Estrategia de Defensa de los Animales Mimetismo Olores y Mecanismos



MECANISMOS DE DEFENSA DE LOS ANIMALES

La gran mayoría de los animales, a menos que estén en la cima de la cadena alimenticia, son blanco de depredadores, teniendo que recurrir a formas de impedir ser atacados y devorados.En la permanente violencia que, en el seno de la naturaleza, caracteriza las luchas, asechanzas y persecuciones entre víctimas y depredadores, se utilizan las armas ofensivas más variadas e ingeniosas, que van desde el empleo de garras, colmillos, venenos, fuerza constrictora, tentáculos y aguijones paralizantes, hasta el uso de trampas, redes, proyectiles y descargas eléctricas.

Para defenderse de sus enemigos, los animales no sólo se identifican con las características del ambiente, circunstancias que ayudan, cuando es necesario, con una absoluta inmovilidad que los convierte momentáneamente en un objeto más en el paisaje, sino que se disimulan con disfraces tan ingeniosos, que parecieran el resultado de actos meditados. Algunos cangrejos marinos, por ejemplo, colocan sobre su caparazón trocitos de esponja que, al desarrollarse, los cubren y disimulan en el ambiente acuático, tan lleno de asechanzas.

mimetismo ave urutaú

Mimetismo del ave Urutaú: Se queda más quieto que un tronco seco y se mimetiza con ese mismo tronco en el que está parado, como si fuera su erguida continuación.

Si la supervivencia de los seres inermes dependiese sólo de la posibilidad de ser atacados o no por las especies agresivas, muchos de ellos hubieran sido ya irremisiblemente exterminados. Pero la eficacia de los recursos de la defensa pasiva, de los más débiles contrarresta el poder destructor de las armas ofensivas, en la justa medida para mantener el maravilloso equilibrio que reina en la naturaleza, y que sólo la intervención del hombre destruye.

Cartas Historicas Testimonios Historicos Darwin escriba a WallaceEnumerar la variedad de los medios a que recurren las especies animales para salir airosas en su lucha por la vida, («struggle for life» es la expresión inglesa utilizada por Darwin), sería interminable. Recordemos que tanto la fuga, como el permanente estado de alerta, la muerte aparente o actitud de absoluta inmovilidad (cataplexia), la coloración protectora, el empleo de corazas rígidas o articuladas, las secreciones fétidas, las actitudes amenazadoras, el arte del disimulo, el disfraz, las mutilaciones voluntarias (autotomía) y las secreciones tóxicas constituyen sólo algunas de las artimañas de que se valen los más débiles en su incesante lucha contra el acosamiento de los más fuertes.

La locución latina Si vis pacem para bellum (Si quieres la paz, prepara la guerra) pareciera inspirada en la actitud que adoptan justamente las especies menos pertrechadas para el combate, y que pretenden eludirlo con la apariencia agresiva o feroz (disfraz de malhechor), destinada a infundir temor y evitar los riesgos de la lucha.

Tal es la imitación de ofidios venenosos que suele advertirse en muchas especies totalmente inofensivas (corales y y ararás falsas, culebra viperina), y de coleópteros, mariposas y moscas inermes, miméticas, de avispas y abejas respetadas por la generalidad de los animales por sus temibles aguijones.

Otros insectos desprovistos de armas, pero maestros en el arte del disfraz, aparentan ser lo que no son: la fulgora (Fulgora lanternaria), por ejemplo, cicádido sudamericano, constituye una obra maestra de la simulación, desde su «cabeza postiza» que imita la de un pequeño saurio, hasta los «ojos de lechuza» que lleva pintados, con fines intimidatorios, en su segundo par de alas.

Es indudable que la llamada coloración protectora (mimetismo cromático), tanto sirve como una efectiva defensa para la launa que posee tonalidades imitativas del follaje o del suelo, en o I ambiente en que vive (por ejemplo, el pelaje y plumaje blancos de la fauna polar, que la confunde con la nieve), como también representa una facilidad para el ataque en las especies predadoras (del latín praeda = botín) que necesitan atrapar a sus víctimas mediante la agresión sorpresiva. (Son ejemplos: las rayas de la piel del tigre, las manchas del yaguareté, el blanco uniforme del oso polar y el verde del mamboretá.)



Para defenderse de sus enemigos, los animales no sólo se identifican con las características del ambiente, circunstancias que ayudan, cuando es necesario, con una absoluta inmovilidad que los convierte momentáneamente en un objeto más en el paisaje (recordemos la librea juvenil de los ciervos, de la liebre, de nuestras «perdices» y de las aves que anidan en las playas), sino que se disimulan con disfraces tan ingeniosos, que parecieran el resultado de actos meditados. Algunos cangrejos marinos (Drómia), por ejemplo, colocan sobre su caparazón trocitos de esponja que, al desarrollarse, los cubren y disimulan en el ambiente acuático, tan lleno de asechanzas.

Otros, como el ermitaño (Pagurus), no sólo se guarecen en la cáscara vacía de algún caracol, sino que colocan sobre ella una actinia, para disfrutar de la protección de sus tentáculos y filamentos urticantes; y ciertas especies (Melia) llevan a las actinias aferradas con sus pinzas, como quien, amenazante, empuña un arma.

LAS CORAZAS COMO DEFENSA

En toda la escala animal se registran ejemplos de defensa pasiva mediante armaduras, que pueden consistir en caparazones rígidos o articulados, de consistencia córnea (escamas de los reptiles, pangolines); ósea (armadillos, tortugas, cocodrilos); quitinosa (exoesqueleto de los insectos, miriápodos y crustáceos) o caliza (muchos protozoarios, radiolarios, corales, moluscos). También la conformación y disposición de estos blindajes permite, en ciertos casos, a sus poseedores encerrar totalmente las partes blandas, ya retrayéndolas (como hacen las tortugas y los caracoles), cerrando las valvas (ostras, mejillones) o arrollando el cuerpo (armadillos, cochinillas de la humedad, quitones).

La piel gruesa de los mamíferos dé distintos órdenes que se califican como paquidermos (elefantes, rinocerontes, hipopótamos) y las púas (o pelos hipertrofiados y endurecidos) de los puerco espines, cuim o coendú, equidna y erizos oponen resistencia a los ataques de los agresores.

OTROS RECURSOS DEFENSIVOS

Muchas especies aparentemente inermes no toman mayores precauciones para pasar inadvertidas. Por el contrario, algunas de ellas, incluso, llaman la atención con chillonas tonalidades que no significan otra cosa que una coloración de advertencia, pues quienes la ostentan disponen de secreciones tóxicas u olores fétidos que harían pasar un mal momento a sus atacantes. Es lo que sucede con las chinches de las plantas, con los sapos y la rana coralina, la salamandra, el bicho moro y la cantárida, y las orugas de muchos lepidópteros. Algunos animales pueden proyectar a la distancia la sustancia repelente: así lo hacen los zorrinos o mofetas y, entre los insectos, el crepitante o escopetero, que rechaza a sus enemigos descargando moléculas de gas asfixiante.

A veces son realmente originales las artimañas empleadas por los animales para defender su vida: la muerte aparente («hacerse el muerto», como suele decirse) es un recurso que tanto se observa en los arácnidos (arañas terrícolas y opiliones, por ejemplo) e insectos (diversos coleópteros), como en los zorros y comadrejas picazas, verdaderos artistas en la simulación de la muerte en los momentos en que no tienen escapatoria frente a sus enemigos. La muerte no la simulan únicamente con la completa inmovilidad (cataplexia). También la expresan con toda su actitud: boca entreabierta, ojos apagados y semicerrados, y laxitud en los miembros. Se los puede, incluso, golpear, sin que se muevan. No obstante, en cuanto el atacante se descuida, huyen con toda la rapidez posible.

Algunas aves se fingen heridas con el propósito de alejar de sus nidos o de sus crías a los enemigos: simulan dificultad para volar y, paulatinamente, y como ni apena» pudieran hacerlo, en cortos vuelos se  apartan del nulo incitando al agresor a perseguirlas, (Este comportamiento es típico en el ave tría, zancudita europea afín a nuestro tero.)

Entre las formas curiosas de defensa de la cría figuran las envolturas miméticas de los nidos de muchas clases de insectos, verdaderos disfraces que suelen observarse en las «moscas de carcaj» (Trichóptera), cuyas larvas acuáticas construyen cajitas forradas de caracolillos, arena, etc.; en nuestros «bichos de cesto» (Oeceticus), y en las «chicharritas espumosas» (Ptyelus, etc.), que en estado larval se protegen de la desecación y de posibles ataques de insectívoros envolviéndose en masas de espuma (son las que vemos, según las especies, en las ramas de los seibos, tipas, etc., y entre las hojas envainadoras de los caraguataes).

Con esta enumeración no se agota la lista de los ingeniosos medios defensivos en las especies animales (medios que en su mayoría, el hombre, en el transcurso de la historia de la Humanidad, imitó y aplicó en sus artes de guerra): tanto el camuflaje o mimetismo de forma y de color, que tiene aspectos asombrosos por su perfección en casi todos los peldaños de la escala zoológica (las imitaciones de hojas y ramillas en los insectos tropicales, los colores variables del camaleón, los lenguados y las ranitas de zarzal; la aposemática o coloración de advertencia); las cortinas de humo (descargas de tinta de los moluscos cefalópodos) como las corazas y armaduras (quelonios, armadillos, coleópteros, moluscos bivalvos, crustáceos), y los gases y la guerra química (secreciones cáusticas de actinias y medusas, orugas de lepidópteros; olores fétidos de chinches, crepitantes, zorrinos, etc.).

Por último, puede considerarse otra maravillosa condición defensiva: la facultad que tienen ciertas especies de mutilarse voluntariamente (autotomía, del griego autos = uno mismo, y terrino = cortar), y la capacidad de reconstruir (regeneración) partes del organismo dañadas o perdidas en sus luchas.



Así, un cangrejo regenera una pinza o una pata; las estrellas de mar o los ofiuros, dos o tres  brazos, y las salamandras, lagartijas y lagartos, la cola que dejaron en poder del enemigo. En ocasiones, un órgano (por ejemplo, el ojo pedunculado de un cangrejo) que se pierde es reemplazado por otro distinto (una antena) que aparece y ocupa su lugar. Este fenómeno es llamado heteromorfosis.

tigre

TIGRE. La piel rayada, que imita la sombra de los cañaverales,
les sirve para no hacerse muy visibles cuando acechan una presa.

mariposa
MARIPOSA. Muchas mariposas tienen, para protegerse, «mimetismo cromático» y «colores de advertencia».

erizo

ERIZO. Como el equidna y el puerco espín, se protege con las púas que lo recubren
y que detienen al enemigo más audaz.

tortuga


TORTUGA. La coraza rígida de los queionfos (espaldar y peto) es una eficiente defensa.
Cuando se ven en peligro se retraen dentro de ella.

chinche


CHINCHE. Las chinches de las plantas, a! ser tocadas, segregan sustancias
muy pestilentes que repelen al enemigo.



mibucure

MIBUCURÉ (hediondo, en guaraní). Es la comadreja picaza o zarigüeya.
Se defiende con secreciones pestilentes y, en último extremo, fingiéndose muerta.

ave fria
AVE FRÍA: Se finge herida, para atraer fa atención del agresor y
alejarlo del nido en el momento oportuno (protección de la prole).

coral
CORALES. El pólipo se protege con un exoesqueleto calcáreo, el cual es
una verdadera armadura salvadora en no pocas oportunidades.

elogios importantes para la mujer

camaleon

CAMALEÓN. Mediante su variable coloración mimética (poseen cromatóforos),
los camaleones disimulan su presencia.

pulpo
PULPO Para favorecer su huida ante un peligroso enemigo, los pulpos y calamares
lanzan «cortinas de humo» (tinta).

lagarto
LAGARTO. Tanto los lagartos como las lagartijas, en caso de sumo peligro,
desprenden a voluntad parte de su cola, para salvarse (autotomía).

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Tomo VI Editorial CODEX
Enciclopedia Ilustrada Larousse Tomo 2
Consultora Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo. Los Seres Vivos

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

ocio total

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes

actitudes


puzzles


------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------