Megalomano de la Historia Traidores de Guerra Vidas Curiosas



Megalómanos de la Historia
Traidores de Guerra

Mayor Vidkun Quisling
(Noruega, Segunda Guerra Mundial)

De los hombres y mujeres cuyos nombres se han convertido en sinónimo de traidor, sólo el de Vidkun Quisling ha otorgado su letra mayúscula al diccionario (en inglés quisling=traidor). Un traidor es universalmente un títere traicionero del enemigo y la palabra «quisling» es una de las más rápidamente adoptadas de las nuevas adiciones que se le han hecho a la lengua, y hasta inspiró el poco usado verbo «quisle», que significa «traicionar a su país».

El mayor Quisling (1887-1945) ganó su rango en el ejército noruego, habiendo servido como militar agregado en Rusia y Finlandia. Era un fascista ardiente y formó entonces el partido de la Unidad Nacional poco después que Hitler asumió el poder en 1933, pero nunca atrajo más que a unos pocos seguidores, ya que muchos noruegos lo consideraban mentalmente desequilibrado. Luego los nazis invadieron Noruega el 8 de abril de 1940 y el ridículo lunático de la derecha llegó al poder.

Quisling se había entrevistado con Hitler 3 días antes, confiándole información estratégica cuando el Führer le dijo que la ocupación era inminente. La mañana de la invasión fue a la radio controlada por los alemanes para revocar la orden del rey Haakon que decía que el ejército se tenía que movilizar en su totalidad. El rey y su ministerio escaparon a Inglaterra, y Quisling, que no tenía ninguna autoridad oficial, fue elegido Premier. La reacción pública lo obligó u dimitir una semana más tarde, pero Hitler insistía en que él sería repuesto el septiembre siguiente.

El mayor no tenía ningún talento administrativo y mostró a los alemanes estar en situaciones embarazosas en muchas ocasiones. Pero sorprendiendo terriblemente a toda la oposición, el ministro-presidente asumió el trono de Haakon y se lucía conducir en el automóvil a prueba de balas presentándose al lado de Hitler. Se rodeó de lujos, ocupó una villa de 46 habitaciones preparada para los ataques aéreos en una isla cerca de Oslo, cuyas paredes tenían colgadas pinturas sin precio del museo nacional, y comía en platos de oro.

Se convirtió en un paranoico de tal magnitud que 150 guardaespaldas lo acompañaban a toda hora y cada bocado de comida que comía era probado primero por una persona, pero esto no le evitó convertirse en uno de los grandes megalómanos de la historia. Se dio a sí mismo autoridad para dar legalidad a cualquier documento, editó estampillas con su rostro y ordenó colgar su retrato por todas partes.

Los noruegos lo despreciaron a él y también a su organización SS, el Hird, como no lo habían hecho nunca, y mucho antes que la guerra terminara su nombre era ya un sinónimo de títere traidor. Después de que los alemanes abandonaran Noruega, fue acusado de traición, robo y asesinato, especialmente por la muerte de 1.000 judíos a quienes había ordenado deportar y de 100 compatriotas más.

Como se le encontró culpable de todos los cargos, fue coñete do a morir en manos de un pelotón de fusilamiento el 24 de octubre de 1945, cambiando el país sus antiguas leyes en contra de la pena capital al efecto.

Fuente Consultada: Diccionario Insólito Tomo 3 Wallace – Wallechinsky



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