TEMBLAR, TIRITAR Y CASTAÑAR LOS DIENTES DE FRIO Porque Temblamos?


Cuando el cuerpo siente demasiado frío empieza a temblar. Esta reacción sirve de protección contra un descenso excesivo de la temperatura corporal.

Cuando hace unos 65 millones de años ‘mali se precipitó sobre la tierra un asteroide de un billón de toneladas de peso y con una velocidad de 72.000 Km./h, se levantaron miles de millones de toneladas de polvo que oscurecieron la atmósfera hasta una altitud de varios kilómetros. Aumentaren el frío y la oscuridad, puesto que las nubes de polvo no dejaban pasar la luz solar.

tiritar de frio

En opinión de algunos científicos, este suceso fue responsable de la extinción de los dinosaurios, que, como animales de sangre fría, no habrían podido adaptarse a este cambio radical de las temperaturas y habrían perecido de frío. No así los mamíferos que, como animales de sangre caliente, disponen de un complejo mecanismo que mantiene constante su temperatura corporal a pesar del frío. Por ello llegaron a dominar el mundo.

Si bien esta teoría sobre la extinción de los dinosaurios es controvertida, no lo es el hecho de que todos los mamíferos, entre ellos el hombre, son capaces de adaptarse de manera óptima a variaciones de la temperatura exterior. El objetivo primordial del organismo es mantener su temperatura a unos 37C. La temperatura de la piel, sin embargo, puede variar.

PROTECCIÓN PASIVA CONTRA EL FRÍO: El hombre dispone de varias posibilidades para protegerle de la pérdida de calor. Se puede abrigar mucho y sustituir con su ropa el pelaje que calienta a los restantes mamíferos. También el humano conserva su ‘pelaje’, puesto que posee el mismo número de raíces de pelo que un gorila, si bien estos pelos son mucho más finos y no pueden ya constituir una capa aislante.

Otro fenómeno que contribuye a la protección térmica es la forma del cuerpo: cuanto menor sea la superficie, menos calor puede escapar al exterior. Por ello, los esquimales son bajitos y rechonchos, mientras que muchos pueblos africanos son altos y delgados; los antropólogos lo llaman la regla de Bergmann. Y, finalmente, contra el frío nos protege también una capa de grasa localizada debajo de la piel, que no suele gustarnos cuando se convierte en adiposidades y gordura.

Aparte de estas posibilidades más bien pasivas de reducir la pérdida de calor mediante el aislamiento, existen también unos mecanismos de protección activa:
quien siente frío empieza a tiritar y castañetear con los dientes, lo que constituye una advertencia de que el organismo se enfrenta a una peligrosa pérdida de temperatura.

ACTIVIDAD FÍSICA Este reflejo de protección se origina en los receptores del frío distribuidos en la piel. Cuando comunican el frío al cerebro; éste pone en marcha una amplia serie de reacciones para prevenir la pérdida de calor. La primera medida es reducir el riego sanguíneo en la piel para disminuir las pérdidas de calor y evitar que el frío llegue al interior del cuerpo. Cuanto más frío hace, menos sangre fluye por la piel, que a causa de ello parece más pálida. Si esta medida no basta, el cuerpo empieza a tiritar.

Entonces, los nervios vegetativos estimulan a los músculos subcutáneos, ya que cualquier tipo de trabajo muscular aumenta la producción de calor cuatro veces. Esa es la razón por la cual involuntariamente empezamos a a dar pasitos o a movernos cuando tenemos que esperar el autobús en una parada donde hace mucho frío y corriente.

El tiritar dispara nuestra cuota de procesos metabólicos a un nivel 20 veces mayor que el normal. Por ello se tiene bastante más hambre con frío que en verano con calor. Sobre todo una comida rica en proteínas puede aumentar sensiblemente la transformación básica de energía en n,.,estro organismo, y es sin duda una de las posibilidades más agradables de protegerse contra el frío.

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