Biografia de Colbert Jean Baptiste Ministro de Luis XIV



Biografia de Colbert Jean Baptiste Ministro del Rey Luis XIV

Juan Bautista Colbert, nacido en 1619, era hijo de un vendedor de paños de Reims que se había enriquecido y había comprado un cargo. Fue empleado en las oficinas del secretario de Estado Le Tellier.

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Hijo de un mercader de paños de Reims — donde nació el 29 de agosto de 1619—educado en la escuela del trabajo, aportó a los altos cargos de la administración pública el espíritu práctico, recto, laborioso v preciso de la burguesía francesa de la época.

Luego entró al servicio de Mazarino, llegó a ser intendente y se dedicó a administrar la enorme fortuna de éste. Aprovecho su posición para empezar a enriquecerse. Mazarino, satisfecho de Colbert, incluyó en su testamento una cláusula en que rogaba al rey se sirviera de él.

Colbert se captó la confianza de Luis XIV, proporcionándole dinero, y le decidió a desembarazarse de Fouquet. Después de haber caído en desgracia Fouquet, Luis XIV nombró a Colbert intendente.

Más tarde (1665) le hizo inspector general de Hacienda y hasta su muerte (1683) le dejó regir el Tesoro de Francia.

Colbert, aun cuando había llegado a ser gran señor, conservó siempre costumbres modestas. Iba al Consejo a pie, sin criado, sin llevar más que un saco de terciopelo negro en que metía sus papeles.

Colbert fue muy trabajador. Pasaba el día entero leyendo papeles, escribiendo despachos y memorias y preparando informes para el rey.

Luis XIV tenía tanta confianza en él que le dio sucesivamente la superintendencia de las construcciones y los cargos de secretario de la Casa Real y de la Marina.

Colbert tuvo entonces en sus atribuciones, la Hacienda, la Marina, las Colonias, la Industria, el Comercio, las Construcciones, las Obras Públicas, las Bellas Artes, la Casa Real.

Reunía las atribuciones de siete de nuestros ministros. Regía todos los asuntos, exceptó los de Guerra, las Relaciones Exteriores y la Justicia.

Colbert pretendía vitalizar el comercio y la industria de Francia, ya por el aumento de la circulación económica general ya por la obtención de materias primas.



En efecto, el desarrollo de la producción industrial y el correspondiente aumento del comercio francés fueron los móviles que él nunca perdió de vista.

Para lograr estos fines, Colbert puso toda la potencia y autoridad del Estado en la reglamentación y desarrollo del comercio, la industria y el trabajo franceses.

Su teoría general descansaba en la obtención de productos nacionales de buena calidad, con los cuales competir favorablemente con la industria extranjera, tanto en los mercados interiores como exteriores.

A este principio obedecen las minuciosas normas dictadas para reglamentar el trabajo y la producción.

El régimen de corporaciones fue generalizado en 1671, pues sólo a través de ellas el Estado podía fiscalizar la aplicación de las disposiciones decretadas sobre la confección y calidad de los productos.

Estas medidas determinaron el nacimiento de una frondosa burocracia. Las diversas ramas industriales existentes recibieron la protección y las subvenciones del gobierno.

Se intentó resucitar las que habían periclitado desde fines del Medievo y se introdujeron especialidades nuevas, como la cristalería de Murano, los tejidos holandeses y los bordados de Venecia.

Colbert dio gran impulso, asimismo, al establecimiento de manufacturas, ya incitando a los productores a asociarse, ya otorgándoles privilegios, honores, monopolios y subsidios.

Así se constituyeron las manufacturas reales, como centros modelos de producción industrial: la de muebles y tapices de los Gobelinos; la de espejos de San Antonio; la de encajes de Reims, Chantilly y Alencon; la de armas de San Etienne; la de cobre de Chálons, etc.

Para proteger esta actividad ante la concurrencia extranjera, Colbert dictó una serie de tarifas protectoras que gravaron los derechos de aduana en la importación de los productos no nacionales.



Algunas veces inició guerras de tarifas, las cuales pronto se transformarbn en verdaderas contiendas bélicas — las únicas preconizadas por Colbert —como en el caso de Holanda y la tarifa de 1662.

Por otra parte, buscó nuevos mercados para la industria, y de la época de su gobierno arranca la fase culminante de la colonización francesa en la India y América del Norte.

A imitación de Holanda e Inglaterra, Colbert favoreció la creación de grandes Compañías por acciones (de las Indias orientales y occidentales, del Norte y de Levante) y estimuló el crecimiento de las marinas mercante y militar. La ordenanza de Comercio de 1673 —- primer código mercantil de la época moderna—, completada por la de marina de 1681, señalan las principales facetas de su actividad legislativa.

Murió en París el 6 de septiembre de 1683. Trabajador incansable, aun había hallado tiempo para proteger el desarrollo de las instituciones científicas (muchas de las academias francesas datan de su época), favorecer a los literatos y artistas del Grand Siécle, embellecer la capital con suntuosos edificios y enriquecerse cumplidamente.

Su sistema fue imitado por muchos Estados europeos en el siglo XVIII, criticado con violencia en el XIX y enjuiciado como lógico y necesario por los historiadores modernos.

La Obra de Colbert

Colbert, que había llegado a ser el principal consejero de Luis XIV, expuso sus ideas en Memorias que entregó al rey (1663-1664).

Creía que el poderío de un Estado depende «la abundancia del dinero». Juzgaba que había en Europa una cantidad limitada de dinero que «rodaba» de un país otro por el comercio. No se podía aumentar la cantidad de dinero en un Estado sino disminuyendo la de los demás.

Los franceses compraban entonces en el extranjero gran parte de los productos fabricados y pagaban en dinero contante, lo que hacía salir el oro y la plata del reino. Colbert creó industrias que fabricasen dichos productos. Empleó tres procedimientos:

1º) Creó manufacturas reales, con directores y obreros pagados por el rey o convenios particulares que concedían monopolios.

2º) Para permitir a los fabricantes vender sus productos más caros, Colbert estableció derechos de aduanas sobre los productos similares procedentes del extranjero. El reglamento, llamado tarifas, de 1664 impuso derechos elevados. Fue lo que se llamó sistema proteccionista. Los italianos le han denominado colbertismo.



3º) Colbert quería lograr que los productos franceses tuvieran en el extranjero buena fama, para que los compradores se resolvieran a adquirirlos. Quiso obligar a los fabricantes a no producir más que artículos buenos.

En las ciudades del Norte de Francia, los obreros estaban reunidos en corporaciones llamadas oficios, cada una de las cuales tenía sus reglamentos que prescribían la manera de trabajar. Mandó hacer más de 140 reglamentos. El reglamento de 1669 fijaba exactamente y al detalle las condiciones en que se debían trabajar.

Si un fabricante no aplicaba el reglamento, era multado según la reincidencia en contravención. Pero los fabricantes se resistieron, y Colbert no logró que sus reglamentos fueran aplicados.

En aquel tiempo en que los caminos estaban empedrados o Menos de baches, se hacía poco comercio por tierra. Para facilitar el tráfico en el interior, Colbert intentó hacer los ríos más navegables.

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Entonces se hizo el canal de Languedoc, que permitió ir del Mediterráneo al océano, pasando por Aude y el Ga-rona. Lo hizo un contratista de aduanas, Riquet, al que se dio en cambio la señoría del canal.

Colbert se ocupó sobre todo del comercio exterior. Le irritaba que los navios holandeses llegaran a los puertos de Francia a buscar las mercancías extranjeras. Se había establecido un derecho de cincuenta sueldos (dos pesetas y media) por tonelada a los barcos extranjeros.

Los holandeses pedían a Luis XIV su supresión. Colbert hizo que fuera mantenido. Esperaba que los franceses se resolvieran a construir barcos que impidieran a los extranjeros hacerles competencia.

Los armadores franceses no eran bastante ricos o bastante atrevidos para emprender solos expediciones a los países remotos. Colbert fundó Compañías de navegación, semejantes a la Compañía holandesa de las lndias.

La Compañía de las Indias orientales, fundaba en 1664, debía ser propietaria de todas las islas que ocupase en el Atlántico y el Pacífico, y tener el derecho exclusivo de comerciar en las Indias. Se construyó un puerto que tomó el nombre de la Compañía, se llamó L’Orient.

La Compañía de las Indias occidentales, establecida en el Havre, debía tener el comercio y el gobierno de todas las colonias de América y de la costa occidental de África, y una prima por cada tonelada de mercancías exportadas e importadas.

Más tarde se creó una Compañía del Norte, en Dunkerque (1689), para el tráfico del mar del Norte y del Báltico, y una Compañía del Levante, en Marsella, para el Mediterráneo.

Estas Compañías no pudieron pagar dividendos y pronto quedaron arruinadas. Pero el número de barcos franceses se duplicó desde 1670 a 1683.

Como Colbert encontró la marina de guerra deshecha mande construir dos flotas, una en el Mediterráneo, otra en el océano.

En el Mediterráneo, los barcos eran galeras largas y bajas, movidas por remos enormes de 12 metros de largo. Se necesitaban cuatro o cinco hombres para cada remo.

Los remeros, condenados a galeras, iban sujetos con cadenas a los remos.

Los guarda-chusma, armados de látigo, estaban en el medio y azotaban |a espalda de los hombres para que remasen más fuerte.

Como se necesitaban muchos remeros, Colbert recomendaba que se condenase la más gente posible a galeras. Se hacía así con los criminales, los contrabandistas, los alborotadores, los vagabundos, los mendigos.

Más tarde se condenó también a los protestantes que intentaban salir de Francia. Se retenía indefinidamente a los condenados a galeras, aun cuando hubiera pasado el tiempo de la condena.

En el océano, los barcos eran fragatas o navios de línea, de puente alto, armado con dos o tres filas de cañones superpuestos. Tenían tres palos y navegaban a vela.

No podían entrar más que en los grandes puertos, en Brest o en Tolón. Colbert mandó construir un puerto de guerra nuevo en Rochefort, en el Charente.

Para tener marinos, Colbert creó un servicio obligatorio. Todos los marinos de la costa de Francia, dedicados al comercio o a la pesca, fueron inscritos y divididos en cinco clases (o tres, según las regiones). Cada clase debía servir de tiempo en tiempo en los barcos del rey.

Además, se podía hacer embarcar a todas en caso de necesidad. En cambio, los inscritos percibían sueldo y un pequeño retiro. Este régimen, llamado matrícula de mar, se ha conservado hasta nuestros días.

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