Origen de la Cultura Colonial Argentina – Caracteristicas



Origen de la Cultura Colonial Argentina – Sus Caracteristicas

CENTROS DE CULTURA EN EL PLATA. Llamamos período prerrevolucionario, o más comúnmente hispánico o colonial, a las tres centurias de historia comprendidas entre el descubrimiento, exploración y colonizaciones subsiguientes del antiguo Virreinato del Río de la Plata, que incluía el actual territorio de la República Argentina, hasta el año de la independencia, o sea 1810.

Durante este largo período de formación, la influencia cultural se irradió desde tres centros o núcleos principales, estrechamente relacionados con las corrientes colonizadoras: la del norte, que penetró a través de las antiguas rutas indígenas y se diseminó por las provincias norteñas, se núcleo en Tucumán; la del sur, proveniente del Río de la Plata, cobró mayor intensidad a partir del siglo XVIII con el establecimiento del Virreinato, con asiento en Buenos Aires, y, finalmente, Córdoba, meridiano geográfico donde se enfrentaron, o mejor dicho se unieron, las dos corrientes culturales: la del norte y la del sur.

Las formas artísticas españolas del norte llegaron a Tucumán, no directamente, sino a través de Perú y Bolivia, a las que estaba ligado por razones geográficas, históricas, sociales y económicas, de modo que el arte que fluye no es lo puramente español, sino el altoperuano; esta influencia es única hasta la llegada de los jesuítas hacia 1610 y pierde intensidad conforme va descendiendo hacia el sur.

Origen de la Cultura Colonial Argentina - Caracteristicas

La influencia del sur se acrecienta al adquirir Buenos Aires la categoría de capital virreinal, que la transforma en asiento de las autoridades políticas, eclesiásticas y militares; a su puerto llega el influjo de muchas partes de Europa a través de los arquitectos jesuítas y civiles; y en el crecimiento prodigioso de la urbe se entremezclan el neoclásico con el barroco español y el rococó francés y portugués, si bien la influencia de este último se hace sentir más en el campo de la talla en madera y en el de la platería que en lo específicamente arquitectónico.

Córdoba, zona de frontera de ambas corrientes artísticas, llegó a ser el centro más importante de la arquitectura colonial, y bastaría su imponente catedral para justificarle esta categoría.

Al margen de estos tres núcleos culturales emergen otros grupos artísticos de no menor importancia: el primero está formado por las Misiones Jesuíticas del Paraguay, que abarcan gran parte de nuestro territorio y cuyos alarifes y arquitectos pusieron su habilidad edilicia no sólo en la erección de templos y conventos, sino también en la construcción de edificios civiles públicos y privados.

El incremento de este núcleo, de sello peculiar, se detiene bruscamente con la expulsión de la Compañía de Jesús de estas regiones, en 1767, si bien, por ley de la inercia, su influencia cultural fué perdurando a través de los años, aún después de producida la emancipación nacional.

Finalmente, otras dos zonas artísticas, de menos importancia que las anteriores pero con características definidas, fueron: la fluvial, con centro en Santa Fe, y la de Cuyo, prácticamente desaparecida por obra de terremotos y cataclismos.

La cultura argentina prerrevolucionaria fue la resultante de la fusión de la hispánica con la indígena, que le aporta la riqueza de los abundantes elementos de una naturaleza virgen mediante la adaptación progresiva a una civilización aborigen, ya preexistente.

Este proceso alcanza su mayor plenitud en México y en Perú, donde los conquistadores se topan con culturas autóctonas relativamente desarrolladas; y si la influencia de esta última se deja sentir en nuestras provincias norteñas, su intensidad va decreciendo en dirección a la cuenca del Plata, planicie inmensa, pobre en materiales de construcción, habitada solo por indios misérrimos y errantes.



Las reformas políticas y económicas emprendidas por Carlos III dieron un nuevo empuje a la cultura rioplatense con la creación del Virreinato del Río de la Plata, sustrayendo con ello la intendencia de Cuyo de la influencia de Chile y la zona alto-peruana de Lima, y Buenos Aires, sede de las nuevas autoridades, desplaza a Córdoba como principal núcleo cultural del país.

En efecto: con la expulsión de los jesuítas se pretende trasladar a la capital virreinal los principales instrumentos de civilización: la Universidad, la Biblioteca, el Archivo y la Imprenta.

El trasplante de la vieja universidad cordobesa no se consumó debido a que por esta época se fundó en Buenos Aires el Real Convictorio de San Carlos, colegio de enseñanza media y superior; en cambio, el material de la biblioteca y los códices del archivo fueron dispersos entre los bibliófilos, y la imprenta, después de haber quedado arrumbada por varias décadas en los sótanos de la Universidad, el virrey Vértiz la puso a disposición de Casa de Niños Expósitos de Buenos Aires, aprovechándose de ella para imprimir, además de algunas obras religiosas, sueltos y periódicos de orden civil, temas económicos y más tarde, en la época de la Revolución, además de los bandos, proclamas y manifiestos de nuestros proceres, las marciales estrofas de Vicente López y Planes.

Fuente Consultada:Historia de la Cultura Argentina de Francisco Ariola Tomo II Editorial Stella

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