Reflejos Condicionados Experimentos de Pavlov e Investigaciones



Los Reflejos Condicionados
Experimentos de Pavlov Con Campanas y Perros

La capacidad y aparente voluntad de los animales de circo para realizar diversas tareas cuando se lo «ordena» su entrenador han sido utilizadas para fascinar a nuestros padres y abuelos.

Hoy en día todavía disfrutamos al ver las focas, los delfines e incluso las oreas realizar toda una serie de acrobacias en los acuarios grandes y públicos.

La cuestión que se plantea es la siguiente: ¿cómo es posible entrenar a los animales para que realicen estas interesantes y asombrosas tareas?

En 1904, el biólogo ruso Ivan Pavlov obtuvo el premio Nobel por sus investigaciones sobre la fisiología de la digestión, estudiada principalmente en perros.

Estas investigaciones lo llevaron al descubrimiento de los reflejos condicionados, que es en realidad por lo que hoy se lo recuerda.

En pocas palabras, Pavlov descubrió que si se toca una campana antes de dar de comer a un perro, el animal adquirirá el reflejo de salivar cuando oye la campana, incluso si no se le ofrece alimento a continuación.

Esta observación supuso la importante incorporación de un elemento psicológico en el estudio de los procesos fisiológicos.

BIOGRAFIA: IVÁN PETROVICH PAVLOV (1849-1936): Nació en Ryazan, aldea cercana a Moscú, el año 1849. En 1889 Pavlov demostró concluyentemente que el estímulo que excita la secreción estomacal es mediado por el sistema nervioso.

Pavlov intervino quirúrgicamente a un perro, aislando un pequeño repliegue de la mucosa estomacal, que comunicó con el exterior mediante una fístula.

A continuación seccionó el esófago, dándole salida al exterior con el propósito de que nada de la comida ingerida por el perro llegase hasta el estómago.



Pavlov puso de manifiesto con este experimento que la secreción estomacal comenzaba en el momento que el perro comenzaba a comer y se mantenía mientras comía, aunque nada le llegaba al estómago.

Ello probaba que el estímulo secretor estaba mediado por el sistema nervioso.

Paulatinamente fue notorio que ese mecanismo no explicaba las secreciones de diversas partes del tracto digestivo y de órganos asociados, distintos del estómago.

El papel de las hormonas fue demostrado en 1902 por W.M. Bayiiss y E.H.Starling.

Entre tanto, Pavlov se había consagrado al estudio de la naturaleza y funcionamiento del cerebro animal.

En su clásico experimento de hacer coincidir el sonido de una campana cada vez que se daba de comer a un perro, con el tiempo bastó el sonido de la campana para que el perro secretara abundante saliva, aunque no se le daba comida.

Demostró que un estímulo carente de significación en sí, es eficaz debido a una asociación fisiológica de los dos estímulos en los centros superiores del cerebro del perro. Se había creado el concepto del «reflejo condicionado».

El estudio de los reflejos condicionados llevó a Pavlov a la psiquiatría.

«Creo no precipitarme cuando digo que los experimentos relativos a las actividades nerviosas superiores de los animales nos van a ofrecer una información abundante respecto a la educación y la autoeducación en el ser humano.»
I. Pavlov, 1928

Pavlov había comenzado a estudiar el control de la digestión en perros, pero una observación casual modificó su interés. Notó que los perros salivaban antes de ver la comida, al escuchar el ruido de platos o al ver los delantales blancos de los investigadores.Entonces tuvo la idea de provocar respuestas reflejas, como la salivación, mediante estímulos no naturales.



Luego de presentar repetidamente la comida (estímulo «natural» o incondicionado) con una señal sonora (estímulo condicionado), pudo obtener la respuesta de salivación sólo con el sonido. Vio que los estímulos incondicionados podían ser, además, de naturaleza luminosa, mecánica (contacto), etc.

EL EXPERIMENTO DE PAVLOV: Pavlov no disponía de un sujeto de observación tan apropiado como otros colegas, pero contaba con un laboratorio y ayudantes para realizar la investigación e impulsar ideas.

Se dedicó a averiguar como los alimentos hacían fluir el jugo gástrico ¿Trabajaban por medio de sustancias químicas, de los nervios, o de qué? ¿El fluir de los líquidos era influido por lo que una persona comía, por el aspecto y sabor de los alimentos, por los pensamientos de la persona?.

Los médicos, advirtió Pávlov, necesitaban conocer las respuestas a estas preguntas, si querían que la gente fuese más sana, o aun salvarle la vida.

Y esto fue lo que hizo: anestesió a un perro, es decir, le dio cierta medicina que le impedía sentir dolor. Le practicó una abertura en la pared exterior del abdomen. Luego tomó una parte del estómago del animal e hizo un saquito con él.

El saquito conservaba todos los nervios y vasos sanguíneos que tenía el resto del estómago, pero en el grabado puede verse que los alimentos que entran en el estómago y salen de él no pueden llegar al saquito. Pávlov practicó en éste una abertura que se comunicaba con el agujero de la pared abdominal.

Luego alimentó al perro. En cuanto la comida le llegaba a la boca, el jugo gástrico comenzaba a, caerle en el estómago. Parte de él también cayó en el saquito, y el hombre de ciencia lo recogió en una botellita, a través de la abertura de la pared abdominal.

Este experimento fue una prueba más de que los propios alimentos son los que inician su digestión. Pávlov demostró que la presencia de los alimentos en la boca provoca impulsos nerviosos que llegan al cerebro y luego a las células del estómago, que entonces secreta los jugos.

Cuando cortó el nervio vago, que trasmite los impulsos del cerebro al estómago, observó que, aunque las fauces del perro estuviesen repletas de alimentos, el estómago no secretaba sus jugos.

Así como no hace falta pensar para respirar, tampoco hay que pensar para digerir. Se puede beber un vaso de leche caliente antes de acostarse, y habrá sido digerida mucho antes de que llegue la mañana. Es digerida mientras uno duerme.



A semejante actividad del cuerpo, que atañe a determinados nervios y se realiza automáticamente, la llamamos refleja. Cuando el alimento entra en la boca, un impulso nervioso se dirige al bulbo.

Luego es «reflejado» por los nervios hacia el estómago. Cuando el impulso llega a éste, los músculos se contraen y las células secretan sus jugos. La digestión ha comenzado, física y químicamente.

Pávlov también demostró que la vista y el olor de los alimentos (y hasta el pensar en ellos) pueden iniciar los reflejos y las secreciones estomacales. Cuando se piensa en un jugoso y grueso pedazo de carne asada, se suele decir:»Se  me hace agua la boca».

Perros y campanas: Todos los animales muestran salivación cuando tienen hambre y cuando se les pone ante la vista o ante el olfato su alimento favorito. Este es un reflejo natural cuyo objetivo es el de facilitar todo el proceso del consumo y la digestión del alimento.

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Pavlov trabajó inicialmente con perros para determinar la calidad y la cantidad de su salivación en función de la preparación de los alimentos para una digestión efectiva.

Pavlov observó que si tocaba una campana muchas veces inmediatamente antes de que el perro viera la comida, el sonido de la campana de manera aislada (sin la vista de la comida) inducía un incremento de la salivación. La campana ponía en marcha el sistema digestivo fisiológico.

Este proceso también tiene lugar en las personas y en referencia a todo tipo de alimentos y todo tipo de sonidos.

El condicionamiento es más adecuado cuando el estímulo no condicionado (la vista o el olor del alimento) aparece casi simultáneamente al estímulo condicionado (el sonido de la campana), y también cuando ambos estímulos son convincentes e intensos (un trozo de carne grande y jugoso, y un sonido intenso de campana

El reflejo condicionado tiene lugar en ciertas situaciones especifica cuando lo que denominamos un estímulo indiferente, aparece combinado con un estímulo concreto que, generalmente, da lugar a una respuesta específica.

Tras la repetición de esta acción en varias ocasiones, el estímulo indiferente adquiere la capacidad de inducir por sí mismo la respuesta específica. Es el estímulo condicionado el que causa el reflejo, mientras que el estímulo indiferente provoca la respuesta condicionada.

Para la preservación del reflejo es necesario completar la asociación; si la campana suena una y otra vez pero ello no se continúa con la aparición de la carne, es menos probable que se produzca la respuesta.

Por lo tanto:
• El alimento es un estímulo no condicionado.
• La salivación en respuesta al alimento es un reflejo no condicionado.
• El sonido de la campana es el estímulo condicionado.
• La salivación provocada por el estímulo del sonido de la campana es el reflejo condicionado.

La respuesta condicionada puede ser la estimulación y el incremento de la probabilidad de un comportamiento, o bien del comportamiento opuesto para intentar inhibir el comportamiento inicial. Los resultados son claros y de sentido común: la intensidad del condicionamiento aumenta con cada ensayo, pero cada ensayo añade menos refuerzo que el ensayo anterior. Dicho de otra manera, al cabo de un cierto tiempo disminuye el poder de refuerzo.

El repertorio de reflejos incondicionados es de gran valor adaptativo. Estos son innatos, heredados, como el reflejo de prensión, que hace que los bebés primates cierren fuertemente los dedos alrededor de un objeto que está próximo a su mano.

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Pero también el ser humano cuenta con una gran cantidad de reflejos condicionados, sobre la base de los innatos. La palabra fitología proviene del griego ethos, cuyo significado es costumbre, hábito.

Darwin fue uno de los primeros etólogos. En 1872 publicó el libro llamado La expresión de las emociones en el hombre y los animales, y fue el primero en introducir el punto de vista comparado en el estudio del comportamiento.

Ya en el siglo XX, Heinroth y Whitman, buscando caracteres útiles para clasificar a ánades y palomas, encontraron que los comportamientos innatos podían considerarse del mismo modo que los caracteres morfológicos.

Supersticiones condicionadas Hay una historia famosa que ilustra lo que los psicólogos han denominado «comportamiento supersticioso». Un psicólogo animal tenía el laboratorio lleno de palomas. Las palomas demostraron que podían reconocer y discriminar diferentes formas y colores, y se habían acostumbrado a la vieja rutina de «comida por respuesta correcta».

a) Un fin de semana el investigador volvió a casa pero olvidó apagar los alimentadores automáticos de una fila de palomas, de manera que al cabo de una hora y media la máquina expulsó una sabrosa relación de alimento.

Naturalmente, los pájaros consideraron que estaban siendo recompensados por lo que hacían y, así, cada treinta minutos repetían el mismo comportamiento y recibían la misma recompensa.

Casi todos los pájaros se sentían preparados para conseguirlo. Algunos se daban con el pico en la jaula, otros levantaban las alas, otros hacían piruetas en el fondo de la jaula y, por último, otros emitían arrullos de agradecimiento.

La comida aparecía de manera automática, pero las palomas habían «visto elementos de conexión» y vínculos de tipo causal con su comportamiento, y suponían que estaban recibiendo la recompensa por ello.

b) En otro famoso estudio realizado sobre niños de tres a seis años, los investigadores colocaron una caja de plástico en cuyo interior introdujeron canicas y un payaso mecánico llamado Bobo que tenía el tamaño de un niño.

Al comienzo del experimento a cada niño se le permitió que eligiera un juguete pequeño que deseara ganar. Después, estos juguetes fueron introducidos en la caja de Bobo y a los niños se les dijo que de vez en cuando el payaso ofrecería una canica que el niño debería colocar en la caja de plástico.

Cuando consiguieran un número suficiente de canicas, ganarían su juguete favorito. Bobo estaba programado para ofrecer las canicas en momentos concretos, con independencia del comportamiento del niño. Se observó a los niños a través de un espejo transparente durante una sesión de ocho minutos al día, a lo largo de seis días.

Los resultados demostraron que el 75 por 100 de los niños desarrolló una respuesta supersticiosa de carácter distintivo.

Algunos niños se ponían enfrente de Bobo y le hacían muecas; otros tocaban su cara o su nariz, y otros meneaban o contorneaban sus caderas. Una niña sonreía a Bobo y otra besaba su nariz.

En todos los casos los niños repitieron estos comportamientos en todas las sesiones.

Todos creían que era su comportamiento lo que hacía que Bobo les diera canicas. Habían sido condicionados mediante el método clásico.

También hubo experiencias en bares en donde se escuchaba música alemana o música francesa, y se llegó a concluir que en los días de música francesa la venta de vino francés era mas del 70% y en los días de música alemana el vino vendido en una gran mayoría era alemán.

PARA SABER MAS…
1904: PAVLOV GANA EL PREMIO NOBEL:
Cuando ganó el Premio Nobel en 1904, Iván Pavlov acababa de iniciar los experimentos conductistas que hicieron famoso su apellido. Los perros que habían aprendido a asociar la comida con el sonido de una campana, salivaban cuando la oían. Una respuesta aprendida que el fisiólogo ruso denominó «reflejo condicionado». Pero al otorgarle el premio, el comité del Nobel reconoció sus años de investigación sobre las glándulas digestivas, que había comenzado en 1890.

Otros, investigando en este campo, habían experimentado con perros vivos, fabricando un bozal quirúrgico para observar el estómago, una operación querequería la separación de los nervios. Cuando Pavlov pensó que el sistema nervioso regulaba la digestión, un corte tan cruento (y finalmente mortal) comprometió estos experimentos. Equipó el primer quirófano para animales e inventó el «bozal Pavlov», que permitía la observación pero dejaba los nervios y la salud de los perros intactos. También descubrió métodos para recoger saliva, sacarla a través de la quijada y hacerla caer a través de un agujero en la garganta.

Estos métodos, todavía en uso, permitieron a Pavlov controlar «la fábrica química» desde la boca hasta el estómago. Descubrió que el gusto de la comida excitaba la producción de los jugos gástricos y pancreáticos y que la composición de la saliva variaba de acuerdo con la sustancia ingerida.

Sus descubrimientos demostraron que el sistema nervioso ejercía un amplio control sobre la digestión, contra la creencia de su funcionamiento autónomo mantenida hasta 1902. Entonces, William Bayliss y Ernest Starling se percataron de que las hormonas realizaban algunas funciones digestivas sin la colaboración de los nervios.

La adhesión de Pavlov a su doctrina era tan férrea que se enemistó con Bayliss y Starling durante años. Finalmente, acercaron sus posiciones al modificar parcialmente su propia opinión.

Mientras tanto, Pavlov descubrió otro uso para su artilugio de medir saliva: el estudio del comportamiento animal y, por extensión, del humano.

Fuente Consultada:
De la Cabeza a los Pies de Alex Novikov
Cincuenta Cosas de Psicología Que Hay que Saber Adrián Furnham.

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