Presidencia de Juarez Celman Obra de Gobierno Unicato Crisis 1890






El período 1880-1890 comprende las presidencias de Julio A. Roca (1880-1886) y Miguel Juárez Celman (1886-1890). Estos gobernantes mantuvieron una política de fomento inmigratorio, fundamental para el progreso del país, al tiempo que favorecían la inversión de capitales extranjeros. La República Argentina entraba en la órbita del comercio mundial como exportadora de productos agrarios e importadora de artículos manufacturados. Esta relación se mantenía principalmente a través de Gran Bretaña.

Los primeros años de esta década marcaron un proceso de constante progreso, traducido en el enriquecimiento general y las obras públicas; el grupo gobernante llevó a cabo múltiples iniciativas que cambiaron la fisonomía del país, principalmente de su ciudad capital. Sin embargo, en el orden político, el balance era negativo: el fraude electoral y el manejo de los resortes del gobierno en beneficio del oficialismo impedía la libre manifestación de la oposición.

Sumados estos hechos a la crisis económica que sacudió los últimos años de la presidencia de Juárez Celman, se creó una situación que desembocó en la revolución de julio de 1890, dirigida por un nuevo partido de oposición: la Unión Cívica. El fracaso militar impidió el triunfo de los ideales democráticos del movimiento, pero Juárez Celman debió renunciar, asumiendo la presidencia Carlos Pellegrini.

PRESIDENCIA DE MIGUEL JUAREZ CELMAN: Al terminar el período presidencial de Julio A. Roca, se presentaron tres candidatos, Bernardo de Irigiyen, Manuel Ocampo y Miguel Juárez Celman, triunfando este último, integrando la fórmula, como vicepresidente, el doctor Carlos Pellegrini.

El nuevo mandatario, pariente político de Roca, había sido gobernador de Córdoba y luego senador nacional por esa provincia. Encabezaba la tendencia liberal, de inspiración europea, partidaria de transformaciones en las costumbres y creencias.

La obra administrativa y legislativa de esta presidencia fue intensa, sobre todo en la primera mitad del período. Entraron en vigor los nuevos códigos Penal y de Procedimientos Penales, y el de Minería; después de un extenso debate, en 1888 fue votada la Ley de matrimonio civil. En 1889, la Argentina envió sus delegados al primer congreso panamericano de Washington, destinado a estrechar relaciones entre los Estados de América.

Durante esta gestión crecieron las inversiones en bancos y ferrocarriles, se amasaron grandes fortunas y surgieron la especulación y los negociados.  Hacia 1890 se desató una gran crisis, bajaron los precios internacionales de las exportaciones argentinas y subieron los precios internos.

El descontento popular se expresó en la Revolución del 90, encabezada por Leandro N. Alem, que fracasó en el  terreno militar, pero logró forzar la renuncia de Juárez Celman y dio lugar a la fundación de la Unión Cívica Radical.

“El Unicato”
Entre 1886 y 1890, Juárez Celman ocupó el cargo de presidente de la República, designación que obtuvo gracias al dominio que el PAN ejercía sobre la política argentina,  Juárez Celman acentuó desmedidamente e! estilo político de su predecesor, Por un lado endureció los rasgos autoritarios del régimen político, atacó a la oposición y llegó a postular la inutilidad de un régimen basado en elecciones populares.

Por otro, facilitó e desarrollo de los negocios, a diferencia de Roca, que prefería consolidar su poder mediante acuerdos políticos, Juarez Celman invalidó a todo aquel que representara un problema, incluyendo al propio Roca  través de sucesivas intervenciones federales, fue concentrando el poder en su persona hasta que se bautizó a su presidencia como “el Unicato”. La oposición poco tenía par; decir, ya que la autoridad del Presidente se veía legitimada por el notorio éxito de la economía.

Un opositor al gobierno, en 1890, afirmaba: “El presidente de la República ejerce de hecho toda la suma del poder público; tiene en sus manos las riendas del poder municipal, la llave de los bancos, la tutela de los gobiernos de provincia, la voz y el voto de los miembros del Congreso, y hasta maneja los resortes del Poder Judicial; desempeña además lo que se llama la jefatura del partido dominante, partido cuyos miembros son entidades pasivas que no deliberan ni resuelven nada, ni ejercitan funciones públicas y que se han acostumbrado a mendigar al jefe como favor las posiciones que debieran alcanzar en el comido como un derecho.”
Joaquín Castellanos en un mitin de la Unión Cívica.
Citado por José Luis Romero en “El desarrollo de las ideas en la sociedad argentina del siglo XX”.


La crisis 1890: En 1889, la expansión económica comenzó a mostrar su debilidad, La deuda externa del  país, contraída por la entrada de capitales extranjeros, aumentó y también crecieron as importaciones. En teoría, las exportaciones debían pagar las importaciones y los serví:: de la deuda. Sin embargo, las importaciones y los intereses de los préstamos creciere” rápidamente que las exportaciones, de modo que sólo podían cancelarse mediante nuevos  préstamos.

El flujo de capitales extranjeros comenzó a disminuir, hasta que en 1890 una crisis financiera y económica europea provocó su interrupción. Sin préstamos no podían pan los intereses de los préstamos obtenidos anteriormente y la caída de los precios internacionales de los productos de exportación agravó el desequilibrio de la balanza comercial, Se produjo e! cierre de la mayoría de los bancos, la paralización de las obra; públicas y la quiebra de comercios. La desocupación se generalizó.

A esto se sumó la demanda de mejoras salariales que hicieron proliferar las huelgas de zapateros, panaderos y ferroviarios, entre otros gremios, De esta manera, el principal capital político del presidente Juárez Celman comenzó a licuarse y afloraron las tensiones políticas contenidas por el progreso económico.

La revolución de 1890 se conoce como “Revolución del Parque”, porque la oposición se atrincheró en el Cuartel del Parque de Artillería (la actual Plaza Lavalle) y desde allí iniciaron los combates que duraron tres días. En las filas de los revolucionarios había figuras como Leandro N. Alem, Lisandro de la Torre, Aristóbulo del Valle, Hipólito Yrigoyen, Nicolás Repetto, Emilio Mitre, Marcelo T. de Alvear y Juan B.Justo.

EL Unicato: Desde 1880, se profundizó el proceso de concentración del poder político alrededor del partido oficialista y, sobre todo, de la figura del primer mandatario. Con esta concentración de poder, el presidente no buscaba su fortalecimiento frente a una oposición política que todavía era débil y estaba desarticulada.

Por lo contrario, buscaba afirmarse entre la clase gobernante y remover a aquellos gobernadores que consideraba no eran leales. El proceso de concentración de autoridad se acentuó cuando Juárez Celman unió a su condición de presidente de la República la de jefe del Partido Autonomista Nacional. Sus contemporáneos llamaron Unicato a esta fuerte concentración de poder político en la persona del presidente.

Después de la renuncia del presidente Juárez Celman, en 1890, aunque Roca asumió la jefatura del PAN —y la mantuvo por muchos años—, los presidentes que se sucedieron acentuaron la tendencia centralizadora de la autoridad en su persona.

AMPLIACIÓN:
La obra de gobierno
En los dos primeros años de su mandato, Juárez Celman se dedicó con franco optimismo a promover el progreso, la riqueza y la inmigración. Las vías férreas unieron las principales ciudades del interior, se publicó en cifras el adelanto agrícola-ganadero y gran cantidad de inmigrantes y capitales extranjeros llegaron al país.

La ciudad de Buenos Aires experimentó nuevas e importantes transformaciones, y extendió sus límites con la incorporación de los partidos de Flores y Belgrano.

Entre las obras públicas merecen citarse: la apertura de la Avenida de Mayo; la terminación de la Casa de Gobierno y del puerto; la construcción del nuevo teatro Colón (el actual); del palacio de Obras Sanitarias y del Departamento Central de Policía.

En noviembre de 1888, las Cámaras legislativas sancionaron la Ley del matrimonio civil, por la cual el casamiento quedaba secularizado como un contrato de la vida civil, sin necesidad de la posterior consagración religiosa.

Juárez Celman dispuso que la Argentina concurriera a la Exposición Internacional reunida en París en 1889, para exhibir en esa importante muestra los progresos alcanzados. Nuestro país también estuvo presente en el Primer Congreso Panamericano, celebrado ese mismo año en la ciudad de Washington.

La crisis económico-financiera
En su afán de progreso, el gobierno se dejó llevar por el espíritu febril Je la época, otorgó concesiones y firmó nuevos empréstitos con los capitales extranjeros, los que pasaron a controlar los ferrocarriles, puertos, algunos servicios públicos y acapararon tierras para especular. A esta situación —duramente combatida por los opositores— se sumaron las emisiones do papel moneda sin respaldo legal y la entrega de créditos bancarios a partlCU lares bajo la sola influencia política.

Entre el pueblo cundió la fiebre del dinero y de la especulación, el desenfreno por los negocios de ganancia segura y el afán de enriquecimiento a través de cotizaciones de la Bolsa de Comercio —basadas en pro mesas y papeles carentes de valor—, organismo que fue el “centro del delirio especulativo. La embriaguez corruptora se extendió por doquier y la ciudad entera se transformó en un verdadero emporio comercial, dondo diariamente surgían nuevos ricos.

En 1889, la inflación y el agio llegaron a un grado alarmante. Los gastos desproporcionados de la administración pública eran muy superiores a las rentas del país, mientras el comercio exterior arrojaba un balance negativo.

La agitación política
Cada día se hizo más numerosa la oposición, la que culpaba al gobierno de haber llevado al país a un estado de quiebra. La impopularidad contra el oficialismo aumentó cuando circulaban fundados rumores sobre la próxima candidatura a la presidencia —aunque la fecha estaba lejana— del doctor Ramón J. Cárcano, intimo amigo de Juárez Celman.

En medio de gran tensión política, los jóvenes partidarios del gobierno se reunieron en un banquete, que se llamó de los “incondicionales” —donde ovacionaron al retrato del presidente. Como réplica, el 20 de agosto de 1889, el diario “La Nación” publicó un artículo del doctor Francisco Barroeta-veña, en el que criticaba duramente a los jóvenes incondicionales por apoyar un gobierno desprestigiado, que anhelaba perpetuarse en el poder.

El domingo 1? de setiembre, ios opositores al gobierno se reunieron en el Jardín Florida’ en un mitin cívico al que asistieron las figuras más representativas de la época: Leandro N. Alem, Pedro Goyena, Aristóbulo del Valle y otros. Mitre y Bernardo de Irigoyen enviaron sendas cartas de adhesión.

Varios oradores se dirigieron al público y el acto terminó con la aprobación del estatuto de un nuevo partido político denominado Unión Cívica de la Juventud, cuyos propósitos eran luchar por la pureza del sufragio, las libertades públicas y la moral administrativa. La nueva fuerza política formó comités populares y se extendió no sólo por Buenos Aires, sinp también por el interior del país.

El 13 de abril de 1890 se celebró un nuevo mitin, esta vez en el Frontón Buenos Aires.2 En medio del entusiasmo de una extraordinaria multitud so declaró fundada la Unión Cívica, bajo la presidencia de Leandro Alem.

La Revolución de 1890
La asamblea del Frontón Buenos Aires tuvo gran efecto político. Cárcano, Pellegrini y Roca, manifestaron públicamente que no aceptaban la precandidatura a la presidencia. Por su parte, Juárez Celman renovó su ministerio para despertar la confianza pública, pero nada pudo impedir el estallido de un movimiento revolucionario que incubaban desde tiempo atrás varios jefes militares —constituidos en logia— y civiles de la Unión Cívica.

En la madrugada del 26 de julio de 1890, el jefe militar revolucionario general Manuel J. Campos ocupó con tropas civiles armadas el Parque de Artillería, donde actualmente se levanta el edificio de los Tribunales, frente a la Plaza Lavalle. La flota anclada en el puerto también se sublevó, a la? órdenes del teniente de navio Eduardo O’Connor.

El gobierno dispuso resistir y estableció su cuartel general en el Retiro. Juárez Celman partió en tren hacia Rosario mientras el vicepresidente Pellegrini y el ministro de guerra, general Lavalle, se hacían cargo de la lucha en la capital.

Las fuerzas revolucionarias no avanzaron de sus posiciones, circunstancia que aprovecharon las tropas gubernamentales —reforzadas con contingentes del interior— para iniciar el ataque. Así comenzó una intensa lucha que se prolongó hasta el 28 de julio, día en que los rebeldes se rindieron cuando supieron que el gobierno no tomaría represalias contra ellos.

Aunque sofocada la revolución desde el punto de vista militar, el ambiente de intranquilidad presagiaba nuevos sucesos. El Congreso’—que respondía al jefe de Estado-— no celebró el triunfo, y en el recinto de sesiones el senador Manuel Pizarra pronunció esta frase elocuente: “La revolución ha sido vencida, pero el gobierno está muerto”.

Sin apoyo ni popularidad, Juárez Calman presentó su renuncia, la que fue aceptada por el Congreso el día 6 de agosto.

AMPLIAR SOBRE MIGUEL JUÁREZ CELMAN

Fuente Consultada:
Historia de la Argentina Cuadernillo de Crónica La Revolución del Parque




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