Biografia de Haydn Gran Compositor Vienes Resumen de su Vida y Obras






Biografia de Haydn- Gran Compositor- Resumen de su Vida

BIOGRAFÍA DE JOSÉ HAYDN: (Viena 31-3-1732 – Viena 31-5-1809) La vida de este genial y fecundo compositor austríaco es un ejemplo de voluntad y de concentración al trabajo, lo que, agregado a su talento natural, lo ha hecho merecedor del título de padre de la sinfonía. Ha sido también uno de los que fijaron los caracteres.
del clasicismo en la música.

HaydnCon esta gran figura (llamada no sin razón “el padre de la sinfonía”) se inicia la serie de compositores que se conocen en la historia como “los clásicos vieneses”‘: Haydn, Mozart, Beethoven y Schubert. Conviene aclarar que, salvo el último, ninguno de ellos era vienes de nacimiento; sin embargo, todos hicieron de la capital sobre el Danubio su centro de vida y actuación.

Con variada fortuna, como veremos a continuación, Haydn y Beethoven llegaron a la fama, Mozart y Schubert murieron en la pobreza. Pero no son éstas las únicas diferencias entre ellos. En común tienen la inmensidad de su obra, que confiere a su época —de 1760 a 1828— el sello de auténtica grandeza.

Haydn, nacido en 1732, en la campiña austríaca cerca de la frontera con Hungría, entró en el coro de niños de la catedral de Viena; fue una severa pero muy buena enseñanza musical. Con el cambio de su voz infantil quedó sin empleo; tocó el violín en bailes suburbanos y el piano en las clases de canto de un renombrado profesor.

Estudió sin desmayos. Un aristócrata de Bohemia lo llevó a la orquesta de su palacio, y desde allí lo contrató el príncipe de Esterhazy, quien en sus enormes posesiones húngaras (pero muy cercanas a Viena) mantuvo una de las mejores orquestas de su tiempo. Haydn comienza como segundo director pero pronto ocupa el puesto del primero.

Se inició muy niño como cantor en los coros eclesiásticos y su aprendizaje musical fue muy irregular. Merced a su voluntad llegó a ser un buen violinista y clavecinista. Luchó a veces con dificultades económicas, hasta que logró la protección de algunos nobles aficionados a la música y pudo completar así su educación artística. A los 30 años se vinculó al conde Esterhazy, de la nobleza húngara, de quien fue ejecutante y maestro de capilla durante tres décadas.

Durante treinta años dirige la orquesta de Esterhazy y compone para ella, para el teatro del palacio y para el príncipe mismo, que es un excelente instrumentista, infinidad de hermosas obras.

A la muerte del príncipe, Haydn se muda a Viena, donde piensa pasar una apacible vejez; pero ve con gran sorpresa cómo su nombre ha adquirido brillo universal, cómo le llegan las invitaciones de numerosas ciudades. Emprende dos memorables viajes a Inglaterra donde dirige gran cantidad de conciertos de sus obras.

Su estilo sinfónico se ha difundido ya por el mundo, y los compositores jóvenes escriben siguiendo su ejemplo. Ha nacido la sinfonía, obra para orquesta en varias partes muy diferentes pero que forman una gran unidad.

Fue la de Haydn una vida larga. Comienza en el campo y termina, celebrada como la del compositor más famoso de su tiempo, en Viena, la esplendorosa capital de la música, en 1809. Napoleón, cuyas tropas ocupaban en aquel momento la ciudad, colocó una guardia de honor en la puerta de la casa de Heydn.

En 1759, a los 74 años, Haendel asistió, por última vez, a la representación de su Mesías.

El 31 de abril de 1809 Haendel muere. Después de una semana fue sepultado en la Abadía de Westminster. El 21 de abril se publicó en un periódico un epitafio escrito por un desconocido.

“Aquí reposan los restos de Jorge Federico Haendel. El más excelente músico de todos los tiempos, cuyas composiciones fueron un lenguaje del sentimiento, más que meros sonidos; y que superó el poder de las palabras en la expresión de las diversas pasiones del corazón humano.”

Este dejó a su muerte más de cien sinfonías, varias óperas, música religiosa y de cámara (que es la música para pocos instrumentos que se ejecuta en los salones).

Su inmensa y valiosa producción comprende 104 sinfonías, 54 sonatas para piano, 83 cuartetos para cuerdas y otros tantos tríos para distintos instrumentos, 16 misas y otras obras religiosas, tres grandes oratorios, numerosas cantatas, óperas y otras obras teatrales. Todas ellas señalan para su autor un lugar de primer plano en la historia de la música, por haber participado en la trasformación del arte barroco que culminó con Juan Sebastián Bach. Tal evolución llevó a la fijación definitiva del rigorismo tonal de la escuela clásica y de sus grandes formas musicales, especialmente de la sonata y de sus diversos tipos instrumentales, el trío, el cuarteto y la sinfonía.

ALGO MAS… Desde las décadas de 1760 y 1770 hasta el fin de su vida produjo obras que exhibieron una inventiva, una vida y un encanto milagrosos, aunque sólo después de 1780 exhibió los rasgos propios de una madurez cabal. Fue uno de los compositores más prolíficos de la historia. Las nóminas usuales incluyen 104 sinfonías, 83 cuartetos de cuerda, 52 sonatas para piano, muchos conciertos, un gran caudal de diferentes piezas para música de cámara, un elevado número de obras corales, 23 óperas, gran número de canciones, 4 oratorios e innumerables misas. No existió una sola forma de la música que no mereciese la atención de Haydn.


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Y Europa entera sabía que era un gran maestro. En ciertos círculos profesionales se manifestó la tendencia a subestimar la música de Haydn. Era demasiado ligera, excesivamente meliflua. Haydn nunca cuestionó el Régimen, como hicieron Mozart y Beethoven, y hubo cierta tendencia a creer que su música era algo sobrentendido. Sus vigorosos movimientos de minué de estilo campesino, que tanto influyeron sobre los scherzos de Beethoven, eran mirados con desdén, por entender que se trataba de fragmentos “comunes” o “vulgares”.

Su composición era tan elegante y segura que algunos de sus aspectos notables pasaron inadvertidos, por ejemplo, la atrevida estructura de las claves. Durante el período correspondiente a la década de 1770 Haydn vivió la época llamada del Sturm und Drang, un período en Europa durante el cual los creadores trataban de expresar una clase más personal de sentimiento. Fue un impulso prerromántico.

En Alemania y en Austria se lo denominó Empfindsamkeit. Esos fueron los años durante los cuales Haydn compuso música apelando a claves poco usuales -fa menor, mi menor, fa sostenido menor, si mayor- en todos los casos claves de tipo “romántico”. Más aún, puede afirmarse que su selección de claves es más audaz que la de Mozart, si bien Mozart se muestra más audaz dentro de la clave.

Y en un período ulterior, la música de Haydn incluirá, a menudo, más anticipos del romanticismo. Pero sobre todo corresponde señalar la existencia de esa visión de la vida y del arte que es directa, clara, bondadosa y por completo desprovista de elementos neuróticos. Haydn afirmó cierta vez: “Puesto que Dios me ha dado un corazón alegre, El me perdonará si lo sirvo alegremente.” Y este comentario resume toda la situación.

 





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