Historia de la Astronomia y su Evolucion Linea de Tiempo



Historia de la Astronomía y Su Evolución

HISTORIA DE LA OBSERVACIÓN DEL UNIVERSO Y SUS ASTRÓNOMOS: Nadie sabe quién fue el primer astrónomo, pero probablemente tenía la tarea de construir un calendario que pudiese usarse para predecir las estaciones, cuándo debe plantarse, cuándo esperar la inundación anual. Más tarde pudo haber ideado teorías explicando cómo se movía el Sol.

Los antiguos griegos consiguieron algunos pocos logros en astronomía aun cuando ésta no era uno de sus principales intereses. Anaximandro (611-546 a.C.) explicó los movimientos del Sol, la Luna y los planetas, suponiendo que todos los cuerpos celestes tenían forma de ruedas. Eudoxio de Cnido (408-355 a.C.) modificó esta idea en el sentido de hacer mover los planetas en esferas concéntricas, pensamiento que persistió durante largo tiempo.

El filósofo Sócrates (470-399 a.C.) tuvo una misantrópica opinión: los astrónomos sólo sirven para hacer calendarios.

El primer astrónomo en el sentido moderno, un compilador y analizador de datos, fue Hiparco (c. 150 a.C.), que trazó mapas de la situación de 1.080 estrellas y además las clasificó según su brillo en seis categorías.

Los logros de Hiparco se hubiesen perdido si no llega a ser por Ptolomeo, que trabajó en Alejandría del 127 al 141 de nuestra era. Ptolomeo recogió los datos en el Almagesto y los utilizó para sostener que la Tierra es el centro del sistema solar.

Durante 1.400 años el sistema ptolemaico dominó el pensamiento. Satisfacía el dogma religioso: la Tierra y en ella el hombre, criatura de Dios, eran el centro de todas las cosas. Correspondió a un clérigo desbaratarlo.

El polaco Nicolás Copérnico (1473-1543) quedó huérfano a los diez años. Su tío, un obispo, le educó en la Iglesia. Si bien como actividad secundaria, la astronomía ocupó mucho de su tiempo a pesar de las tribulaciones debidas a la Reforma que tenía lugar entonces.

Copérnico llegó a publicar tres libros sobre astronomía. El último y el más importante, fue publicado a su muerte. En él, Copérnico proponía que el Sol era el centro del sistema solar.

La teoría copernicana no fue fácilmente aceptada. No sólo abandonaba la concepción del hombre como centro del universo, sino que además tampoco era mucho más simple que la teoría ptolemaica. Hizo falta el trabajo de un astrónomo que, si bien no aceptó la teoría de Copérnico, sentó las bases para su aceptación. Tycho Brahe (1546-1601) fue arrogante, seguro y capaz.

Cuando era estudiante discutió vehementemente con otro sobre un problema matemático. En el duelo que resultó de ello, su pericia en la esgrima no igualó su habilidad matemática y sufrió la contrariedad de perder la punta de su nariz. Llevó una pieza de repuesto de oro, pero ya no era lo mismo.




Como primer astrónomo de la Corte, Tycho pudo negociar y conseguir la isla de Hveen, cerca de Copenhague, para usarla como observatorio. Tycho instaló en ella los instrumentos más precisos de la época y empezó a recoger los datos más exactos jamás registrados. Después de la muerte de su protector, el rey Federico II, Tycho fue obligado a marcharse por los envidiosos nobles.

Se estableció en Praga en 1597. Afortunadamente para la astronomía, su nuevo ayudante fúe un hombre llamado Kepler.

Johannes Kepler (1571-1630) era un extraño personaje. Con la nariz siempre húmeda, más interesado en la astrología y en la numerología que en la astronomía, pudo haber sido el mejor matemático de su tiempo. Usando los excelentes datos de Tycho, Kepler fue capaz de determinar que Marte —y por extensión cada uno de los planetas— se mueve en una órbita elíptica —y no en los círculos perfectos que Copérnico había imaginado.

Kepler describió el movimiento de los planetas, diciendo que su velocidad depende de su distancia del Sol cuanto más lejano más lentamente se mueve—, sin usar computadoras ni más recursos matemáticos que los logaritmos.

Al mismo tiempo que Kepler hacía estos descubrimientos, en Italia Galileo Galilei (1546-1642) introducía el telescopio en la astronomía. Aunque no el inventor, pero sí el primero en utilizar este instrumento en astronomía, Galileo fue también el primero en observar los cráteres de la Luna, en hacer notar que la Vía Láctea está formada por estrellas, y en darse cuenta que Júpiter tiene cuatro lunas girando a su alrededor.

Esto último impresionó a Galileo por parecerle un sistema solar en miniatura y considerarlo una prueba de la teoría copernicana. La adhesión a esta nueva idea le causó problemas con la poderosa Iglesia. Después de varios juicios, vivió sus últimos años bajo arresto domiciliario.

Pero, ¿por qué los planetas giran alrededor del Sol? ¿Por qué no dan vueltas por el espacio como un yo-yo con el hilo roto? Isaac Newton (1642-1727) dio la respuesta. Durante las plagas de 1665-1666 Newton tuvo que volver a la granja de su familia.

En este tiempo de reposo Newton pudo descubrir la verdadera naturaleza de la gravedad y formular las leyes que la describen.

Junto con el desarrollo del telescopio de reflexión, del cálculo y de teorías sobre el comportamiento de la luz, Newton hizo considerables contribuciones a la astronomía sin haber descubierto ningún objeto celeste.

Christiaan Huygens (1629-1695) fue un rival intelectual de Newton.



Sus descubrimientos comprenden la nebulosa de Orion en 1656, las señales sobre la superficie de Marte, el satélite de Saturno llamado Titán, en 1656 y la sombra de los anillos de Saturno.

Uno de los primeros usos de la teoría newtoniana de la gravitación fue en la explicación de los cometas. En los siglos XV y XVI había habido un gran número de cometas.

Se creía que los cometas, tradicionalmente motivo de temor, presagiaban terremotos, inundaciones y la muerte de los reyes.

Edmund Halley (1656-1742), colega y amigo de Newton, utilizó la nueva ley y mostró que los cometas de 1682, 1607 y 1531 eran el mismo cometa.

Además, predijo que este cometa reaparecería en 1758, como así ocurrió. Pronto fue llamado el Cometa de Halley.

Apareció por última vez en 1910. Halley fue también el primero en catalogar las estrellas del hemisferio sur.

William Herschel (1738-1822) descubrió Urano casi por accidente, del mismo modo como llegó a ser astrónomo. Como su padre, Herschel se hizo músico en el ejército de Hannover, en Alemania.

Pero después de haber sido herido varias veces, y dándose cuenta de que los músicos podían ser también mortales, decidió trasladarse a Inglaterra para seguir una carrera musical menos marcial.

Mientras trabajaba como director musical, Herschel desarrolló su interés en la astronomía. Entonces, como ahora, los telescopios eran caros, lo que le decidió a construir su propio telescopio. Su hermana Carolina, quizás la primera mujer astrónoma, le ayudó.

Herschel llegó a ser tan diestro en el uso de sus telescopios que fue capaz de reconocer como nebulosas, nubes de polvo estelar, algunas manchas borrosas. También identificó muchas estrellas dobles.



Herschel fue el primero en intentar medir las distancias de las estrellas por medios científicos —comparó el brillo de las estrellas con su distancia.

Estaba equivocado en un factor de diez puntos. Su otro gran éxito fue ser el padre de John Herschel, que llegó a ser un relevante astrónomo.

Hasta el siglo XX la atención de los astrónomos se dirigió principalmente hacia el sistema solar, poniendo menos énfasis en el espacio exterior. Desde 1900, la situación se ha invertido.

En realidad, astrónomos como Gerald Kuiper, que nació en 1905, todavía están haciendo descubrimientos —tales como los de los satélites de Urano y Neptuno— pero, cada vez más, el tiempo, el dinero y los instrumentos se dedican a las estrellas.

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Para examinar las lejanas estrellas se necesitan gigantescos aparatos. El principal constructor de estos instrumentos a principios del siglo XX fue George E. Hale (1866-1938). Astrónomo ingenioso, que el inventor del espectroheliógrafo —un dispositivo que permite tomar fotografías del espectro solar.

Hale tuvo la habilidad de conseguir generosas contribuciones para la construcción de grandes telescopios. En 1892, construyó un telescopio de 40 pulgadas en el Observatorio Yerkes (Wisconsin), financiado por el magnate de los tranvías de Chicago de este nombre.

En 1904; estableció el observatorio de Monte Wilson en California y en 1917 instaló en él telescopios de 1,5 m y 2,5 m. Todavía fue más allá con la construcción del telescopio de 5 m de Monte Palomar (California).

Estos grandes telescopios suministraron las herramientas necesarias para hacer accesible el espacio.

La teoría indispensable para entender los nuevos descubrimientos que proporcionada por Herietta Leavitt (1868-1921) y Ejnar Hertzsprung (1873-1967). Leavitt, mientras estudiaba las Nubes Magallánicas, galaxias cercanas a nosotros, reconoció ciertas estrellas que varían en luminosidad de un modo muy regular.

Calculó la relación entre el brillo de la estrella y su período de variación. De este modo, ni se pudiese medir el período de una estrella, automáticamente se conocería su luminosidad y se tendría una medida de la distancia de la estrella y de la galaxia.

Hertxsprung, inicialmente un ingeniero químico, determinó la relación entre el color de una estrella y su brillo, ii lin de establecer su tamaño. Entre ambos astrónomos habían establecido los medios de medir las distancias de las estrellas y de las galaxias.

Harlow Shapley (1885-1972), que había empezado siendo periodista pero que se encaminó luego hacia la astronomía, utilizó estos descubrimientos y sus propias observaciones de los conglomerados esféricos de estrellas llamados cúmulos globulares para establecer el mapa de nuestra galaxia.

El descubrimiento de que nuestra galaxia no era ilimitada condujo al hallazgo de galaxias más allá de la Vía Láctea. Edwin P. Hubble (1889-1953), usando los telescopios de 1,5 m y 2,5 m de Monte Wilson, descubrió no sólo muchas nuevas galaxias, sino también que la mayoría de ellas se alejaban de nosotros —estamos en un universo en expansión que empezó, quizás, hace unos cinco mil millones de años.

El tamaño de estas galaxias exteriores fue determinado por Walter Baade (1893-1960) trabajando durante 1942 y 1943 en la ciudad de Los Ángeles, a oscuras por la guerra. Baade descubrió también que había dos generaciones de estrellas, una vieja y otra nueva.

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Esto le llevó al análisis de la evolución de las estrellas desde su nacimiento hasta su muerte por super explosión o su transformación en una enana blanca o estrella de neutrones.

La radioastronomía dio a los astrónomos visiones imprevisibles por los telescopios ópticos ordinarios. La radioastronomía fue descubierta accidentalmente por un ingeniero de la Compañía Telefónica Bell, Karl Jansky (1905-1950), en 1931 cuando estaba intentando encontrar las causas de las interferencias de radio.

La radioastronomía pudo haber desaparecido si no llega a ser por el interés de un amateur, Grote Reber, nacido en 1911, que construyó e hizo funcionar su propio instrumento en su patio de Illinois durante los años treinta y cuarenta.

Durante la 2° Guerra Mundial un, astrónomo holandés, Hendrik van de Hulst, nacido en 1918, hizo algunos cálculos, la única astronomía a la que pudo dedicarse cuando los Países Bajos fueron ocupados por los alemanes. Sus cálculos mostraron que el hidrógeno podía emitir radiación a la longitud de onda de 21 cm. En 1951, esta «canción del hidrógeno», como se la llamó, fue hallada. Usándola, Jan Oort, que nació en 1900, holandés experto en galaxias, trazó el mapa de nuestra galaxia, dando lugar a la imagen que tenemos hoy de un sistema estelar con extensos brazos.

Otro descubrimiento realizado con el radiotelescopio es el de la presencia en el espacio interestelar de moléculas tan familiares en la Tierra como las de amoníaco, metano, formaldehído y agua.

El radiotelescopio condujo también al descubrimiento de los quasars, potentes radioemisores, y de los pulsars, radioemisores muy regularen.

En 1960, Allan Sandage, nacido en 1926, anunció por primera vez el descubrimiento de una estrella que actuaba como una emisora de radio, un objeto muy oscuro que fácilmente hubiera pasado por alto salvo para el radiotelescopio.

Tres años más tarde, Maarten Sthmidt, nacido en 1929, estudió el espectro de otro quasar y observó un tremendo y desconocido hasta entonces «corrimiento hacia el rojo», la medida mediante la cual los astrónomos expresan la velocidad con que se mueven las galaxias y las estrellas.

Tan grande ira el corrimiento hacia el rojo que el quasar tenía que ser el objeto más lejano registrado en aquel tiempo.

Fuente Consultada: El Almanaque Mundial N°4 Wallace-Wallechinsky.

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