Historia de Rusia: Desde su Origen Hasta la Vida Actual.
Rusia Actual:Datos Generales, Cultura , Sociedad, e Historia de Moscú
Extensión: 17.075400 km2.
Límites: Norte, océano Glacial Ártico; Este, océano Pacifico; Sur, Corea del Norte, China, Mongolia, Kazajstán, mar Caspio, Azerbaiyán, Georgia y mar Negro; Oeste, Ucrania, Bielorrusia, Letonia, Estonia, mar Báltico, Finlandia y Noruega.
Población: 144.893.000 h.
Densidad: 8,5 h/km2.
Capital: Moscú.
División administrativa: 21 repúblicas, 6 territorios, 49 provincias, 2 cuidades de rango federal (Moscú, San Petersburgo), 1 región autónoma, 10 comarcas autónomas.
Ciudades principales: San Petersburgo, Nizhni, Novgorod, Novosibirsk, Kazán, Rostov del Don.
Gentilicio: ruso.
Forma de Estado: república federal.
Idioma: ruso (oficial), bachikir, tártaro, chechenio, etcétera
Religión: cristianismo ortodoxo, 16,3%; islamismo, 7,6%; y minorías de otras confesiones.
Moneda: nuevo rublo.
Tasa de natalidad: 9,6 por mil.
Tasa de mortalidad: 16,3 por mil.
PIB por habitante: 9.001 dólares.
Bandera:

Geografía.
La Federación de Rusia es un Estado de Europa oriental y Asia septentrional, antigua república federada de la URSS y actual miembro de la CEI.
La población está formada por numerosas nacionalidades y grupos étnico-lingüísticos: rusos, eslavos, tártaros, etc., y se concentra en las regiones de Moscú, Leningrado, valle del Volga y sur de los Urales.
Su producción agrícola está entre las primeras del mundo, destacando en el cultivo de cereales, papa, leguminosas, hortalizas y frutales; y los cultivos industriales: girasol, remolacha azucarera, algodón, entre otros.
La ganadería genera una amplia industria derivada: láctea, de curtidos, alimentaria y lanar.
La pesca tiene también gran importancia, destacando el esturión en el Volga y el mar Caspio. Es uno de los primeros productores mundiales de madera y pasta de papel.
Los yacimientos minerales del país son también los más ricos: petróleo, gas natural, carbón, hierro, lignito, níquel, entre otros. En la industria predominan los sectores metalúrgico, siderúrgico, de maquinaria, mecánico, aeronáutico, naval, químico, papero, de cemento y de armamento.

Una Breve Historia.
Poblaron Rusia, al principio, especialmente su región meridional, diversos pueblos de los que pocos recuerdos han llegado hasta nosotros. El primer Estado ruso, el reino de Kiev, lo fundaron vikingos procedentes de Suecia: los varegos. El poderío de Kiev llegó a su apogeo con Iaroslav, pero la ciudad fue destruida por los tártaros. Éstos fundaron el imperio de la Horda de Oro, destruido a su vez por el reino de Moscú.
El principio de la historia de Rusia está envuelto en el misterio.
Sin embargo, desde muy antiguo habitó el país gente de quien los griegos y los romanos tenían ya conocimiento. Herodoto cuenta que, en el siglo VII antes de Jesucristo, los escitas habían fundado un poderoso imperio nómada en el sur de Rusia y mantenían relaciones comerciales con las colonias griegas establecidas a lo largo de la costa septentrional del mar Negro.
Eran hábiles comerciantes y orfebres notables.
Antes del comienzo de la era cristiana, los escitas se vieron obligados a retroceder, rechazados por los sármatas.
Éstos hubieron de retirarse a su vez presionados por los godos, cuando vinieron a instalarse en las estepas situadas al norte del mar Negro, a las mismas puertas del imperio romano de Oriente, en los siglos II y III de nuestra era.
Hacia el año 375 se produjo una nueva invasión: la de los hunos, que, procedentes de Asia, habían emprendido una verdadera marcha hacia Occidente y echaron a los godos de Rusia meridional, preparando de este modo el camino a otros pueblos.
En efecto, unos después de otros, los avaros y los jázaros fueron a instalarse en el sur de Rusia.
Los jázaros formaban una horda compuesta por gente de origen diverso entre la que se contaban los hunos, los búlgaros y los magiares.
Aparecieron en Ucrania hacia la mitad del siglo VII, y es probable que allí se pusieran en contacto con los eslavos, que también se habían establecido en la región.
Como ya hemos dicho, los eslavos procedían de un vasto territorio situado al este del Weser y hablaban al principio una misma lengua indoeuropea.
Tanto desde el punto de vista político como militar los eslavos cayeron bajo la férula de los jázaros, aunque demostraron ser hábiles comerciantes, especializados principalmente en el comercio de pieles, miel, cera y esclavos, estos últimos en el sentido de siervos.
Sin embargo, los pueblos que ocupaban la parte meridional de Rusia pronto hubieron de contar con nuevos invasores.
Los vikingos, llegados de Suecia y cuyo centro comercial más importante estaba en la isla de Gotland, atravesaron el sur de Rusia en el siglo VIII para dirigirse a los mercados de Bagdad.
Utilizaron las vías navegables que confluían con el Volga y el mar Caspio.
Sus actividades comerciales se desplazaron pronto de Bagdad a Constantinopla, de más fácil acceso.
De nuevo utilizaron una vía fluvial: el Dniéper, atravesando de este modo, como estaban acostumbrados, la Rusia meridional.
Estos vikingos eran conocidos también con los nombres de varegos y rus.
Según viejas crónicas rusas, fueron los primeros en crear un Estado ruso.
El mérito le corresponde a un tal Rurik (o Riurik), que según parece se estableció en Novgorod en 863. Sus sucesores se apoderaron de Kiev, que fue la principal ciudad de su imperio.
Los varegos se mezclaron rápidamente con la población local, por la que acabaron siendo absorbidos sin casi dejar rastro.
Descendiente lejano del legendario Rurik fue Vladimiro I, o san Vladimiro (978-1015). Auténtico fundador del Estado, fue el primer soberano ruso que se convirtió al cristianismo, llegado a aquel país procedente del imperio romano de Oriente.
"Desde aquellos primeros asentamientos vikingos y eslavos en Nóvgorod, la semilla de lo que hoy conocemos como la Federación Rusa comenzó a expandirse, desplazando su centro de poder siglos después hacia la mítica Moscú."
Durante los s. XIII y XIV fue decayendo la Horda de Oro y se produjeron las invasiones de lituanos y polacos.
Iván III (1462-1505) consiguió agrupar los principados del Norte y Noreste de Rusia en un solo Estado y puso fin a la supremacía mongola; tomó el título de zar (1495) y convirtió Moscú en la capital de Rusia.
Es el s. XVI, Iván IV el Terrible (1547-84) estableció un Estado centralista. En el año 1613 fue proclamado zar Miguel III (1613-45), fundador de la dinastía Romanov.
En el s. XVIII se produjo la modernización de Rusia, emprendida por el zar Pedro I el Grande (1682-1725), quien fundó San Petersburgo, que en 1715 pasó a ser la capital.
Su labor fue continuada por sus sucesores, especialmente por Catalina II(1762-96).
El país fue invadido por las tropas napoleónicas; el zar y sus aliados europeos lograron vencer a Napoleón Bonaparte (1814) y Rusia pasó a ser una potencia europea.
Alejandro II(1855-81) suprimió la esclavitud (1861); durante su reinado, Rusia siguió extendiéndose por el Asia central y vendió Alaska a EE. UU. (1867).
En el s. XX, con Nicolás II (1894-1917), creció la represión de las organizaciones revolucionarias, populistas y del Partido Socialdemócrata.
La revolución de 1905 fue sofocada.
Rusia se enfrentó a Alemania en la Primera Guerra Mundial (1914) y, en 1917, el estallido de la revolución bolchevique, dirigida por Lenin, supuso la caída de Nicolás II.
El zar y la familia imperial fueron ejecutados. (foto abajo)

Después de la Revolución de Octubre (1917), Lenin puso en marcha el programa agrario revolucionario y estableció el control de las industrias por parte de obreros y campesinos; se nacionalizó la banca, y se instauró la dictadura del proletariado.
En 1922 fue proclamada la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) formada por Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia, a las que se unieron Uzbekistán y Turkmenistán (1924) y Tayikistán (1929).
A la muerte de Lenín (1924) tomó el control Stalin.
En 1941, Alemania invadió la URSS; su ejército solo pudo ser detenido en Stalingrado (1943); así se inició la ofensiva soviética, que terminaría con la conquista de Berlín en 1945.
Las relaciones de la URSS con EE. UU. empeoraron nada más terminar la Segunda Guerra Mundial y se llegó a la llamada guerra fría (1947-53).
En 1949 se creó el COMECON, como reacción al plan Marshall, que agrupó económicamente a los países del Este de Europa, bajo la dirección de la URSS.
En Polonia, Hungría (1956) y Checoslovaquia surgieron movimientos democratizadores que fueron aplastados por las tropas soviéticas.
En 1979 se produjo la Invasión de Afganistán.
En la década de 1980, Mijail Gorbachov fue nombrado secretario general del partido, e inició una política de liberalización, reestructuración y aperturismo, la perestroika; retirá las tropas de Afganistán (1988-89) y entabló negociaciones con EE. UU. para la reducción de armamento.
A principios de la década de los noventa el Estado soviético entró en un imparable ‘proceso de descomposición. Las repúblicas bálticas de Estonia, Letonia y Lituania proclamaron su independencia, y lo mismo ocurrió con las asiáticas.
Por su parte, Boris Yeltsin, presidente de la Federación
Rusa, disolvió el Partido Comunista de la Unión Soviética, impuso el sistema multipartidista y dio vía libre a la economía de mercado.
En agosto de 1991 se produjo un golpe de Estado dirigido por sectores involucionistas del ejército y el partido, cuyo fracaso precipitó el fin de la URSS. Gorbachov dimitió de sus cargos y Boris Yeltsin creó la Comunidad de Estados Independientes (CEI).
El nuevo Estado ruso hubo de hacer frente a numerosos problemas: la delicada situación económica; las crisis secesionistas surgidas en repúblicas de mayoría étnica no rusa; las disputas con Ucrania por el control del armamento nuclear y la flota del mar Negro.
El último día de 1999 Yeltsin dimitió y, en enero de 2000, Putin (foto) asumió la presidencia, que fue refrendada en las urnas.

Clásicos edificios en Plaza Roja de Moscú. Posee 695 metros de longitud y 130 metros de ancho,
siendo así la tercera plaza más grande del mundo.
Fuente Consultada: La Enciclopedia del Estudiante La Nación (Santillana) y Wikipedia
La Vida en la Rusia Actual: La Cultura Entre la Tradición y la Modernidad
Vivir en Rusia hoy es habitar un país de contrastes profundos, donde los ecos del pasado imperial y los restos del gigantismo soviético conviven con un capitalismo digital de vanguardia. Para comprender la Rusia de este siglo, es necesario mirar más allá de los mapas.
1. El Contraste Geográfico y Social
La vida no es igual en Moscú o San Petersburgo que en el resto del vasto territorio. Las "Dos Capitales" son metrópolis cosmopolitas que no envidian nada a Londres o Nueva York en términos de servicios, tecnología y ritmo de vida. Sin embargo, al alejarse hacia los Urales o Siberia, el ritmo se ralentiza y la vida se vuelve más ruda, ligada estrechamente a los ciclos de la naturaleza y a la industria pesada o extractiva.
2. La Identidad y la Resiliencia
El ciudadano ruso actual es heredero de una historia marcada por grandes sacrificios. Esto ha forjado un carácter de gran resiliencia. A diferencia del individualismo extremo de Occidente, en Rusia aún sobrevive un fuerte sentido de "lo colectivo" y el patriotismo. La familia sigue siendo el núcleo de seguridad más importante ante las crisis económicas.
3. La Revolución Digital
Rusia es hoy uno de los países más digitalizados del mundo. Desde la banca hasta los servicios gubernamentales, casi todo se gestiona a través de aplicaciones móviles. El ecosistema tecnológico local (con sus propios buscadores y redes sociales) ha creado una burbuja cultural propia donde los jóvenes rusos están hiperconectados, aunque mantienen una visión del mundo que prioriza la estabilidad sobre el cambio constante.
4. Educación y Cultura
A pesar de los cambios políticos, Rusia mantiene un estándar educativo muy alto en ciencias duras como las matemáticas y la física. La vida cultural sigue siendo intensa: el teatro, el ballet y la literatura no son "artes de élite", sino parte del orgullo cotidiano de un pueblo que se siente guardián de un legado artístico universal.
5. Desafíos Contemporáneos
La Rusia actual enfrenta el reto de la brecha generacional. Mientras los mayores miran con cierta nostalgia el orden de décadas pasadas, los jóvenes nacidos tras la caída de la URSS buscan integrarse a un mercado global, enfrentando las tensiones geopolíticas que marcan la agenda del siglo XXI.
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¿Sabías que Rusia tiene 11 husos horarios distintos? Cuando un ciudadano en Kaliningrado está desayunando, otro en Vladivostok ya está terminando su jornada laboral. Es el único país del mundo donde el sol nunca se pone sobre un mismo territorio nacional de forma tan extrema.
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Libertad personal:
Un día de la última semana de diciembre de 2005, en el Aeropuerto Sheremetíevo-2 de Moscú, Aliona Maksimtsova, estudiante de 26 años, se preparaba para tomar un avión a Amsterdam, donde iba a reunirse con su novio para recibir el Año Nuevo.
Miles de rusos jóvenes como ella, algunos ya con ánimo festivo, hacían largas colas para volar a todo el mundo.
La atestada sala de embarque hervía de mujeres con largos abrigos de visón. “Los usan para verse bonitas —explicó Aliona— y para demostrar que tienen un hombre que puede comprárselos”.
Aliona apenas se acuerda de la Unión Soviética. Suele salir de vacaciones al exterior y quiere ser guía turística.

En cambio a Bella Minikova, maestra de primaria de sesenta y tantos años, le asombran los cambios que ha sufrido su país.
“Los niños ya no tienen complejos”, afirma.
“Se esfuerzan más por aprender lenguas extranjeras. Viajar a otros países amplía su visión del mundo, y al regresar ven a Rusia con otros ojos”.
La nueva libertad se refleja de otras maneras.
En enero de 2006, la televisión rusa comenzó a transmitir una serie basada en El primer círculo, novela antes prohibida de Aleksandr Solzhenitsin.
Hace 30 años bastaba poseer un ejemplar para meterse en un lío grave con las autoridades.
Las librerías moscovitas están llenas de libros críticos de Rusia actual y su presidente, Vladimir Putin (foto izquierda) .
En la Plaza Pushkin, donde antes la policía dispersaba las reuniones de disidentes, ahora abundan las manifestaciones políticas.
Pero la libertad no es completa. Cuando en 1990 hablé con Rita Luchkov, ama de casa de Moscú, aún no salía de su asombro ante los primeros signos de reforma política.
Ahora tiene una opinión más reservada de lo conseguido.
“La gente puede viajar y leer lo que quiera sin temor a que las autoridades intervengan su teléfono” —dice—, pero no hay protección, sobre todo para quien no tiene dinero.
Los burócratas siguen igual que antes: groseros, brutales y deshonestos. Si una persona tiene problemas económicos, si es víctima de una negligencia médica o del abuso de la policía, no hay quien la ayude”.
Prensa:
Cuando en 2004 un grupo terrorista islámico tomó una escuela llena de niños en Beslán, en el sur del país, el diario Izvestia acusó al gobierno de mentir sobre el número de rehenes.
Los funcionarios declararon 354 cuando en realidad eran 1.200.
Luego el diario publicó fotos que ocupaban toda la página del asalto oficial que puso fin al secuestro.
Según el director editorial Raf Shakirov, el Kremlin dijo a los directivos de Profmedia, la firma dueña del diario, que la nota era inaceptable.
“Las autoridades exigían una cabeza —agrega Shakirov—, y la única que podía rodar era la mía’”.
Con contadas excepciones, los principales diarios rusos están bajo el control directo o indirecto de la administración presidencial.
Aleksandr Podrabinek, quien habló conmigo hace 15 años cuando dirigía el Ekspress Khronika, semanario no oficial que luchaba contra la censura soviética, considera que muchos periodistas siguen temiendo a las autoridades. “Si Putin frunce el ceño, la mayoría se pone a temblar”, dice.
Podrabinek después fundó PrimaNews, servicio de noticias por Internet especializado en la violación de los derechos humanos en el antiguo bloque soviético.
Todos los años viaja a Cuba con computadoras, grabadores y libros para disidentes. “Cuba es un producto soviético y me siento en deuda con ella”, explica. “Así nos ayudaron los occidentales”.
Hace tres años se eliminó a la administración independiente de NTV (Televisión Independiente), con lo que todas las cadenas nacionales quedaron bajo el control del Kremlin.
La cobertura de la prensa escrita y electrónica durante las elecciones da publicidad a los candidatos apoyados por el Kremlin.
En la última elección presidencial, Putin salía todo el día en televisión y siempre recibía buena propaganda, mientras que las pocas veces que se mencionaba al candidato comunista, Nikolái Kharitonov, era en forma negativa.
Es común matar a los periodistas que intentan denunciar el crimen o la corrupción.
Según el Comité para la Protección de Periodistas, al menos 12 han sido asesinados desde que Putin asumió el cargo (el 31 de diciembre de 1999), lo que hace de Rusia el cuarto de los países más peligrosos del mundo para los periodistas. No se ha llevado a nadie ante la Justicia.
Imperio de la ley:
En su índice de 2005, Transparencia Internacional, que vigila la corrupción en todo el orbe, sitúa a Rusia en el lugar 126 del mundo en honradez, junto con Níger, Albania y Sierra Leona.
El imperio de la ley está ausente en toda la sociedad rusa.
La apabullante corrupción gubernamental enreda a los empresarios en una maraña de delincuencia.
Los sobornos suman 316.000 millones de dólares por año, más de dos veces y media el ingreso anual de la Federación Rusa, según un informe publicado en 2005 por Indem, organismo anticorrupción de vigilancia.
Los empresarios pagan sobornos a la policía y a la burocracia, y la carga de los desembolsos constantes los induce a evadir impuestos.
Según Konstantin Gagarin, importador de ropa al por mayor, los negocios no declaran su facturación real.
“Uno tiene que declarar solo lo necesario para justificar sueldos, alquiler y otros gastos. Esto es así casi en todas las empresas pequeñas y medianas; si no, el negocio no redituaría. El gobierno recibiría demasiado dinero”.
Los importadores tienen que lidiar con las aduanas. “Los agentes aduaneros pueden aplicar un código u otro a la mercadería”, continúa Gagarin.
“En un caso se paga el 10 por ciento del ingreso; en el otro, el 40 o el 50. Hay que contratar a un corredor para que saque la mercadería de la aduana, y el agente aduanero se queda con parte de sus honorarios"
El derecho de propiedad no está garantizado.
Ha surgido toda una industria dedicada a robar empresas a sus dueños legítimos y venderlas al mejor postor. Una empresa compra acciones de una fábrica y después demanda a la administración en un juzgado a miles de kilómetros de distancia.
El juzgado falla en su favor a cambio de un soborno, y el nuevo accionista audita la empresa. Matones a sueldo escoltan al nuevo “director” a las instalaciones y su administración reescribe la lista de accionistas y borra los nombres de los anteriores.
En Samara, a unos 1.000 kilómetro al sudeste de Moscú, se encuentra la gigantesca fábrica química Togliatti Azot, que es el mayor productor mundial de amoníaco.
En 2005, el grupo Renova (dirigido por Viktor Wechsel berg, oligarca cercano a Putín) y e consorcio Evrokhim formaron la empresa conjunta Synttech, que compro el 10 por ciento de Togliatti-Azot e in tentó poner a su representante en e consejo de administración.
El intento fracasó, pero los accionistas de Synttech en seguida denunciaron “irregularidades” en la fábrica lo que dio pie a que intervinieran agentes federales y confiscaran documentos.
En junio de 2005 se acusó Vladimir Makhlai (director de la fábrica y dueño del paquete accionar con poder decisorio) de evasión fiscal y se ordenó su detención.
Makhlai desapareció y según un vocero de la fábrica, estaba recibiendo tratamiento médico en un lugar no revelado. Renova anunció su intención de negociar la venta de sus acciones.
Anatoli Ivanov, diputado de la Duma (Parlamento) que intenta bloquear esa maniobra, declaró:
“En 2002 el fisco auditó a Togliatti-Azot y no encontró violación alguna. Ahora la encuentran. Esto demuestra que la intención no es cobrar los impuestos, sino quedarse con la empresa”.
La corrupción policial es notoria. Los agentes extorsionan por sistema a los ciudadanos en revisiones de identidad y detenciones por infracciones de tránsito.
Al cineasta Andréi Nekrasov lo detuvieron una noche en San Petersburgo al doblar por una calle en sentido contrario.
En vez de hacerle la boleta de infracción para que Nekrasov pagara la multa en el banco estatal, el agente que lo detuvo le exigió 80 rublos.
El cineasta, que recién volvía de Inglaterra, solo llevaba un billete de 20 libras (1.000 rublos).
Tras un sermón sobre seguridad al volante, el policía le dijo:
—Yo ni siquiera tengo auto. Usted sí, así que pague.
Nekrasov le entregó el billete. “Así se ganan la vida”, comentó.
Economía: Gracias a la venta del petróleo ruso, Moscú tiene más multimillonarios que cualquier Otra ciudad del mundo. Roman Abramovich es el hombre más rico de Rusia. Posee castillos en Francia y Escocia, el club de fútbol Chelsea, en Londres, un Boeing 767 y cuatro yates de lujo, cada uno provisto —se dice— de piscina, helipuerto y un minisubmarino.
Muchos de los nuevos capitalistas rusos viven en el pueblo de Zhukovka, a ocho kilómetros de Moscú.
Protegidos por guardias armados y altos muros, disfrutan de una vida impensable en la era soviética.
En el centro comercial Zhukovka Plaza se vende un teléfono celular de oro en 86.000 euros, y uno de platine con incrustaciones de diamante en 46.000.
También hay plumas Krone: una de oro con una incrustación del último lápiz labial de Marilyn Monroe cuesta 14.000 dólares.
En la joyería se vende un collar hecho en 1945 por la firma suiza Faerber con 20 diamantes de 24 quilates (63.000 dólares) y un broche con un zafiro rodeado de diamantes (49.000).
“Solo los rusos se dan estos lujos”, señala una joven vendedora. “Los extranjeros miran, pero nunca compran”.
También los pequeños empresarios pueden prosperar hoy día en Rusia.
Konstantin Vasiliev, dueño de la fábrica Stensis, distribuía muebles de un fabricante finlandés hasta el colapso financiero ruso de 1998.
Ante la brusca devaluación del rublo, sus productos se encarecieron hasta el grado de que empezó a fabricarlos él mismo.
Hoy Stensis ofrece mobiliario de oficina y cocina para el mercado de clase media, que en Moscú se calcula en más de un millón de personas.
“No hacen falta relaciones para iniciar un negocio”, afirma Vasiliev. “Solo hay que estar dispuesto a asumir la responsabilidad”.
Aún privan enormes desigualdades en la distribución de la riqueza. Según un informe publicado en 2004 en la Parlamentskaya Gazeta, boletín oficial de la Duma, el cinco por ciento de la población más rica posee el 75 por ciento del ahorro del país, mientras que el 71 por ciento más pobre tiene apenas el tres por ciento.
“De hecho hay dos países”, dice el activista sindical moscovita Albert Speranskí. “Todo el poder está en manos de los funcionarios y la elite, que viven aislados en su mundo. No hay ninguna mejoría notable en el nivel de vida fuera de la capital”.
El sector energético está boyante.
Los altos precios del petróleo en el mundo han estimulado la inversión y producido ganancias inesperadas, pero si cayeran, peligraría la relativa estabilidad económica actual.
Salud:
En la era postcomunista Rusii ha vivido un deterioro catastrófico de la salud pública.
Según el Banco Mundial, entre 1988 y 1994 la esperanza de vida de los hombres disminuyó siete años para quedar en 58.
La actual esperanza de vida general (65 años) coloca a Rusia en el lugar 112 del mundo, después de Ucrania e Indonesia.
En 1990, la esperanza de vida general en la parte rusa de la URSS era de 68,9 años.
En el período de 1992 a 1995, las muertes superaron a los nacimientos en 2 millones, un desastre demográfico entre cuyas causas están la incapacidad para financiar el sistema de salud pública y la supresión de restricciones a la venta de alcohol.
Rusia también sufre una rampante crisis de sida.
Las cifras del Centre Federal de Lucha contra el Sida mdican que el número de casos registra dos aumenta a razón del 30 por ciento anual.
Según datos del Banco Mundial relativos a 2002, ese año Rusia gastó 12,50 dólares mensuales por persona en atención de la salud, comparados con 439 en los Estados Unidos lo que la sitúa en el lugar 82 de mundo.
Pese a su gran número de médicos calificados, Rusia no está atendiendo la salud de la población.
Mayor control estatal: El 13 de septiembre de 2004, tras la masacre de Beslán, el presidente Putin anuncio que la lucha antiterrorista exigía una “profunda reforma de la política estatal”, y propuso suprimir la elección directa de gobernadores provinciales
Pero el proyecto ya llevaba meses en la agenda. Putin estaba usando la tragedia para justificar un cambio planeado con mucha anticipación.
El gobierno ya controla la Duma y el poder judicial. La designación de gobernadores ayudará a terminar con el poco pluralismo político que queda.
Hace poco se aprobó una nueva ley sobre organizaciones no gubernamentales (ONG) extranjeras o financiadas desde el exterior, quizá las únicas agrupaciones aún capaces de ofrecer oposición política al régimen.
Dicha ley permite al gobierno negar el registro de ONG extranjeras sí éstas lesionan “los intereses nacionales” o no cumplen con la Constitución o las leyes.
Aunque las ONG tienen derecho a apelar la decisión, la vaguedad de estos criterios implica que el gobierno puede cerrarlas a voluntad.
Ante tal grado de control, existen serias dudas sobre si Putin y sus allegados permitirán elecciones libres en 2008.
Ya ha habido abusos generalizados en elecciones provinciales, entre ellos votos falsos e intimidación.
La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) declaró que la elección presidencial de 2004 estuvo plagada de irregularidades. Poco a poco Rusia está recayendo en el autoritarismo.
En general, los rusos están mejor que antes.
Hoy gozan de cierto grado de libertad y pueden tomar decisiones sobre su vida.
Pero todavía hay una inmensa brecha entre gobernantes y gobernados, y con excesiva frecuencia a estos últimos se los considera simples objetos de explotación.
El comunismo concebía al individuo como engranaje de una máquina, sin derechos ni sentimientos.
Los actuales líderes de Rusia suelen ver al ciudadano común de igual manera.
Para completar la transición a la democracia, el país necesita justicia, legalidad y respeto por la persona.
Rusia ha avanzado mucho, pero aún le queda un largo camino que recorrer.
HISTORIA DE MOSCÚ
Es interesante mencionar que Moscú es el "Puerto de los Cinco Mares". A pesar de estar en el centro del país, gracias a los canales que se construyeron (historia pura de ingeniería rusa), se conecta con el Báltico, el Blanco, el Caspio, el de Azov y el Negro. Es un dato que a tus lectores curiosos les va a encantar.
Moscú, capital de la Unión Soviética, tiene una industria gloriosa y muy movida. Ciudad santa en la que los zares se hacían coronar, estuvo en innumerables ocasiones a merced de la sedición, el incendio o el pillaje.
Se desarrolló continuamente, y en la actualidad es una capital moderna con rascacielos, teatros, museos y metro. El centro administrativo de la inmensa Unión Soviética es al mismo tiempo sede de una industria pujante.
El nombre de Moscú, capital de la Unión Soviética, aparece por primera vez en las crónicas a mediados del siglo XII. En 1156 el príncipe Suzdal edificó una ciudadela de madera que recibió el nombre de Kreml (Kremlin). Alrededor de este núcleo creció la ciudad de Moscú.
En los siglos XII y XIII era ya una ciudad importante que hubo de soportar las invasiones de los tártaros.
En el siglo XIII incendiaron éstos la ciudad en dos ocasiones, y un siglo después fue de nuevo, varias veces, víctima de los ataques de los tártaros y del pillaje.
"Durante el siglo XIV, el dominio mongol sobre las estepas comenzó a tambalearse debido a conflictos internos y ataques externos. Uno de los golpes más devastadores fue cuando el conquistador centroasiático Tamerlán atacó a la Horda de Oro, debilitando el poder mongol y permitiendo, indirectamente, que los príncipes moscovitas comenzaran a soñar con su independencia."
En 1326, además, el metropolitano (arzobispo) de Rusia trasladó su residencia de Vladimir a Moscú, con lo que el prestigio de la ciudad aumentó considerablemente.

La catedral de San Basilio y sus cúpulas
A partir del siglo XVI Moscú fue un importante centro comercial que mantenía relaciones tanto con Oriente como con Occidente; en esas transacciones el comercio de pieles ocupaba el primer lugar.
Moscú era asimismo el centro cultural y administrativo de Rusia. A principios del siglo XVII fue conquistada por los polacos, que la abandonaron en 1612. La ciudad conservó sus prerrogativas de capital administrativa y cultural de Rusia hasta 1712, año en que Pedro el Grande trasladó su residencia a San Petersburgo, ciudad que había mandado construir.
Moscú, privada del poder, fue todavía presa de las llamas en algunas ocasiones (en especial en 1737, 1748 y 1752). Conoció épocas muy duras que le valieron ser reconstruida según una concepción más moderna, dotada de anchas avenidas y grandes plazas públicas.
En cuanto a la población, aumentaba continuamente. Al final del reinado de Catalina II la Grande, hacia 1790, contaba con 175.000 habitantes. Aunque no era ya la capital de Rusia, siguió teniendo gran importancia cultural, pues la primera universidad rusa había sido fundada en Moscú, en 1755. Además, era la ciudad santa de los cristianos ortodoxos, y en ella celebraban los zares la ceremonia de su coronación.
Moscú representó un papel importante en la guerra de 1812. Las tropas de Napoleón la ocuparon el 14 de setiembre, pero el incendio provocado por los rusos obligó a retirarse al ejército francés. Al año siguiente iniciaban su reconstrucción. El célebre Teatro Bolchoi se edificó en 1821, y la Bolsa, en 1837.

Después de la abolición del vasallaje en 1861, Moscú se convirtió en el segundo centro industrial de Rusia (el primero era San Petersburgo) y en el núcleo central de una extensa red ferroviaria, y construyeron en ella grandes bancos y otros inmuebles comerciales.
En 1871 la población alcanzaba la cifra de 600.000 habitantes. Después de la Revolución rusa, el Gobierno abandonó Petrogrado (antes San Petersburgo, hoy Leningrado), y Moscú se convirtió en la capital del primer Estado comunista del mundo; esto sucedía en 1918. Durante la segunda guerra mundial los alemanes sitiaron la ciudad de octubre a diciembre de 1941.
Moscú está situada en las márgenes del Moscova, un afluente del Oka y subafluente del Volga, al que está unido por un canal. El pasado de la ciudad está representado por las viejas casas de madera, las callejuelas estrechas y algunas iglesias que datan de la Edad Media; esta parte contrasta fuertemente con la ciudad moderna, de imponentes edificios, flamantes establecimientos industriales y rascacielos. Moscú es el mayor centro político y administrativo de la URSS. El Presidium del Soviet Supremo tiene allí su sede, lo mismo que el Comité central del partido comunista.
Moscú es también una gran ciudad industrial. Antes de la revolución la principal actividad era la confección de tejidos, aunque contaba también, ya en aquella época, con algunas industrias químicas. Después de la revolución la ciudad marchó a grandes pasos hacia una industrialización a ultranza. La industria pesada, metalúrgica y química, fue objeto de una atención especial. Las actividades dentro del ramo textil, de la construcción de automóviles y de máquinas herramientas, son también muy importantes.
A causa del crecimiento masivo de su población después de la revolución de 1917, la ciudad se vio enfrentada a un problema de alojamiento muy difícil de solucionar. Los arquitectos construyeron numerosos rascacielos y edificios destinados a vivienda y trazaron anchas avenidas al tiempo que reservaban una zona verde con parques y jardines.
Así nació el Moscú del siglo XX. Después de la segunda guerra mundial se construyeron hospitales, escuelas y más edificios para viviendas, así como un nuevo centro universitario.
Moscú posee más de cien museos; entre ellos, el museo Lenin, el de la Revolución y el del Ejército rojo.
En todo el mundo se conoce el nombre de Bolchoi, uno de los treinta y cuatro teatros de Moscú; también hay seis estudios cinematográficos. En Moscú se editan 156 periódicos (entre ellos Pravda e Izvestia) y cerca de setecientas revistas. En 1935 se construyó un metro con estaciones subterráneas lujosas y profusamente decoradas.
De la ciudad salen numerosos trenes a todas las regiones de la Unión Soviética y hacia el extranjero. Líneas aéreas regulares unen Moscú con las ciudades rusas más importantes y con las capitales de los países del Este. La población de la ciudad aumenta sin cesar, y todos los años hay que habilitar viviendas para 100.000 personas más.
Fuente Consultada: David satter Para Selecciones Reader Digest - Argentina
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