudad, totalmente construida en madera, se hallaba en una isla en medio de un lago. Habiendo subido el nivel del agua del lago a causa del enfriamiento de la atmósfera, la ciudad fue engullida por las aguas a pesar de los diques construidos por sus habitantes

Las excavaciones iniciadas en 1933 por arqueólogos de la universidad de Poznan en el curso de las cuales reconstruyeron la ciudad de Biskupin, revelaron la existencia de una civilización que floreció en Polonia hacia el año 700 antes de Jesucristo. Esta ciudad, edificada sobre una isla en medio de un lago, es un modelo de urbanismo.

ciudad biskupin en polonia

En la época de Biskupin los llanos del norte de Polonia estaban cubiertos de centenares de grody, pequeñas aglomeraciones fortificadas, construidas en madera y rodeadas de una muralla. Después de examinar una buena cantidad de esos grody, los especialistas llegaron a la conclusión de que la mayoría datan de un período turbulento que transcurrió entre los años 900 y 600 antes de nuestra era.

La ciudad de Biskupin era una aglomeración de este tipo, construida a poco de empezar la edad de hierro. A fines del siglo VII antes de Jesucristo, cuando, según la leyenda, Rómulo fundó Roma a orillas del Tíber, Biskupin existía ya.

El basamento, las casas, las calles y las murallas de la ciudad eran de madera. Seguramente hubieron de talar un bosque entero para conseguir los miles de maderos necesarios para su construcción. La ciudad era de forma circular con calles rectas y paralelas. Éstas tenían una anchura de unos dos metros y estaban recubiertas con bloques de madera de dimensiones uniformes. Todas daban a un camino que rodeaba la ciudad. El mayor cuidado presidió la edificación de las murallas que rodeaban el conjunto.

Las tormaba un triple cerco de estacas de madera rellenos de tierra apisonada. Dentro de las murallas se alzaban las casas en hileras regulares. Había cientos de ellas, construidas de igual forma que las murallas y cubiertas por un tejado hecho con cañas cortadas en punta. Eran cómodas y sólidas. Atravesando la puerta, de unos tres metros de ancho por dos de alto, se entraba en una sala poco profunda que ocupaba todo el ancho de la casa. Ésta se componía únicamente de aquella habitación.

La capa de arcilla prensada que cubría los bloques de madera que soportaban la ciudad hacía las veces de suelo. El cuarto de estar y la cocina, con su característico fuego abierto encima del cual pendían los calderos y potes de unos trébedes de madera, estaban en la parte oriental de la casa.

Exactamente frente a la entrada, único lugar en donde entraba la luz directamente, se alzaba un sólido telar en el que las mujeres tejían lienzos que medían cerca de dos metros de ancho. El dormitorio, una plataforma de unos noventa centímetros de altura en donde dormía toda la familia, estaba en la parte occidental. Gruesas tablas dispuestas bajo los cabrios del tejado contenían la reserva de forraje para el ganado, pues los animales, cuando llegaba el invierno, hallaban refugio a la entrada de la casa.

Así era Biskupin, ciudad inteligentemente organizada en donde miles de habitantes vivían felizmente. La ciudad no fue destruida por invasores; un fenómeno natural la aniquiló. Sabemos hace tiempo que por los alrededores del año 500 antes de Jesucristo se produjo un enfriamiento de la atmósfera, brutal e inexplicable. Un clima atlántico más frío y húmedo reemplazó en toda Europa al clima neolítico, relativamente cálido y seco.



A causa de ello el nivel del agua del lago de Biskupin empezó a subir. Sus habitantes intentaron sin duda oponerse a la fuerza destructora del agua construyendo escolleras, pero fue en vano. Los diques acabaron por cedef y la ciudad desapareció bajo el agua.

El profesor Jozef Kostrzewski y su joven ayudante Rajewski dirigieron las excavaciones de Biskupin. Durante los trabajos, que duraron varios años, la vida de aquella aglomeración prehistórica fue reconstruyéndose lentamente ante sus ojos. Sus descubrimientos nos dan una idea exacta de cómo era la vida en Polonia hace dos mil quinientos años.

En Biskupin, lo mismo que en Pompeya, ciudad romana destruída por el Vesubio, el visitante disfruta paseando  por las mismas calles que frecuentaron sus antecesores en épocas pasadas y contemplando aquellas casas habitadas ya cuando Roma apenas había sido fundada y en Grecia Hesíodo componía Los trabajos y los días.

Casi toda Biskupin ha sido sacada a la luz del día. Las excavaciones son una obra gigantesca de la que uno sólo puede darse cuenta sobrevolándolas. Biskupin, la ciudad de madera, es ahora el principal testimonio de la vida que llevaban, hace unos veinticinco siglos, algunos pueblos de Europa oriental.

La reconstrucción de esta ciudad es una prueba más del error que cometemos al creer a pie juntillas los asertos de los historiadores griegos y latinos. Tácito pretendía que los «bárbaros» jamás disfrutaron del calor bienhechor de un fuego de turba. Pues bien, estas excavaciones demostraron que ya en la edad de hierro los habitantes de Polonia eran un pueblo civilizado.

El principal mérito de los trabajos del profesor Kostrzewski es el de haber hecho desaparecer de los libros de historia de todo el mundo el concepto de una Europa prehistórica primitiva en la que tanto el norte como el este eran regiones salvajes cuyos habitantes vivían en la miseria, lejos de la influencia civilizadora de Roma.

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