Manifestaciones Culturales de Argentina Arte,Musica y Literatura



Manifestaciones Culturales de Argentina (Siglo XX)
Personalidades de la Ciencia, Arte,Música y Literatura

1-El Patrimonio Cultural Argentino

a) Qué es la cultura: Entendemos por cultura de un país a las diversas expresiones de su espíritu a través del desarrollo de las ciencias y de las artes, sin olvidar la forma de ser y comportarse de sus habitantes, sus hábitos morales y el modo de tratar a los demás seres humanos en lo referente a los derechos fundamentales. Hay «algo espiritual» que trasmite una generación a otra; esos resultados que han obtenido nuestros predecesores y que de alguna forma nos benefician o «enriquecen», son el objeto de la cultura.

Uno de los mejores elogios de un pueblo es calificarlo de «culto», lo que significa afirmar que lucha por conseguir la perfección individual y social. Pueden existir, frente a un país muy civilizado, enriquecido materialmente como consecuencia de los progresos técnicos y científicos, naciones todavía en estado de organización tribal, pero que tienen más desarrollado el sentido de la perfección humana, de ía convivencia y de la solidaridad social.

No necesariamente ligada al desarrollo industrial y técnico, la cultura despierta la admiración y el respeto hacia una nación y además, es su definición y esencia.

La cultura es una especie de «marca» que tienen en común los diversos integrantes de una sociedad.

Claro que dentro de un determinado pueblo no todas las personas participan igualmente del sistema cultural que lo caracteriza.

Esa cultura se transmite de una generación a otra; las personas pasan, pero la cultura, los valores que la constituyen, se mantienen gracias al aprendizaje, a la comunicación.

Sobre la acción de la cultura en el individuo ha escrito Ruth Benedict:

«…la sociedad y el individuo no son antagónicos. La cultura de la sociedad proporciona la materia prima con la que el individuo hace su vida. Si ella es magra, el individuo sufre; si es rica, el individuo tiene la posibilidad de disfrutar de sus oportunidades. Todo interés privado de todo hombre y mujer es servido por el enriquecimiento de las acumulaciones tradicionales de su civilización (En «El hombre y la cultura«).

b) Manifestaciones de la cultura
— Culturas primarias y civilizadas:

Las manifestaciones de la cultura son diferentes, según los pueblos y épocas que se examinen.



Por ejemplo; las culturas primarias se caracterizan por ser sencillas y poco desarrolladas. En la antigüedad, las vemos en los pueblos y tribus nómadas.

Las culturas civilizadas suponen elaboración y desarrollo superiores.

Por oposición a las anteriores, en las culturas civilizadas, los individuos viven en conglomerados permanentes, en lugar de hacerlo en tribus.

Poseen un idioma escrito mediante el cual registran su historia; sus trabajos son más especializados y las funciones políticas y sociales, más diversificadas.

— Civilización y cultura:

Se debe advertir, sin embargo, que civilización y cultura son palabras de significados diferentes. El concepto civilización se limita a los aspectos técnicos y utilitarios de la vida social, por ejemplo, al «desarrollo industrial» como expresamos en a). Por el contrario, la cultura mira más al desarrollo y elaboración de las cosas bellas de la vida, de los sentimientos y conductas del hombre que lo encaminan hacia el bien; la cultura consiste en el refinamiento social y moral.

c) Nuestro patrimonio cultural

A lo largo de este post haremos referencia a los bienes materiales y espirituales que constituyen «la riqueza cultural» del País.

2-MANIFESTACIONES DE NUESTRA CULTURA EN LAS CIENCIAS, EN EL ARTE Y EN LA TÉCNICA

a) Las ciencias
El primer científico argentino fue Buenaventura Suárez (1.679-1 750). Nacido en Santa Fe, ingresó en la Compañía de Jesús. Completada su formación fue enviado a la reducción de San Cosme, en Misiones.

Allí, con la colaboración de algunos guaraníes fabricó telescopios, un reloj de péndulo y un cuadrante dividido en grados, para ajusfar el reloj de acuerdo a la hora solar. Con dicho instrumental pudo instalar en plena selva, el primer observatorio astronómico de la Argentina.



Escribió cartas astronómicas y anuarios; en 1744 publicó «Lunario de un siglo», obra con la cual se podían calcular los eclipses de sol y luna. A este célebre jesuíta —cuya nombradía despertó elogios de astrónomos europeos— siguieron ilustres nombres: los frailes Manuel Torres y Cayetano Rodríguez, Juan José Paso, Amadeo Bonpland, Alcides D’Orbigny, Javier Muñiz,…

Todos ellos, sus discípulos y continuadores, hicieron valiosos aportes a la ciencia nacional y al acervo cultural de la humanidad.

Hacemos mención de los principales, desde la segunda mitad del siglo pasado, en adelante.

Ignacio Pirovano (1842-1895) : Figura señera de la medicina argentina, fundador del Hospital de Niños (Buenos Aires) y maestro de cirujanos.

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Florentino Ameghino (1854-1911): Paleontólogo, distinguido en  Europa por sus descubrimientos y estudios.

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Juan Vucetich (1858-1925): Funcionario policial, creador de  un revolucionario método de identificación.
Su sistema dactiloscópico fue adoptado en todo el mundo.

Luis María Drago (1859-1921): Jurisconsulto, estadista, periodista y escritor.
Siendo Ministro de Relaciones Exteriores, en 1902, cuando varios países ejercieron una acción militar contra Venezuela, para el cobro de la deuda externa, sentó las bases de la «doctrina Drago», en el campo del derecho internacional.



Andrés Francisco Llobet (1861-1907)
Creador de nuevas técnicas de neurocirugía. En 1891, realizó la primera operación exitosa de un quiste cerebral.

Juan Bautista Ambrosetti (1865-1917)
Paleontólogo, arqueólogo e historiador. Precursor de los estudios folklóricos.

elogios importantes para la mujer

Ángel Gallardo (1867-1934)
Naturalista y autor de numerosos estudios y trabajos sobre su especialidad.

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Luis Agote (1868-1954)
Médico; descubrió la acción anticoagulante del citrato de sodio; ello, al permitir el acopio de sangre, evita las desventajas de la transfusión personal.

Alejandro Posadas (1870-1902)
Médico; uno de los precursores de la cirugía toráxica, creador de técnicas de cirugía del pulmón.

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Carlos Saavedra Lamas (1878-1959)
Jurisconsulto y estadista, recibió en 1936 el Premio Nobel de la Paz, por sus esfuerzos, como Canciller argentino, para lograr la paz entre Bolivia y Paraguay (Guerra del Chaco). Publicó numerosos trabajos sobre temas de derecho público.

Enrique Finochietto (1880-1948)
Médico; infatigable buscador de nuevas técnicas quirúrgicas.
Creó más de veinte procedimientos operatorios que aún tienen vigencia, así como gran número de instrumentos quirúrgicos.

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Bernardo Houssay (1887-1971)
Galardonado en 1947 con el Premio Nobel de Medicina, por sus investigaciones sobre el metabolismo de los hidratos de carbono.

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Luis Federico Leloir (1937-)
Médico e investigador, merecedor del Premio Nobel de Química (1970)

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César Milstein (1927-2002), inmunólogo, Premio Nobel de Fisiología y Medicina con Niels Kai Jerne y Georges J. F. Köhler, por sus investigaciones sobre el sistema inmunológico y por el desarrollo, en colaboración con éste último, de la tecnología de producción de los anticuerpos monoclonales.

Los doctores Salvador y Domingo Liotta, perfeccionadores de una bomba para sustituir temporariamente el corazón humano y que revolucionó la cirugía cardiovascular; Orlando Villamayor, ingeniero aeronáutico, profesor de varias universidades europeas; etc.

b) El Arte:

Por tradición familiar, por ambiente y educación el argentino común participa de los gustos europeos en lo que a cultura y arte se refiere. Ello es aplicable también, a toda manifestación artística, en general, proveniente de otros continentes y países.

Esa apertura espiritual es por ello notoria en los artistas y creadores nacionales que, muchas veces, con sus personajes y temas, conquistan a públicos heterogéneos.

Una especie de prueba de esta afirmación es la actividad desplegada por el Teatro Colón, envidiado por muchas ciudades del mundo y constituido en magnífico receptáculo de óperas, ballets, conciertos, etc., del arte universal, así como meta consagratorla de sus grandes figuras. Su historia se liga con el hecho de que la vida musical de Buenos Aires fue y es considerada como una de las más importantes del mundo, y punto de reunión de  compositores, musicólogos, cantantes, directores, «regisseurs», coreógrafos y toda clase de personalidades de primera línea en el campo internacional de la música, sin olvidar las manifestaciones de la música popular y folklórica.

El vigor artístico del arte argentino se refleja, particularmente, en Buenos Aires. Para corroborarlo veamos estos datos: hay en la Capital de la República alrededor de cuarenta museos públicos (no todos de arte); numerosas salas que ofrecen recitales, ciclos de conciertos, exposiciones y conferencias; decenas de galerías de arte; alrededor de doscientos cincuenta salas cinematográficas permanentes, además de las que en forma periódica, ofrecen otras actividades culturales y artísticas; a los varios teatros oficiales, deben sumarse más de treinta salas teatrales permanentes; también, funcionan otras en forma periódica (teatros experimentales, vocacionales o independientes); etc.

— Literatura
Podemos afirmar que el quehacer literario argentino tiene relieve internacional.

Desde comienzos del siglo, numerosos compatriotas destacados en las letras han merecido la atención de la crítica de otras latitudes y figuran hoy entre los valores consagrados mundialmente.

Comencemos por señalar la difusión del «Martín Fierro«. La inmortal obra de Hernández ha sido traducida a más de veinte idiomas, sin olvidar la transcripción en el alfabeto Braille.

Luego de la Primera Guerra Mundial, hubo un movimiento de renovación de las letras nacionales que se evidenció con la publicación de revistas y la formación de grupos literarios. Esa época fue fértil en figuras cuyas obras lograron difusión y fama en el exterior.

«Don Segundo Sombra» se ha traducido a más de quince idiomas; es notable cómo esta novela de Ricardo Güiraldes, de tema y ambiente argentinos, ha llegado a la sensibilidad de públicos tan diferentes.

La obra de Jorge Luis Borges fue traducida al inglés, al italiano, al francés y al alemán. Apegado a personajes y circunstancias de Buenos Aires y sus arrabales, escribió «Historia universal de la infamia», en 1935; le siguieron «Ficciones», «El Aleph», etc.

Sus libros recibieron numerosas distinciones oficiales y privadas: medalla de oro de la Sociedad Dante Alighieri, en el 9o Certamen de Poesía, de Florencia; premio de la Ingram Merrill Foundation, de EE.UU.; etc.

Los ensayos de Victoria Ocampo —»Testimonios», «De Francés-ca a Beatrice», etc.— le han merecido, por parte de la reina de Inglaterra, la distinción de comendadora de la Orden del Imperio Británico, amén de una larga lista de reconocimientos por divulgar los valores culturales del País, sobre todo, mediante la revista «Sur», por ella fundada (premio María Moors Cabot, de EE. UU., en 1965; Isabel D’Este, de la Municipalidad de Roma; etc.).

Es notable la nombradía internacional de Eduardo Mallea. Luego de su primera novela —»La ciudad junto al río inmóvil»— traducida a otros idiomas fueron difundidas en Europa y EE. UU.: «La bahía del Silencio», «Todo verdor perecerá», «Nocturno europeo», etc.

Cuando se desempeñaba como embajador argentino ante la UNESCO, recibió ei título de doctor honoris causa, otorgado por la Universidad de Michigan (1958). Conocido sobre todo en el ámbito de Latinoamérica, Leopoldt Marechal, además de fino poeta, es autor de novelas —»Adán Buenos ayres», «El banquete de Severo Arcángelo», etc.— que le valieron e aplauso de ios mejores críticos del Continente.

En 1946, Ernesto Sábato, publicó la novela «El túnel», que fue traducida a varios idiomas, incluso al japonés. Su obra más importan te y conocida es, sin embargo, «Sobre héroes y tumbas», de 1 961.

Adolfo Bioy Casares y Silvina Bullrich son muy leídos en Europa, sobre todo en Francia.

Deberíamos agregar los nombres de otros notables novelistas, así como de poetas, cuentistas, autores dramáticos, ensayistas y críticos. Anotemos, finalmente, algunos datos sobre el periodismo argentino. De acuerdo a estadísticas de 1975, hay 180 publicaciones diarias, con algo más de 2 millones de ejemplares por día; ello representa unos 90 ejemplares por cada mil habitantes.

La cantidad de revistas (informativas, del hogar, deportivas, etc.) supera con amplitud a la de diarios. Muchos de estos diarios y revistas se leen fuera del país, sobre todo, en naciones limítrofes.

— Música
Después de 1910 surgió una generación notable de músicos argentinos con prestigio internacional.

Juan José Castro (1895-1968) realizó giras por América y Europa, dirigió orquestas importantes, participó en festivales internacionales y obtuvo premios muy codiciados: Internacional Verdi (1952), del Festival Latinoamericano de Caracas (1954), etc.

Entre sus coetáneos mencionamos a Luis Gianneo («El tarco en flor», poema sinfónico; «Concierto Aymará»; etc.), Jacobo Fischer (poemas sinfónicos, ballets y conciertos), Julián Aguirre («Aires criollos»; «Aires nacionales», «Gato», «Huella», «Las mañanitas», etc.), Roberto García Morillo (cantatas, sinfonías, conciertos, etc.), Alberto Ginastera (ballet «Panambí», «Sinfonía Porteña», piezas para piano, etc.; es quizá el músico argentino que alcanzó mayor celebridad mundial, por su actuación en festivales internacionales y por el éxito de sus óperas «Don Rodrigo» y «Bomarzo»), Roberto Caamaño (eximio pianista aplaudido en EE. UU.; entre sus obras, se señalan «Magnificat» y «Concierto para piano», compuestas a pedido de entidades musi-cales  de Louisville y New Orléans) y otras figuras notables.

Entre los innovadores se destacan Virtú Maragno, Francisco Krópfl, Antonio Tauriello, etc.; y entre los más jóvenes, Alicia Terzian, Carlos Tuxen-Bang y otros. Además de descollar en el campo de la composición, nuestros músicos han sobresalido en el de la interpretación.

Por ello, la Argentina, además de solistas de reputación mundial, cuenta con varios conjuntos universalmente consagrados; por ejemplo, el Ensamble Musical de Buenos Aires, el coro de Niños Cantores de Murialdo, el Polifónico de la Universidad de Córdoba. Merece una mención especial la Camerata Bariloche, creada en 1 966 por el violinista Alberto Lysy; en sus giras ha llegado incluso a los países de Oriente, conquistando en todos los centros musicales uná-nimos elogios.

Además de excelentes violinistas (Rubén González, ganador en 1934 del Concurso Internacional María Canals, de Barcelona) el país ha formado talentosos pianistas: Antonio de Raco, Marisa Regules, Pía Sebastiani, Marta Argerich (ganadora en 1965, del Concurso Internacional Federico Chopin, en Varsovia), Bruno L. Gelber, Jorge Zulue-ta, Manuel Regó, etc.

María Luisa Anido e Irma Constanzo triunfaron en Oriente, África, América y Europa, como extraordinarias concertistas de guitarra. El Viejo Mundo consagró también a notables cantantes (Víctor de Narké, bajo, y Ángel Matiello, barítono) y a excelentes directores de orquesta (Pedro I. Calderón y Mario Benzecry).

Además de la repercusión internacional del tango, la música folklórica argentina ha logrado éxito en el exterior, sobre todo en Europa, ávida de ritmos exóticos. Recordemos, por ejemplo, la «Misa Criolla», de Ariel Ramírez; tanto su compositor como el conjunto «Los Fronterizos» —sus primeros intérpretes— fueron felicitados por el Papa Pablo VI y aplaudidos en las salas más importantes de Europa (Liebert Hall, de Stuttgart; Beethoven Halle, de Bonn; etc.).

Podemos afirmar que la Argentina tiene —actualmente— uno de los movimientos musicales más destacados del Continente. El número de conciertos, óperas, recitales, espectáculos creativos, etc., que se anuncian en las carteleras de todas las ciudades del País, son una prueba del interés y el entusiasmo de un público exigente y culto.

— Pintura
Introducido el movimiento impresionista en la Argentina, a fines del siglo pasado, se produjo la adhesión de los pintores de la época. Emilio Pettoruti (1 892-1971), asombró en 1 924, con sus obras de carácter moderno; radicado en París, sus muestras se impusieron al público de esta ciudad, como a los de Berlín, Londres, Nueva York y Río de Janeiro.

Juan del Prete, dedicado al arte abstracto, obtuvo en 1958 el premio Palanza; ese mismo año fue distinguido en la Exposición Internacional de Bruselas.

De gran imaginación son las obras de Xul Solar (1887-1963) y Raquel Forner; esta pintora, ha merecido importantes premios a lo largo de su carrera: medalla de oro en la Exposición Internacional de París, en 1937; premio de la prensa en la Bienal Internacional de México (1958); gran premio por «El astronauta» y «Los que vieron la luna», en la Primera Bienal Americana de Arte, de Córdoba.

Raúl Soldi, combina lo moderno con una línea más tradicional; son famosos sus murales de la capilla de Glew, Pcia. de Buenos Aires, y los personajes que decoran la cúpula del Teatro Colón.

Antonio Berni, nacido también a comienzos de siglo, es eximio pintor, grabador y dibujante. No sólo ha expuesto en las principales ciudades del mundo —Madrid, París, Moscú, Varsovia, Berlín, Bucarest, Nueva York— sino que mereció diversos galardones internacionales (Primer Premio Internacional de Grabado, 1962, en Venecia, por su serie «Juanito Laguna»; distinción similar, en Cracovia, Polonia).

Otros creadores son Lino E. Spilimbergo (1896-1964) y Juan C. Castagnino (1908-1972) cuyas obras figuran en numerosas colecciones del exterior; en ellas han reflejado especialmente temas argentinos. Carlos Alonso ilustró clásicos de la literatura universal, tales como La Divina Comedia y Don Quijote de la Mancha, esta última, conjuntamente con Salvador Dalí.

Entre los cultores del arte abstracto se cuenta a Luis Barragán, Juan Fuentes y Vicente Forte.

En la década de 1960, el Instituto Torcuato Di Telia patrocinó diversos concursos nacionales e internacionales de artes plásticas que lanzaron a la fama a artistas hasta entonces casi desconocidos. Uno de ellos es el pintor, grabador y muralista Pérez Celis; otros son Ernesto Deira y Jorge de la Vega.

— Escultura
Nuestra plástica no sólo tiene notoriedad por sus pintores. Muchos escultores argentinos gozan de renombre internacional y han sido reiteradamente premiados.

Entre los grandes, el primero fue Rogelio Yrurtia (1879-1950) que se consagró con su grupo «Los pecadores», en la Exposición de Saint Louis, EE. UU., con el gran premio de honor. Su contemporáneo, Sesostris Vitullo, pasó la mayor parte de su vida en París, donde expuso con enorme éxito sus trabajos con motivos gauchescos. José Fioravanti, desde antes de mediados de siglo, expuso tambien en París, así como en Madrid.

Años más tarde, Pablo Curatella Manes, presentó sus obras en ta galería Bernheim, de París, iniciando un notable arte abstracto. En esta tendencia, también se destacó Lucio Fontana; la logró imponer en Italia, luego de su exposición en la galería II Migliore, de Milán.

La famosa «Ave Fénix», de Libero Badli, ocupa un lugar destacado en el Kennedy Center, de Washington. Noemí Gerstein fue premiada en Londres, 1954, y en Bruselas, 1968; hay obras suyas en varios museos de arte moderno, de Nueva York.

Hacia mediados de siglo, Gyula Kósice inició el arte cinético en América Latina (escultura articulada y móvil, escultura hidráulica, etc.); expuso en galerías de Europa y América.

c) La técnica

Iniciada la segunda mitad del presente siglo se crearon en el país diversos organismos en los cuales las tareas de los científicos e investigadores se orientaron al adelanto tecnológico. Vamos a detallar la acción de algunos de ellos.

— Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)
Creado en 1950, este organismo autárquico dependiente de la Presidencia de la Nación, ha promovido y realizado estudios, aplicaciones científicas e industriales de las trasmutaciones y reacciones nucleares. Ya en 1953 se produjeron los primeros radioisótopos y dos años después se obtuvieron los primeros lingotes de uranio metálico, de producción nacional.El primer reactor nuclear argentino —y primero de América Latina— se puso en funciones en 1958.

Uno de los objetivos de la Comisión es contribuir al desarrollo energético nacional. Ya funciona la central atómica de Atucha, Pcia. de Buenos Aires, que puede llegar a una potencia de 319 kw; la segunda está construyéndose en Embalse Río III, Pcia. de Córdoba.

Otros fines de la CNEA: la especialización de técnicos, aplicaciones agropecuarias e industriales de los radioisótopos, procesamiento dt uranio (cuenta con dos plantas químicas), asesoramiento técnico y científico a entidades del extranjero, etc.

Dependen del organismo varios centros atómicos: Constituyentes (investigación metalúrgica), San Carlos de Bariloche (investigación físico-nuclear) y Ezeiza (producción de radiación, seguridad y producción radiológica).

— Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)
En cierto modo este Consejo dirige la investigación científica y técnica argentina, y tiene una amplia proyección internacional. Para favorecer el intercambio de conocimientos y experiencias ha firmado numerosos convenios de intercambio y cooperación con el Consejo Nacional de Pesquisas (Brasil), la National Academy of Sciences (EE. UU.), el Consejo Superior de Investigación Científica (España), el Centre National de la Recherche Scientifique (Francia), etc.

Entre los varios convenios señalamos los firmados con la FAO (proyecto de desarrollo pesquero), la OEA (programa de desarrollo científico y tecnológico), etc.

— Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)
Fundado en 1956, tiene por fin experimentar nuevas técnicas agrícolas y ganaderas y difundirlas entre los productores.

Entre las preocupaciones que encauzan sus actividades están la adopción de nuevas maquinarias, la modificación de métodos de trabajo, la fertilización de los suelos, el empleo y desarrollo de nuevas semillas y cultivos, la aclimatación de especies animales, la educación de los jóvenes de familias campesinas, el mejoramiento de las condiciones de vida de los hogares rurales, etc.

Junto con organismos de las Naciones Unidas ha investigado la ecología de regiones desérticas; realizó estudios de suelos, de genética vegetal y animal, del desarrollo ovino de la Patagonia y la explotación de los valles medio e inferior del Río Negro.

Sus especialistas han cumplido misiones de asesoramiento en diversos países del Continente, y sus trabajos gozan de prestigio científico en todos los países del mundo.

— Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI)
Este organismo descentralizado, creado en 1957, tiene por finalidad realizar y promover investigaciones aplicadas para,mejorar el nivel técnico y económico de la industria nacional; experimentar técnicas de elaboración, procesos de materias primas, uso de materiales locales; aprovechar subproductos; etc.

Para alcanzar dichos fines posee centros especializados en biología marina, caucho, celulosa y papel, desalación de aguas, industria láctea, máquinas herramientas, minerales, textiles, carnes, electrónica, diseño industrial, etc.

Algunos de estos centros funcionan en la Capital Federal y otros, en el Interior. El INTI no sólo colabora con la industria privada; ha organizado cursos internacionales con el patrocinio de la UNESCO y seminarios de gran importancia en el campo del diseño industrial y otras disciplinas afinos, a los que concurrieron relevantes figuras mundiales de la especialidad.

Fuente Consultada:
Formación Moral y Cívica 8 Ciclo Básico y Técnicas de Roberto N. Kechichián – Editorial Stella –

 

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