MacArthur en la Ecologia Investigación de las Currucas




LA ECOLOGIA Y LAS CURRUCAS, LAS INVESTIGACIONES DE MacARTHUR

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En raras ocasiones, algunas personas pueden establecer la diferencia entre la ignorancia y el conocimiento. Así sucedió con Isaac Newton, en el siglo XVII, y con Albert Einstein, en el siglo XX, quienes marcaron un antes y un después en la Física moderna.

En el campo de la Biología, por ejemplo, la teoría enunciada por Charles Darwin y Alfred Wallace acerca  de la evolución por la selección natural produjo una verdadera revolución en el mundo científico que perdura hasta la actualidad, y trascendió a otras esferas del conocimiento.

Haciendo un paralelismo, puede decirse, con justa razón, que la labor de Robert MacArthur (1930-1972) también señalo un antes y un después en la Ecología.

Cuando este investigador comenzó a desarrollar sus teorías, allá por la década del ‘50, la Ecología era todavía una ciencia muy descriptiva, con una capacidad escasa o nula para lograr una generalización de los fenómenos y los procesos observados en la naturaleza, y menos aún para poder predecir los fenómenos que se podría esperar encontrar en un futuro.

Pero en tan sólo dos décadas, la Ecología logró convertirse, de la mano de Robert MacArthur, en una ciencia estructurada, sobre la base de teorías contundentes y de predicciones que podían ponerse a prueba.

Quizá, la genialidad del aporte de MacArthur a la Ecología pueda ser explicada en parte por su especial formación, tanto en los aspectos académicos y formales como en los de la educación informal.

En primer lugar, fue muy estimulado por sus padres para desarrollar una vida al aire libre, y así fue como pudo entrar en contacto, durante su infancia y su adolescencia, con las aves y los mamíferos de los bosques de Ontario, en Canadá, y de Vermont, en los Estados Unidos. MacArthur presentó su tesis doctoral en la Universidad de Yale, que versaba sobre cinco especies de pájaros, llamados currucas (género Dendroica), de los bosques de Vermont.

Estas tenían nichos ecológicos muy semejantes, ya que se alimentaban de las mismas presas y, además, sus horarios de actividad eran muy similares.

Curruca

Todo esto hacía sospechar que, en este caso, no se estaría cumpliendo el principio de exclusión competitiva. ¿Cómo era posible que coexistieran en un mismo hábitat especies tan parecidas sin que ocurriera, en ningún momento, que la competitivamente dominante eliminara a las restantes?

Fue MacArthur, gracias a su agudo poder de observación, quien advirtió que cada especie de curruca se alimentaba de las mismas presas y a las mismas horas pero en zonas ligeramente distintas del mismo árbol, ya que algunas preferían las ramas un poco más finas, y otras, las ramas mas gruesas situadas en la base.



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Este hecho les permitía coexistir y, a la vez, permanecer separadas: el principio de exclusión seguía, por lo tanto, cumpliéndose. Desde entonces, las especies de Dendroica figuran en la bibliografía especializada como las “currucas de MacArthur”.

Durante el transcurso de sus estudios universitarios, Robert MacArthur sumó, a su profundo conocimiento como naturalista, un sólido conocimiento de la Matemática, lo cual le permitió desarrollar muchos modelos matemáticos que revolucionaron no sólo el estudio de los nichos ecológicos sino también otros temas, como la diversidad, las curvas de rango-abundancia, las relaciones depredador-presa o huésped-parásito y la biogeografía.

Una de las anécdotas sobre su vida cuenta que, estando a bordo de un transatlántico rumbo a Europa, MacArthur se dedicó a analizar las especies de aves que se posaban a distintas horas y advirtió cómo disminuía el número de especies que llegaban al barco a medida que éste se alejaba de la costa MacArthur pensó que esta situación bien podía asemejarse a lo que ocurre con la diferencia de especies entre las islas cercanas a los continentes y las alejadas de éstos, y a partir de ello desarrollé un modelo que luego fue confirmado en muchas observaciones posteriores sobre saltadores y colonizadores de islas.

Quienes lo conocieron, nunca dejaron de lamentar su temprana muerte provocada por una enfermedad terminal. Muchos también se imaginan cuánto más podría haber seguido avanzando la Ecología con su inspiración. A pesar de ello, Robert MacArthur dejó tras su corta vida una gran cantidad de discípulos brillantes que, afortunadamente, continúan su fecunda actividad científica.

Fuente Consultada: El Derrumbe del Humanismo Daniel Muchnik y Alejandro Garvie





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