La Importancia de los Idiomas Ciencias del Lenguaje La Comunicacion



La Importancia de los Idiomas
Ciencias del Lenguaje

HABLAMOS por una necesidad íntima y porque resulta imposible callarse en muchas ocasiones. Cuando un niño toma un vaso de lejía y se lo lleva a la boca creyendo que es un licor, quien lo ve grita, porque brota de su pecho en forma de sonido la imperiosa necesidad de evitar un mal terrible. En otras ocasiones, cuando nos encontramos bajo los efectos de una excitación provocada por el alcohol o una emoción fuerte, charlamos por puro gusto motor y entonces casi no importa el significado de las palabras o las voces que salen de nuestros labios.

En otros momentos «se pesan las palabras» y encontramos personas tan parcas en el hablar que para ellas el silencio posee un valor incalculable. Como éstos, opinaban los espartanos que habitaban en la Laconia y dieron universalidad al término «laconismo», o parquedad en el hablar.

La comunicación

Las palabras que constituyen nuestro lenguaje son una expresión concreta de nuestros pensamientos, deseos o sentimientos. Pero no siempre se habla con palabras. La mímica y el gesto suplen muchas veces frases bien compuestas. La mano tendida pidiendo limosna es un gesto patético, y lo mismo el puño del hombre irritado, la sonrisa afable, el encogimiento de hombros… El signo es algo material que evoca en nosotros, al ser percibido, una idea.

El humo es signo de fuego y este caso es un ejemplo de signo natural, pero la bandera tremolando en lo alto de un edificio, en tierra extranjera, es signo de que allí hay algo de nuestra patria; es un signo artificial.

La palabra hablada y la palabra escrita son signos convencionales para expresar una idea. Para comprender la significación hace falta poseer el secreto, el simbolismo de la cosa significada. Los antiguos cristianos trazaban en los muros la silueta de un pez.

Para los paganos se trataba de un dibujo o de un adorno porque no estaban en el secreto de la significación o traducción del signo. Para un sediento que no sepa inglés nada significará la invitación take a drink, cuya traducción le abriría las puertas a la esperanza de calmar su sed.

La palabra ofrece dos aspectos. Uno es el sonido o el grafismo que es algo material, visual o acústico. Otro es el significado, la traducción de los signos o fonemas, y este aspecto tiene carácter eminentemente espiritual.

LA IMPORTANCIA DE LOS IDIOMAS

No debe considerarse como condición primaria para que un idioma goce de importancia, el número de personas que lo hablan. En este caso, el chino, con sus 550 millones, sería el primer idioma del mundo. Durante el siglo XVI era el español el idioma mundial, no sólo por la extensión de su Imperio, sino porque era la lengua culta y literaria

. Este predominio pasó en el siglo XVIII al francés y hoy lo goza la lengua inglesa, la más corriente en el mundo cultural, político y comercial. Entre los países civilizados se establecen vastas áreas de influencia íntimamente relacionadas con la política y el saber.

Así, hay el área del idioma ruso, que abarca el Este de Europa y gran parte de Asia, el área del castellano, que comprende, además de la Península Ibérica, gran parte de la América central y meridional; el francés, que sigue manteniendo su importancia en el mundo científico, literario y político, y el inglés, que es el idioma universal por excelencia, ya que se habla en todas partes del mundo.

En efecto, un noruego, si pretende visitar el Japón, ¿qué recurso le queda sino perfeccionar el inglés que le permitirá, al mismo tiempo entenderse en Sidney, en Quebec, en Roma y en Casablanca? Las Naciones Unidas admiten como lenguas de trabajo con igualdad de derechos el inglés, el ruso, el francés y el castellano.

En la Edad Media, cualquier viajero podía recorrer Europa hablando el latín, pero la formación de las nacionalidades implicó la aparición de distintas lenguas. En diversos momentos surgieron conatos para establecer un idioma universal. Éstos comenzaron ya con Rogerio Bacon y siguieron con Leibniz, Condillac, etc. Juan Martín Schleyer ideó el Volapuk; Landa el Kosmos o latín simplificado, y por último, un ruso el esperanto.

El doctor Lázaro Luis Zamenhoff publicó en 1887 un folleto titulado Lingro internacia Antauparolo Kaj plena Lernolibro. Por firmarlo el «doctoro Esperanto», es decir, el doctor que espera, se le dio el nombre con que hoy se le conoce.

El esperanto es un idioma artificial, cuyos vocablos están tomados de las lenguas eslavas, germanas y latinas. Su alfabeto posee 5 vocales y 23 consonantes, y su gramática tiene 16 reglas sin excepciones. Las sociedades esperantistas proliferaron por todo el mundo, y antes de 1914 existían 3.000 entidades que editaban unas 2.000 revistas.

El número de congresos y reuniones era elevado y debía celebrarse el décimo congreso internacional en París cuando estalló la guerra mundial. En la actualidad, el esperanto es cultivado por millones de personas, pero no se ha impuesto como idioma único universal.

En 1907 fue presentada otra lengua univesal, llamada Ido, que era un esperanto aún más simplificado, debido a Luis de Beaufront, pero no tuvo gran aceptación. Del mismo modo ha nacido el inglés básico, que es una simplificación del inglés para usos internacionales. Hasta el Concilio Vaticano II la Iglesia Católica mantenía el latín como idioma litúrgico universal, pero al mismo tiempo era vehículo perfecto de comunicación entre sus distintos miembros, y así un sacerdote católico pakistaní sabía que podía hablar y entenderse con otro francés, gracias al latín que era su lengua común.

LA TORRE DE BABEL

Dice el Génesis que «era la Tierra toda de una sola lengua y de una sola palabra». La creencia en una lengua primitiva única es importante. Herodoto suponía que la primera lengua de la Humanidad fue el frigio. San Jerónimo creía que había sido el hebreo, y muchos supusieron que el idioma más antiguo fue el arameo y también el sánscrito. De la misma forma que las lenguas romances, como el castellano y el francés, proceden el latín, es natural suponer que éste y el germano deben su origen a un tronco más primitivo aún. Según la Biblia, la dispersión de los hombres a raíz de la confusión originada por el fracaso de la torre de Babel, dio origen a tres grupos de lenguas que debieron su vida a Sem, Cam y Jafet. La imposibilidad de encontrar parentesco entre la lengua aria y la semítica sería un argumento en favor de esta hipótesis.

El hecho histórico de la torre de Babel es innegable, sobre todo después de haberse encontrado restos y tradición de la misma en los lugares indicados por la Biblia, pero la interpretación de Babel cabría suponerla como una adaptación de Babel-babal, que significa «Dios confundió, Dios enredó», refiriéndose a las lenguas, si bien otros aseguran ser simplemente bab-ili, o sea, «Puerta de Dios», y que la dispersión debe entenderse como una desavenencia de todos los que trabajaban en la torre en el sentido de no querer continuarla. El mismo San Gregorio admite que si hubo confusión de lenguas, podría no ser repentina, sino paulatina. De todas formas, ¿por qué y de qué modo se originaron tantas lenguas distintas, incluso opuestas, a partir de un idioma único?

La teoría evolucionista referida al lenguaje, insiste en sostener que por influencias extranjeras, circunstancias políticas e históricas, modas, acción del medio ambiente, etc., los idiomas fueron evolucionando hasta dar con esta mescolanza y diversidad actuales. El latín, idioma imperial, fue el oficial en toda la extensión dominada por las legiones de César, pero el que hablaba el pueblo era el vulgar y cada legión, al ocupar un territorio, adquiría vocablos del país, de tal modo, que no era el mismo latín el hablado en Britania que el de las costas de Rumania. La desmembración del Imperio dio lugar en pocos siglos a la aparición de idiomas tan distintos, aunque de origen común, como las lenguas romances. Si esto ocurrió en un lapso de tiempo brevísimo desde el punto de vista de la evolución humana, ¿qué pudo suceder desde que el hombre de Neanderthal comenzó a articular palabras inteligibles, hasta la actualidad?

Para todos es fácil advertir la evolución que sufre hoy día nuestro propio lenguaje a pesar de los esfuerzos de los puristas, de la Real Academia y de los literatos. La introducción de neologismos como «fútbol», «radio», «astronáutica», la creación de palabras nuevas como «ultrasonidos», «telecomunicación», «transistores», y la aceptación de palabras que aún hoy son discutidas, pero que el tiempo acabará por imponer, como «cocktail», «visionar», «record», «protagonizar», etc., demuestran que el lenguaje no es algo definitivo y acabado, sino una entidad viva en constante evolución. Existe una lengua vulgar, hablada por el pueblo, impura; un lenguaje coloquial, propio de las personas cultas en su vida familiar, y una lengua literaria utilizada para la prensa, la radio, la literatura, etc. La complicación de la vida ha hecho que en una misma lengua se den léxicos y vocabularios típicos. El que asista a una conferencia sobre un tema de Medicina, y luego se traslade a un garaje para escuchar la jerga con que hablan los mecánicos entre sí, y después atienda la conversacion de los operadores de cine, creerá que ha oído tres idiomas distintos. Lo que un tiempo fue «germania» o lenguaje más o menos secreto utilizado por grupos sociales muchas veces al margen de la ley, es en la actualidad tecnología y tecnicismo.

El vocabulario usual de un ingeniero, un médico, un abogado, un mecánico, etcétera, está plagado de voces, expresiones y giros, que sólo un iniciado logra comprender. La clase social, la cultura y el nivel moral influyen también en el idioma. Todos los barrios bajos del mundo poseen su slang, su argot típico que a veces es tan difícil de comprender para una persona del país como un extranjero. Las diferencias idiomáticas se subrayan en las distintas regiones. En España, el castellano de un vallisoletano, de un gallego o de un sevillano se diferencian mucho y no sólo en el acento, sino en los giros y el vocabulario. Lo mismo podría decirse del francés de un marinero del «Vieux Port» de Marsella o el de un pintor de Montmartre.

La diferenciación del inglés a uno y otro lado del Atlántico ha dado origen a la denominación «americano» con que se conoce el inglés, altamente diferenciado, del Nuevo Continente. Lo mismo podríamos decir del cubano, mexicano y argentino en relación con el castellano de España. En un país suelen convivir varios idiomas, uno de los cuales predomina por razones de orden político.

El dialecto es algo distinto de los idiomas no predominantes. Los dialectos son formas estancadas de un idioma, restos de lenguas desaparecidas, o deformaciones de una lengua poco cultivada en la comarca. Suelen carecer de literatura propia con grandes variaciones en la entonación y la fonética. Las lenguas romances, en sus orígenes fueron formas dialectales del latín que al separarse y adquirir vida propia, fueron ya lenguas independientes, vivas, mientras el latín pasaba a ser una lengua muerta, es decir, no usada en la vida corriente. De este modo los dialectos pueden cobrar impulso y extenderse pasando a adquirir categoría de lenguas. Un ejemplo lo tenemos en el gallego, que dio origen a la lengua portuguesa.

LAS CIENCIAS DEL LENGUAJE

Como fenómeno humano el lenguaje puede estudiarse desde diversos aspectos. A la Fisiología le interesa el órgano que produce el lenguaje hablado. A la Psicología las relaciones entre la mente y la palabra hablada o escrita. A la Epigrafía el estudio de las escrituras antiguas. A la Literatura las formas bellas de la lengua, etc. La Fonética es el primer paso en el estudio del lenguaje hablado. Ninguna escritura podrá revelar al científico los infinitos matices de una lengua como puede hacerlo la palabra hablada, el sonido. La grabación y análisis de la voz se realizan hoy por medio de diversos aparatos que reducen el sonido a ondas inscritas en una gráfica, por ejemplo, y permiten estudiar las formas dialectales y localistas de cada expresión. En primer lugar, se estudian los fonemas (vocal, diptongo, consonante, semivocal) y las sílabas o golpes de voz. Esto es fácil en las lenguas europeas, pero en la India se dan sonidos cerebrales, en las lenguas semitas sonidos paladiales, en las caucásicas, sibilantes, y entre los hotentotes, chasquidos de la lengua con carácter modificativo de las voces. El chino, por ejemplo, posee cuatro tonos, y así, no es lo mismo una palabra pronunciada en un tono elevado que en uno descendente o en otro que empieza ascendiendo y luego baja, etcétera. La Semántica estudia la significación de las palabras. Todos los hombres poseen parecida capacidad intelectual y cultivando su mente pueden aprender idiomas que les permitan establecer una comunidad de pensamientos.

Si un árabe y un alemán saben lo que es luz y lo que es sombra, será fácil entenderse en cuanto se establezca que nur y ligcht equivalen a LUZ y zill y schatten significan SOMBRA. La Etimología esclarece el origen de las palabras a través de su evolución y, conociendo su significado, ayuda a usar de ellas con propiedad. Así, cuando exclamamos ojalá, no solemos pensar que este deseo es una expresión árabe de alabanza a Alá, pero el conocimiento de este hecho nos hace comprender mejor su significado. La Morfología profundiza en la forma de las palabras, en sus raíces y variantes. Así, de la palabra-raíz padre, ha nacido no sólo la serie de aumentativos, diminutivos y despectivos (padrazo, padrastro, padrecito) sino innumerables voces que involucran una idea de paternidad (patrimonio, patrón, etc.). La Gramática, con sus distintas partes, es el arte de hablar y escribir correctamente un idioma. En el nuestro, con sus variantes de género y número, con sus declinaciones y sus partes de la oración, se da una complejidad notable que permite la expresión casi perfecta de las ideas. Éstas vienen expresadas por términos y de ellos dos son importantísimos: los nombres y los verbos.

Los sustantivos o nombres expresan la existencia de un ser, que no siempre se expresa por medio de una sola palabra (montaña), sino a veces con un grupo de palabras equivalentes a una idea (el pobre de las manos callosas). Los artículos y adjetivos determinan y limitan la significación de los nombres. Así, hablar de un hombre es decir poca cosa, pero si se precisa que es alto, moreno, que llevaba un libro, con una gabardina gris, se va delimitando la figura del hombre. No importa que alguna forma delimitativa sea una oración adjetiva. En el fondo es un adjetivo. El pronombre no es sino una simplificación del nombre, un signo que lo representa. En lugar de repetir Roberto Ibáñez, se acaba por decir él. El verbo es la acción, el estado o la existencia, y gracias a su conjugación es posible detallar un hecho con gran precisión sea en el tiempo, en el modo de acción, en las personas que intervienen, etc. Así al decir «si hubiese llegado a suponer» se expresa una sutil forma de pensar. El adverbio es el adjetivo del verbo, porque lo sitúa, lo precisa y lo limita. «Saltaba», ¿dónde?, ¿con quién?, ¿cuando?, ¿con qué?, ¿cómo?, etcétera. La interjección es el paso del grito, de la emoción pura, inarticulada, al lenguaje gramatical. Pero el verbo expresa la acción del sujeto gracias al juego de sus complementos, palabras variantes, modificativas que indican quién recibe la acción, cómo, cuándo, etc. Estas relaciones vienen expresadas por simples palabras o por oraciones relacionadas con una principal. De ahí nace la Sintaxis, que permite la construcción clara, elegante y bella del pensamiento.

Se puede decir: El hombre llegó a la puerta de la casa. Estaba mojado. Sentía frío. Llamó con impaciencia. Temblaba. Pero también es correcto y quizá más elegante decir: El hombre llegó a la puerta de la casa completamente mojado. Llamó con impaciencia sin poder contener un temblor porque sentía frío. Las conjunciones son los eslabones que unen las distintas oraciones entre sí, del mismo modo que las preposiciones son los lazos que unen las palabras. «Lloro porque estoy triste»; «El hombre del paraguas gris». Las diferencias idiomáticas son innumerables. Así, mientras en español sólo podemos decir «la casa del padre», en inglés equivale lo mismo decir the house of the father que Father’s house. En alemán puede decirse Das Haus des Vaters, Vaters Haus, Des Vaterhaus y Das väterliche Haus. La gramática no es una invención moderna, pues se conoce una de Panini escrita en el siglo IV a. de J.C. para el idioma sánscrito.

La de Dionisio Tracio, aparecida en el siglo I a. de J.C. se llamaba Tecné Gramatike y fue la primera de los tiempos clásicos. En la Edad Media apareció el Doctrinal, de Alejandro de Villadei, y en 1492 Antonio de Nebrija publicó la primera Gramática castellana para que este idioma, según su expresión, «deprendiéndolo por uso», pudieran también «deprenderlo por arte».

ORIGEN DEL LENGUAJE

Posiblemente este tema se halla íntimamente unido al origen del hombre, pero es lógico preguntarse: 1. El lenguaje, ¿es innato en el hombre, o es una adquisición posterior a su desenvolvimiento intelectual? 2. ¿Existió al principio un lenguaje único, o la variedad de idiomas se dio desde el origen? En la actualidad no es posible contestar en forma definitiva y satisfactoria estas dos cuestiones tan importantes. Mientras unos pensadores afirman que el lenguaje y el pensamiento se hallan ligados en forma tan íntima que debe aceptarse su aparición simultánea, otros sostienen que el lenguaje, como la pintura o la artesanía, es una invención humana. Contra este último aserto existe la experiencia de que si bien se han encontrado muchos pueblos primitivos sin arte, sin que conocieran el fuego o sin que demostraran una cultura superior, no se ha encontrado ningún pueblo mudo. La teoría onomatopéyica explica el lenguaje humano como un proceso imitativo de sonidos y ruidos producidos por los animales y la naturaleza, los cuales habrían sido adoptados y transformados por el hombre hasta convertirlos en palabras.

Otra teoría, en parte opuesta, sostiene que el hombre creó las palabras por simple transformación de sus gritos, lamentos, interjecciones, etc., que expresaban su estado de ánimo. En apoyo de la teoría onomatopéyica existen innumerables voces, incluso verbos como maullar, crujir, retumbar, piar, etc., cuyo origen parece ser el de un sonido natural. Pero las mismas voces o sonidos son interpretadas de distinto modo según los países. Así, el ladrido de un perro es guau-guau en español, mientras que los ingleses oyen woof-woof, los alemanes wau-wau y los persas vaq-vaq.

La palabra «ladrar» en inglés es bark, en alemán bellen y en persa pars kardan, las cuales, en cambio, no son onomatopéyicas. Ciertas modificaciones de voces en castellano, por ejemplo, tienen asimismo un sentido onomatopéyico e interjectivo. Los aumentativos que se obtienen añadiendo los sufijos aco, ajo, azo, o los diminutivos que se forman con los sufijos illo, ito, itito, ¿no parecen confirmar la teoría de una elaboración del lenguaje a partir de procesos imitativos interjectivos o bien onomatopéyicos?

En pueblos muy primitivos y atrasados se dan formas lingüísticas de una gran complicación, como el uso de distintos tonos, artificio del que carecemos los europeos, y la variedad de géneros que demuestran un desarrollo de riqueza aparentemente incompatibles con una fase puramente onomatopéyica. Lo que no es posible negar es la evolución del lenguaje por influencias sociales, étnicas y políticas. Fue la comunidad, sin duda alguna, la que elaboró la lengua y la complicó para darle mayor precisión y firmeza.

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