El Crecimiento de las Ciudades y la Importancia del Transporte






EL CRECIMIENTO DE LAS CIUDADES Y LA INFLUENCIA DEL TRANSPORTE

EL DESARROLLO DE LAS CIUDADES: Ya se tratase de una cabaña, en la Edad de Piedra, un castillo medieval, o una casa moderna, el hombre invariablemente ha planeado sus edificaciones. Siempre ha sabido de qué tamaño las quería, cuáles eran los propósitos a que estaban destinadas, y qué aspecto tendrían una vez terminadas. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con respecto a la mayoría de sus ciudades.

Casi siempre han crecido con la libertad de una planta  que surgió de la semilla de su mismo fruto, sin que nadie pudiese predecir qué extensión alcanzarían; sin embargo, también como los robles, muchas han llegado a tener gran belleza, fuerza y utilidad.

Un fruto crecerá y llegará a ser una gran planta sólo si se la planta en favorables condiciones del suelo, temperatura y humedad. Análogamente, un pequeño caserío debe poseer condiciones apropiadas para transformarse en una ciudad.

¿Cuáles son las condiciones que favorecen este desarrollo? Una es que haya abundante provisión de agua a mano, porque los seres humanos siempre han necesitado, y frecuentemente derrochado, mucha agua. Otra es que el caserío originario esté situado en un lugar adonde la gente de las aldeas vecinas pueda llegar con facilidad, o mejor aún, donde simplemente deba encontrarse.

Vemos, por ejemplo, que muchas ciudades se han desarrollado en el último punto donde un puente puede tenderse a través de un río antes de que éste se ensanche en su curso hacia el mar. En esos casos, los habitantes de las aldeas situadas a muchas millas a la redonda, necesariamente tienen que usar ese puente cada vez que deseen cruzar el río. Por ejemplo, Londres, sobre el Támesis, es un ejemplo típico de ciudades cuyos puentes les han concedido enorme importancia.

Pueblos pequeños suelen convertirse en grandes ciudades, cuando están situados cerca del punto de unión de dos regiones de muy diferente carácter, en el límite entre llanura y meseta, o en tierras bajas y montañosas, o donde las estepas se unen a los bosques. Un pueblo en tales lugares tiene una situación ideal para que los habitantes de dos regiones intercambien los diferentes artículos que producen.

En primer lugar, para que una población pueda desarrollarse grandemente en extensión e importancia, debe tener fáciles accesos respecto a los lugares cercanos y distantes. Antes del comienzo de la era de la aviación, esto significaba que debía estar en un sitio donde los caminos, canales o ferrocarriles pudieran comunicarla con pueblos cercanos, y donde a los barcos les fuera posible aproximarse, preferentemente desde el mar abierto.

Grandes e importantes ciudades como París, Londres, Venecia, Buenos Aires, Coblenza y Estocolmo, aunque sus planos  difieren ampliamente en muchos otros aspectos, todos tienen en común esta importante condición de fácil acceso.

Por ejemplo los caminos de París irradian en todas direcciones, desde la vieja ciudad, cuyo núcleo está en una isla del Sena. El laberinto de los caminos de Londres se extiende a lo lejos a ambos lados de los puentes sobre el Támesis. Venecia, construida sobre un grupo de islas sitas en lagunas, se extiende hasta encontrar el mar abierto.

Buenos Aires, en el estuario del río de la Plata, tiene acceso tanto a las ricas pampas como al Atlántico. Coblenza está situada en la confluencia de dos grandes ríos, el Rin y el Mosela, y cuenta también con buenas comunicaciones, por medio de caminos y ferrocarriles, con muchas zonas industriales importantes de Alemania, Francia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo. Estocolmo tiene no sólo acceso directo al mar, sino también, por canales y lagos internos, al corazón de Suecia central.

Sólo en los últimos cincuenta años, el tremendo desarrollo de los viajes por aire ha dado nueva importancia a ciertas ciudades que no tienen comunicaciones particularmente buenas por tierra o por agua. Algunos de los ejemplos más notables son: Nairobi, en Kenya; Kano, en Nigeria, y Bogotá, en Colombia.

vista de una  ciudad super poblada

En un país tan industrializado como Japón, el ferrocarril desempeña un papel esencial: transporta las materias primas importadas y conduce a los puertos los productos industriales de exportación. Esta estación de contenedores en Tokio muestra la Interdependencia del ferrocarril y de la ciudad. Hace unos cien años, las estaciones se construían en la periferia, originando rápidamente una poderosa corriente de intercambios: el barrio de la estación, con sus hoteles, comercios y oficinas de todo tipo se convertía en uno de los polos activos de la ciudad, creciendo y desarrollándose con rapidez. Por ello, en nuestros días el ferrocarril se encuentra totalmente incorporado al entramado urbano. Esta disposición presenta grandes ventajas: los expresos pueden conducir a los viajeros hasta el corazón mismo de la aglomeración urbana, sin especiales retrasos por los obstáculos de la circulación; son más rápidos y más baratos, pero también plantean graves problemas de urbanización que es necesario solucionar.

LA PLANIFICACIÓN DE CIUDADES: Cuando una población ha crecido más que las cercanas, suele mostrar tendencia a desarrollarse mucho más rápidamente aún. Como ya tiene numerosos comercios, los moradores de las aldeas vecinas hacen sus compras allí, y a su tiempo esto provoca la creación de más comercios. Puesto que ya tiene más oficinas y fábricas que sus vecinos, y ofrece mayores posibilidades de empleo, la gente de los pueblos más pequeños comienza a establecerse allí; y pronto los industriales levantan más fábricas, porque la población dispone de gran cantidad de mano de obra. (Ver: Planificación de ciudades)

En tiempos pasados varias circunstancias limitaban la extensión de las ciudades. Primero, la provisión de agua local era suficiente para las necesidades de un cierto número de gente y nada más; después, si una ciudad medía sólo unos pocos kilómetros de largo, una persona podía caminar desde su casa de los suburbios hasta el lugar de su empleo cerca del centro de la ciudad; pero si crecía mucho, ya no le era posible; finalmente, mientras una ciudad permanecía pequeña, los campos circundantes podían proveerla de toda la leche fresca, carne y verduras que necesitase; pero si se desarrollaba demasiado, las provisiones podían resultar escasas.


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Hoy esas limitaciones ya no obran. Si la provisión de agua local no es suficiente, el agua es llevada por cañerías desde depósitos situados a muchos kilómetros de distancia (ya lo hacían los romanos en sus acueductos).

Las ciudades han crecido tanto que hoy la mayoría de sus habitantes ya no puede ir y volver de su trabajo a pie todos los días; pero ahora se trasladan fácilmente en taxis, auto personales, en ómnibus o metro. Muchas ciudades crecen tanto que los campos que las rodean no logran abastecerlas; pero transportes rápidos les traen productos y alimentos frescos, desde cientos de kilómetros de distancia, mientras la carne llega en barcos con refrigeración desde lejanos continentes.

Por lo general, las limitaciones al desarrollo de las ciudades en nuestro siglo son las que el hombre mismo impone, a veces porque teme que un mayor desarrollo reduzca demasiado las tierras laborables; a veces porque considera perjudicial que la gente quede tan encerrada entre mortero y ladrillos; a veces por los problemas de tránsito.

Por fin el hombre está comenzando a planear cómo se deben desarrollar las poblaciones. A las viejas ciudades hay que darles forma de manera bastante similar a lo que se haría con un viejo árbol: podando un poco aquí, promoviendo mayor crecimiento por allá. Las ciudades nuevas se pueden planear tal como las casas nuevas.

tren en la ciudad

El ferrocarril se utilizó en primer lugar en las minas . Cuando la fuerza del vapor fue aplicada a la tracción de los primeros vagones, nació un medio de transporte revolucionario por su rapidez y economía. Desde entonces fue posible transportar, sin grandes costos, cargas pesadas a largas distancias. El tendido de las redes ferroviarias fue efecto y causa de la implantación industrial y de la ocupación humana; y al contrario sucedió allí donde no llega. Al colocar sobre raíles las diligencias, nacía el primer medio de transporte popular. Por ejemplo, en una diligencia sólo cabían 10 ó 12 pasajeros; en cambio, ya hacia 1870, los trenes tenían un promedio de 250 plazas. Pero el ferrocarril poseía otras ventajas importantes: ya por aquella fecha (1870), el tiempo invertido en un desplazamiento se había reducido siete veces, la carga que se podía transportar era 300 veces mayor y, además, costaba la mitad que antes.

La circulación de las informaciones y de los bienes: El aldeano de la sabana africana dispone de terrenos de caza, de ríos para pescar, de un espacio reservado a la vivienda y otro dedicado a los cultivos. Entre esos diferentes espacios de utilización específica, se desplaza con total libertad. Lo mismo debería suceder en las sociedades modernas, pero en ellas el espacio está dividido de forma mucho más compleja: barrios residenciales, centros administrativos, áreas industriales, núcleos mineros, países desarrollados y subdesarrollados, etc. Por ello el hombre ha de recurrir a otros sistemas de transporte y circulación que le permitan enlazar esos espacios.

En este campo, nuestra época conoce una verdadera revolución: gracias a los modernos medios de comunicación, el hombre puede unir los espacios más diversos y los más alejados, incluso sin desplazarse. Una gran sociedad industrial, por ejemplo, utiliza todo un sistema de comunicaciones y de transportes: el fax, el teléfono , el email  «conducen» las informaciones y las órdenes de la sede central a todas las filiales del mundo. Por otra parte, las agencias bancarias aseguran las transferencias de dinero.

Oleoductos, líneas de alta tensión o petroleros aportan la energía de fuentes que se encuentran, a veces, a miles de kilómetros de distancia. Los buques de carga llevan las materias primas a las fábricas, mientras que los trenes transportan los productos acabados que los camiones distribuirán finalmente a los consumidores.

Gracias al avión, al barco, al tren y al automóvil la circulación constituye la base de la economía moderna; y gracias a los modernos sistemas que utiliza, podemos hablar de un espacio mundial en el que la comunicación es hoy muy rápida.

Los transportes crean núcleos de intercambios
Si los espacios especializados (pueblos y campos, agua y bosque) originan vías de comunicación, también es cierto que los caminos y carreteras han originado aglomeraciones. Una posta donde se renovaban los caballos en la época de la diligencias atraía hacia ella al posadero, al herrador, al guarnicionero, al carpintero; así aparecía paulatinamente el embrión de lo que llegaría a ser, posteriormente, un poblado.

Son numerosas las ciudades fundadas a partir de una casa de postas: junto a un puente, al lado de un puerto, en un cruce. Algunos países se formaron gracias a una situación geográfica privilegiada en una vía esencial de transportes, es decir, de intercambios. El Líbano, por ejemplo, ha basado su existencia en su situación como puerta del Próximo Oriente; y Suiza se constituyó, en parte, debido al control sobre los pasos de los Alpes.

El ferrocarril abre el camino…
Aproximadamente hasta el año 1850, una fábrica debía situarse al borde de un río, que le proporcionaba la fuerza necesaria para las máquinas, o cerca de un bosque, de una mina e incluso de una cantera, donde encontraba las materias primas necesarias.

Con la aparición del ferrocarril, todo cambió: en adelante, sería posible transportar a largas distancias materiales pesados —por ejemplo, la hulla— para alimentar las nuevas máquinas de vapor. Las fábricas podían, pues, situarse cerca de las ciudades, donde encontraban mano de obra y clientes; desde entonces se pudo enviar a cualquier lugar del país, e incluso a otros países, los productos más diversos y más pesados.

El invento del ferrocarril hizo disminuir las distancias relativas en pocos años: el territorio parecía más pequeño. En la primera mitad del siglo xix, se tardaba una semana en ir de Barcelona a Madrid; en 1870, viajando en ferrocarril, se tardaba siete veces menos: 21 h 30′.

modifica los paisajes…
En Estados Unidos, en la mítica colonización del Oeste, el gobierno se sirvió del ferrocarril, asignando a cada una de las compañías ferroviarias una zona de 15 km a cada lado de la vía; las compañías dividieron sus zonas en grandes lotes que vendieron a los colonos.

A medida que la vía férrea progresaba hacia el Oeste, la agricultura estadounidense surgía y se extendía. Los silos de cereales se alineaban a lo largo de la vía férrea; y los rebaños, conducidos por los cow-boys, eran cargados en los vagones. Asimismo, la aparición del ferrocarril transformó profundamente los paisajes europeos. Las regiones dejaron de vivir aisladas y se especializaron en los cultivos más rentables.

el tren en la costa oeste de ee.uu.

En pocos años, el ferrocarril se convirtió en uno de los principales factores del paisaje. Si la existencia de una vía férrea vitalizaba una región y posibilitaba cambios profundos en su estructura económica, su carencia podía dejar marginadas y en regresión a regiones o ciudades que hasta entonces habían gozado de cierta prosperidad.

Además, la construcción de los ferrocarriles fue una de las actividades que más influyó en la industrialización del siglo pasado. La demanda de material rodante y de infraestructura, el empleo de gran cantidad de mano de obra, la inversión de capitales con saneados beneficios, etc. son aspectos sin los que no se comprendería el despegue y crecimiento económico de los actuales países desarrollados.

 La industria ha sido atraída rápidamente por la gran potencia del ferrocarril. A cada lado de las líneas principales se extienden las instalaciones ferroviarias: apartadero, depósitos, talleres para el material rodante. Cada fábrica importante posee incluso su propia vía férrea, cerca de la cual se han concentrado otras actividades. Al atraer la mano de obra, las fábricas han favorecido así la formación y el crecimiento de ciudades obreras. En nuestras ciudades, el barrio de la estación, con sus hoteles, sus oficinas y a veces con sus casas anticuadas, ha conocido una expansión indudable.

En la actualidad, sin embargo, la importancia del ferrocarril ha disminuido. No todo son ventajas, en efecto. También presenta inconvenientes: trazado rígido, necesidad de un tráfico rentable, construcción demasiado cara…

Poco a poco han surgido competidores que no presentan tales defectos: el automóvil transporta más fácilmente los pequeños grupos; el camión es más adecuado para las mercancías ligeras y de tipo perecedero; y las gabarras, para cargas pesadas de escaso valor añadido.

Un número muy elevado de líneas de ferrocarril es deficitario. Prueba de ello es que desde 1930 se están suprimiendo las líneas menos rentables. En Francia, por ejemplo, se considera que sobran unos 10.000 km. En Estados Unidos han desaparecido más de 70.000 kilómetros.

autos congestionados en una gran ciudad

Los coches, ocupados a menudo por una sola persona, necesitan diez veces más espacio que el ferrocarril para transportar el mismo número de viajeros en una hora. En una época en la que las grandes ciudades conocen graves problemas de circulación y de contaminación, hay que plantearse si se debe restringir la circulación privada y mejorar los transportes públicos o, por el contrario, adaptar las ciudades al coche, remodelando toda la red vial.

El automóvil necesita mucho espacio incluso cuando no circula. Para asegurar el aparcamiento y una circulación fluida, haría falta reconstruir la mayoría de las ciudades, dotándolas de grandes ejes circulatorios, tréboles a varios niveles y abundantes zonas de estacionamiento. A fin de solucionar de algún modo el problema de la circulación automovilística en las ciudades, se han creado en el centro de las aglomeraciones zonas exclusivamente reservadas a los peatones.

Algunos barrios han mejorado mucho con estas medidas, que, por otra parte, evitan los embotellamientos en el corazón de la ciudad. Para un futuro no muy lejano, se prevé la creación de grandes aparcamientos en las entradas o accesos de la ciudad, donde los usuarios dejarían su coche. Desde allí seguirían en metro, tranvía o con una red de pequeños autobuses rápidos. Algunas ciudades han introducido ya el sistema de transportes colectivos gratuitos.

Una nueva estructuración de la ciudad: El atasco creado en las ciudades por el tráfico motorizado origina la huida del centro de la ciudad: los habitantes más pudientes escogen la tranquilidad de los barrios residenciales; otros, menos favorecidos por la fortuna, se ven obligados a vivir en las ciudades-dormitorio de la periferia.

Sin embargo, unos y otros son posibles gracias a la existencia de medios de transporte que permiten rápidos desplazamientos hasta el centro urbano. Cerca de los cruces de autopistas se instalan empresas y supermercados a los que afluyen sus clientes motorizados, satisfechos de encontrar al fin un centro de compras de fácil acceso. También las fábricas se establecen lejos del centro, en lugares donde exista espacio suficiente para su expansión y donde sus camiones puedan evitar los atascos de las carreteras.

Cuando estas zonas que rodean a la ciudad están mal servidas por los transportes públicos, sus habitantes deben desplazarse con su propio vehículo, convirtiéndose así en esclavos del automóvil y contribuyendo a una mayor congestión del tráfico urbano.

Por mar y aire: Pero la característica más acusada de la revolución de los transportes actual es, sin duda, el intento del hombre por tratar de conquistar y dominar todos los medios que le rodean para poder trasladarse por y a través de ellos.

La navegación es un primitivo invento del hombre. Sin ella no hubiese sido posible la expansión del mundo antiguo, ni los descubrimientos de la Edad Moderna. Durante mucho tiempo, las técnicas de navegación no se modificaron o lo hicieron lentamente, pero durante el siglo XIX se produjo una gran transformación cuando se comenzó a construir los barcos con hierro, lo que permitió aumentar su tamaño y capacidad, y se les aplicó como medio de tracción la máquina de vapor. Esto último supuso una mayor potencia y rapidez, además de conseguir la independencia respecto al viento.

En la actualidad, el transporte marítimo y fluvial es el más adecuado para el traslado a grandes distancias de productos pesados, de gran volumen o con escaso valor añadido. La tendencia actual es la especialización del transporte en grandes buques petroleros, butaneros, de áridos, etc.

Del mismo modo, volar ha sido siempre una de las grandes aspiraciones del hombre a lo largo de su historia, que sólo ha conseguido hacer realidad en época relativamente reciente. Por sus exigencias técnicas y económicas, el transporte aéreo se reserva para pasajeros o para trasladar mercancías urgentes, de poco peso y alto precio, ya que de este modo la repercusión del costo del transporte sobre el valor añadido del producto es mucho menor.

transporte en bicicleta en la ciudad

La bicicleta es un medio de transporte a la medida del hombre: no contamina, no consume energía exterior, no despilfarra materias primas y plantea a la ordenación del espacio urbano problemas mucho más sencillos de resolver. En muchas ciudades de los Países Bajos , este modo de locomoción es muy utilizado, al igual que en China.

Datos sobre el transporte que hacen pensar
Evolución del tiempo empleado para ir de Lausana a Milán
En 1640: unos 7 días
En 1850: 61 h en coche de posta
En 1905: 19 h 35′ (en verano)
En 1906: 6 h 26′: al abrir al tráfico el túnel de Simplón
En 1935: 5 h 25′: línea electrificada
Desde 1972: 3 h 11′: TEE Cisalpino

Una vía de circulación de 3 m. de anchura permite transportar en una hora:
En coche particular: 4.000 personas
En autobús de: 80 plazas 6.400 personas
En autobús de: 150 plazas 12.000 personas
En tranvía: 16.000 personas
En metro: 27.000 personas
En ferrocarril expreso: 40.000 personas

Consumo de espacio
Un coche particular    a 50 km/h: 75.0 m²/viajero
Un autobús de 80 plazas  a 30 km/h: 14.0 m²/viajero
Un autobús de 150 plazas  a 30 km/h: 8.0 m²/viajero
Un tranvía de 300 plazas  a 30 km/h: 6.0 m²/viajero
Un tren expreso regional   a 60 km/h : 4.50 m²/viajero
Un tren del metro con 1.000 plazas a 3.3 km/h: 75.0 m²/viajero

Fuente Consultada:
La Técnica en el Mundo el Crecimiento de las Ciudades Tomo III Globerama Edit. CODEX
Enciclopedia Salvat del Estudiante Tomo 6 Transportes y Distancias
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Sitio Web Wikipedia





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