La Evolución Cientifica Rusa Despues de la Guerra Mundial Avances



La Evolución Científica Rusa Después de la Guerra Mundial

Antes de la revolución bolchevique de 1917, la ciencia en Rusia se había desarrollado primordialmente en unas cuantas instituciones de élite que contaban con el apoyo generoso del Estado. Estas formaban una pirámide jerárquica, con la Academia Imperial Rusa de Ciencias (fundada en 1724).

El apoyo estatal a la ciencia formaba parte de una iniciativa general destinada a occidentalizar el Imperio Ruso fundado por Pedro el Grande en el siglo XVIII. A finales del siglo XIX, a medida que el desarrollo industrial cobró impulso, se introdujeron las ciencias aplicadas y la investigación tecnológica.

Gracias a la creación de unas instalaciones de investigación relativamente avanzadas en algunos institutos de la Academia Imperial y Universidades de San Petersburgo y Moscú, la ciencia en Rusia pasó a ocupar un lugar preponderante en varios campos.

Dmitri Mendeleyev, por ejemplo, demostró que las propiedades químicas de los elementos constituyen unas funciones periódicas de sus pesos atómicos (ley periódica). Poco antes de estallar la Primera Guerra Mundial, la ciencia en Rusia casi se había integrado con las ciencias en Europa.

Muchos científicos emigraron durante la revolución y la Guerra Civil (1918-1921). Debido a la necesidad de restaurar y desarrollar la industria rusa, el gobierno soviético encabezado por Lenin comprendió que era esencial impulsar la educación y la ciencia con el fin de construir el socialismo.

Las instalaciones destinadas a la investigación y la educación se multiplicaron durante los años veinte. Se fundaron nuevas academias dedicadas a la geografía y otros temas específicos y se crearon numerosos institutos de investigación y educación. Los científicos soviéticos trataron de restaurar los vínculos internacionales y la colaboración con las instituciones extranjeras.

Estas iniciativas finalizaron inesperadamente en 1929, cuando Stalin emprendió un programa de rápida industrialización y colectivización de la agricultura. Receloso de los vínculos que los científicos y tecnólogos soviéticos mantenían con el extranjero, en 1929-1931 ordenó que fueran procesados varios ingenieros y científicos de renombre, los cuales fueron encarcelados, exiliados o ejecutados. Los viajes al extranjero fueron prohibidos y la ciencia «socialista» fue esencialmente distinta de la ciencia «burguesa».

Durante esos años, algunos científicos soviéticos trataron de conjugar la ideología marxista con la teoría científica. En 1935-1937, muchos conceptos seudocientíficos fueron apoyados por el gobierno. El más célebre fue la seudobiología de Trofim Lysenko, la cual prometía la transformación de las plantas, los animales e incluso los seres humanos mediante unos métodos neolamarckistas (es decir, las propiedades genéticas podían ser modificadas por unos condicionantes ambientales). La represión de la ciencia fue más intensa entre 1937 y 1940, cuando un buen número de científicos soviéticos fueron ejecutados o perecieron en los campos de trabajo en el Ártico.

El terror de Stalin afectó a la investigación militar soviética y contribuyó a las derrotas padecidas por el Ejército Rojo en 1941 y 1942. Sin embargo, esta situación mejoró en 1943 y 1944, y la tecnología militar soviética cobró un nuevo impulso cuando algunos ingenieros como Anatoli Túpoliev y Serguéi Korolev fueron excarcelados.

Científicos como Piotr Kapitza, Nikolái Semiónov y Lev Landau (todos ellos futuros premios Nobel), entre otros, se dedicaron con ahínco al esfuerzo de la guerra. En 1941 Kapitza sugirió la posibilidad de construir una bomba atómica, pero el proyecto de investigación no se inició hasta 1943.



Después de la Segunda Guerra Mundial, Stalin comprendió que la URSS ocupaba una posición rezagada respecto a Estados Unidos y Gran Bretaña en cuanto a algunas tecnologías clave relacionadas con las armas atómicas: misiles, aviones a reacción, radar, etcétera.

Por consiguiente, el gobierno apoyó la labor de investigación y los científicos se convirtieron de nuevo en miembros respetados de la élite intelectual. Igor Kurchatov y Andrei Sajárov contribuyeron a la creación de la bomba atómica en 1949 y a la bomba de hidrógeno en 1953. La Academia de las Ciencias recibió de nuevo ayuda del gobierno, permitiéndole aumentar su número de socios y ampliar sus centros de investigación.

Entre 1954-1961, la URSS ocupaba un lugar preponderante en la aplicación práctica de la energía atómica, habiendo construido la primera central atómica y el primer buque rompehielos propulsado por energía atómica. También, ocupaba un lugar destacado en la carrera espacial.

En 1957 lanzó su primer satélite y en 1961 realizó su primer vuelo espacial. Pero los viejos conceptos seudocientíficos también gozaban del apoyo del gobierno, lo cual impidió el desarrollo de la investigación en el campo de la química orgánica, la biología y los ordenadores hasta finales de los años cincuenta.

La creciente infraestructura destinada a la investigación, la creación de «ciudades científicas» aisladas como Akademgorodok en Siberia y los elevados salarios de los investigadores impulsó, entre 1950-1960, a casi 400.000 jóvenes licenciados a seguir una carrera científica.

Los materiales importados de Occidente mejoraron la base técnica de la investigación. La calidad de la investigación en ámbitos como la biología molecular, la superconductividad, la fusión, la tecnología del láser y los ordenadores alcanzó niveles internacionales.

Si bien el aislamiento, políticamente motivado, de .a comunidad científica se había roto, la interferencia política en la vida científica seguía entorpeciendo el desarrollo de la ciencia. El Partido Comunista controlaba los centros de investigación y las •universidades. Las medidas represivas contra los disidentes políticos a raíz de la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968 provocaron un impacto negativo en el ámbito de las ciencias.

A finales de los años setenta se inició un período de estancamiento en la investigación científica y tecnológica. En consecuencia, la URSS no participó en .a revolución electrónica y biotécnica que experimentó .a ciencia en Occidente. En los años ochenta, la política de Mijail Gorbachov de la perestroika reestructuración») apenas si afectó a la ciencia debido ; la escasez de fondos y divisas para financiar los nuevos conceptos en materia de investigación y desarrollo.

PARA SABER MAS…

cietifico rusoLa ciencia consiste en un conjunto de normas que impiden que los científicos se engañen mutuamente. El quebrantamiento de estas normas es impropio de un científico. La sociedad quiere que la ciencia sea buena, verdadera y hermosa.



Pero en la vida real, sus actuaciones no siempre están a la altura del ideal. A lo largo de los años se han producido muchos ejemplos de mala conducta científica, desde el error inocuo, fruto de la negligencia o la mala observación, hasta la manipulación intencionada de los datos o el puro y simple fraude.

La anticuada teoría lamarckiana de la herencia, según la cual las características físicas adquiridas durante la vida del individuo podían ser transmitidas a posteriores generaciones, recibió durante las tres primeras décadas del siglo el apoyo de los experimentos realizados por Paul Kammerer, en Viena, con salamandras y ranas.

En un experimento considerado básico intervenía el sapo partero, Alytes obstetrícans. Estos sapos se aparean en tierra y carecen de las almohadillas córneas pigmentadas (almohadillas nupciales) que presentan en las patas los sapos que se aparean en el agua. Kammerer mantuvo en el agua varias generaciones de sapos Alytes, obligándolos a aparearse en ese medio.

Después de varias generaciones, algunos de los machos desarrollaron las almohadillas nupciales y Kammerer anunció que el nuevo rasgo se había vuelto hereditario. Comenzó entonces un largo debate entre Kammerer y los genetistas mendelianos. En 1926, el herpetólogo norteamericano G.K.

Noble visitó el laboratorio de Kammerer y descubrió que la coloración de las patas de los ejemplares de Alytes era el resultado de la inyección subcutánea de tinta china. Aunque Kammerer se declaró inocente, quedó totalmente desacreditado y se quitó la vida. Aun así, el experimento sirvió para difundir las ideas lamarckianas en la Unión Soviética durante el período de Lysenko.

El agrónomo soviético Trofim D. Lysenko, activo entre 1929 y 1960, obtuvo el apoyo del partido comunista para su versión de la filosofía lamarckiana. Sus actividades determinaron la aniquilación de la ciencia de la genética en la Unión Soviética.

En primer lugar, Lysenko adquirió cierto prestigio por su redescubrimiento de la «vernalización» (cuando las semillas se mantienen húmedas y frías durante el invierno, las plantas germinan y maduran antes en el verano). Se opuso a la genética mendeliana y negó la función de los cromosomas como transmisores de la herencia. Insistió fanáticamente en la validez de sus ideas seudocientíficas e hizo caso omiso de las pruebas presentadas por la ciencia occidental.

Consiguió imponer a las granjas colectivas la aplicación de sus delirantes ideas de hibridación de diferentes plantas, fertilización cruzada del centeno y transformación de una especie vegetal en otra. Muchas de las experiencias de Lysenko se basaban en la manipulación de los datos.

Para 1948 Lysenko era tan poderoso en la ciencia agrícola soviética que muchos de sus adversarios, partidarios de la genética clásica, perdieron sus trabajos y fueron enviados a campos de concentración, sólo porque se atrevieron a contradecirlo. La influencia de Lysenko no se desvaneció hasta 1965, tras la muerte de Stalin y la caída de Krushov, sus principales partidarios. Sus teorías no tardaron en caer en el olvido.



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