Huracanes en el Mundo ¿Porque se producen? Concepto






¿POR QUE SE PRODUCEN LOS HURACANES?

Catástrofes Por Los Desequilibrios Ecológicos

CONCEPTO: Los huracanes son como un gran tubo vertical de aire muy veloz que gira alrededor de un centro de baja presión, conocido como el Ojo del Huracán. Este centro se desarrolla cuando el aire cálido y saturado de las zonas de calmas ecuatoriales se eleva empujado por aire frío más denso.En el borde externo de ese “tubo” la presión atmosférica es muy alta, y cae muy rápidamente hacia el ojo, y la velocidad del aire se incrementa.

Los vientos alcanzan una fuerza máxima cerca de los puntos de baja presión (0,85 atmósferas). El diámetro del área cubierta por vientos destructivos puede superar los 250 km. Los vientos menos fuertes cubren zonas con un diámetro medio de 500 km. La escala de fuerza de un huracán se evalúa con un índice entre 1 y 5. El más suave, con categoría 1, tiene vientos de cuando menos 120 km/h. Los vientos del más fuerte (y menos común), con categoría 5, superan los 250 km/h. En el interior del ojo del huracán, que tiene un diámetro medio de 24 km, los vientos se paran y las nubes se elevan, aunque el mar permanece muy agitado.

DESCRIPCIÓN: Para describir la fuerza del viento se usa la llamada escala de Beaufort. Ideada por el almirante Beaufort en la época de los barcos de vela, ha sido modificada para adecuarla a las condiciones modernas. Consiste en un disco graduado de 0 a 12. El 0 indica absoluta calma; el 12, huracán. A pesar de que las lluvias y vientos más fuertes ocurren principalmente en los trópicos, de vez en cuando asistimos a la furia de tormentas repentinas aun en zonas templadas.

Los huracanes se originan por la entrada violenta de una masa de aire frío en un área de aire húmedo y caliente: se produce un gran movimiento en forma de remolinos, que abarca varios cientos de kilómetros. Los huracanes, que a menudo cruzan los océanos a enorme velocidad, son causa de muchos naufragios y perjuicios para la navegación.

Los tornados ocurren sobre la superficie terrestre y suelen ser aún más terribles que los huracanes. Tienen lugar por el encuentro de masas de aire húmedo y caliente con masas de aire frío y seco; el frío desciende y el cálido se eleva, formando así la espiral. Ésta corre a velocidades de varios cientos de kilómetros por hora, destruyendo a su paso sembrados, casas, toda clase de construcciones, y aun arrastrando animales a distancias bastante considerables.

Las diferencias de temperatura hacen que varíe la presión atmosférica y, como
consecuencia del movimiento del aire, nacen los vientos.

Si el globo estuviera inmóvil, el aire calentado en los trópicos se elevaría para ser reemplazado por el aire más denso de las altas latitudes. El aire caliente ascendería entonces a las capas superiores de la atmósfera para ir hacia los polos, donde descendería para reemplazar al aire que se mueve, a lo largo de la superficie terrestre, hacia los trópicos.

Pero a causa de la rotación de la Tierra, los vientos se desvían hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur. De tal modo, en lugar de que los vientos del norte y del sur soplen directamente hacia el ecuador, tenemos vientos del N.E. y del S.E., conocidos como vientos alisios, que tratan de llenar un centro de baja presión a ambos lados del ecuador.

La corriente que retorna hacia los polos se encuentra con una fuerza centrífuga que resulta del movimiento de la Tierra, fuerza que tiende a hacerla retroceder. Entre los 0 o y 40° N. y S., la masa de aire pierde su impulso y así se produce una zona de calmas.

El aire que desciende se desplaza hacia el ecuador para reforzar a los alisios, y también hacia los polos. En cada caso, desviado por la rotación terrestre forma los vientos del oeste.

El movimiento de las corrientes de aire está influido también por la distribución de tierras y mares. Las masas más uniformes de aire se encuentran en zonas relativamente distintas, por ejemplo, la vasta masa de aire frío que se asienta sobre Siberia en invierno, y la masa de aire cálido que se extiende sobre el Atlántico Norte durante todo el año.

A raíz de que el mar tarda más que las tierras en enfriarse o calentarse, se producen vientos característicos de determinadas zonas o regiones, los cuales soplan hacia los continentes en verano y hacia el mar en invierno. Estos vientos periódicos que disponen su dirección de acuerdo con la época del año, se denominan “monzones”. Dicha voz proviene de otra árabe que significa “estación”. Se producen particularmente en el sur de Asia.


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En la India, los monzones están acompañados por tiempo fresco y seco entre los meses de diciembre y febrero; por tiempo cálido y húmedo, entre marzo y mayo. Pero hacia fines de mayo, la India se convierte en una vasta área de baja presión, en tanto que hacia junio, los alisios del sudeste son llevados a través del ecuador y soplan contra los Gates occidentales y los países adyacentes al golfo de Bengala. El arribo del monzón de verano, que trae lluvias —pues ha recogido mucha humedad en su paso por el océano— puede calcularse de antemano con toda exactitud. Su fuerza es de importancia vital para decenas de millones de personas, pues de una lluvia abundante dependen las cosechas que las salvarán del hambre.

EL KATRINA:

Los huracanes de 2005 puede pasar a la historia como la peor temporada de huracanes desde 1933. En un sólo mes, los Katrina, Ophelia, Stan y Wilma —el más peligroso de la historia— asolaron el sur de Estados Unidos y parte de América Central con vientos de hasta 280 kmlh, dejando una huella de destrucción, muertos y millones de damnificados.

De hecho, una investigación en la revista Science confirmó que el número de tormentas tropicales de categoría 4 y 5 se ha duplicado en los últimos 35 años.

¿Está sucediendo algo anormal para que se formen tantos huracanes? Un trabajo de Kerry Emanuel, del Departamento de Ciencias Planetarias Atmosféricas  y Terrestres, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, EE.UU., vincula el aumento de la intensidad de los huracanes al aumento de la temperatura de los océanos.

Si bien es cierto que una de las condiciones de este fenómeno es que el agua superficial del mar esté entre 26,5 y 27 °C, además deben darse otras circunstancias: se debe producir una gran humedad a consecuencia de la evaporación del agua del mar y un viento que haga ascender el aire en forma de espiral, lo que se conoce como ojo del huracán. “Es muy importante, además, que esas nubes tormentosas no las rompa el viento en niveles altos, porque se quebraría su dinámica”, explica el especialista español Ángel Rivera.

No se ponen de acuerdo

Como las condiciones que necesita una tormenta de este tipo para progresar son muchas, existe diversidad de opiniones en cuanto a si el calentamiento global es el culpable del mayor número de episodios. Hay quienes creen que el aumento de la fuerza de los huracanes y de su número forma parte de un ciclo natural de 25 6 30 años en el que estamos ahora. Más cauto se muestra Angel Rivera al decir que “da la impresión de que se están uniendo varias cuestiones.

Por un lado, un ciclo natural de producción de huracanes y, por otro, que las aguas estan un poco más cálidas. ¿Por qué? La respuesta inmediata es que esto último se debe al cambio climático, porque está oficial y científicamente admitido que las temperaturas están aumentando debido a la acción del ser humano. Lo que es muy difícil es unir un fenómeno concreto a este problema. Creo que después de esta temporada de huracanes, los estudios se van a revisar”.

El Katrina devastó el país más rico del planeta Llegó con vientos de 250 km/h al estado de Nueva Orleans donde el 80 por ciento de los habitantes abandonó sus hogares. Las lluvias que acompañan el huracán rompieron los diques de una ciudad que se halla baio el nivel del mar.

LOS HURACANES

esquema de un huracan

Los huracanes y los tifones son ciclones tropicales con vientos persistentes de por lo menos 120 km/hora. La principal fuente de energía de un huracán es el calor latente liberado cuando el vapor de agua condensa. Por eso se forman sobre los océanos tropicales, donde la temperatura del agua es de al menos unos 27 °C y el aire es lo suficientemente cálido y húmedo. Una vez formada la tormenta, tiende a intensificarse si pasa por aguas más cálidas o se debilita si pasa por aguas más frías.

Su estructura se caracteriza por un patrón circular de nubes de tormenta y lluvias torrenciales, acompañadas por vientos con velocidades de 160 a 300 km/h en un radio de 10 a 100 km desde el centro de la tormenta. La intensidad de los vientos va disminuyendo a medida que se incrementa la distancia al centro.
El sistema de nubes de un gran ciclón tropical puede llegar a un diámetro de unos 3.200 km. En el centro de la tormenta, hay una zona circular libre de nubes (porque el aire desciende) llamada “ojo del huracán” que puede tener un diámetro entre 10 y 100 km. En el ojo, la presión alcanza su valor mínimo. Una vez que ha pasado el ojo, vuelven los vientos (auque ahora en dirección opuesta) y las lluvias.

Los huracanes (y tifones) se producen en verano y otoño del hemisferio norte, principalmente entre julio y octubre. Actualmente, gracias a los satélites, se puede monitorear la formación de tormentas tropicales y su desplazamiento. Una tormenta se convierte en huracán cuando los vientos alcanzan 75 km/hora. Desde 1950 se comenzó a asignar nombres a las tormentas tropicales y huracanes/tifones para evitar confusiones cuando se monitorean varias tormentas a la vez.

ALGO MAS…
Lo que el viento se llevó
Uno de los mayores peligros climáticos para los habitantes del trópico es el ciclón tropical: una tormenta giratoria de unos 800 kilómetros de diámetro con un característico ojo libre de turbulencias en su centro -de unos 16 a 40 km de diámetro- alrededor del que soplan vientos de extrema violencia.

En el Atlántico se llaman huracanes, en el Pacífico norte, tifones; en Filipinas baguios y en el océano Indico y la zona australiana, ciclones. En las costas atlánticas se les asigna un nombre de persona a cada uno: se comienza por la letra A -es recordado el huracán Andrés y su devastador paso por Miami- y se continúa hasta la Z.

El proceso de formación de estos fenómenos es en realidad un proceso de transformación: una tormenta normal deviene huracán devastador. Los meteorólogos no están de acuerdo con las causas y sólo pueden esbozar una teoría de lo que creen que sucede. Muchos aseguran que uno de los lugares donde se originan es el llamado doldrams o zona de calmas ecuatoriales.

El término zona calam es, sin embargo, engañoso: es allí donde de vez en cuando se producen tormentas con fuertes vientos que, si se desplazan hacia el polo hasta encontrarse con los vientos alisios, pueden convertirse en el núcleo de un huracán. La causa de esta desmesura podría ser un período de intenso calentamiento de la superficie del océano, cuya temperatura puede llegar a superar los 27 grados centígrados; también puede achacarse a la acción de bombeo ejercida por los vientos de altura bajo los cuales pasa la tormenta.

Sea cual fuera la causa, lo cierto es que los vientos se vuelven sobre sí mismos y comienzan el ciclo giratorio característico del fenómeno. Cada año se originan sólo en el Atlántico más de 100 perturbaciones con este potencial pero unas seis únicamente llegan a transformarse en huracanes.

El movimiento y desarrollo de los ciclones se vigila por radares, satélites y boyas meteorológicas e incluso algunos pilotos se atrevieron a ingresar con sus aviones enel ojo del huracán para medir la velocidad del viento y la presión del aire. Así y todo, predecirlos sigue siendo una tarea ardua.

La energía que impulsa y mantiene el huracán procede del calentamiento del mar: el sol evapora el agua y el vapor asciende y se condensa formando nubes de tormenta. Al condensarse, el vapor desprende una enorme cantidad de energía que empuja los vientos. Hubo intentos, no todos satisfactorios, de controlar el poderío de este fenómeno a través de la utilización de productos químicos. Evaluando las malas y las buenas ex-periencias, los científicos debaten aún la seguridad de estos procedimientos.

Al disminuir la velocidad del huracán, la rotación se divide entre las tormentas que lo componen y pueden producirse tornados. En 1967, el huracán Beulah engendró 141 tornados después de llegar a las costas norteamericanas.

Los tornados no suelen superar unos cuantos cientos de metros de diámetro y por lo general no duran más que unos pocos minutos. Un tornado es un vórtice en forma de embudo que desciende desde la base de una nube espesa de tormenta hasta tocar el suelo. Las trombas marinas, por su parte, son tornados que se forman en el agua pero la escasa fricción superficial de ésta hace que el vórtice se forme con más facilidad sobre el agua que sobre tierra firme.

Tanto uno como otro se desencadena cuando el aire asciende en remolino, por lo general bajo la influencia de otros movimientos de aire dentro de la misma tormenta.

En el mundo, cada año mueren entre 300 y 400 personas por causa de los tornados.

esquema formacion de huracanes

DESARROLLO DE UNA DEPRESIÓN:Las depresiones turbulentas son el origen de vientos y lluvias. En este esquema se resumen los acontecimientos que originan este fenómeno. 1. Cirros, nubes que anuncian una depresión. 2. Formación de altostratos: el frente cálido avanza. 3. Las nubes del frente cálido originan lluvias. 4. Breve calma entre los dos frentes de tormenta. 5. El paso del frente frío, con densos nubarrones. 6. Cúmulos: las tormentas más violentas antes de la calma.

Fuente Consultada: Enciclopedia Popular Magazine N°22 Año 2 Los Desastres Naturales





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