Errores de la Medicina Grandes Errores de la Historia Humana



Errores de la Medicina

¿Dónde está la piedrecita?  Los médicos especialistas de la Residencia Sanitaria del Valle de Hebrón, en Barcelona, habían descubierto un cálculo renal, en camino de taponar el uréter, en las radiografías tomadas N.R., un gitano.

La «piedra» era de considerable proporción y se preveía que su evacuación a través de los conductos urinarios era prácticamente imposible. Los cólicos nefríticos atenazaban al gitano, y la única alternativa posible era la quirúrgica: operar el riñón derecho de NR. y extraer el temible cálculo.

Así le fue notificado a N.R. y el hombre accedió al expeditivo camino, puesto que el dolor producido por el corpúsculo extraño era cada vez más intenso y, en consecuencia, insoportable. Convinieron con el paciente en efectuar la operación al día siguiente.

Tendría que llegar en ayunas a la Residencia, a las ocho de la mañana, y pasaría al quirófano inmediatamente. N. R. llegó puntualmente, acompañado de todo su clan, una muchedumbre gitana: hombres, mujeres e inclusive algún crío.

Dejaron a la solidaria multitud calé en una sala de espera contigua al quirófano, y N.R. entró en el recinto, sancta sanctorum de la cirugía. Anestesia apertura.., e inútil búsqueda del cálculo.

Los estupefactos médicos no hallaban nada. Consultaban una y otra vez las radiografía que mostraban la incontrovertible presencia del intruso objeto.

¿Estaría alojado en el riñón izquierdo? ¿No habría la posibilidad —por otra parte remotísima— de haber confundido las radiografías? ¿O —aún mi lejana la probabilidad— de que las radiografías que examinaban una otra vez no estuvieran invertidas? Angustiados, no daban con la respuesta la lógica.

Pero no, no existía duda alguna: el cálculo estaba en el riñón derecho en el que no había ni asomo de corpúsculo ajeno. Nuevos exámenes radiográficos, siguiendo milímetro a milímetro todo el trayecto urinario con el mismo resultado negativo: no había tal «piedra», Ya sólo quedaba la oportunidad de cerrar y coser.

Ya en la sala de recuperación, el paciente, el cirujano jefe salió a comunicar su estupefacción al clan gitano. —Inexplicable, señores, pero no hemos encontrado el cálculo renal.



El paciente está perfectamente bien, recuperándose en estos momentos. El jefe preguntó al médico:

—Qué es, eso del cálculo?

—La piedra que tenía alojada en el riñón, rastreada en las radiografías. Pero no la hemos hallado. El gitano metió su mano en el pequeño bolsillo delantero del pantalón y sacó un diminuto envoltorio hecho con papel de fumar. En él estaba el cálculo. Preguntó:

—Será esto lo que buscaban?. El atónito médico, que había reconocido inmediatamente el inhallable ridículo, respondió:

—Si, claro: esto es lo que tratábamos de encontrar?

—Pues lo orinó anoche.

—Pero, ¿por qué no lo dijeron?

El jefe gitano, con una sonrisa picaresca, contestó De habérselo dicho, ya no lo hubiesen operado, ¿no es cierto? Una una manifestación de desconfianza enraizada en la convicción de que  lo menos que debe hacer el Seguro Social es operar a quien lo merece, Una errónea interpretación humana, en resumidas cuentas, que hubiese podido entrañar grave peligro para N.R., mucho mayor que el de sus cólicos nefríticos.

1-Medicina Primeras Civilizaciones

2-La Medicina en la Antiguedad

3-La Medicina en Grecia Antigua

4-La Medicina en Roma Antigua

5-La Medicina en la Edad Media

6-La Medica en el Renacimiento

7-La Medicina en la Época Colonial Americana

8-Los Microorganismos

9-Historia de las Cirugías

10-Historia de la Medicina



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