La Cultura Humana y El Hombre Su Relación y Función Social Valores



Cultura Humana:Concepto y Su Relación Con El Hombre
Función Social de la Cultura

EL HOMBRE Y LA CULTURA
Cultura y culturas

Generalmente, cuando hablamos de cultura pensamos que gente culta es aquella muy educada, que sabe mucho, que va a conciertos o que concurre frecuentemente a las exposiciones de pintura. Sin duda, estas personas son cultas. Pero si sólo ellas lo fueran, la cultura afectaría a una pequeña parte de la población; y esto no es así. Todos tenemos cultura, porque esta idea abarca mucho más que esas muestras de refinamiento. “La cultura es todo lo que el hombre hace, dice o piensa.” (Ver abajo concepto de Cultura y Sociedad)

Concepto: Cultura, conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo social en un periodo determinado. El término ‘cultura’ engloba además modos de vida, ceremonias, arte, invenciones, tecnología, sistemas de valores, derechos fundamentales del ser humano, tradiciones y creencias. A través de la cultura se expresa el hombre, toma conciencia de sí mismo, cuestiona sus realizaciones, busca nuevos significados y crea obras que le trascienden. (Ver: Manifestaciones Culturas de Argentina)

la cultura humana su funcion social

En conclusión, la cultura es el conjunto de formas de comportamiento y maneras de pensar característicos de un grupo de personas. Cuando un niño nace, el grupo le enseña cómo comportarse según lo que se considera correcto y –aunque a lo largo de su vida– haya costumbres que cambien, lo principal de esta manera de comprender el mundo se mantiene inalterable. Así, la cultura es una herencia que el hombre recibe y mantiene a lo largo de su vida aunque se introduzcan cambios parciales.

Cuando un chico nace en nuestro país, aprenderá a hablar español; estará obligado a ir a la escuela a partir de los cinco años; no podrá casarse sin consentimiento de sus padres antes de los dieciocho y muchas cosas más que nos parecen naturales pero que no lo son. En otras culturas, las costumbres son diferentes.

Los elementos que integran cada cultura son las formas de vida, es decir, la manera en que una sociedad asegura su subsistencia y se adapta al medio físico; la estructura social, o sea, cómo se ordena la sociedad teniendo en cuenta las relaciones que mantienen sus integrantes entre sí (parentesco, vecindad, clases sociales, sexo, edad); las creencias, los valores, las normas y los principios aceptados mayoritariamente (lo que la sociedad considera que está bien y que está mal); la organización política (formas de gobierno, autoridades, leyes), y la religión, la lengua, el arte.

Sin embargo, las culturas cambian. Estos cambios pueden producirse por la lenta aparición y aceptación de nuevas pautas o costumbres. Pero, normalmente, la mayor parte de los cambios son el resultado del contacto con pueblos que tienen rasgos diferentes. Estos contactos tradicionalmente se producían como consecuencia de las guerras o las conquistas, pero también por vías pacíficas como el comercio. A esta forma de introducir cambios -cuando las innovaciones se transfieren de un grupo cultural a otro- se la llama difusión. No todo se transfiere de un grupo a otro sin problemas. Es fácil que se transmitan nuevas técnicas para producir alimentos. Pero no será tan simple que se adopte una nueva religión.

Cultura y conceptos

Cultura es una palabra proveniente del latín que significa cultivo, y en este sentido podría entenderse como el acto de cultivar y mejorar las facultades físicas, morales e intelectuales del hombre. De hecho, la cultura es lo realizado por el hombre, ya sean transformaciones o innovaciones materiales o creaciones sociales, científicas, artísticas, religiosas, éticas, etcétera, que le ayuden directa o indirectamente a satisfacer sus necesidades.

Para algunos estudiosos del tema, las palabras cultura y civilización son sinónimos. Aunque en estricto sentido no debiera ser así, ya que el concepto civilización se toma como los avances logrados por las sociedades más dinámicas y, por tanto, está más bien ligada a los centros urbanos que al campo; en cambio, la cultura es un término más amplio que incluye la civilización, pero además, las manifestaciones de todo tipo que el hombre ha dejado en el planeta.

Son significativos en el proceso histórico de los pueblos, los préstamos culturales (aculturación), que en forma amistosa u hostil han practicado entre sí; en otras palabras, intercambio cíe conocimientos, costumbres, ideología, etcétera. Ejemplos de esta situación se tienen a lo largo cíe la Historia, así están España y América, el primero es el pueblo dominante y el segundo, el dominado. Roma conquistada por los bárbaros se les impone culturalmente.



Se parte del hecho de que el hombre para vivir con sus semejantes, debe adaptarse a la forma de vida del grupo en el cual se encuentra, tal situación (endoculturación), que puede ser consciente o inconsciente, se inicia en la niñez y culmina con la muerte. Ahora bien, al paso de los siglos, en las diversas áreas geográficas se han ido desarrollando diferentes culturas, dependiendo éstas de los hábitos, actitudes y conductas de los pueblos.

Aspectos de la cultura

El hombre, por su inteligencia y por su capacidad de razonar, se distingue de los demás animales. La vida de éstos en general conserva las mismas costumbres de sus antepasados, en tanto que el hombre las altera, cambia, etcétera, de ahí que su herencia social y cultural lo transforma en el tiempo y en el espacio.

Curioso es destacar la semejanza de los fines de todas las culturas entre sí, esto es, se tiende a una unidad psíquica de la humanidad. Las necesidades que experimenta el ser humano pueden ser de orden primario (o fisiológicas), secundarias (psíquicas), y su satisfacción es variada en cada cultura.

Habrá mejor comprensión de la cultura si se basa en ciertos aspectos de orden material e inmaterial, mediante los cuales se llega a la satisfacción de las necesidades arriba citadas.

Los aspectos de la cultura son:
I) Material: en el que se considera a la tecnología
II) Inmaterial: La organización social, las estructuras políticas y de educación
Los sistemas de creencias, el control del poder
Las artes gráficas y plásticas, el folclor y la música
El lenguaje

El hombre puede alterar y adaptar el lugar donde se encuentra para poder vivir. Lo realizado por el hombre para satisfacer sus necesidades físicas, constituye la cultura material, la cual no es parte de la cultura, sino el producto de la misma, y mediante su estudio se conoce la vida que desarrollaron los seres humanos.

La tecnología se puede considerar como la suma de las técnicas que poseen los miembros de una sociedad. La aplicación de la tecnología da como resultado artefactos, tales como instrumentos, recipientes, alimentos, vestidos, albergues, etcétera.

La cultura del hombre primitivo, poco a poco se fue transformando, como cuando pudo comunicarse con sus semejantes a través de la expresión, o al producir utensilios o armas punzo cortantes, así como vasijas, y un arte rudimentario.

Notemos que la habilidad para comunicarse a través del lenguaje permitió al hombre poder transmitir a sus semejantes y sobre todo .a sus descendientes, sus experiencias, y de esta forma, las nuevas generaciones fueron aprendiendo más y en su momento enriquecieron el conocimiento general, el que muchos miles de años más tarde, recibió otro impulso fuerte al iniciarse la escritura y todavía hubieron de pasar otros miles de años más para que la imprenta permitiera una difusión más amplia de las ideas.

Nada hay que delate tanto el grupo social al que pertenece un individuo, como su manera de hablar. La entonación y el vocabulario señalan de forma sintomática su origen, cultura, educación y, en muchos casos, hasta su profesión. Así, se encuentran ciertos lenguajes particulares dentro de la lengua común. Un grupo de individuos relacionados por un oficio o por un mismo interés habla, a veces inconscientemente, con una forma especial de lenguaje, con terminología propia, para tratar las cosas que sólo a ellos interesan. Los que integran dichos grupos no se preocupan de que los extraños no los entiendan; antes presumen de ello, estrechando así una íntima solidaridad y multiplicando sus peculiares expresiones.



Entre el dialecto -expresión lingüística de una unidad geográfica- y lo que llamaremos lengua de grupo -correspondiente a un círculo social- existe una diferencia fundamental. Un hombre puede vivir toda su vida con sólo un dialecto. Es ésta una forma particular de la expresión universal, ya que con ella puede manifestarlo todo, y las demás lenguas pasarle inadvertidas hasta su muerte. Es su lenguaje, y con él le basta; es algo tan propio como su ser y su personal forma de vivir.

No podemos decir lo mismo respecto de la lengua de grupo. Cuando una afición o una profesión obligan a crear una lengua especial, vigente sólo para los que pertenecen a ella, únicamente unos pequeños matices de vocabulario y algunas construcciones, la separan de la expresión corriente.

Los que forman el grupo -marinos, médicos, futbolistas, etcétera-, crean este lenguaje para los asuntos que los asocian, y el resto de las manifestaciones vitales no se incluye en él. De esta forma, a diferencia del dialecto, es una lengua incompleta y no sirve para la vida de un modo total e inconsciente.

Más difícil sería precisar la distinción entre lengua de grupo y argot. Ambos divergen algo del habla natural y conviven con ella en la conciencia del hablante. Ambos se utilizan en la relación entre los miembros de un grupo; únicamente el secreto con que se esconde el valor de las palabras del argot subrayaría su clandestinidad.

Argot sería, por antonomasia, la lengua secreta de los que viven fuera de la ley. Argot se llama al lenguaje de los bajos fondos de París, mientras en Londres lo denominan slang, y gergo en Italia. Lengua de germanía es su equivalente español; caló no es exactamente lo mismo, pues lo hablan sólo los gitanos.

Un caso especial es el del lenguaje médico, que siendo lengua de grupo, se convierte en argot por voluntad expresa de los profesionales que, con su extraña jerga, vedan piadosamente la verdad al enfermo o a sus familiares, demasiado sensibles a una realidad desagradable.

Por su parte, los instrumentos y herramientas de trabajo fueron facilitando la convivencia social, y al mismo tiempo, determinaron una división de las labores ligada a la forma de producir.

En tanto analizamos los diversos modos de producción de las sociedades a través de su historia, podemos imaginarnos la evolución de la cultura desde las sociedades primitivas nómadas, dedicadas a la cacería y a la recolección de frutos y el cambio que vendría cuando se empezó a explotar la agricultura, lo que trajo como resultado el hombre sedentario, empezándose a formar así pequeños asentamientos humanos que paulatinamente se convirtieron en ciudades con una cada vez más compleja división del trabajo que producía a su vez, mayores intercambios culturales como el conocimiento de idiomas, de puntos geográficos, de formas de vida y organización; pasando por las épocas de la civilización Griega Clásica, del Imperio Romano, de la Edad Media, del Renacimiento, de la Revolución Industrial, y los cambios de organización democrática derivados de la Revolución Francesa, hasta llegar a la cultura de la civilización industrial moderna. En este largo esfuerzo, muchos hechos y muchos hombres han dejado una huella imborrable.

DEMOCRACIA: FUNCIÓN SOCIAL DE LA CULTURA:

Para la democracia lo más valioso es el hombre; la búsqueda del bien común se concreta en la permanente preocupación de las autoridades para hacer llegar los beneficios de la salud y de la educación a un número cada vez más creciente de habitantes.

Precisamente una de las características más salientes de la democracia verdadera —de la democracia “real”, o “efectiva”— es la igualdad de oportunidades para todos. La enseñanza y la educación puestas al alcance del pueblo posibilitarán el grado mínimo de virtud y de cultura de la ciudadanía de cuyo seno surgirán los gobernantes y los funcionarios.

Todos los documentos relacionados con los derechos humanos han hecho hincapié en el derecho de todo hombre a acceder a la educación y a la cultura.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (Naciones Unidas, 1948), dice en su artículo 26:

1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

2. La Educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia, y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos y religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

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3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”.

Los índices elevados de analfabetismo, la semialfabetización, las dificultades para que los habitantes de bajos y medianos ingresos lleguen a la educación técnica o universitaria, demuestran bien a las claras que, en muchos países americanos, en el aspecto que consideramos, la simple enunciación de los derechos no pasa de allí.

El pan de la ciencia, de las artes, de la cultura, en general, debe estar al alcance del pueblo. No puede admitirse que sea el privilegio de un sector, ni siquiera de aquellas personas de gran capacidad intelectual y de mucha fuerza de voluntad. Por eso el gobierno puede imponer un mínimo de enseñanza y controlar a padres y alumnos sobre su cumplimiento.

La formación física, la enseñanza de las ciencias en general y de las artes, los cursos de adultos, los profesionales y técnicos, etc., tienen que estar al alcance del pueblo.

Este enfoque político no es tan sólo democrático, sino también profundamente humano. Es deber del estado velar continuamente por el aumento de la eficiencia intelectual y cultural de los habitantes por el apoyo a la difusión del libro, a la multiplicación de las bibliotecas populares, centros de cultura y recreación, al fomento del arte, de publicaciones instructivas y formativas, etc.

En este aspecto es importante el control de los medios de comunicación —especialmente internet, prensa, radio y televisión— para que sean el vehículo de la educación, de la cultura, de la belleza, en la sociedad.

Función social de la cultura, en último término, significa ponerla al servicio del mejoramiento personal y social. Ello se logra crean do las condiciones necesarias para que los derechos que solemnemen lo enumeran la Constitución y las leyes, tengan una vigencia real y práctica pará lodos los habitantes del país.

LA CULTURA AL SERVICIO DE LOS MIEMBROS DE LA SOCIEDAD:

El mejoramiento del estado sanitario de la población es una de las metas fundamentales del bien común.

La otra es el esfuerzo educativo y cultural, como acabamos de explicar en el punto anterior.

Se trata de verdaderas prioridades de la acción de gobernar.

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Los resultados inmediatos de estos dos esfuerzos prioritarios serán el perfeccionamiento técnico, el aumento de la productividad, un mejor reparto de riqueza, una calidad superior de vida, etc.; es decir, la promoción material y moral de los integrantes de la sociedad.

El esfuerzo de instrucción, educación y formación técnica debe ser paralelo a la implantación de métodos de fabricación, explotación y administración, modernos y eficaces, que se adapten a las características de cada región. El mismo, quizá, deberá dirigirse con más énfasis, en un país como el nuestro, pródigo en cultivos y ganados, hacia el sector agrícola, más propenso a la inercia y a la penetración de los sistemas modernos.

La creación de centros de salud, escuelas industriales, estaciones experimentales, etc., constituye como escribe Gustavo F. J. Cirigliano, un gasto productivo dentro del presupuesto del estado:

“El hecho de invertir en educación depende del valor que se le asigna a ésta. Cuando un gobierno carece de verdadera visión política, se despreocupa de la estructura educacional. Habi-tualmente no quiere invertir en educación porque no se la considera productiva… No es la educación la que, por su naturaleza, es improductiva. Es su papel dentro de la política más amplia que la convierte en tal. Si se considera que el potencial de un país se puede dividir en riqueza o recursos naturales, por un lado, y capacidad humana, por el otro, nos encontramos con que de esta última es responsable la educación que forma los técnicos, los profesionales, los dirigentes, los políticos y los ciudadanos en general”.

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LECTURA COMPLEMENTARIA:
CONCEPTOS DE SOCIEDAD Y CULTURA:

Sociedad y cultura son dos conceptos que se necesitan mutuamente. Tanto es así que algunos autores sólo utilizan uno de ellos para referirse a ambos. Para diferenciarlos, podríamos señalar que la sociedad está integrada por un grupo de hombres y mujeres y que la cultura es todo lo hecho y aceptado por ese grupo humano.

Se piensa, generalmente, que la cultura es privativa del “hombre culto”: una persona erudita, afecta a las artes plásticas y a la música clásica, alguien que uno podría decir que sabe muchas cosas. Si bien ésta es una noción bastante arraigada, no sólo las ”bellas artes” son cultura, también lo es el sistema de valores y de comportamientos que comparten los miembros de una sociedad. La cultura de una sociedad indica, por ejemplo, cómo debe ser la relación entre hombres y mujeres, qué alimentos se comen con más frecuencia, etcétera.

El término “cultura” alude, entonces, a las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la forman. Los patrones explícitos de comportamiento son aquellos que están expresados claramente, por ejemplo, en la redacción de una ley. Los patrones implícitos, por el contrario, no están escritos ni explicitados, son prácticas sociales durables, que se consideran importantes para el bienestar del grupo. Las costumbres acerca de cómo se deben comportar padres e hijos son un ejemplo.

La cultura es obra exclusiva de los grupos humanos que la comparten, incluye también los objetos materiales que han creado o que aceptan y usan las personas en su quehacer cotidiano.

La cultura es dinámica, se transforma. Los elementos que la forman –creados y construidos por los hombres– actúan sobre los miembros de la sociedad que la produce y, al mismo tiempo, el ser humano conserva la posibilidad de introducir nuevas construcciones. Pensemos, por ejemplo, en cómo influyeron en la vida de las personas los avances científicos y tecnológicos de este siglo: la televisión, el satélite, las computadoras, etc. Estos elementos modificaron la vida de las personas y, a la vez, impulsaron la aparición de nuevas creaciones humanas.

Fuente: Educación Cívica 2 – Edit. Santillana – Secundaria – Casullo-Bordone-Hirschmann-Masquelet y Otros

 

 

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