Historia de los Francos Formacion, Desarrollo y Caida del Reino



Historia de los Francos Formacion, Desarrollo y Caída del Reino

FORMACIÓN DEL REINO DE LOS FRANCOS: Cuando Clodoveo (481 a.C.) llega al trono, la Galia estaba dividida entre varios pueblos.

Al norte, el territorio que hoy forman Bélgica y la provincia del Rhin, estaba dividido entre cuatro pequeños reyes francos establecidos en Tournai, en Cambrai y en Colonia.

Entre Bélgica y el Sena, el país estaba ocupado por la banda de Siagrio.

Entre el Sena el Loire ya no había ejército. Los pueblos de estas comarcas se llamaban romanos y reconocían ser subditos del emperador, pero ya no sabían exactamente a quién tenían que obedecer.

Toda la comarca al sur del Loire, hasta los Pirineos, y toda la costa del Mediterráneo, hasta los Alpes, habían sido ocupadas por los visigodos.

Los burgundos tenían un reino que se extendía por los valles del Saona y del Ródano hasta el Durance.

mapa del reino franco año 480
Mapa de Europa Medieval Año 480

En veinticinco años, Clodoveo se hizo dueño de todo, excepto del territorio burgundo y de la costa del Mediterráneo. El rey de los ostrogodos de Italia conquistó la Provenza.

El Languedoc siguió siendo de los visigodos; pero fueron a establecer éstos su capital en Toledo, en el centro de España.

Todos los habitantes de los territorios sometidos por Clodoveo vinieron a ser subditos suyos.

La mayoría eran romanos,es decir, hablaban latín. Pero como fueran ya subditos del rey de los francos, se llamaban también francos, como las gentes de Clodoveo.



El país que se había llamado Galia comenzó a llamarse Francia, quiere decir, «país de los francos».

Clodoveo extendió su reino por el lado del país de los romanos hasta los Pirineos, y lo ensanchó por la parte de los pueblos germánicos del Norte.

Reunió todos los reinos habitados por los francos y aprovechó su triunfo sobre los alamanes para aumentar el territorio de los francos.

Los alamanes habían pasado el Rhin, ocupado la Alsacia y avanzado hacia la Lorena. Empezaban a tener un gran reino. Después de la primera guerra en que habían sido vencidos, atacaron de nuevo a Clodoveo.

En la batalla, el rey y la mayor parte de los nobles fueron muertos. Los que quedaban se refugiaron en las montañas de Suiza y en la comarca llamada más tarde Suabia (Wurtemberg).

Todo el resto del territorio que habían conquistado en Alsacia y en la orilla derecha del Rhin fue ocupado por los francos. Este territorio se hallaba entonces casi desierto; pero los francos lo poblaron poco a poco, y en esta forma duplicaron el terreno que poseían.

Después de haber formado este gran reino, Clodoveo ordenó a los obispos, que eran sus subditos, reunirse en Concilio en Orleáns (511 a.C). Acudieron 52 obispos, sobre todo los del centro de la Galia.

mapa de los francos merovingios
Avance de los francos dirigidos por su rey Clodoveo. Conquistaron el territorio entre el Somme y el Loira al duque galorromano Siagrio (487), duplicando la extensión de su reino. En el 493 el ostrogodo Teodorico conquistó Italia y Panonia al hérulo Odoacro.

DESARROLLO Y CRECIMIENTO DEL REINO

Al morir Clodoveo (511 a.C.) dejaba cuatro hijos; el mayor, Thierri, nacido de una esposa pagana que el rey había tenido antes que Clotilde, y los otros tres hijos de Clotilde.

Según costumbre de los germanos, se repartieron su tesoro y su reino. Al mayor le tocó la mayor parte, el territorio ocupado por los francos en Bélgica, y se estableció en Metz, Los otros tres recibieron cada uno su pedazo de territorio al norte del Loire y se establecieron uno en Orleáns, otro en París y el tercero en Soissons.

Se distribuyeron también el país romano al sur del Loire arrebatado a los visigodos, tomando cada uno unas cuantas ciudades.



Pero el reino Seguía siendo posesión común de los merovingios, y cuando uno de estos reyes moría sin dejar heredero, los otros recogían la herencia.

Como en el año 558 a.C. tres de los hijos de Clodoveo habían muerto, lo mismo que sus familias, el último superviviente. Gotario, reunió en sus manos todo el reino.

Los hijos de Clodoveo siguieron haciendo la guerra y acreciendo el reino de los francos. Los tres hijos de Clotilde —los reyes de Orieáns, de París y de Soissons— se pusieron de acuerdo para atacar el reinó de los burgundos.

clodoveo francos
Rey Clodoveo

El nuevo rey de los burgundos, Segismundo, se había hecho católico, pero ello no le salvó. Sus guerreros, no satisfechos, le apresaron y le entregaron o los francos junto con su mujer y su hijo.

Permanecieron prisioneros en Orleáns, juego fueron muertos y arrojados a un pozo. Los tres reyes francos se repartieron su reino (524 a.C).

Su hermano Godomar se defendió y conservó parte del territorio. Pero fue vencido en una segunda guerra, y en lo sucesivo todo el reino de los burgundos formó parte del reino de los francos (532 a.C).

El rey de los francos (Thierri) hizo la guerra a los turingios que habitaban el centro de Alemania hasta las montañas de Bohemia. Los francos se aliaron con los sajones, vecinos y enemigos de los turingios, e invadieron el país. Fue una guerra cruel, acerca de la cual sólo se contaban leyendas.

Los francos profesaban de antiguo rencor a los turingios. Decían que más de un siglo antes, como los turingios hubieran penetrado en el reino de los francos, habían obligado a éstos a que les diesen rehenes y los habían pasado a cuchillo.

Tras lo cual, invadiendo el país de los francos, colgaron a los jóvenes de los árboles por los tendones de las piernas, ataron 200 doncellas al cuello de caballos sin domar y los hicieron salir desbocados por el campo. Tendieron otras muchachas con el cuerpo estirado en el suelo e hicieron pasar por encima carros cargados.

El rey Thierri reunió a sus guerreros, les recordó aquellas matanzas y los llevó contra los turingios. Hubo gran batalla y tantos guerreros turingios muertos, que el río estaba lleno con sus cadáveres. Los francos pasaron por encima de ellos como por un puente.



El rey de los turingios fue muerto. Los francos se llevaron cautiva a su hija Radegunda, que casó con el rey Clotario y fue más tarde Santa.

Después se dividieron el territorio de los turingios con los sajones y ocuparon el país, que se llamó Franconia. Lo que quedaba del pueblo turingio se sometió, comprometiéndose a pagar tributo al rey de los francos.

Quedaban otros dos pueblos germanos todavía independientes: los alamanes en las montañas de Suiza y del Wurtemberg, los bávaros en la llanura del Danubio.

Ambos se reconocieron subditos del rey de los francos, sin dejar de mantener su jefe y sus costumbres. El reino de los francos se extendió entonces por toda la Galia y la mayor parte de Alemania.

COSTUMBRES DE LA ÉPOCA MEROVINGIA

Los reyes francos tenían dos clases de subditos:

1º) Los bárbaros, es decir, los francos, los burgundos y los otros pueblos que habían quedado del otro lado del Rhin: alamanes, bávaros y turingios, que conservaban su lengua, usos y costumbres.

2º) Los otros habitantes de la Galia, que se llamaban romanos y que hablaban latín.

Los romanos habitaban casi solos las ciudades, en las que continuaban agrupados alrededor de sus obispos, porque todos eran católicos.

Estas ciudades, frecuentemente destruidas por las guerras, no eran más que miserables poblados, con calles estrechas, en las que no vivían más que los servidores del obispo y los obreros que trabajaban para las iglesias, población poco numerosa, pobre e ignorante.

El consejero del rey Dagoberto, el célebre San Eloy, fue considerado gran artista porque había sabido hacer un trono de oro.

No obstante, los romanos y sus obispos eran los únicos que conservaban algo de la antigua civilización.

Como los caminos romanos no habían sido destruidos, los obispos se servían de ellos para comunicar unos con otros y reunirse a veces en concilio.

En cambio, los francos seguían siendo guerreros bárbaros. Llevaban el pelo en trenzas y largos bigotes.

Usaban pieles para cubrirse y vivían en el campo. Cada familia habitaba una casa de madera, sin ninguna división interior.

Los ricos habían adoptado la espada larga, la coraza provista de rodajas metálicas, las grebras y el casco; lujo que solamente podían permitirse los grandes propietarios.

Una coraza valía doce sueldos de oro, un casco seis, la espada siete, mientras que una vaca no valía más que un sueldo. Casi todos conservaban, por tanto, las antiguas armas: el arco, la lanza, la francisco y el puñal. No disponían más que de escudo de madera y combatían a pie.

Los reyes y los principales francos establecidos en la Galia habían llegado a ser propietarios de grandes dominios romanos y empezaban a cambiar de género de vida. No les gustaba vivir en las ciudades que eran pequeñas y estrechas.

Preferían hacerlo en el campo y la villa, que era una especie de pueblo.

En un edificio grande, por lo común de madera, llamado palacio y rodeado de un pórtico de columnas, habitaba el dueño.

Al lado estaban los alojamientos de los guerreros, sus compañeros. Más lejos, en casitas pequeñas, se alojaban los esclavos domésticos. Las mujeres, encerradas en un taller, hacían tejidos de hilo, cáñamo y telas de lana y los obreros fabricaban las armas y las alhajas.

Los campesinos eran quienes labraban las tierras y los pastores, guardaban el ganado.

COSTUMBRES DE LOS REYES

Los reyes se habían hecho poderosos y ricos, pero seguían conduciéndose como bárbaros.

Los cuatro hijos de Clotario, hijo de Clotilde, que se habían repartido su reino, pasaron la vida haciéndose la guerra unos a otros.

Chilperico repudió a su primera mujer y estranguló a la segunda, que era hija del rey de los visigodos, para casarse con una camarera de palacio, la famosa Fredegunda.

Tenía pretensiones literarias, Hacía versos latinos, había inventado cuatro letras del alfabeto y mandaba raspar los pergaminos para sustituir las letras antiguas por los caracteres de su invención. Pero seguía siendo bárbaro.

Había tratado, para proporcionarse dinero, de aum entar los impuestos, y había ordenado la formación de nuevos registros. Poco tiempo después sus dos hijos cayeron enfermos y murieron.

Fredegunda creyó que Dios hacía perecer a sus hijos para castigarlos por haber aumentado los impuestos.

Arrojó al fuego los registros de contribucines de las ciudades que le había dado su esposo. «Haz lo que yo —le decía— para que, si perdemos a nuestros hijos, nos libremos al menos de las penas eternas».

Y Chilperico renunció al cobro de los impuestos.
Dos reyes, nietos de Clodoveo, fueron asesinados.

Al tercero, el rey Gontran, un guerrero le dijo: «Sabemos dónde está el hacha bien afilada que ha cortado la cabeza de tus hermanos; pronto hará saltar la tuya».

Gontran, asustado, habló a los fieles reunidos en la iglesia: «Os conjuro —dijo—, hombres y mujeres; no me matéis como habéis matado a mis hermanos».

DESMEMBRACIÓN DEL REINO DE LOS FRANCOS

El reino de los francos, se dividió por primera vez entre los hijos de Clodoveo (511 a.C), y por segunda entre los hijos de Clotario (560 a.C), fue reunido de nuevo en una sola mano por Clotario II (613 a.C.) y poco a poco los subditos de los reyes francos se acostumbraban a no obedecerles.

Los pueblos de Alemania, bávaros, turingios, ala-manes, dejaron de pagar tributo. Cada uno tuvo su jefe (herzog) que se conducía como soberano independiente.

La antigua Galia se desmembró por los repartos entre los hijos del rey. Les grandes propietarios guerreros se habituaron a considerar a cada comarca como un reino distinto, y aunque no hubiera más que un rey, le pedían que enviase a su hijo o a su hermano, para que cada reino fuese independiente. De esta suerte se formaron cuatro reinos.

La Burgundia (antiguo reino de los burgundos) comprendía los valles del Saona y del Ródano.

La comarca situada al norte del Lore se dividió en dos reinos. La región colocada al este de la selva de las Ardenas, habitada por francos que conservaban su lengua, fue la Austrasia (país del Este).

La península, que avanza hacia el noroeste de la Galia había quedado despoblada por las invasiones.

Los celtas, procedentes de la Gran Bretaña, se habían establecido en aquel país, desierto entonces y que desde ese momento se llamó Bretaña.

Allí se hablaba, y se habla todavía, una lengua céltica. Los jefes bretones tomaron el título de reyes.

El país del sur del Loire, habitado por la población romana, de lengua latina, se llamaba Aquitania.

Un pequeño pueblo de guerreros, los vascos, que hablaban la antigua lengua de los iberos, descendió de los Pirineos en el siglo VII, se estableció en la comarca de Tolosa y avanzó poco a poco al norte hasta el Loire.

El jefe, llamado al principio duque de los vascos (o gascones), se hizo llamar duque de Aquitania.

Los visigodos conservaban todavía el territorio comprendido entre el Ródano y los Pirineos (llamado entonces Septimania).

El reino de los francos en la Galia estaba desmembrado entre seis pueblos.

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