Como Una Araña Teje su Telaraña El Instinto Animal de Supervivencia






LA CONSTRUCCIÓN DE LA TELARAÑA
El Instinto Animal de Supervivencia

EL INSTINTO ANIMAL: Los movimientos innatos y reflejos pueden ocasionar actos complicados. Se habla en ese caso de instintos que provocan la ilusión de ser actos reflejos, pero son, en realidad, tan innatos como éstos. El instinto es un misterio cuyas manifestaciones nos asombran permanentemente.

Existen numerosas especies de abejas salvajes que no viven en colonias, sino que llevan una existencia solitaria. La hembra de una de esas especies construye para cada huevo un nido, que se compone de un trozo de hoja cuidadosamente recortado

Tronza primero un pedazo ovalado de una hoja de rosa o de manzano, y fabrica un receptáculo en forma de dedal; luego recorta un segundo trozo, redondo esta vez, que servirá de tapa. Los elementos ovalados y los redondos tienen siempre las mismas dimensiones, y la abeja puede cercenarlos artísticamente sin haber jamás visto otros parecidos. Es evidente que ha heredado tal disposición, pero esto no quita nada al carácter maravilloso de esta facultad.

Son instintivos todos los actos que tienden a la conservación de la especie, y que el individuo realiza impulsivamente, como tendencia fundamental, sin preparación previa, sin experiencia, sin aprendizaje. Es indudable que la educación, la inteligencia y la voluntad han modificado y regulado en el hombre el impulso de los instintos primarios (el instinto de conservación, de nutrición, el instinto sexual, etc.), y eso es lo que, en la naturaleza, singulariza el comportamiento del hombre frente a las demás especies.

araña

La telaraña es una magnífica obra de arte de la naturaleza, al mismo tiempo que un notable ejemplo del instinto. Una araña teje su tela en 40 minutos más o menos, y la hace comúnmente a la madrugada, con el fin de tenerla lista cuando los insectos comiencen a volar. Esta tela es una hábil combinación de la red de los pescadores y de la liga para cazar aves. La ilustración muestra la forma en que una araña comienza su tela. Primeramente hace un reconocimiento de los alrededores, luego deja caer un hilo, que el viento se encarga de sujetar a cualquier objeto.

Cuando el puente entre A y B ha sido establecido, la araña lo recorre varias veces para consolidarlo. En el medio de ese hilo (C), se deja caer verticalmente (D). Muchos hilos son tendidos entonces a derecha e izquierda para terminar lo que podría llamarse la urdimbre de la tela. Las letras E, F, G y H indican el orden que se ha seguido y, cuando esta base ya está lista, la araña se pone a tejer los rayos de su tela, que tiene forma de rueda.

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Partiendo del medio del primer hilo vertical, teje otros, en todos los sentidos, en el exterior de la tela. Realizado esto, une los rayos entre sí por medio de hilos en espiral, que están hechos con una substancia pegajosa. No bien la tela está lista, la araña se instala en el centro y espera pacientemente su presa, colgada cabeza abajo y con las ocho patas estiradas, lista para abalanzarse sobre la mosca imprudente que se enrede en la tela.

La menor vibración de los hilos atrae la atención de la araña. Si una mosca cae en la trampa, la araña le da un mordisco, que tiene por objeto disminuir su resistencia. En seguida rodea a su víctima con abundantes secreciones, diferentes de las que ha utilizado para confeccionar su tela, y la hace girar muy rápido.

La mosca no puede hacer ya el menor movimiento. La araña se alimenta exclusivamente de insectos que ella misma captura; desdeña los que halla muertos. Las glándulas que segregan los hilos se encuentran en la parte posterior del cuerpo; pero no todas las arañas segregan idénticas substancias.

Pueden producir cuatro diferentes, según las necesidades. Así, existe la materia que sirve para tejer los hilos secos de la tela; la que le permite hacer las espirales pegajosas; la seda para aprisionar la presa y, finalmente, la que utiliza para tejer los capullos en los cuales son conservados los huevos. Esta última substancia es amarilla y contiene aparentemente el primer alimento de las jóvenes arañas.

La materia que les permite construir su tela, es segregada solamente cuando han saciado su hambre. A partir de este momento deben mostrarse muy económicas. Por eso nunca veremos a una araña tejer su tela en vísperas de mal tiempo: correría el riesgo de verla destruida. Si las arañas no hicieran caso de este detalle, las materias vitales se agotarían antes que el alimento indispensable pudiera ser capturado.

Necesitan, pues, prever el tiempo. La araña común ocupa el medio de su tela cuando el tiempo es bueno. Si hay amenaza de tormenta extiende sus patas y la abandona para ponerse al abrigo de la tormenta o de una lluvia de larga duración.

Las arañas son, como se ha dicho, hábiles tejedoras. La ilustración reproduce algunos ejemplos de telas originales. Las de ciertas arañas hacen recordar la red usada por los cazadores de pájaros. La araña toma posición fuera de la tela y la atrae hacia ella por medio de un fuerte hilo que está sostenido por las patas posteriores. Si un insecto cae en la trampa, suelta el hilo y la tela cae envolviendo al insecto.


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Ciertas telas semejan un dosel y están colgadas de las ramas. La araña se coloca en el medio y espera pacientemente que los insectos choquen contra los hilos a los cuales está atada la tela y caigan en ella. Cierta araña, pariente de la común, asegura su tela horizontalmente; otra construye una verdadera cúpula.

Fuente Consultada:Las Maravillas de la Vida Glberama Edit. CODEX Tomo VI





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