La Edad del Hierro y el Bronce Los Metales en el Neolitico Revolucion



Los Metales en el Neolítico: La Edad del Hierro y el Bronce

Al buscar piedras para fabricar sus joyas, los hombres se sintieron atraídos por el brillo de los cuarzos auríferos, el resplandor de las azuritas o el verde de las malaquitas. Probablemente fue en los torrentes donde encontraron fragmentos de metales cuyas propiedades pudieron comprobar fácilmente: el oro y el cobre se moldean fácilmente, a golpes, permitiendo fabricar toda clase de adornos, agujas, brazaletes o collares, por ejemplo.

La Historia es una disciplina científica que se ocupa de reconstruir el desarrollo de la vida social y cultural de la humanidad, tomando como elemento fundamental los testimonios escritos de cada épocary siguiendo una sucesión cronológica.

Esta definición tiene una consecuencia directa: la Historia debe comenzar, forzosamente, a partir de la aparición de la escritura, lo que complica bastante las cosas, porque aún no se sabe a ciencia cierta en qué momento se produce este hecho.

Algunos sotienen que fue en el III milenio a.C; otros dicen que antes, aunque no se conserven los manuscritos de épocas tan remotas … Una cosa se puede afirmar: la difusión de la palabra escrita por medio de símbolos rudimentarios surge en plena Edad del Hierro. Asociamos hierro y signos para tratar de desenmarañar la más oscura -por lo lejana- de las etapas de la Historia Universal.

El descubrimiento del metal: El hombre neolítico descubrió enseguida la posibilidad de utilizar otros materiales, además de la piedra. La arqueología ha descubierto, al noroeste del actual Irak, un colgante de cobre de 9.300 años antes de nuestra Era.

A partir del VI milenio, el metal empieza a influir considerablemente en la civilización. Se inicia entonces un nuevo periodo de la evolución de la Humanidad, determinado por el avance de la metalurgia: la Edad del Cobre, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro.

¿Trabajó el hombre primero el oro? Puede ser, pero el cobre es el primer  metal que se explotó con fines utilitarios y que se transformó en armas y utensilios.

Estos logros se suceden con enormes diferencias de tiempo entre un foco de civilización y otro. Los hombres de Anatolia, por ejemplo, daban forma al nro y al cobre hacia el 6500 a.C., pero esta técnica no surge hasta el V milenio en Irán y en Turkmenistán, en el IV milenio en Egipto, Mesopotamia y Palestina, y en el III milenio en Siberia y Europa Occidental.

El trabajo del hierro surge, según el lugar, entre el III y el I milenio.



Nacimiento de la metalurgia Durante varios miles de años, el hombre trabajó el cobre en estado puro en frío, martilleándolo y cincelándolo. Luego descubrió que podía extraer el metal del mineral, por fusión, observando posiblemente las huellas de cobre que quedaban al cocer los polvos de óxidos de cobre con qua los alfareros pintaban sus obras para teñirlas de azul.

El moldeado en caliente del metal obtenido le permitirá realizar herramientas más eficaces y elaboradas.

Poco a poco, los hombres aprenden a colar el bronce en moldes que permitían dejar un hueco en el instrumento a fabricar con ellos (para obtener por ejemplo hachas con hueco para el mango) e inventan el procedimiento de la cera perdida.

El avance de la metalurgia va unido al perfeccionamiento de los hornos, indispensables para alcanzar las temperaturas necesarias que requiere el trabajo del metal. En este perfeccionamiento no hay que despreciar el papel que tuvieron los alfareros.

Una nueva jerarquía social La metalurgia no cambió totalmente la vida cotidiana de los hombres del Neolítico, que continuaron tallando la piedra y alcanzaron incluso una perfección extraordinaria con la miniaturización de las puntas de flecha; quienes tallaban la piedra trataron de imitar las herramientas en bronce.

Por el contrario, la organización social experimentaba cambios importantes: el metal confiere a quienes saben trabajarlo y a quienes lo utilizan como arma, un poder mayor sobre las comunidades circundantes.

Los herreros, al dominar el fuego que transforma la materia y al conocer los «secretos de la forja», se aureolaban de poderes mágicos similares a los de los brujos.

Temidos y admirados al mismo tiempo por los campesinos, tienden a formar una casta aparte, iniciando sólo a sus hijos en el arte de la metalurgia. Les protegía una poderosa aristocracia guerrera que la domesticación del caballo había transformado en caballeros armados con espadas y a quienes el desarrollo de las técnicas de la madera y de la rueda dotará de carros de combate.

Los campesinos se beneficiaban también del trabajo de los herreros: el arado de reja lastrada de metal  más pesado, permite cultivar mejor la tierra, y la hoz facilita la siega.

El metal y el auge de los intercambios Con el bronce y el hierro también se intercambian minerales, lingotes o productos acabados. En torno a los metales y la explotación de las minas, lejanas a veces, se desarrolla un comercio.



La creciente demanda de metales por parte de cretenses y micénicos, por ejemplo, estimula la explotación de las minas de Europa Central y de España. Al mismo tiempo se difunden las técnicas hacia el Este: los pueblos del valle del Indo trabajan el cobre y dominan las aleaciones entre 2.500 y 2.000 años antes de nuestra Era.

El moldeado del bronce se desarrolla en China en el II milenio, no sabemos si introducido por los herreros extranjeros o descubierto por los alfareros; lo importante es que aquí no hay Edad del Cobre.

Fabricación de utensilios En La Edad de los Metales: Los hombres de Neanderthal usaron las mismas herramientas durante cerca de cien mil años. En cambio, los de Cro-Magnon, u hombres modernos (Homo sapiens sapiens), experimentaron muchísimos cambios tecnológicos en sus primeros cinco mil años de vida en el continente europeo.

No se sabe a ciencia cierta cuándo ni dónde el hombre comenzó a trabajar los metales; sin embargo, es probable que esa actividad, que requería de técnicas muy especializadas, haya surgido en los pueblos del Cercano Oriente y se haya difundido desde allí hacia todo el resto del mundo antiguo.

El nacimiento de la metalurgia, hace unos 10 mil años, coincidió con el surgimiento de las primeras comunidades agrícolas; se cree que comenzó como una actividad artística, más que con fines prácticos.

Edad del cobre. Los primeros metales que se trabajaron fueron el cobre y el oro. Este último era el más codiciado, por su hermoso color y por ser el más pesado e inerte, es decir, que sus propiedades no se alteraban con el tiempo. El cobre, por su parte, se utilizaba para confeccionar adornos, pero no podía usarse en la manufactura de herramientas porque se desgastaba fácilmente.

Edad del bronce. Más tarde se hicieron las primeras aleaciones de metales. Se incorporó así un material más duro, el bronce, consistente en un principio en una aleación de cobre y arsénico y, posteriormente, de cobre y estaño, que se utilizó muchísimo para fabricar herramientas, armas y armaduras.

En estas etapas de la edad de los metales, en tanto que la vida se iba haciendo cada vez más compleja, fue preciso inventar una forma de llevar el registro de las cosas y se desarrolló, entonces, la escritura.

El gran producto cultural de la edad del bronce fue La Riada, de Homero, que relata la guerra de Troya (en el 1200 a.C), y en esta obra se describe a héroes griegos y tróvanos que luchan con lanzas, escudos y armaduras hechos con ese metal.

Edad del hierro. Finalmente, hacia el año 1000 a.C, se empezó a utilizar el hierro, un metal que requiere técnicas más complejas para su extracción y moldeado. Este material acabó reemplazando a los demás en la fabricación de armas y herramientas.
El invento descollante de este período, además de la escritura, es la rueda, que facilitó las comunicaciones y el transporte.



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