Historia de la Casa de la Independencia ó Casa de Tucumán



MONUMENTO HISTORICO: HISTORIA DE LA CASA DE LA TUCUMAN

En  1815 el gobierno  interino de Buenos Aires,   representado  por el coronel   Ignacio Alvarez Thomas, decidió convocar a  las Provincias Unidas a un congreso, fijan como sede a Tucumán.

De inmediato se procedió a buscar un local apropiado para celebrar las reuniones, tropezándose con ciertas dificultades, que afortunadamente allanó doña Francisca   Bazán   de   Laguna   al   ceder   una   propiedad   para   ese   fin.

Casa de Tucumán o de la Independencia

Se trataba de una antigua y tranquila casa colonial de una sola planta que ocupaba un terreno de treinta metros de frente por setenta y uno de fondo. En el centro del muro externo se abría un macizo portón de madera de dos batientes con sencillos herrajes primitivos, flanqueado por dos gruesas columnas en espiral que descansaban sobre pedestales de ladrillo cocido. A cada lado de la puerta tenía dos picas ventanas de reja, y en ambos extremos de la pared del frente dos puertas pequeñas.

Cruzando el zaguán se entraba  en  un  extenso  patio  rodeado  de   habitaciones.   Dos de  ellas   paralelas   al   frente  principal   de  la   casa   fueron   unidas   sacando   el   tabique divisorio,  para convertirlas en   un  amplio salón  de quince  metros  de  largo  por cinco de ancho,  donde  habría  de  reunirse  el   Congreso.    Detrás   estaba   el    segundo   patio con pequeñas dependencias sobre uno de los lados y un huerto al fondo.

El techo a dos aguas tenía cinco metros de altura y era de tejas asentadas sobre tablas,   cubriendo   el   salón   y   los   corredores   de   cada   lado.

Los arreglos llevaron algunos días, debiendo iniciar el Congreso sus sesiones pre paratorias, en la casa que facilitó para ese fin don Bernabé Aráoz, el cual también cedió los muebles utilizados por los congresistas, como el escritorio y el sillón presidencial. Los sillones y los escaños para los diputados y la barra fueron traídos de los conventos de Santo  Domingo y San  Francisco.

El 24 de marzo de 1816 inauguró sus sesiones el Congreso de Tucumán, y en la reunión del 9 de julio, bajo la presidencia de Francisco Narciso de Laprida, tuvo lugar la declaración de la Independencia, firmada por los 29 diputados concurrentes La última sesión del Congreso se realizó en la histórica finca el 17 de enero de 1817.

Pasaron los años y la casa yacía olvidada. El tiempo amenazaba destruirla hasta que el 6 de septiembre de 1869, por ley nacional N° 323, se autorizó al Poder Eje cutivo la adquisición de la propiedad. Pero sólo bajo la presidencia de Sarmiento fue sancionada en 1872 la ley de compra, y el 25 de abril de 1874 se firmó en Tucumán,  la escritura respectiva entre el gobernador de la provincia, don Belisario López, y los propietarios1, señor Fernando S. de Zavalía, señora Gertrudis Amalia Zavalía y señora Carmen López, destinando sus dependencias a oficinas de Correos y Telégrafos y   pagándose   por   ella   la   suma   de   veinticinco   mil   pesos   fuertes.



En 1875, bajo la presidencia de Avellaneda, se aceptó por decreto una propuesta de Ramón Berroa y Caminal para refeccionar el edificio, pero bien poco se hizo, así fue como en 1880 el diputado Lindoro Quinteros presentó un proyecto en a Cámara de Buenos Aires, en que describía el estado lamentable de la histórica propiedad y solicitaba su pronta restauración.

En atención al proyecto citado el Poder Ejecutivo acordó un subsidio de seis mil pesos para dejar en condiciones el inmueble,  lográndose con  ello  salvar  la   parte   más  valiosa.

Hacia 1891 el doctor Estanislao Zebalios, director de Correos en aquel entonce; se dirigió al ministro del Interior haciéndole ver la necesidad de restaurar la sala principal y dotarla del mobiliario indispensable, lo más parecido posible al que tu viera  en   la  época  de   la  jura  de   la   Independencia.

En 1903 el presidente Roca, por decreto del 3 de enero, hizo demoler las depen dencias de la finca, dejando sólo el salón donde habían sesionado los congresista. Este  salón  fue  restaurado  en  su totalidad y  cubierto  por  un  templete.

Así se llega al año 1939; el diputado tucumano Ramón Paz Posse presentó un proyecto en que abogaba por la reconstrucción de la casa histórica, el cual fue convertido en ley nacional N° 12.724, promulgada el 9 de octubre de 1941, por la que se autorizaba   la  inversión  de  cien  mil  pesos con  ese  objeto.

Hoy día ha sido totalmente reconstruida bajo la dirección del arquitecto Mario J. Buschiazzo sobre la base de fotografías y documentos obtenidos antes de su demolición, dándosele la misma disposición que tenía cuando la magna asamblea de 1816.

Situada en la calle Congreso 151, a cuadra y media de la plaza Independencia, fue declarada Monumento Nacional por Decreto N° 98.076 del  12 de agosto de  1941.

Fuente Consultada:
Los Monumentos y Lugares Históricos de Argentina Carlos Vigil -Edit. Atlántida-
(Atención: Puede que el nombre de algunas calles de la Capital Federal hayan sido modificados)

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