Los Salones Literarios en Buenos Aires Historia Sociedad Porteña



Los Salones Literarios en Buenos Aires

EVOLUCIÓN DE LA CULTURA
Salones, cafés y el bodegón

Durante el siglo pasado y a principios de éste, florecieron en Buenos Aires los salones literarios donde se reunieron los espíritus más cultivados de cada época y generación, partiendo la tradición del de Mariquita Thompson y Flora 
Sanchez de ThompsonAzcuénaga, en la calle Florida, hasta el Ateneo, ubicado en el que fue el Bon Marché (hoy Galerías Pacífico).

En cada uno de ellos se cumplió una acción renovadora que fue dando sus frutos en la literatura, las artes, las ciencias, la política, las modas, y si aquellos tiempos son de imitación de lo europeo, con afán de «snobismo», de ellos surgen los hombres, los artistas, pensadores, escritores en quienes cuaja el espíritu nacional que le confiere carácter inconfundible.

Si los salones reunieron a laélite, los cafés de la bohemia porteña reunieron a los intelectuales que cimentaron las letras y las artes. Algunos de ellos se recuerdan con veneración, como el café Brasil, que estuvo en Corrientes 922 hasta 1916 y que años antes fuera bautizado con el nombre de Café de los Inmortales.

Allí estuvieron Juan Pedro Calou, Gregorio de Laferrére, Novión, De Rogatis, Alberto Gerchunoff, Alfredo Palacios, Alberto Ghiraldo, González Pacheco, Diego Ortiz Grognet, Florencio Sánchez, Leopoldo Lugones, Ricardo Rojas, Martínez Cuitiño (que le ha consagrado un libro de evocaciones), Rubén Darío, Charles de Soussens, Emilio Beeher, Enrique Banchs, Montea-varo, Roberto F. Giusti, Carlos Pacheco, Ezequiel Soria, Pedro E. Pico y tantos otros de significación.

Florencio SánchezAlfredo Palacios
Leopoldo LugonesRubén Darío

En El Nacional, que estuvo en Corrientes y Cerrito hasta 1916 (allí se construyó entonces el Banco Italiano), se reunían dramaturgos y compositores de tangos; el tango, folklore de Buenos Aires, que en música y danza se hizo universal. El Nacional era el café del tango, el primero que tuvo una orquesta de señoritas, donde se estrenó «La Morocha», de Saborido, donde se lucieron Pacho, Anselmo Aieta, Mercedes Simone, cuando el café se había trasladado a Corrientes y Carlos Pellegrini y fue dominio de Carlos Gardel y de Julio de Caro.

Hasta 1947 alcanzó a existir el bodegón de Celestino, en Maipú 89, que se llamó sucesivamente de «Los Escalones», «La Puñalada» y «Las siete pulgas». A él concurrieron Sarmiento, Mitre, Rubén Darío, Charles de Soussens. Al demolerlo, tenía una historia de 77 años.

Mencionamos estos cafés y este bodegón, de paso, por su relación con la cultura y el folklore porteños. El crecimiento de la ciudad tornó todo anónimo. Nacieron las sociedades de intelectuales, de escritores, de artistas plásticos, de músicos, de comediógrafos, de actores, acorde con los nuevos tiempos, tiempos de las grandes masas, del cine, de las salas de conferencias, de exposiciones de arte, de las aulas universitarias con miles de estudiantes y cientos de egresados en todas las profesiones.

Fuente Consultada:
75° Aniversario de LA RAZÓN Historia Viva
El Diario Intimo de un País – La Nación

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