S11 11S Ataque Terrorista a las Torres Gemelas de Estados Unidos


MATANZAS EN LA HISTORIA: S11: ATAQUE TERRORISTA A LAS TORRES GEMELAS

masacres humanas

El 11 de septiembre de 2001, los ataques de 19 extremistas islámicos a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, en Washington DC, mataron a miles de personas. Este atentado de la red terrorista Al Qaeda contra símbolos de poder occidental horrorizó al mundo. Como respuesta, Estados Unidos declaró la «guerra contra el terrorismo».

A las 8.46 (hora de Nueva York), el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la torre norte delWorld Trade Center. En el hecho murieron la tripulación y los 92 pasajeros del avión y, en la torre, otras 1.366 personas perdieron la vida o quedaron atrapadas en el edificio. Los medios de comunicación acudieron al lugar rápidamente. Los primeros informes describían el choque como un terrible accidente, pero cuando 16 minutos más tarde las cámaras registraron cómo el avión del vuelo 175 de United Airlines se estrellaba sobre el centro de la torre sur, quedó claro que era un ataque terrorista.

Los secuestradores, sauditas en su mayoría, los aviones poco después de su despegue de la costa este, utilizando cuchillos, mazas y amenazas de bomba para someter a la tripulación y a los pasajeros. Después, los llevaron, llenos de combustible, hacia los objetivos,quedaron bloqueadas.

Las personas atrapadas hicieron desesperadas llamadas a sus seres queridos para pedir ayuda o para despedirse. Millones de personas presenciaron con horror la imagen de quienes saltaban del edificio en llamas. Sólo 18 de las 600 personas atrapadas lograron salir antes del derrumbe dé la segunda torre, a las 10.28.

Pese a que los controladores aéreos descubrieron que otros dos aviones habían sido secuestrados, no pudieron localizarlos antes de las 9.37, cuando el vuelo 77 de American Airlines se estrelló contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa, matando a otras 189 personas. A las 10.03, el vuelo 93 de United Airlines cayó cerca de Shanksville Pensilvania), terminando con la vida de iodos los que iban a bordo.

Las grabaciones de los teléfonos celulares y las pruebas pasajeros, al enterarse por teléfono de la suerte de los otros aviones secuestrados, planearon atacar a los secuestradores. Aunque no pudieron llegar a la cabina, lograron desviar el avión de su objetivo que, posiblemente, era el Capitolio o la Casa Blanca, en Washington DC. Durante los últimos minutos de las grabaciones del vuelo 93 se escucha una discusión entre los secuestradores. Mientras el aparato cae, los terroristas rezan.

Pánico en Nueva York
Las imágenes en directo de la catástrofe dieron la vuelta al mundo, que las contempló perplejo y con espanto. Las torres ardían, todas las unidades de bomberos y salvamento de Nueva York estaban en acción: intentaban evacuar los edificios y lograr acceso hasta los pisos superiores. Desde las plantas más altas, la gente desesperada se lanzaba a una muerte segura para escapar a los tormentos mortales de la asfixia o las quemaduras. Entre tanto, el gobierno estadounidense se había dado cuenta de la magnitud del peligro. Se contaba con que hubiera otros aviones secuestrados que pudieran convertirse en un peligro mortal en cualquier lugar sobre las grandes ciudades de América.

En el espacio aéreo norteamericano se encontraban en aquel momento unos 200 aviones. Se les indicó a todos que se dirigieran al aeropuerto más cercano, y despegaron cazas para disparar contra los aviones que no cumplieran la orden. Mientras en todo el mundo la gente estaba consternada, sentada frente a las pantallas de los televisores, la magnitud de la catástrofe en Nueva York tomaba cada vez tintes más oscuros.

A las 9:59 la torre sur se derrumbó; grises nubes de polvo avanzaron entre los grandes edificios, la gente, presa del pánico, corría por las calles para salvar su vida. La torre norte, donde el choque se produjo antes pero bastante más arriba, aún pudo resistir el fuego media hora más, pero a las 10:28 se derrumbó también.

La construcción de acero en torno a la zona de colisión se había debilitado tan intensamente a causa de la destrucción del impacto y el fuego devastador, que no pudo seguir aguantando el peso de los pisos superiores. Las plantas inferiores se aplastaron como por efecto de una avalancha. 2823 personas perecieron en esa catástrofe, entre ellas 343 miembros de las fuerzas de rescate, que sacrificaron sus vidas por ayudar a los desesperados.

El desastre de Iraq La guerra del Golfo de 1991 había dejado en el poder a Saddam Hussein en Iraq, un país bastante artificial creado por los británicos a finales de la primera guerra mundial con partes del antiguo imperio otomano. Había kurdos en el norte, sunníes en el centro y chiíes en el sur, una cohabitación incómoda que Saddam había mantenido unida mediante una represión despiadada, usando incluso armas químicas contra sus propios ciudadanos. Además de gas venenoso, se sospechaba que Saddam había adquirido otras armas de destrucción masiva (ADM), como armas biológicas e incluso nucleares, desafiando las resoluciones de las Naciones Unidas.

Tras el 11 de septiembre, la administración Bush empezó a sugerir que Saddam estaba en contacto con al-Qaeda y otros grupos terroristas islámicos. De hecho, Saddam era un nacionalista árabe secular de la vieja escuela y había tratado con dureza a los islamistas en Iraq. Pero aun así, Saddam se convirtió en objetivo de oprobio por parte de los neoconservadores, que creían que era la misión de EE. UU. exportar la libertad y la democracia al Tercer Mundo, respaldadas si era necesario por las fuerzas armadas.

El hecho de que Iraq estuviera encima de grandes reservas de petróleo también lo convertía en estratégicamente importante. La consecuencia fue que en marzo de 2003 una «coalición de la voluntad», formada principalmente por Estados Unidos y Reino Unido, montó una invasión de Iraq y derrocó a Saddam. No existía una sanción clara de la ONU para esta acción, que se emprendió desafiando grandes protestas populares por todo el mundo. No se encontró ni una sola ADM, la única justificación para la implicación del Reino Unido.

Las potencias invasores no tenían planes para la reconstrucción de Iraq después del «cambio de régimen». Las divisiones étnicas y religiosas dentro del país se recrudecieron, conduciendo a una guerra civil y a una resistencia feroz a los ocupantes occidentales. Durante la invasión y la insurgencia que le siguió, decenas de miles —quizá centenares de miles— de civiles iraquíes fueron asesinados. Aunque las últimas brigadas de combate americanas se retiraron en agosto de 2010, Iraq sigue siendo un lugar peligrosamente inestable.

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