Vida de Bonifacio VII El Antipapa Seres Crueles de la Historia



Vida de Bonifacio VII, El Antipapa

Bonifacio VII: La crueldad del Antipapa

Vida de Bonifacio VII El Antipapa Para la Iglesia Católica Apostólica Romana el título denominado Antipapa consiste básicamente en aquellos que usurpan las funciones y los poderes que le corresponden a los obispos que son elegidos de forma legítima.

Dentro de la extensa historia del dogma católico, existieron una gran cantidad de obispos que intentaron usurpar el trono de San Pedro, algunos de los cuales lo lograron. Entre los antipapas más conocidos se encuentran San Hipólito, Constantino II, Juan XVI, Silvestre III, Benedicto X, Honorio II, Clemente III, Silvestre IV, Gregorio VIII, Celestino II, Anacleto II, Víctor IV, Pascual III, Calixto III, Inocencio III y Nicolás V, entre otros.

No obstante, uno de los más conocidos debido a su accionar realmente sanguinario ha sido el cardenal diácono Bonifacio VII, quien no dudó en asesinar a sus antecesores, Benedicto VI y Juan XI, para lograr convertirse en el ocupante ilegal del trono de San Pedro en dos oportunidades.

Debido a sus crímenes y a su personalidad inescrupulosa, Bonifacio VII es considerado el más cruel y odiado de todos los antipapas que debió sufrir la fe católica. Esto se debe a dos razones fundamentales: en primer lugar porque ocupó el trono de Roma en dos periodos distintos, uno de seis semanas en el año 974 y otro de un año entre abril de 984 y julio de 985; y en segundo lugar porque fue el asesino de Benedicto VI y Juan XIV.

Es por ello que Bonifacio VII ha pasado a la historia como el Papa asesino de dos Papas.

Realmente se desconoce gran parte de la vida de Bonifacio VII, salvo el hecho de que su verdadero nombre era Francone Ferrucci, y que durante un lapso de su vida ocupó el cargo de cardenal diácono de la Iglesia Católica.

Recién aparece mencionado a partir del año 974, período en el que logró alcanzar su primer papado de forma totalmente ilegal.

La historia nos relata que durante los últimos momentos del pontificado de Benedicto VI, lo sorprendió la muerte de su protector Otón I, el primer emperador del Sacro Imperio romano germánico, que además era uno de los monarcas más poderoso de Europa.

Lo sucedió Otón II, quien no pareció preocuparle demasiado la seguridad de Benedicto VI, ya que se encontraba demasiado concentrado en su Alemania natal, por lo que el patricio romano Crescencio I, uno de los nobles más poderoso de la época y hermano del anterior Papa, Juan XIII, se aprovechó de la situación para encerrar a Benedicto VI en el castillo de Sant Angelo.



Inmediatamente puso en su lugar a Francone Ferrucci, quien adoptó el nombre de Bonifacio VII, quien sin dudarlo ejecutó su primera misión, que consistió en estrangular a Benedicto.

Este primer papado ilegal de Bonifacio VII sólo se extendió por seis semanas, ya que inmediatamente después de enterarse de la noticia, el conde Sicco de Spoleto llegó a la ciudad de Roma para ocupar el cargo de representante del nuevo emperador Otón II, poniendo las cosas en orden y obligando a Bonifacio a huir y refugiarse en Constantinopla, no sin antes llevarse consigo parte del tesoro de la Iglesia.

Su segundo papado llegó en el año 984, luego de la muerte de Otón II. Al emperador muerto lo sucedió Otón III, quien sólo tenía tres años de edad, lo que genera una ruptura en el poder del Imperio Romano.

Bonifacio decide que ese es el momento oportuno para regresar a Roma, y gracias a la complicidad que establece con Crescencio II, hijo de Juan Crescencio I, logra encarcelar y robarle el trono de San Pedro al entonces papa, Juan XIV.

Si bien Bonifacio decidió no terminar con la vida de Juan XIV utilizando sus propias manos, lo cierto es que lo llevó a morir de hambre durante su encarcelamiento en Sant Angelo.

Bajo estas circunstancias, y el repudio acallado y en silencio de los habitantes de Roma, que tuvieron que soportar al cobarde, traidor y cruel Bonifacio, él logró permanecer más de un año en trono de San Pedro.

Su papado ilegal se vio interrumpido por la llegada de la muerte, precisamente el día 20 de julio de 985, cuando fue envenenado sin jamás conocerse el responsable. Cuando la noticia llegó al pueblo de Roma, los habitantes del Imperio decidieron secuestrar el cadáver de Bonifacio para arremeter con la venganza.

El odiado antipapa fue arrastrado por toda la ciudad, descuartizado y sus restos arrojados a los pies de la estatua de Constantino, y una vez que los manifestantes regresaron a sus hogares, un pequeño grupo de piadosos monjes recogieron los restos de Bonifacio y lo enterraron en suelo sagrado.

Para conocer más sobre la historia de Bonifacio VII, te recomendamos la lectura del libro titulado «Historia Negra de los Papas» de Javier García Blanco, y el documental «…» del año 2005.



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