Enfermedades o Plagas Por el Calentamiento Global o Cambio Climático



Enfermedades o Plagas Por el Calentamiento Global

INTRODUCCIÓN: La contaminación provocada por el enorme crecimiento de la población humana es otro de los motivos de la rápida reducción de la diversidad de los seres vivos. La contaminación del aire procede de la quema de combustibles fósiles, que a su vez provocan la lluvia acida. Las fundiciones de metales y las plantas petroquímicas son fuentes de contaminantes venenosos que destruyen delicados ecosistemas. Los vertederos desprenden metano y productos químicos dañinos como el cadmio de los productos electrónicos, que contamina el suelo de los alrededores. En el año 2007, Gran Bretaña ostentaba el peor récord europeo, con 27 millones de toneladas de residuos acumulados en una superficie de 227 kilómetros cuadrados.

Si todos los habitantes del mundo mantuvieran el mismo estilo de vida que disfruta el ciudadano medio occidental, se necesitarían cinco planetas como la Tierra para obtener los recursos naturales suficientes en términos de energía, comida y agua. (Ver: Huella Ecologica)

Los efectos de la carrera industrializadora de los países pobres se ponen de manifiesto en China, que  cuenta con la población rural más numerosa del mundo y la economía que crece a más velocidad. En 1978, sus gobernantes se subieron al tren capitalista, tal vez con la esperanza de que el aumento de la prosperidad evitara que la historia china de revueltas campesinas se repitiera.

Actualmente, en China el número de hogares está creciendo el doble de rápido que su población debido a un creciente índice de divorcios y al hecho de que cada vez más familias se separan porque los jóvenes emigran a las ciudades para buscar trabajo. Si todos los habitantes de China llevaran un estilo de vida similar al de los europeos y los estadounidenses, se precisarían casi el doble de materias primas que las que utiliza actualmente toda la población mundial.

Sólo para satisfacer la enorme demanda energética del país, actualmente el gobierno de China encarga la construcción de dos nuevas centrales eléctricas alimentadas con carbón a la semana.

La necesidad de recursos para alimentar el crecimiento económico impulsado por el sistema capitalista ha hecho que en 2005 la producción mundial de petróleo alcanzase la cifra de casi 83 millones de barriles diarios.

Ahora se entienden en toda su magnitud las consecuencias de la quema de combustibles fósiles.

Los niveles atmosféricos de dióxido de carbono han aumentado espectacularmente desde principios del siglo XIX, cuando los yacimientos de combustibles fósiles empezaron a ser utilizados para activar la primera fuente de energía humana totalmente independiente, el vapor de alta presión.

Entre los años 1832 y 2007, los niveles han pasado de 284 a 383 partes por millón.

El dióxido de carbono, como el metano, es un gas que tiene un gran impacto en las temperaturas de la Tierra, ya que absorbe las radiaciones infrarrojas.



Se considera que sus niveles crecientes en la atmósfera terrestre son la causa más probable del reciente aumento de las temperaturas mundiales, que ya ha provocado la erosión de muchos de los principales glaciares del mundo, el derretimiento de los casquetes polares y cambios en el nivel del mar y los patrones de lluvias.

Empiezan a sentirse los efectos geopolíticos del calentamiento global. En febrero de 2003, Darfur, una región al oeste de Sudán del tamaño de Francia, se convirtió en escenario de una nueva guerra. Sus orígenes se encuentran en décadas de sequía y erosión del suelo causadas probablemente por el cambio en los patrones de las lluvias como resultado del calentamiento global.

En un intento desesperado por sobrevivir, las tribus árabes de los bagga-ra dejaron sus tierras de pastoreo tradicionales y se trasladaron a las zonas agrícolas del sur en busca de pastos y agua.

Como resultado de sus ataques contra la población no árabe, se calcula que en octubre de 2006 ya había más de dos millones y medio de desplazados y unas cuatrocientas mil personas muertas a causa de las enfermedades, la malnutrición y el hambre.

Más al sur, el virus del VIH está matando a millones de personas que se han quedado sin sistema inmunológico para luchar contra las infecciones comunes. Diagnosticado por primera vez en 1981, el virus consiguió saltar la barrera entre especies de los monos a los humanos. Desde entonces ha matado a más de 25 millones de personas, en su mayor parte africanos, y ha infectado hasta a 46 millones más.

En la actualidad, hay más de un millón de huérfanos surafricanos, en su mayoría también infectados, ya que sus padres murieron por la enfermedad y el virus se contagia fácilmente a través de los fluidos corporales, como la leche materna.

¿Es todo ello lo que Malthus predijo al afirmar que un día la naturaleza se encargaría de controlar los niveles de la población humana mediante «las enfermedades, las epidemias» y el «gigante ineludible» del hambre?

EFECTOS DEL DIOXIDO DE CARBONO: Ya en 1896, el físico sueco Svante Arrhenius señaló que el aumento del contenido de CO2 en la atmósfera podía producir graves alteraciones del clima global, advertencia que su colega inglés T.C. Chamberlin confirmó en 1899. Aunque en los cincuenta años subsiguientes las alteraciones predichas no se observaron, los registros posteriores obligaron a volver sobre el tema. Los procesos industriales, los motores de combustión interna y la tala de bosques han incrementado la presencia del CO2 en la atmósfera entre el 10 y el 15% en el último siglo y provocado el efecto invernadero.

Año tras año se queman millones de toneladas de carbón y petróleo; que pasan a la atmósfera en forma de bióxido de carbono. Si éste se quedara en ella, aumentaría enormemente su concentración. Felizmente ello no se produce en la escala temida debido a que gran parte del bióxido de carbono se disuelve en los océanos (19 mol/m²/año). Lo cual no impide que el contenido de bióxido de carbono en la atmósfera crezca a razón del 0,2% por año.

Dos tercios de la producción actual de CO2, a partir de combustibles fósiles, se localizan en los países industrializados; los pauses en desarrollo producen el resto. Detener la producción de CO2 no es fácil, porque exige un cambio de tecnologías. Los vehículos con motor de combustión interna tendrían de adaptarse a los combustibles no contaminantes, y hay 180 millones de ellos en Estados Unidos, 140 millones en los seis principales países de Europa y 50 millones en Japón.



Las industrias tendrían que abandonar definitivamente ei empleo del carbón. Poner en marcha tecnologías alternativas antes del agotamiento de las reservas de combustibles fósiles implica modificar el esquema económico mundial vigente y lesionar los poderosos intereses que hegemonlzan la economía planetaria.

Esta “amenaza” que la ecología representa para el orden constituido se puso de manifiesto en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, cuyas propuestas sobre el tema no fueron suscritas por los Estados Unidos y concitaron observaciones por parte de los países petroleros nucleados en la OPEP.

La batalla contra la emisión incontrolada de CO2 será, entonces, ardua, difícil, y quizás prolongada. El paso inicial ya está dado, y es la toma de conciencia de la humanidad acerca de los peligros que acechan al planeta.

El carbono de la biosfera está en constante circulación entre la materia muerta y la viva.

Las plantas verdes, organismos autótrofos, fijan el carbono de la atmósfera y con él consfruyen sus tejidos. Los animales y las personas, organismos heterótrofos, se alimentan de. materias sintetizadas por los autótrofos. Su proceso de respiración, así como los agentes que descomponen sus desechos y finalmente cuando mueren, sus cuerpos, devuelven el carbono a la atmósfera en forma de bióxido del  carbono.

Esto es lo que se llama ciclo de carbono, indisolublemente ligado al ciclo del oxígeno. Actualmente, sólo el 0,035 por ciento de la atmósfera se compone de bióxido de carbono. Este parece un porcentaje ínfimo, pero la vida está adaptada a él. Una variación mínima de ia proporción sería terriblemente perjudicial para nosotros.

La vida vegetal y animal, de pende del bióxido de carbono, pero un exceso de éste, crearía en la Tierra el efecto invernadero, cuyas consecuencias serían fatales.

En la historia de la Tierra hubo períodos en que las convulsiones volcánicas de la corteza  arrojaron a la atmósfera cantidades desusadas de bióxido de carbono, cuya concentración aumentó. La atmósfera retuvo más el calor y la temperatura fue mayor. La vida vegetal se favoreció con esos procesos y los bosques cubrieron el planeta. Al mismo tiempo, esto permitió que se formaran los grandes depósitos de carbón y petróleo que hoy se sacan a la superficie.

Los períodos de formación de montañas levantaron y expusieron ai aire grandes masas de rocas, las cuales, en contacto con el bióxido de carbono, formaron carbonatos. El contenido de bióxido de carbono del aire se redujo, el efecto invernadero disminuyó y la Tierra se enfrió. Con el enfriamiento vinieron los períodos glaciares, que duraron millones de años.

La aparición del hombre fue un nuevo factor que incidió sobre el clima mundial. El hombre se diseminó por la Tierra, progresó y creó su tecnología. Cavando en el suelo y explorando las profundidades, encontró los yacimientos de carbón y petróleo formados hace millones de años. Y, al quemarlos como combustibles, el bióxido de carbono que las plantas consumieron aiguna vez para formar sus tejidos, es vuelto a liberar.

La cantidad de bióxido de carbono en el aire aumenta sensiblemente. Piénsese en los incendios, en la basura incinerada, en los transportes en movimiento, en las maquinarias, cocinas, calefones, estufas y demás artefactos encendidos.

Todo esto hace un total de diez millones de toneladas diarias de bióxido de carbono arrojado al aire. Por suerte, las plantas y las algas marinas absorben buena parte de esa cantidad para fijarla en sus organismos, fotosíntesis mediante. Pero la disminución de la vegetación, debida a la negligencia humana, atenta contra el equilibrio natural.

La contaminación del aire crea el efecto invernadero, cuyo rasgo principal es el recalentamiento de la atmósfera. El nombre de este fenómeno se debe a que los gases acumulados actúan como los cristales de ¡os invernaderos, que atrapan el calor solar de modo que no pueda salir normalmente.

De continuar este proceso, en unas pocas décadas la temperatura de la Tierra puede aumentar entre 2º y 5ºC. Una de las consecuencias inmediatas será la fundición de los hielos de las regiones árticas y antarticas. Si se llegaran a fundir los casquetes polares, el nivel de los océanos subiría siete metros y las costas bajas de los continentes se verían inundadas.

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Veamos ahora las posibles enfermedades que pueden afectar al hombre por este cambio climático:

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ALGO MAS…
ROBLEMAS AMBIENTALES EL CALENTAMIENTO GLOBAL:
La utilización de los bosques: una forma de afectar la biodiversidad
La biodiversidad, como su palabra lo indica, se refiere a la variedad de seres vivos del planeta. Este amplio abanico presenta un interés científico y un valor económico muy importante porque se puede utilizar en la agricultura, la industria y la medicina.

En América Latina y el Caribe se erradican áreas vírgenes, con una heterogeneidad de flora y fauna importantes para cultivar plantas que no son del lugar, muchas veces con técnicas en las que no se cuida el suelo.

También en grandes áreas se eliminan las variedades biológicas para establecer campos ganaderos. En los distintos países de América Latina se establecen áreas protegidas, donde las comunidades vegetales y animales no pueden ser modificadas por las sociedades.

La Tierra Reseca

Disminución de vegetación, efecto invernadero y cambio climático: La disminución de la cobertura vegetal en América Latina y en otras partes del mundo, como África y Asia, da lugar a que haya menor cantidad de “verde” productor del oxígeno necesario para el mantenimiento de la vida de la mayoría de las comunidades biológicas.

A su vez, los árboles tienen la capacidad de transformar el dióxido de carbono en oxígeno, motivo por el cual la cantidad de ese gas, perjudicial en exceso para la vida animal, está en constante aumento a nivel mundial.

Este gas es emanado por las comunidades biológicas pero también, y con mucha más intensidad, por los automotores y las industrias. Su concentración en la atmósfera, junto a otros como el metano, el óxido nitroso o los cloro-fluorocarbonos (CFCs), genera que los rayos solares que entran a la tierra no puedan ser reflejados al exterior.

Esta capa de gases se comporta como si fuera un vidrio en un jardín de invierno: deja pasar la luz solar y retiene el calor dentro de él. Por ese motivo los especialistas llaman a este fenómeno como efecto invernadero.

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El efecto invernadero está íntimamente vinculado a otro problema ambiental, que es el cambio climático del planeta. La Tierra, por el efecto invernadero, está sufriendo incrementos de la temperatura en forma constante. A este fenómeno se lo llama calentamiento global.

En 1890, la temperatura mundial rondaba los catorce grados promedio. Noventa años después, en 1980, ya se encontraba en los quince. Algunos cálculos estiman que entre los años 2025 y 2050 la temperatura promedio mundial oscilará entre los dieciséis y diecinueve grados.

Un aumento de tres grados de la temperatura llevará a que los mares aumenten su nivel en noventa centímetros, por el derretimiento de los hielos polares.

En el párrafo siguiente  se detallan los veinte países que más dióxido de carbono emiten por persona.

Esta es una manera de apreciar mejor este problema:

Países petroleros: Qatar, Emiratos Árabes, Estados Unidos, Trinidad Tobago, Bahrain, Brunei, Arabia Saudita y Kuwait. Sus economías son pequeñas y no aportan muchos gases al conjunto del planeta, con excepción ; de Arabia Saudita. Sin : embargo, la emisión de gases que es necesario  despedir en algunas de las fases del refinamiento revela que esta actividad es altamente contaminante.

Países con sistemas económicos pequeños o muy pequeños y altísimo nivel de vida, como Luxemburgo, emiten una alta cantidad de gases por persona. Esto significa que si todo el planeta se manejara con los niveles de vida de esta hiper-desarrollada pequeña nación, el problema del calentamiento global sería mucho más intenso aún. Algo similar ocurre con Noruega y Singapur.

Países con un fuerte desarrollo industrial, alto nivel de vida y economías grandes: Australia, Canadá, Alemania y Estados Unidos. Es importante destacar que este ultime país es el que más gases produce en el mundo, aunque se encuentra en el sexto lugar entre los que emiten mayor cantidad de dióxido de carbono por habitante (1992).

Países que fueron socialistas y mantienen una industria atrasada y contaminante. Kazakstán, Federación Rusa, Estonia, República Checa y Ucrania son países que han tenido un muy importante desarrollo industrial hasta la década de 1970. A partir de ese momento la industria entró en decadencia. En la actualidad siguen funcionando, pero no se introdujeron aún medidas para corregir la alta emisión de gases que efectúa.

Un país con industrialización socialista vigente. Corea del Norte. Su situación es similar a la de los países del grupo anterior, aunque todavía sigue siendo socialista y no se prevé que reduzca los niveles de contaminación de una industria que parece que no va a modernizarse.

El período 1995-2005 fue la década más caliente registrada desde que comenzaron las mediciones regulares, en el siglo XIX.

Además, esos años estuvieron marcados por varios fenómenos extremos: mayor frecuencia e intensidad de la corriente de El Niño; una canícula europea en 2003, que podría volverse cíclica; récord de huracanes tropicales en Estados Unidos y en Asia en 2004 y 2005.

¿Se trata de cuestiones coyunturales? Por otra parte, se confirman varios fenómenos estructurales, a pesar de que sus consecuencias difícilmente puedan ser previstas con precisión.

Además del recalentamiento de las regiones polares , el aumento de la temperatura tiene un efecto destructor sobre los corales, un medio vital de la vida marina, y también podría provocar un incremento en el nivel de las aguas de 25 centímetros a un metro, a raíz de la dilatación de los de entre 80 y 400 millones de “refugiados climáticos”.

Las perturbaciones en las precipitaciones influirían en la agricultura, en las áreas de propagación de enfermedades, etc.

Las consecuencias sobre la biodiversidad también podrían ser gravísimas, a causa de la dificultad que encontrarán muchas especies para adaptarse a cambios tan rápidos. La destrucción y la contaminación causadas sistemáticamente por el ser humano son el origen de la sexta gran era de extinción biológica que registra el planeta.

Fuente Consultada:
Todo Sobre Nuestro Planeta Editorial Ariel – Chistopher Lloyd

Ecología Manual de Materisa Visor Enciclopedia Audiovisuales
Sociedad, Espacio y Cultura América y la Argentina E.G.B. Prislei-Tobío-Geli
El Atlas Le Monde Diplomatique

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