Biografía de Jorge Luis Borges Vida del Poeta Argentino Resumen


Biografía de Jorge Luis Borges – Vida del Poeta Argentino

Biografia de Jorge Luis Borges Vida del Poeta Argentino Borges

Escritor argentino (Buenos Aires 1899-Ginebra 1986). Procedía de una familia acomodada de origen portugués por parte de padre e inglés por parte de madre. Entre sus antepasados se contaban algunas figuras destacadas de las luchas por la independencia argentina. Adquirió desde niño un perfecto dominio de la lengua inglesa.

Fue lector y escritor ávido y precoz: en 1909, su padre le publicó un primer trabajo literario. Entre 1914 y 1921 residió con su familia en Italia y en Ginebra, donde cursó el bachillerato. Viajó luego por España, donde tuvo relación con escritores vanguardistas, concretamente con el grupo ultraísta.

En 1921, de vuelta en Argentina, fundó Proa, revista ultraísta, y empezó a colaborar con artículos de crítica literaria en diversas publicaciones…. veamos su vida y obra literaria.

BIOGRAFÍA: (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986)

Ensayista y poeta argentino. Su familia, de posición acomodada, lo mando a estudiar a Ginebra, después de realizar sus primeros estudios en la capital porteña.

Su niñez transcurrió en el suburbio de Palermo —escenario de muchas de sus obras— donde asistió a la escuela y donde también, bajo el constante estímulo y ejemplo de su padre, un hombre de amplísima cultura, profesor de una escuela inglesa, empezaron sus lecturas: Mark Twain, Bret Harte, Hothorne, Jack London, Edgar Alian Poe, Cervantes y Wells son las primeras que lo convencen que está destinado a ser un escritor.

En Ginebra entró en relación con los ambientes culturales y políticos de la época, conociendo a Joyce, Lenin y Trotsky. Su primera actividad fue la lingüística. Escribió su primer cuento a los seis años.

En 1914 viaja con su familia a Suiza, exactamente a Ginebra, donde aprendió francés y alemán y se recibió como bachiller en el College de Genéve.

En 1919, después de dejar Suiza, Borges arriba a España. Es un joven fino y ecuánime, con ardor de poeta sofrenado por una poderosa frigidez intelectual, con su cultura clásica de filósofos griegos y poetas orientales, que le hace mirar hacia atrás y amar el pasado, sin que esto le distraiga de las cosas interesantes que pasan a su alrededor; es un hombre que observa, que discute cortésmente con sus amigos y desliza, en los círculos conformados por jóvenes intelectuales que se han agrupado bajo el nombre de ultraístas, los nuevos ritmos y los acentos líricos de Vicente Huidobro, el poeta que ejerce gran influencia en este tiempo sobre Borges.



Al terminar la Primer Guerra Mundial, pasó a vivir a Londres y más tarde a Madrid, donde conoció a los escritores integrados en el ultraísmo, publicando su primer poema en una revista de esta tendencia.

El primer libro de Borges aparece en 1923; su título, Fervor de Buenos Aires. «Mi padre me había dicho que cuando escribiera un libro que yo juzgara digno de la imprenta, él iba a darme el dinero para publicarlo», cuenta Borges. Antes había escrito otros que nunca publicó, Los ritmos rojos y Los naipes del tahúr. «Hice imprimir el libro —sigue diciendo Borges— porque me iba a Europa por un año.

Entonces no estaría presente cuando ocurriera la publicación y eso me daría cierta impunidad. Después fui a la dirección de la revista Nosotros, creo, con cincuenta ejemplares; su director me miró horrorizado y me dijo:

-“Pero ¿usted quiere que yo venda este libro?”

Y yo le contesté: -“No estoy loco; lo que yo querría es que usted, ya que el formato lo permite, deslizara un ejemplar en el bolsillo de los sobretodos de los que vienen aquí.”

Y efectivamente, cuando volví al cabo de un año no quedaba un solo ejemplar y se habían publicado comentarios laudatorios sobre el libro ése. Encontré muchachos que habían leído el libro, que habían encontrado algo en él. Eso fue muy agradable para mí.»

En el prólogo de este libro Borges conceptúa: «Siempre fue perseverancia en mi pluma, no sé si venturosa o infausta, usar de los vocablos según su proverbial acepción, disciplina más ardua de lo que suponen quienes, sin lograr imágenes nuevas, fían su pensamiento a la constancia de un estilo inveteradamente metafórico y agradable con flojedad.».

Mucho tiempo después dijo: «En Fervor de Buenos Aires yo quería escribir en un español un poco latino; luego bajo el influjo de Macedonio Fernández, quise hallar una poesía de tipo metafísico en la que se discutieran esas inquietudes que llaman filosofía, y luego también quería hablar de Buenos Aires, del redescubrimiento de Buenos Aires después de tantos años en Europa. Todo eso se encuentra en Fervor de Buenos Aires de un modo un poco incoherente, que es un modo un poco incómodo. Pero creo que yo estoy en ese libro, y que todo lo que he hecho después está entre líneas en él. Me reconozco más que en otros libros, aunque no creo que el lector pueda reconocerme. Pienso que ahí he estado a punto de escribir lo que escribiría treinta o cuarenta años después.»

En 1924 volvió a su patria, fundó la revista «Prisma» y, más tarde, «Proa». En esta última se publicaron, en 1926, todos sus escritos sobre literatura gauchista, que por aquel entonces adquiría grandes esplendores, dejando profundas huellas en el estilo de Jorge Luis Borges y dando paso a un «vanguardismo criollo» en lo que respecta al fondo y a la forma.

Tal se manifiesta en «El idioma de los argentinos», colección de artículos en los que defiende la necesidad de crear un idioma nuevo, resumen de las lenguas habladas en Buenos Aires. En «Cuadernos de San Martín» y en tantos otros cuentos aparece plenamente perfilada una de las principales características de su haber literario: el portentoso uso del vocabulario porteño, el signo popular, el vértigo de la metáfora.



Se aprecia, tanto en su verso como en su prosa, la presencia constante del dualismo realidad-fantasía, que tantos críticos han apuntado como raíz última de Borges. Por una parte, utiliza el dato histórico, la inteligencia fría; por otra parte, las opiniones y los aconteceres más inverosímiles, fruto de una fantasía sin límite.

La gracia de sus relatos reside en que todo se presenta formando un conjunto único. La pureza de su excelente labor literaria, las exigencias que ésta encierra, le han convertido en un escritor exquisito, que ha hecho afirmar a algún crítico que Borges es «un escritor para escritores».

LA CEGUERA DE JORGE l. BORGES.
Su amor por los libros y las bibliotecas avanzaba tanto como su gradual ceguera. Desde pequeño, Jorge Luis Borges debió utilizar anteojos de gruesas lentes. Éstos, junto a su corbata y cuello estilo Eton, le costaron más de una burla y pelea con sus implacables compañeritos de la escuela pública de la calle Thames, en Palermo, a la que asistió desde 1908.

A partir de 1927 le practicaron ocho intervenciones quirúrgicas para frenar el avance de su enfermedad. Fue en vano. Para mediados de la década de 1950, Borges estaba casi ciego. Como última ironía del destino, en octubre de 1955 (por sugerencia de Victoria Ocampo), el gobierno de la Revolución Libertadora lo nombró director de la Biblioteca Nacional. Como él mismo se encargó de destacar, estaba rodeado de miles de libros de los que no podía ver ni el lomo.

Entre sus obras importantes destacan: «El jardín de los senderos que se bifurcan», «El libro de arena», «Nueva refutación del tiempo» y «El Aleph». «Ficciones» quizá sea el libro de este escritor que más resonancia ha alcanzado fuera del área cultural de nuestra lengua. Traducido a ocho idiomas, obtuvo en 1961 el Premio Internacional de Literatura, concedido por escritores de Francia, España, Inglaterra, Italia, Alemania y Estados Unidos.

También, en el año 1975, se le concedió el título de doctor honoris causa por la Universidad de Oxford. En 1980 obtuvo el Premio Cervantes, el más importante galardón de la literatura en lengua castellana. Repetidamente ha sido candidato al Premio Nóbel de Literatura.

Dio carta de existencia al
“idioma de los argentinos”
Abordó con sutil ironía
los temas mas complejos
Cultivó la poesía,
el cuento y el ensayo
Su obra fue traducida en
casi todos los idiomas
Es el escritor argentino
mas leído del mundo
Dió dimensión universal
a las letras argentinas

He cometido el peor de los pecados que un hombre
puede cometer. No he sido feliz…”

SU CONTROVERTIDO PENSAMIENTO POLÍTICO

elogios importantes para la mujer

La crisis de 1930 afectó a la familia y Borges debió salir a trabajar. Lo hizo en distintas bibliotecas. Durante toda su vida fue un diletante político. Si en los años veinte simpatizó con el anarquismo (se definiría, no sin desenfado como anarquista, incluso en la vejez) y en 1928, junto a otros destacados jóvenes intelectuales, apoyó la reelección de Hipólito Yrigoyen, su oposición al peronismo, en cambio, fue visceral, profunda.

El régimen de Juan Domingo Perón le respondió con reciprocidad y en 1946 lo destituyó de su cargo en la Biblioteca Municipal para nombrarlo inspector de mercados (de huevos y aves de corral, más precisamente). Así, renunció a su puesto y se mantuvo apenas dando conferencias.

En 1955, el jefe del gobierno argentino Juan Domingo Perón es depuesto después de un sangriento golpe de estado. Poco tiempo después Borges es nombrado director de la Biblioteca Nacional y profesor de literatura inglesa en la universidad de Buenos Aires. Por esta época Borges sufre de ceguera casi total, una aflicción que es hereditaria en su familia.

Con la caída del peronismo vendría el reconocimiento oficial y su nombramiento como director de la Biblioteca Nacional; mientras, la ceguera, ya total, lo envolvía en sus sombras en forma definitiva. Borges se convirtió en un conferenciante admirado y reconocido por el gran público.

En 1961 recibió el prestigioso premio Formentor compartido con Samuel Beckett. En 1980 llegaría el codiciado y muy merecido Cervantes. Pero Borges murió sin obtener el premio Nobel, siendo mencionado año tras año como posible ganador.

Indudablemente el sarcasmo del escritor, el desenfado de algunas de sus opiniones políticas, tal vez su definición de «caballeros» para los militares que llegaron al poder en 1976, lo privaron de un galardón que literariamente
merecía. Ya enfermo, en mayo de 1986 se fue a vivir a Ginebra, Suiza, junto con María Kodama, con quien se casó.

Falleció el 14 de junio del mismo año.

A continuación una lista de sus mas importantes obras literarias

POESÍA:
Fervor de Buenos Aires (1923)
Luna de enfrente (1925)
Cuaderno San Martín (1929)
Poemas (1923-1943)
El hacedor (1960)
Para las seis cuerdas (1967)
El otro, el mismo (1969)
Elogio de la sombra (1969)
El oro de los tigres (1972)
La rosa profunda (1975)
Obra poética (1923-1976)
La moneda de hierro (1976)
Historia de la noche (1976)
La cifra (1981)
Los conjurados (1985)

ENSAYOS:
Inquisiciones (1925)
El tamaño de mi esperanza (1926)
El idioma de los argentinos (1928)
Evaristo Carriego (1930)
Discusión (1932)
Historia de la eternidad (1936)
Aspectos de la poesía gauchesca (1950)
Otras inquisiciones (1952)
El congreso (1971)
Libro de sueños (1976)

CUENTOS:
El jardín de senderos que se bifurcan (1941)
Ficciones (1944)
El Aleph (1949)
La muerte y la brújula (1951)
El informe Brodie (1970)
El libro de arena (1975)

EN COLABORACIÓN CON ADOLFO BIOY CASARES:
Seis problemas para don Isidro Parodi (1942)
Un modelo para la muerte (1946)
Dos fantasías memorables (1946)
Los orilleros (1955). Guión cinematográfico.
El paraíso de los creyentes (1955). Guión cinematográfico.
Nuevos cuentos de Bustos Domecq (1977).

CON OTROS AUTORES:
Antiguas literaturas germánicas (México, 1951)
El “Martín Fierro”(1953)
Leopoldo Lugones (1955)
La hermana Eloísa (1955)
Manual de zoología fantástica (México, 1957)
Antología de la literatura fantástica (1940)
Obras escogidas (1948)
Obras completas (1953)
Nueva antología personal (1968)
Obras completas (1972)
Prólogos (1975)
Obras completas en colaboración (1979)
Textos cautivos (1986), textos publicados en la revista El hogar
Borges en revista multicolor (1995): notas, traducciones y reseñas bibliográficas en el diario Crítica.

ANTEPASADOS
Entre los ancestros de Borges figuran prohombres de la patria. Su segundo y tercer nombre-el Registro Civil consigna al escritor como Jorge Francisco Isidoro Luis Borges- así lo reivindicaban. El nombre de Francisco rememoraba a su abuelo paterno, el coronel Francisco Borges, quien estuvo en la batalla de Caseros y participó en la Guerra del Paraguay.

El de Isidoro ,evocaba a Isidoro Suárez, su bisabuelo materno, granadero de San Martín que hizo la Campaña de los Andes y peleó en Junín y Ayacucho. Su tío abuelo Miguel E. Soler combatió en Chacabuco e Ituzaingó. Entre sus antepasados también figura Narciso Laprida, el presidente del Congreso de Tucumán que, en 1816, declaró la independencia nacional.

EN INGLES
Con su abuela Fanny, Borges aprendió a leer antes en inglés -MarkTwain, Robert L Stevenson, H.G. Wells, Jack London-que en castellano. En esa lengua hasta leyó primero el Quijote, de Cervantes. “Cuando, más tarde, leí el Quijote en español -contó Borges-, me pareció una pobre traducción”.

AMORES
Borges fue extremadamente parco en relación a su vida amorosa. Se sabe que Estela Canto, a quien está dedicado El Aleph,fue uno de los primeros amores de Borges. Pero tuvo otros, como Elvira de Alvear, a quien le dedicó el poema homónimo. El 21 de setiembre de 1967 se casó con Elsa Astete Millán, pero el matrimonio fracasó rápidamente,  imagen abajo.

casamiento de jorge luis borges

Poco antes de morir, Borges se casó por poder con María Kodama (a la izquierda) en Paraguay, a quien conociera como alumna cuando era profesor de “Literatura inglesa y norteamericana” en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Durante 25 años, Kodama lo acompañó como secretaria y, al morir el autor de “El Aleph”, quedó como su única heredera.

AUTODEFINICIÓN
Borges solía considerar casi todos los temas. Y hasta se animó a describir su propia obra. En el prólogo de El informe de Brodie esbozó una definición de su tarea como escritor:”He intentado, no sé con qué fortuna, la redacción de cuentos directos. No me atrevo a afirmar que son sencillos; no hay una sola página, una sola palabra, que lo sea,ya que todas postulan el universo, cuyo más notorio atributo es la complejidad. Sólo quiero aclarar que no soy ni he sido jamás lo que antes se llamaba un fabulista o un predicador de parábolas y ahora un escritor comprometido”.

CONTRASTES
Dos episodios muestran las diferentes etapas de la obra borgeana. En 1941, Borges publicó El jardín de los senderos que se bifurcan, luego consagrado como una de sus obras maestras. El escritor lo presentó ante la Comisión de Cultura, que otorgaba el Premio Nacional de Literatura, pero ni siquiera figuró entre los candidatos. En 1985, en cambio, un original de El Aleph fue subastado en Nueva York por 25.000 dólares

El humor de Borges
En 1965, Ástor Piazzolla y su Quinteto convocó a Jorge Luis Borges, Edmundo Rivero y Luis Medina Castro para editar el disco El tango. Borges fue invitado a la grabación en el estudio de EMI Odeón. Jorge López Ruiz cuenta en su libro Piazzolla loco, loco, loco que Ástor se acercó a Borges y le preguntó si le gustaba Edmundo Rivero. Don Jorge Luis, irónico y punzante como siempre manifestó: “Sí, claro. Pero a mí me gustaba más como cantaba la chica”. Hacía referencia a la esposa de Piazzolla, que no era cantante. “Fue tal la explosión de carcajadas que los cristales de la sala de control casi se parten”.

ESTO ES BORGEANO!:

“BORGEANO”… UNA EXPRESIÓN que se ha vuelto coloquial. Algunos la usan sin haber leído a Jorge Luis Borges pero, de alguna manera, intuyen lo que quieren decir. La pesadilla de un día ante una ventanilla a la que hay que volver al otro día y al día siguiente, para que, finalmente, falte un sello o una firma que se consiguen en la ventanilla de al lado a la que hay que volver al otro día y al día siguiente para que, finalmente, falte otro sello u otra firma… Es, sin duda, una circunstancia “borgeana”, acaso en un país “borgeano”…

SUEÑOS Y ESPEJOS
La expresión “borgeano” implica la confusión entre el sueño y la realidad y la concepción de ésta como una estructura laberíntica. En el universo de Borges, a todo lo anterior se añade lo especular: toda imagen es reflejo de otra que, al mismo tiempo, en un juego de espejos que se enfrentan, es una réplica de otra. Este sinfín de apariencias, a la vez, no se dispara hacia una dimensión inalcanzable, sino que se vuelve sobre sí mis”

UN MITO CIRCULAR
Así, el mundo borgeano se “vuelve circular. “Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo -escribe Borges en El Hacedor-. A lo largo de los años puebla un espacio de imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara”. Por último, Borges ve en la literatura la efímera materia que constituye el universo. Y toda literatura, por más realista que sea, no deja de ser fantástica, “porque , en el principio de la literatura está el mito, y asimismo en el fin” (Borges en Parábola de Cervantes y de Quijote).

CRÓNICA DE LA ÉPOCA: El 14 de junio falleció en Ginebra, Suiza, el escritor argentino Jorge Francisco Isidoro Luis Borges a los 86 años. Fue inhumado en el cementerio de Plainpalais y en uno de los epitafios I inscriptos en su tumba se lee un fragmento de la saga noruega del siglo XIII que afirma: “Él tomó su espada, Gram, y colocó el metal desnudo entre los dos”.

Borges nos hizo partícipes de una ficción devenida universal cuya primera imagen podría perfilar la silueta de un laberinto que muta según la trama y el género de cada relato. Genealogías simultáneas, cosmogonías verosímiles, silogismos sínicos, narrativas algebraicas; supo reunir en un mismo personaje la heroicidad y la traición.

Desarrolló un pensamiento conjetural de fuerte inscripción spinoziana y creyó en la estética como forma de pensamiento más acabado. Ubicó en la tradición letrada occidental la mitología arrabalera y gauchesca de un país periférico como la Argentina y la puso en diálogo y discusión con ese otro gran relato llamado tradición grecolatina. Demostró que un género menor como el cuento podía revelar las claves de un mundo tan complejo como la extensión novelesca.

Creyó en una ética íntima, profunda, que defendió con convicción y entereza; la política era para él un espacio inabordable y caótico; murió reconociéndose anarquista y descreído de la figura del Estado. Siendo él público, sus intervenciones políticas fueron por lo general tan desatinadas como polémicas. Creyó en la idea de un mínimo de Estado y de una máxima de individuo. Emprendió luchas cervantinas como combatir anacrónicamente al, según él, dictador Juan Manuel de Rosas.

Volvió a Ginebra consciente de que lo hacía para morir. Ahí, entre 1914 y 1917, fue feliz. Junto a su familia pudo estudiar en un colegio del que no se sintió extraño ni marginado por su evidente tartamudez y timidez. En ese tiempo aprendió alemán, leyó a Nietzsche y garabateó los primeros trazos de un universo del que pudo prescindir con la muerte en el mismo lugar que lo prefiguró.

La imagen construida de sí, la de escritor/bibliotecario y ciego, se vuelve oximorónica. Fue capaz de nombrar, describir y narrar un mundo con las palabras. Llegó a decir en relación al ocaso de la existencia: “La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”. (Fuente Fasc. N°10 El Bicentenario Nota de Rolando Bonato)

 

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