Expansión Colonial Europea El reparto del Mundo




LA EXPANSIÓN IMPERIALISTA EUROPEA – EL REPARTO DEL MUNDO

Hasta la década de 1860/1870 la ocupación colonial directa abarcaba todavía una parte menor del conjunto de las tierras de ultramar. Pero en los diez años siguientes comienzan a madurar las condiciones que el desarrollo de la industria y la explotación colonial habían ido gestando en los países europeos.

El fin del siglo XIX contempla el desarrollo de la industria en gran escala en la mayoría de los países del occidente europeo —desarrollo de la metalurgia, de los transportes, utilización de nuevos tipos de motores y de energía eléctrica para la industria, etc. —acompañado por un proceso acelerado de concentración económico-financiera que lleva a la constitución de grandes monopolios.

Estas condiciones, que definen internamente una nueva etapa del desarrollo económico capitalista de las grandes potencias, reformulan el papel que en este sistema deberán desempeñar los países dominados. Mientras en toda una primera etapa cumplieron la función de proveedores de oro y plata y de materias primas o productos exóticos, en la nueva etapa van a cubrir, además, las necesidades europeas de ampliación de sus mercados y se convertirán en centros de absorción de los capitales disponibles, que buscan nuevas y más rentables fuentes de ganancias.

Los países de Asia, África y América Latina, con un bajísimo costo de mano de obra —dadas las misérrimas condiciones de vida a que estaba sometida la mayoría de la población—, con tierras susceptibles de ser explotadas y materias primas baratas, presentaban excelentes condiciones para obtener pingües ganancias de las inversiones allí realizadas. Pero para esto era necesario establecer un estricto control sobre las zonas aún no dominadas. La década de 1880 marca el comienzo de una carrera por el reparto del mundo entre las grandes potencias occidentales.

A Francia, Inglaterra y Holanda se agregan otros países que habían logrado un desarrollo más tardío: Estados Unidos, Japón, Alemania, Rusia y Bélgica. “En 1881 Francia se apoderó de Túnez. En el año 1882, la lucha franco-inglesa por Egipto terminó con la victoria de Inglaterra, que ocupó luego de haberse apoderado (1875) del 44 % de las acciones del Canal de Suez. En 1884 Alemania hizo su entrada en la escena con la conquista de Togo, Camerón, Sudeste africano y Tanganika.

De 1892 a 1902 Inglaterra se apropió de las Repúblicas Boer del Transvaal y de Orange; al mismo tiempo,,ocupaba el Sudán, Chipre, la Somalia, Kenia, Ugáhda, La Costa de Oro y Nigeria. Francia por su parte, se aseguró una buena parte de África: el Congo, el Chad, la mayor parte de África Occidental, la Somalia y Madagascar. Portugal chocó con Inglaterra para ocupar Angola. Aprovechando las rivalidades entre ingleses y franceses el rey de los belgas se hizo confiar por ellos la administración del Congo. . . Las potencias occidentales se precipitaron sobre China. . .

En las fronteras de China, Francia, en 1885, se apoderó de Anam y de Tonkin e Inglaterra de Birmania; en 1895 Japón se anexó las posesiones chinas de los Pescadores y de Formosa. Luego las “grandes potencias” se apoderaron de las arterias vitales de China: en 1897, Alemania tomó el puerto de Kiao-Cheu; en 1898 Inglaterra el de Wei-Kai-Wei y Francia la bahía de Kuang-Cheu-Wan; las cañoneras remontaron los ríos. . . “… El imperialismo americano tuvo que ser por necesidad “liberador”: desprender las colonias de las otras potencias afirmando su apoyo a los pueblos colonizados era el único procedimiento para los hombres de negocios yanquis a fin de introducirse en el sistema colonial de las otras potencias . . . Para defender “la libertad y la independencia” de los Estados de América contra las ingerencias extranjeras, los Estados Unidos intervinieron entonces en Colombia, en Venezuela y en Santo Domingo.

Pensamiento Político de Cecil Rodees:

La importancia del imperialismo para los colonizadores

“Ayer fui a Est End de Londres (barrio de obreros) y existía una asamblea de parados. Escuché discursos exaltados que pedían pan, pan y pan. Al vover a esa casa estuve reflexionando sobre lo que había oído y me convencí más que nunca de la importancia del Imperialismo (…) La idea que tengo representa la solución del problema social, es decir, para salvar a 40 millones de británicos de la guerra social, nosotros, los políticos coloniales, hemos de posesionarnos de nuevos territorios para colocar allí el exceso de población, para encontrar nuevos mercados donde vender los productos de nuestras fábricas y nuestras minas. El imperio es una cosa del estómago. Si no queréis la guerra civil tenés que convertiros en imperialistas.”

Para “responder al llamado angustiado” de los pueblos rebelados contra la dominación española, se introdujeron en las Filipinas, en Puerto Rico y en Cuba. Mientras las potencias europeas y el Japón habían ya delimitado sus zonas de influencia y se aseguraban sus posesiones, los Estados Unidos se vieron atraídos hacia China, pero fue en nombre de la “libertad de China” que esgrimieron la doctrina de “puertas abiertas” para colocarse en el primer lugar y luego ir suplantando a las otras potencias. . .

Al finalizar el siglo XIX y comienzos del XX, prácticamente la totalidad del mundo estaba sometido al dominio de las grandes potencias. El siglo actual presencia la unificación del mundo en un solo sistema integrado pero, al mismo tiempo, radicalmente escindido entre un polo dominante —logrado y perpetuado por la violencia— y un polo sometido y explotado. Esta etapa de apogeo euro-norteamericano duraría poco tiempo. Como contrapartida, se abría una marea de resistencia: el nacionalismo y la revolución social signarían el siglo con las luchas de liberación que, desde un lado y otro del globo, iniciaban los pueblos.



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En este período comienzan a surgir —en los tres continentes— movimientos insurreccionales con un claro contenido de reivindicación nacional y democrático. Cabe mencionar entre ellos, como los más importantes, el movimiento de la “Joven China” de Sun Yat-sen; el surgimiento del Partido “Joven Turco” de Kemal Ataturk en 1908; el movimiento nacional de Zaglul Pacha en Egipto; los movimientos persas de insurrección armada entre 1905 y 1911y la Revolución Mexicana, que se inicia en 1910.

Si hasta fines del siglo XIX las luchas de los pueblos tenían un carácter defensivo y parcial, a partir del presente siglo comienza la paulatina ofensiva de los dominados. Ofensiva que se va intensificando a lo largo de la primera mitad del siglo para llegar, desde la Segunda Guerra, a consolidar las bases de este Tercer Mundo que actualmente está dando la batalla final contra la dominación.

Fuente Consulta: Historia El Mundo Contemporáneo Polimodal A-Z Felipe Pigna, Carlos Mora,Julio Bulacio y Guillermo Cao




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